lunes, 12 de junio de 2017

Reseñas cinematográficas: Star Trek: La película


Ficha Técnica

Título original: Star Trek: The Motion Picture
Director: Robert Wise
Intérpretes: William Shatner, Leonard Nimoy, DeForest Kelley, Persis Khambatta, Stephen Collins, James Doohan, George Takei, Nichelle Nichols, Majel Barrett, Walter Koening, Grace Lee Whitney, David Gautreaux. 
Guión: Harold Livingstone
Música: Jerry Goldsmith
Género: Ciencia-ficción
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 132 minutos
Año: 1979


Sinopsis:
Siglo XXIII. Una poderosa fuerza alienígena se aproxima a la Tierra tras haber contactado violentamente con varias naves espaciales por su trayectoria, destruyéndolas todas con una facilidad pasmosa. Temiendo que la extraña nube de energía pueda eliminar toda forma de vida en el planeta, la Flota Estelar envía al único vehículo capaz de alcanzarla, la nave USS Enterprise, que recupera a su antiguo capitán, el ahora almirante James T. Kirk, quien asume el mando no sin las protestas del actual capitán, Willard Decker. Con los miembros más importantes de la Enterprise, incluyendo al vulcaniano Spock, el capitán Kirk se embarca en un viaje contrarreloj, una odisea por la supervivencia que le descubrirá horizontes más profundos de los que nunca pensó que hallaría.


Reseña:
Siempre he sido más de "Star Wars". Sí, sé que es una manera bastante rara de iniciar una crítica sobre la primera película del universo trekkie, rara y ni siquiera original, porque no soy el que inventó eso de mencionar la famosa saga galáctica a la hora de hablar de cualquier título que esté relacionado con "Star Trek", y aunque no deseo entrar en una comparativa entre ambas (no es el momento ni el lugar), por más interesante que sea el experimento, sí es verdad que prácticamente me veo obligado a mencionar la historia de los Skywalker a la hora de comentar "Star Trek: La película". Con las dos franquicias sucede lo mismo que con muchas aficiones que poseen dos caras enfrentadas por la eternidad, más por los fans que por los responsables de llevarlas a cabo. Ahí tenemos a Marvel y DC, en especial en el terreno fílmico, que se ha recrudecido desde que la segunda presentase un universo continuista en la pantalla grande similar al de la primera; en el terreno de la literatura no es diferente, y lo normal es dar con enfrentamientos entre lectores de Tolkien y de George R. R. Martin, sin olvidar que suelen ser más fuertes cuando nos sumergimos en la literatura de terror, y los nombres a tratar son los de Lovecraft, Poe y King; los videojuegos tampoco se libran, y una de las batallas infinitas, con insultos y amenazas de por medio, es la que se lucha entre los seguidores de Sony y los de Nintendo, como si el PC fuera un simple espectador que sonríe, comiendo palomitas, mientras sus competidores se matan; y cómo pasar por encima de los futboleros y ese seguimiento acérrimo por ciertos equipos que ni siquiera mencionaré en el análisis de una película. Espero haberme explicado bien con respecto a la idea que quiero compartir con vosotros, la idea de que los bandos existen en multitud de áreas, y una de ellas es la de las sagas galácticas en el celuloide, porque parece ser que o se es un aficionado a "Star Wars" o un trekkie que escupe sobre la orden jedi.

Afortunadamente, hay muchos fans que disfrutan de ambos grupos por igual. Sí, existen lectores de Marvel y DC, al igual que hay gamers que adoran tanto una nueva entrega de "La leyenda de Zelda" que el último "God of War", por poner algunos rápidos ejemplos. Es posible que sus gustos se inclinen por unos u otros ligeramente, pero siempre poseerán la capacidad de disfrutar con todos, y esa es la suerte que tenemos muchos con "Star Wars" y "Star Trek". Si siempre me ha interesado más la franquicia creada por George Lucas, ha sido en lo esencial porque la conocí antes, me llegó mucho antes que la de "Star Trek", la cual entró en mis gustos cinematográficos gracias a las producciones centradas en la nueva generación del Enterprise, sí, la comandada por el genial Jean-Luc Picard, interpretado por el eterno Charles Xavier del celuloide, o lo que es lo mismo, por Patrick Stewart. Entre finales de los 90 y comienzos del presente siglo me imbuí de la magia espacial del Enterprise, descubriendo un mundo de ciencia-ficción muy distinto al de "Star Wars", aunque similar en numerosos aspectos. Como decía antes, la otra cara de una misma moneda que me llevó a disfrutar bastante de la trilogía impulsada por J. J. Abrams, que más que un reboot no dejaba de ser una serie de secuelas desde otro prisma, y no quiero entrar en spoilers al respecto, pero sí, entran en el universo trekkie tal y como lo conocemos, el nacido a partir de la serie original que duró sólo tres temporadas, entre 1966 y 1969. Cerrada por la falta de audiencia, a pesar de que parezca mentira hoy día con la legión de fans que posee, el fenómeno trekkie se recuperó por todo lo alto gracias a "Star Trek: La película", un filme que no escatimó en gastos, siendo por entonces un blockbuster tan ambicioso y enorme como lo son estos días los títulos empujados por Abrams. Supongo que a las nuevas generaciones eso les parecerá algo complicado, ya que hablamos de una cinta que ha envejecido mal en ciertos aspectos, pero es evidente si tenemos en cuenta que tiene más de treinta años, estando cerca de los cuarenta, que se dice pronto. Tampoco es que todo en "Star Wars" haya envejecido bien, por si alguien quiere saber mi opinión al respecto. Objetividad al poder, por supuesto.

La USS Enterprise en la gran pantalla


A "Star Trek: La película" no le hizo falta mucho para ser un éxito. Una cantidad ingente de filmes y series en torno al universo trekkie transformaron una humilde serie de televisión cancelada en todo un movimiento mundial que, especialmente en los medios anteriormente mencionados, se ha aprovechado más y mejor que la eterna guerra entre el Imperio y la Alianza Rebelde. Es probable que "Star Trek" sea un fenómeno menos popular fuera de Estados Unidos, y sin embargo, pocas dudas hay sobre la importancia que ha tenido el mundo en el que se mueve la Enterprise para la ciencia-ficción de las últimas décadas, y no sólo me refiero al cine y la televisión, sino a la literatura, los cómics, los videojuegos... Las cifras que mueve "Star Trek" son menores que las de "Star Wars", eso también es bastante evidente, pero en ocasiones los temas que se tratan en sus obras audiovisuales resultan igual de interesantes, e incluso más. "Star Trek: La película" es un gran ejemplo de ello, un filme donde las soluciones no pasan la mayorías de las veces por el uso de la violencia, sino por la utilización de la diplomacia, el diálogo y la inteligencia de los personajes que intervienen. 

En este contexto, no es de extrañar que el argumento principal, sencillo pero no simple, tenga incluso numerosas connotaciones filosóficas de las que carecen los actuales filmes de "Star Trek", y no digamos ya muchos blockbusters incorporados al género de la ciencia-ficción. La revelación final acerca de lo que es en realidad la nube antagonista da para una extensa tesis que conectaría perfectamente con "2001: Una odisea del espacio", ese clásico tan querido como denostado. Y sí, si algunas escenas os recuerdan a ésta última es porque "Star Trek: La película" bebía bastante de la obra de Kubrick. Si "Star Wars" en aquel momento era todo aventuras, acción y blockbuster a la enésima potencia, "Star Trek: La película" consiguió ser algo más intimo, más orientado hacia el seguidor de la ciencia-ficción más hard, mientras que la otra iba dirigida a los más nuevos en el género. Ni siquiera te tenía que gustar para disfrutar "Una nueva esperanza", sin embargo, si a uno le encantaba la ciencia-ficción, salía maravillado con la primera aventura de la Enterprise en la pantalla grande. No es de extrañar si tenemos en cuenta que su historia va de menos a más, con un clímax final de infarto y, repito, muy deudor de las preguntas recurrentes que se realizan numerosos títulos del género.

El capitán James T. Kirk, listo para volver con su tripulación


Admitido que hay que ser muy aficionado a la ciencia-ficción para disfrutar al cien por cien de "Star Trek: La película", pero también hay que serlo de la serie original trekkie para aprovechar de todo lo que el filme nos ofrece. Eso se nota en especial cuando la trama nos muestra a los personajes principales, es decir, cuando desfilan por el metraje por primera vez los ya famosos Kirk, Spock, Scotty, Sulu, Chekov, Uhura y el doctor McCoy. Cero presentación de personajes, como si el guión considerase que puede prescindir de ello, lo que es cierto si somos seguidores de la serie televisiva, pero no si nos acercamos por primera vez a un título trekkie, y no digamos si éste es la primera película de la saga. El acierto de la cinta es mostrarnos cómo son conforme la trama avanza, aunque no hubiera venido mal alguna que otra muestra de qué resalta en cada uno de ellos, en vez de tanta escena alargada mostrándonos el espacio infinito o hasta la última tuerca de la Enterprise, nave que posee uno de los diseños más elegantes de la ciencia-ficción del celuloide. Al respecto, hay que reconocer que con sólo haber sentido de pasada la popularidad de nombres como los de Spock, Kirk o la Enterprise, se le eriza a uno cada pelo del cuerpo cuando aparecen en pantalla, sobre todo en el caso de ese grandioso Leonard Nimoy, al igual que lo hacen sus compañeros de viaje, quienes descubren, asombrados, que nuestro vulcaniano favorito carece de toda emoción debido a un ritual realizado en su planeta natal. Tal es el poder del fenómeno trekkie, capaz de producirnos escalofríos al mostrarnos sus más características cartas a pesar de no ser fans incondicionales de su universo. Y es que "Star Trek: La película" es "Star Trek" en estado puro, de principio a fin, desde el regreso de Kirk a la Enterprise hasta ese final tan de la serie original, pasando por la potente presencia de Spock, los humos que se gasta McCoy o la amistad entre Kirk y Scotty, sin olvidar la Enterprise, los teletransportadores, los uniformes de la Flota Estelar y la convivencia con otras razas del cosmos, muy distintas a los humanos. Demonios, lo único que falta es el pellizco vulcaniano para que la cinta contenga todo lo que la cultura popular ha recogido de "Star Trek" para invitarnos a descubrir todo lo que tenga que ver con su cosmos.

Ahora viene lo que os puede parecer una contradicción, porque a pesar de que "Star Trek: La película" es en la práctica una extensión de la serie original, un método de supervivencia de ésta, al mismo tiempo supone un perfecto punto de partida para aquellos que desconocen por completo lo que significa adorar lo trekkie. Sí, sé que pocas líneas antes he comentado que los personajes están presentados como si ya los conociéramos (apenas presentados en todo caso), y que da la sensación de que han cogido de aquí y de allá de la serie para construir el filme, que no es ni mucho menos un capítulo alargado, por cierto. Sé las palabras que he comentado en este análisis, y aunque os dé la impresión de que me contradigo, en absoluto es así, porque lo supieron hacer lo bastante bien como para que cualquiera se aproxime al universo de "Star Trek" y quede rendido para siempre con la cinta, siendo la primera de muchas que pueden disfrutarse independientemente de las series que han ido apareciendo, resucitando cada cierto tiempo gracias, sobre todo, a los empujones de los fans. Sin ir más lejos, "Star Trek: La película" vivió un pequeño calvario antes de salir adelante, estrenándose su secuela a pesar de los "flojos" resultados en taquilla, y las comillas son muy intencionadas, dado que triunfó por todo el globo, aunque no de la manera esperada por la productora, que vio un pequeño tropiezo que le saliera tan cara la producción y no triplicaran los beneficios sólo en Estados Unidos.

El inconmensurable Leonard Nimoy como Spock


Por fortuna, la saga continuó en el cine, con una calidad irregular en las entregas a partir de la tercera, porque la segunda es oro puro, y eso que la primera parte ya lo es a todos los niveles. Unos efectos especiales fantásticos (vale, en algunas escenas la cosa no ha envejecido nada bien, así que hay que tirar bastante de nostalgia), unas actuaciones de notable, una dirección perfecta, una banda sonora de matrícula de honor (espectacular Goldsmith) y un guión muy, muy bueno, uno de esos guiones desarrollados con inteligencia, que convierten un metraje de más de dos horas en uno de cinco minutos debido a lo absorbente que resulta para el espectador. Regreso a la idea de que se puso toda la carne en el asador con "Star Trek: La película" a todos los niveles, siendo una gran apuesta que buscaba no sólo al fan incondicional de la serie original, sino a aquellos que pudieran ampliar las filas de los amantes de la ciencia-ficción. Y lo consiguió, vaya sí lo consiguió. ¿No sois trekkies? Sólo os hace falta visionar "Star Trek: La película" para iniciar un camino hacia el espacio, la última frontera, y conocer así los viajes de los exploradores de la Enterprise.


Nota: 7,5/10