sábado, 29 de diciembre de 2018

Reseñas cinematográficas: Venom


Ficha Técnica

Título original: Venom
Director: Ruben Fleischer
Intérpretes: Tom Hardy, Michelle Williams, Riz Ahmed, Jenny Slate, Scott Haze, Reid Scott, Melora Walters, Michelle Lee, Peggy Lu, Chris O´Hara, Wayne Pére, Jared Bankens, Zeva DuVall, Wade Williams, Sope Aluko, Woody Harrelson, Stan Lee.
Guión: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel
Música: Ludwig Göransson
Género: Acción, terror, ciencia-ficción, fantástico
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 112 minutos
Año: 2018


Sinopsis:
Eddie Brock es un periodista al que nada detiene para conseguir la noticia que persigue. Obsesionado con Carlton Drake, fundador y director de la Fundación Vida, además de un genio científico que va tras la clave para salvar a la humanidad, a pesar de los daños colaterales que deja a su paso, Eddie cae en el error de enfrentarse directamente con Drake, perdiéndolo todo en el proceso; desde su trabajo hasta la relación con Anne Weying, su prometida. Amargado y destruido, Eddie insiste en su empeño por destruir a Drake, hasta el punto de entrometerse en su plan para experimentar con unas entidades alienígenas llamadas simbiontes. Uno de ellos, llamado Venom, se une a Brock, logrando que ceda a sus más bajos instintos y concediéndole el poder necesario no sólo para recuperar su vida, sino para vengarse de Drake, quien mantiene un plan secreto alrededor de los simbiontes. Sin embargo, ¿dónde acaba Eddie y empieza Venom? Cuando todo termine, ¿continuará Eddie siendo él mismo, o cederá a la criatura, haciéndose ésta por completo con su cuerpo?


Reseña:
Hay proyectos cinematográficos que parece que jamás en la vida saldrán adelante. En un universo en el que hemos podido disfrutar (o sufrir, según el caso) de títulos de todas las formas, colores y contenidos, a veces bastante sorprendentes en este último campo, puede que asombre el hecho de que existan historias que a pesar de que cuenten con todo a su favor para salir adelante y triunfar en las salas de cine de todo el mundo, no terminan de arrancar, en ocasiones por varios motivos, siendo uno de ellos el que quizá no sea el momento propicio para que vivan su momento de éxito. Admitamos que puede dejar a más de uno de piedra que vivamos en un mundo en el que salió adelante la película centrada en las Spice Girls, el famoso grupo de música pop de los 90, y en cambio haya proyectos mil millones de veces más interesantes (en mi modesta y personal opinión) que se quedan en la cuneta, o que duermen el sueño de los justos hasta que algún avispado productor de Hollywood ve cómo el nuevo futuro éxito cinematográfico se muestra ante él en forma de cinta que tendría que estar más que rodada. Sí, vale, hay que tener en cuenta que existen ideas con momentos más propicios que otras, y que no es lo mismo llevar a cabo un filme sobre el programa de televisión Gran Hermano en su momento más álgido que en estos últimos años. Y, sin embargo, continuamos viendo repetidamente prometedoras películas que no llegan a salir, o que tardan tanto que las esperanzas de que se hagan se van desvaneciendo incluso para los que más las esperan.

Tirando de ejemplos, ahí tenemos la nueva adaptación de "El corazón condenado", o "Hellraiser", de Clive Barker (Cabal, Demonio de libro), que ha pasado de proyecto interesante en manos de interesantes realizadores de terror a nueva secuela mala tras nueva secuela mala integrada en la saga original, lo cual es una lástima si tenemos en cuenta que ya va tocando una nueva adaptación de una de las novelas más populares de Barker. Continuando en el terreno del terror, los monstruos y los asesinos en serie sobrenaturales, ¿cómo olvidar la tan ansiada precuela de "Pesadilla en Elm Street" en la que veríamos a Freddy Krueger cometiendo los crímenes por los que luego sería castigado por los padres de Springwood, lo cual le llevaría a convertirse en la pesadilla viviente de la saga de Wes Craven (La última casa a la izquierda, Scream)? Sí, algo de eso vimos en la serie televisiva "Las pesadillas de Freddy", pero nunca al completo y cómo estaba planteado para la gran pantalla. También quedan lejos todos los proyectos completamente cancelados para resucitar la franquicia "Viernes 13", y que iban desde una secuela directa del estupendo remake de 2009 a una secuela todavía más directa del filme original, e incluso otra que seguiría la saga, sin olvidar la idea de una nueva entrega en modalidad falso documental, o película de metraje encontrado (found footage), donde el mismísimo Jason Voorhees sería en este caso el monstruo que perseguiría a los portadores de la cámara protagonista. Y, por supuesto, siguiendo este subgénero, qué mejor momento que este para recordar la interesante tercera entrega de "El proyecto de la bruja de Blair" que planeaban sus directores, regresando al pasado, encadenando directamente la historia con el mito original de la bruja de Blair, en pleno siglo XVIII. Hablamos en todos estos casos de producciones anunciadas durante mucho, mucho tiempo y que, al final, acabaron en nada. Bueno, sí, en ocasiones han terminado siendo otra cosa, pero entonces nos referiríamos a otra clase de películas malditas, señalando aquellas a las que les cuesta salir adelante pero que, después de muchos vaivenes, lo logran, aunque no sean como se planearon en un principio.

Eddie Brock. Un simbionte alienígena. Juntos son... Venom


Vayamos de nuevo a algunos interesantes ejemplos. El remake de la magnífica cinta coreana "Oldboy", en principio iba a estar dirigida por Steven Spielberg (Tiburón, Ready Player One) y protagonizada nada más y nada menos que por Will Smith (Men In Black, Soy leyenda), lo que hubiera dado lugar, seguramente, a un filme diferente al que finalmente fue protagonizado por el también carismático Josh Brolin (No es país para viejos, Vengadores: Infinity War). La muy actual "La noche de Halloween", una secuela directa del clásico del género "Halloween", dirigido por John Carpenter (La Cosa, Vampiros), pasó por varios tratamientos de guión muy distintos al resultado final que hemos tenido, y que ha sido un éxito mundial de crítica y público. Sin alejarnos del terror, pero adentrándonos en los superhéroes y los cómics, a los que está ligado Veneno (Venom en el filme que analizamos), los ejemplos de producciones que se iniciaron de una manera y acabaron de otra muy distinta se pueden contar por decenas. "Spider-Man" de Sam Raimi (Darkman, Ash vs Evil Dead) iba a estar dirigida por James Cameron (Terminator, Avatar) y protagonizada por Leonardo DiCaprio (El Aviador, Django desencadenado), con rumores bastante potentes que situaban a Arnold Schwarzenegger (Depredador, Los Mercenarios) como el Doctor Octopus; "Iron Man" siempre tuvo de protagonista a Tom Cruise (Entrevista con el vampiro, Jack Reacher) hasta que salió del proyecto, llegó Marvel Studios al completo y Robert Downey Jr. (Tropic Thunder, Los Vengadores) vio resucitar su carrera por todo lo alto, de forma millonaria y de modos que pocas estrellas han conseguido; "Batman v Superman: El amanecer de la justicia" sólo comenzó a ser lo que hemos disfrutado a partir del universo continuista de DC que inició, entre otros, Zack Snyder (Amanecer de los muertos, Sucker Punch) con "El Hombre de Acero"; y "Punisher 2: Zona de Guerra" iba a ser al principio una verdadera secuela directa de "El Castigador: The Punisher", protagonizada excelentemente por Thomas Jane (La Niebla, 1922). Afortunadamente, "Venom" ha finalizado su duro periplo cinematográfico de más de diez años entrando en este grupo de filmes, y no en el de esos relacionados con el mundo del cómic que, después de un intento tras otro, han acabado en la nada más absoluta.

Ahí tenemos la nueva adaptación de "El Cuervo", basada en la popular novela gráfica de James O´ Barr (The Crow), mítica película de acción, suspense y "superhéroes", protagonizada por Brandon Lee (Ohara, Rapid Fire), quien falleció durante el rodaje. El filme no sólo se hizo famoso por este lamentable hecho, sino por trasladar a un personaje tan underground de las viñetas de un cómic independiente al cine, en una producción que fue todo un éxito y que se ha ido convirtiendo en película de culto con el paso de los años, no sin motivo, pues la calidad de la cinta es bien palpable. Además, demostró que no todos los superhéroes que llegan a la gran pantalla deben llevar capa y ser amables justicieros al más puro estilo Superman, Capitán América o Spiderman, entrando a veces en rincones oscuros y jugueteando con géneros lejanos a la aventura, el fantástico y la ciencia-ficción, géneros como el terror, por ejemplo, para rodar producciones tenebrosas, violentas y no apropiadas para toda la familia. "El Cuervo" dio lugar en los 90 a toda una fiebre por las adaptaciones cinematográficas de cómics para adultos de editoriales independientes, y aunque a veces se dulcificaban, como en los casos de "La Máscara" y "Las Tortugas Ninja", filmes suavizados en exceso, en la mayoría de las ocasiones se mantenía ese tono de películas más centradas en otros aspectos que en las mallas y la gente inocente a salvar. Pero hablábamos de "El Cuervo", porque desde hace años, y tras unas cuantas secuelas de calidad irregular, sin olvidarnos de la rescatable serie de televisión, el personaje se ha quedado esperando un proyecto a su altura, y el objetivo al respecto siempre ha sido el de adaptar de nuevo el cómic original, supuestamente en esta ocasión, de forma más fidedigna, sin dejar de lado la espectacular ambientación y el toque gótico que Alex Proyas (Dark City, Dioses de Egipto) supo imprimirle a la primera entrega. Los rumores se han sucedido durante más de una década. ¿Resultado? Teniendo en cuenta que nada hacer pensar que vayamos a tener una nueva "El Cuervo" a corto plazo, creo que está todo dicho.

El perdedor de Eddie Brock


Por "El Cuervo" han pasado no pocos directores que se han ido largando al ver cómo el proyecto se alargaba, cuando no, directamente, peligraba por temas de derechos y similares. Y en cuanto a actores, la cosa no ha ido mejor, pasando por la posible película nombres como los de Luke Evans (Furia de Titanes, Nadie vive) y Jason Momoa (Liga de la Justicia, Aquaman), siendo estos dos los mejor posicionados para encarnar al nuevo Eric Draven, hasta el punto de que Momoa realizó algunas pruebas de maquillaje para el personaje. Sin embargo, entre unos problemas y otros, al final, nos hemos quedado sin "El Cuervo", al menos, por ahora, porque nunca se sabe lo que puede ocurrir en el futuro, pero por el momento, el proyecto está más que muerto. Algo parecido temíamos todos que sucediera con "Venom", aunque de la noche a la mañana se ha puesto en movimiento y este 2018 (todavía vigente mientras escribo estas líneas) se ha estrenado, casi como una sorpresa si tenemos en cuenta que pocos esperábamos ya que la película se hiciera realidad tras más de una década de rumores, conceptos e ideas que acababan en nada, teniendo dos oportunidades de oro para que el simbionte favorito de todos (perdona, Matanza) apareciera como absoluto protagonista en los cines de todo el mundo. Dicen que a la tercera va la vencida, y así ha sido en este caso si contamos los intentos tras "Spider-Man 3" y "The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro", pero sí hay que ser sinceros, sin "Deadpool" y "Logan" no habría existido "Venom", de igual manera que sin "Blade" hoy no tendríamos universo compartido de Marvel Studios y, muy probablemente, tampoco cine de superhéroes tal y como lo entendemos en la actualidad. Y, me arriesgo a decir, que tampoco habríamos podido disfrutar de "Deadpool" y "Logan" sin el cazador de vampiros con el rostro de Wesley Snipes (Demolition Man, Los Mercenarios 3). No, no me he vuelto loco. No, el amor por Blade no me ha nublado los pensamientos. Todo tiene su razón de ser.

Todo comenzó con "Deadpool". En un mundo donde Marvel Studios se lleva el trozo más grande del pastel del cine de entretenimiento con superhéroes, el siguiente pedazo sería para quienes supieran darle otro sabor a la tarta, en este caso, sorpresa sorpresa, fue la Fox, precisamente, con parte de su universo mutante, o lo que es lo mismo, usando las pocas herramientas que le quedaban en su armario de licencias comiqueras adquiridas a Marvel durante los convulsos años 90. La saga X-Men funciona a las mil maravillas para la Fox, pero no las demás, habiendo visto como "Daredevil" y "Elektra" no acababan cómo querían (a pesar del éxito de la primera, y que siempre hubo planes para una secuela), volviendo los dos personajes que las protagonizaban a Marvel, terminando en populares series de televisión surgidas de la unión entre la Casa de las Ideas y la plataforma Netflix, un movimiento bastante inteligente y repleto de calidad, consiguiendo así Marvel de golpe todos los puntos que nunca ha tenido en el terreno televisivo de la imagen real. Sin embargo, dejando a un lado a los siempre bien reconocidos mutantes, la Fox contaba con otro poderoso as capaz de hacer que se arrodillara cualquier otra productora cinematográfica: los Cuatro Fantásticos. Pese a las buenas intenciones de la empresa, la Primera Familia de Marvel no pasó de dos cintas la mar de entretenidas, pero poco ambiciosas con lo que tenían entre manos, sin olvidar el reboot de 2015, esa versión más oscura, presuntamente adulta y Ultimate (me refiero a la línea Ultimate de los cómics, en la que los personajes clásicos de la editorial se recreaban como si hubieran nacido en el presente siglo, y no en los años 60) que fue un desastre en muchos sentidos, aunque nunca tan extremadamente mala como se afirmó. Lo curioso es que en "Cuatro Fantásticos" ya teníamos algunas de las semillas que germinarían completamente tanto en "Deadpool" como en "Logan" y "Venom", dado que al final resultaba ser más una película de ciencia-ficción que una de superhéroes. Completando el puzle de las curiosidades, tampoco hay que desechar el humor usado en los dos primeros filmes sobre Mr. Fantástico, la Mujer Invisible, la Cosa y la Antorcha Humana, como si fuera el prólogo de lo que más tarde puliría Marvel Studios. Nunca viene de más recordar que, en la actualidad, Marvel Studios posee los derechos de los Cuatro Fantásticos, así que imaginad lo que puede salir de ahí. Si han sido capaces de sacarle todo lo bueno y más a los Vengadores, miedo y excitación provoca en el fan lo que podrían ser capaces de lograr con la Primera Familia de Marvel, con esa mezcla de humor, ciencia-ficción, aventuras y espectacularidad cósmica. La cosa promete.

Algo peligroso se oculta en la gente


Pero centrémonos. "Cuatro Fantásticos" ya era un intento por ofrecer una fusión entre el cine de superhéroes y otros géneros fantásticos, una prueba que salió mal por otros motivos, pues "Deadpool" iba a demostrar que la Fox llevaba equivocándose muchos, muchos años. El caso del Mercenario Bocazas siempre ha sido muy similar al de "Venom", dentro y fuera de la pantalla. Al fin y al cabo, ambos nacieron como personajes extremos, de potente diseño y conectados fuertemente a los protagonistas del cómic en el que aparecieron por primera vez, siendo capaces de obtener tanto éxito gracias a todas y cada una de sus apariciones que, después de muchas de ellas, lograron ostentar sus propios cómics en los que eran los absolutos protagonistas, consiguiendo al mismo tiempo participar en una lucha de iguales con los personajes en cuyas páginas surgieron, como si el alumno superase al maestro. En ambos casos, y aquí entra otro detalle curioso, tanto Veneno como Masacre, como han sido y son conocidos en los cómics en España, alcanzaron mucho más éxito y popularidad que Elektra, la mortal asesina de la Mano y antigua amante de Daredevil, quien sí que contó con su propio filme en 2005, después de aparecer en "Daredevil", en los dos casos siendo interpretada genialmente por la carismática Jennifer Garner (Alias, Juno). Quizás el fracaso de ésta fue lo que detuvo todos los proyectos alrededor de los spin-off de superhéroes, salvo el de Lobezno, bien empujado por la popularidad tanto de Hugh Jackman (Australia, Chappie) como del propio personaje, capaz de competir en fans con creaciones tan clásicas como Batman y Spiderman. Precisamente, tras "Elektra", los rumores acerca de filmes centrados en Masacre y Veneno se congelaron bastante, al menos, hasta que en 2007 el segundo apareció en "Spider-Man 3", como gran villano "sorpresa", y el primero lo hizo de forma similar en "X-Men Orígenes: Lobezno", el spin-off comiquero que sí que tuvo éxito donde otros, no muchos antes, fallaron. No sólo sirvió para resucitar el proyecto "Deadpool", sino también para evidenciar uno de los problemas que la Fox parecía tener con sus adaptaciones comiqueras: la falta del factor "Blade".

No es que a la Fox le falte su propia película sobre el popular cazador de vampiros, sino lo que ésta, la trilogía entera en realidad, regaló al mundo de los filmes de superhéroes, o comiqueros, porque de superhéroe nuestro Blade tiene bastante poco. "Blade", la primera, la original, la que se estrenó en 1998 (veinte años ya, que se dice pronto), no sólo comenzó la fiebre por las producciones cinematográficas de Marvel con calidad (antes de ella tenemos muchas curiosidades y placeres culpables pero nada realmente bueno y reseñable a la altura de las clásicas "Superman" y "Batman", dos de los máximos exponentes en cuanto a cine comiquero de superhéroes), sino que fue la primera con una calificación R que triunfó, tanto en público como en crítica, aunque lo que verdaderamente se mide aquí es la taquilla. Hoy en día se habla mucho de que eso lo consiguieron tanto "Deadpool" como "Logan" pero, de nuevo, tenemos que mirar a "Blade" para darnos cuenta de que otra lo logró mucho antes. Es cierto que la actual oleada comiquera en los cines viene dada sobre todo por Marvel Studios, que acaba de cumplir sus diez años desde el estreno de "Iron Man" en 2008, pero es que todo se ha alcanzado gracias a "Blade", de 1998, cumpliendo ésta unos nada despreciables veinte años durante el actual 2018. Sin "Blade" no hubiéramos tenido "X-Men", ni "Spider-Man", ni "Daredevil", y no se habría alcanzado la madurez necesaria para que surgiera Marvel Studios y todos sus éxitos como "Iron Man", "Los Vengadores", "Guardianes de la Galaxia", "Capitán América: El Soldado de Invierno", "Doctor Extraño", "Thor: Ragnarok" y "Vengadores: Infinity War", entre muchos otros. Y, por supuesto, sin "Blade" no existiría "Venom", a pesar de que a la cinta protagonizada por Tom Hardy (Origen, El renacido) le hayan cambiado la calificación en el último momento para que pueda acudir más gente al cine, recortando y aliviando algunas escenas descritas como demasiado violentas. A pesar de que la decisión haya funcionado, comprobando los brutales números de taquilla ganados por el filme (¿habría funcionado igual con una R como una casa?), lo cierto es que apenas se nota durante el metraje, pues Venom se come a los malos, devora cerebros y destroza a gente, todo dentro de lo que el personaje hace en los cómics, claro. Después hablaremos de ésta una de las principales razones por las que "Venom" ha sido criticada, pero mientras, sigamos con este preámbulo que se va alargando demasiado. Mil perdones. ¡Ah! Y sí, una R en Estados Unidos significa recomendada para mayores de dieciocho años, o para menores acompañados. ¡Queda dicho!

Eddie Brock tiene mucho que perder


Sin embargo, lo de "Blade" no tiene que ver sólo con la calificación, sino también con el género con el que mezcla a los superhéroes. Blade, el cazador de vampiros, más que un superhéroe parecido a Spiderman o a Iron Man es un antihéroe con todas las de la ley, un tipo que no se anda con remilgos y que, de cuando en cuando, lleva a cabo acciones con las que los demás personajes de Marvel no comulgan. En esa línea podemos meter a otros ilustres como Punisher, el mismísimo Lobezno, Elektra, Masacre (Deadpool), Cable, Morbius, el Motorista Fantasma y, sí, también a Veneno (Venom). Curiosamente, todos personajes que juegan en terrenos mezclados con el superheroismo de Spiderman, el Capitán América, Hulk, Thor, Iron Man y compañía. "Blade" fusionaba, como el cómic, a los superhéroes con el terror, y "Venom" hace lo mismo, no sin la ayuda previa de "Deadpool" y "Logan", después del traspiés que supuso "Elektra" con respecto a concederle una película propia a personajes relacionados con superhéroes populares. Al fin y al cabo, las productoras juegan mucho con eso a la hora de probar según qué títulos, y al igual que "Elektra" y "Catwoman" (otro spin-off con un antihéroe, en este caso, antiheroína de DC, la distinguida competencia de Marvel) fueron sonoros fracasos que hicieron creer a Hollywood, erróneamente, que las películas de superheroínas no funcionan, el batacazo del filme sobre Elektra Natchios hizo que todo el mundo pensara que los spin-off no eran una buena idea salvo casos muy puntuales. Sí, ahora hablo de Lobezno y su trilogía compuesta por "X-Men Orígenes: Lobezno", "Lobezno inmortal" y "Logan". En este caso, la diferencia radicaba en el hecho de que Logan era casi siempre protagonista de las producciones de los mutantes. Pensad en "X-Men", en "X-Men 2" y en "X-Men 3: La decisión final", y descubriréis alrededor de quién giran las tramas principales. Pero hablábamos de mezclas de géneros, y aunque es cierto que "Blade" fue el principal detonante al respecto, Marvel Studios no se ha quedado fuera de la ecuación.

"Guardianes de la Galaxia" fusionaba a los superhéroes con la space opera al estilo "Star Wars"; "Capitán América: El Soldado de Invierno" lo hacía de nuevo con los superhéroes y con los intensos thrillers políticos y de espionaje de los años 90; "Doctor Extraño" añadía la magia y la fantasía al cóctel superheroico; "Ant-Man" usaba la combinación de superhéroes y ciencia-ficción de los 80; y "Thor: Ragnarok" era psicodelia pura con fantasía y mucho humor gamberro. Podría continuar con los ejemplos, sobre todo, porque me estoy centrando en Marvel al ser Veneno un personaje de la Casa de las Ideas, pero mejor vamos parando aquí. Mientras que "Deadpool" mezclaba el cine de superhéroes (protagonizado en este ocasión por un antihéroe irreverente, malhablado y ultraviolento) con el humor más cafre y la acción más desenfrenada (como en los cómics del personaje), "Logan" no podría haber estado más alejada de los ingredientes habituales de las películas de superhéroes. A decir verdad, parecía de todo menos un filme de tipos en mallas, hasta el punto de que los únicos trajes especiales que aparecían en la historia se veían en unos cómics de los X-Men que el mismo Logan despreciaba. Western, drama... "Logan" era y es muchas cosas, y pocas rozan con una producción de superhéroes. Quizás eso las diferencia de las mezclas de Marvel Studios, siendo éstas obras de superhéroes con elementos de otros géneros, mientras que con las mencionadas "Blade", "Deadpool" y "Logan" ocurre al revés, y parecen películas de otros géneros con gotitas de superheroismo comiquero. El tremendo éxito de crítica y público de los filmes del mutante canadiense y el Mercenario Bocazas han propiciado lo que no logró "Blade" del todo, es decir, una oleada de gran interés por producciones de superhéroes donde los géneros como el terror y la ciencia-ficción sean prominentes. Después de más de veinte años esperando, se ha resucitado la secuela (ahora reinicio) del gran Spawn, personaje de Todd McFarlane (Hulk, Spiderman), precisamente, el creador gráfico de Venom; el siempre interesante Hellboy tendrá una nueva adaptación cuyos primeros pases de prensa están fascinando a propios y extraños, "Los Nuevos Mutantes", el spin-off de la saga "X-Men" de la Fox, está más enfocado al terror que a los superhéroes con lycra y mallas; James Wan (Saw, Insidious) ha declarado que tras "Aquaman" le encantaría realizar una película de terror con Batman; "Joker", el filme dedicado al más enconado enemigo del Caballero Oscuro, parece más una producción de entre los 70 y 80, con ecos de "Taxi Driver", que una obra de supervillanos contra superhéroes, sin olvidar que es todo un spin-off dedicado al villano entre villanos, sin una gota de antiheroismo, al contrario que los casos ya citados; Blade tiene pinta de regresar tarde o temprano; y la propia Marvel Studios ya analiza si seguirle el juego a los espectadores, ofreciendo filmes con el terror y la ciencia-ficción como protagonistas. La vuelta de tuerca que le faltaba al género. En un escenario así era inconcebible que "Venom" no se llevara a cabo de una vez por todas. Y vaya que si se ha hecho al fin. Y de qué manera.

Eddie tiene un nuevo amigo


Sin embargo, hagamos un alto en el camino. Dejemos momentáneamente de lado las ayudas que ha tenido "Venom" para salir adelante, sus referentes y los filmes que han funcionado o no para que hayamos tenido la gozada cinematográfico que hemos tenido, y hablemos de los cómics en los que se basa antes de continuar charlando sobre las dificultades que ha atravesado la cinta. Bueno, comentemos con brevedad los cómics y, sobre todo, el personaje principal, porque ¿quién es Veneno en realidad? ¿O qué es? Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Veneno es uno de los personajes comiqueros poseedores de unos de los orígenes más intrincados y extendidos por diferentes cómics. Veneno está compuesto por dos personajes: el experiodista Eddie Brock, y un simbionte alienígena cuyo pasado todavía está siendo resuelto en cómics actuales. ¿Dónde empezó cada uno? ¿Cuándo los conocimos? En realidad, al primero que tuvimos en los cómics fue al extraterrestre que, al principio, nadie sabía que lo era. Durante el transcurso de la ambiciosa saga "Secret Wars", punta de lanza de los espectaculares eventos de Marvel que tocan a todos o casi todos sus personajes, Spiderman, uno de los héroes reunidos por el ser llamado Todopoderoso en un extraño planeta conocido como Mundo de Batalla, seleccionado como otros superhéroes para que se enfrentara a toda una nutrida agrupación de supervillanos de la Tierra, en una confrontación para averiguar, entre otras cosas, qué lado era más poderoso, si el bien o el mal, vio como su traje salía bastante perjudicado de la batalla. Sin saber exactamente qué hacía, activó una máquina que le proporcionó un nuevo traje, pero no el que él esperaba, dándonos al popular Spiderman Negro (o Spiderman de negro, o Black Spiderman), poseedor de un diseño que siempre ha luchado en reconocimiento con el original rojiazul, y ya es decir. El Spiderman de negro fue uno de los poderosos cambios que proporcionó la historia de "Secret Wars", siendo otros, por ejemplo, la sustitución de la Cosa en los Cuatro Fantásticos por Hulka, prima de Hulk. En el caso de Spiderman teníamos a uno de los pocos personajes de Marvel que no sólo no habían cambiado de vestimenta superheroica en décadas, sino que no le hacía ninguna falta. Y ahí lo teníamos. Un personaje de colores vivarachos pasó a tener un aspecto aterrador, una especie de sombra viviente más similar a las arañas de las que cogía el nombre que a un superhéroe que debería tranquilizar a los inocentes a los que salva. En pocas palabras, el Spiderman de negro daba mal rollo, y la cosa sólo acababa de empezar.

En principio, Spiderman no le dio demasiada importancia al traje. Incluso llegó a deducir que su nuevo diseño venía de copiar al de la segunda Spiderwoman, que también participo en las Guerras Secretas. Sin embargo, no tardó en descubrir que el traje era más de lo que parecía. Se regeneraba solo, podía adquirir el aspecto de cualquier ropa que Peter Parker quisiera e incluso lanzaba sus propias telarañas. Lo que el héroe pensaba que era un traje confeccionado con tela alienígena se descubrió como un ente vivo cuando empezó a estar cada vez más cansado, como si por las noches no durmiera. Era el traje viviente el que lo usaba para cruzar las calles y tejados de Nueva York, sin que lo supiera, el mismo traje que invadía sus sueños, como si intentara ocupar el lugar del Spiderman original para que siempre fuera el Spiderman de negro. Buscando respuestas, Spiderman acudió a los Cuatro Fantásticos, quienes, efectivamente, corroboraron que se trataba de un alienígena, un simbionte que se había unido a él y que sólo se soltó mediante una arma sónica con la que contaba Mr. Fantástico. A pesar de que el simbionte se quedó con la Primera Familia, bien encerrado, logró escapar, intentando unirse de nuevo a Spiderman, quien se las ingenió para vencerle gracias al tañido de las campanas de una iglesia. Tanto el fuego como los sonidos intensos son los puntos débiles de los simbiontes, así que creyendo que había acabado con él, Spiderman se alejó, aunque, en realidad, el alienígena se había quedado en la iglesia, recuperándose. Y es entonces, todavía en la imaginativa, creativa y fulgurante década de los 80, que entra en escena Eddie Brock, un personaje que había sido secundario de lujo en una de las sagas más aplaudidas del trepamuros sin que lo supiéramos, porque Brock siempre estuvo ahí sin estar, siendo una de esas víctimas colaterales de las actuaciones de Spiderman de las que pocas veces sabemos algo. En esta ocasión vaya sí lo supimos, y durante mucho, mucho tiempo. Todavía seguimos sabiéndolo.

Alguien no está para tonterías


El origen del odio de Eddie Brock hacia Spiderman, odio que comparte con el simbionte y que ayudó a unirlos en primera instancia, nació durante la saga del Comepecados. Hablamos de una de las historias más populares, adultas, serias y crudas en la vida de Spiderman, hasta el punto de que se trata de una época en la que usaba un traje negro de tela cuyo diseño estaba basado directamente en el del simbionte alienígena. Daredevil también intervenía en unos cómics donde el principal villano no era un Doctor Octopus empeñado en destruir la ciudad, o un Hombre de Arena dispuesto a robar el enésimo banco de turno. No, el objetivo del Comepecados, villano creado para la ocasión, el era de matar pecadores, y eso hacía, convirtiéndose en un sangriento y brutal asesino en serie con el que las bromas no servían de nada. Durante la saga, el lector, al igual que los personajes protagonistas, ignoraba quién se encontraba bajo la máscara del Comepecados, lo cual provocó que fueran surgiendo diferentes sospechosos, como si de un thriller superheroico se tratara. Sin embargo, en un giro de los acontecimientos, se descubría que el Comepecados no era Emil Gregg, un perturbado que fue detenido cuando trataba de asesinar a J. Jonah Jameson, sino Stan Carter, el policía aliado de Spiderman en el que había estado confiando durante toda la historia. Tiempo después, el propio Eddie Brock le explicaba a Spiderman que fue él quien se encargó para el periódico Daily Globe de una serie de exitosos artículos sobre el Compecados que acabaron teniendo como protagonista absoluto a Emil Gregg, quien le confesó a Brock que era el asesino en serie, sólo que el periodista, debido a su compromiso para con su fuente, no pudo revelarlo a las autoridades hasta que le presionaron lo suficiente... poco antes de que Stan Carter resultara atrapado por Spiderman. Lo que parecía que sólo se iba a saldar con un despido para Brock, apareció como mucho, mucho más. Eddie Brock perdió su prestigio, su carrera, su reputación, su trabajo, su casa... Todo. Incluida a su esposa, Ann Weying, quien lo abandonó. La desesperación de Brock llegó a tal punto que acabó por cubrirla con deseos suicidas. Como católico reconocido, el experiodista fue de iglesia en iglesia buscando el perdón hacia lo que iba a llevar a cabo. Y, entonces, el simbionte le encontró. Él encontró al simbionte. Y juntos se fusionaron para convertirse en Veneno.

A pesar de que Veneno tuviera un par de apariciones antes de su gran estreno, fue en el número 300 de la serie principal de Spiderman en la que se mostró en toda su monstruosa gloria. Creado por el guionista David Michelinie (Aquaman, Los Vengadores) y el ya mencionado dibujante Todd McFarlane, Veneno era oro puro por dentro y por fuera, tanto al ser escrito como dibujado, poseyendo uno de los diseños más potentes del mundo del cómic, y eso en sus primeras apariciones, cuando todavía no se le habían exagerado ciertos rasgos como los colmillos, la lengua, la baba y los ojos, siendo en sus primeras apariciones un Spiderman de negro más grande, corpulento, con garras y una siniestra sonrisa en el rostro. Veneno representaba algo que le faltaba a Spiderman: su lado oscuro. Expertos y especialistas en el mundo del cómic de superhéroes siempre han estado de acuerdo en señalar que el trepamuros ostenta una de las mejores colecciones de villanos del medio; desde los encarnizados Duende Verde y Doctor Octopus hasta mortalmente modernos como Morlun, pasando por el Buitre, Mysterio, el Hombre de Arena, el Duende, Tarantula, el Escorpión, Kraven, Electro, Rino, Kingpin, los Forzadores y un casi interminable etcétera. A pesar de que el héroe contaba con enemigos que trataban de ser su reverso tenebroso, ninguno llegaba al punto de osadía del Duende Verde y el Doctor Octopus, verdaderas némesis del personaje, cada uno a su estilo. Y a finales de los 80 llegó Veneno, una de las mejores creaciones del plantel de villanos de Peter Parker realizadas en la época moderna, lejos de los clásicos cómics del superhéroe arácnido en sus inicios. Se trataba de, a todas luces, un Spiderman malo, monstruoso, con todos sus poderes y habilidades extra como la capacidad de no activar su sentido arácnido y conocer su identidad secreta, además de todos los secretos de Peter Parker, incluyendo a sus relaciones con amigos y familiares, al haber estado el simbionte en contacto con el fotógrafo, pasándole todos esos recuerdos a Brock. Con el tiempo, algunas de las habilidades de Veneno se han ido extremando de forma lógica; si el traje es capaz de transformarse en cualquier vestimenta, también le hemos descubierto la capacidad de mimetizarse con el ambiente, e incluso la de adquirir el aspecto de otras personas, dándole a Brock el camuflaje/disfraz perfecto. Además, el simbionte también es capaz de crear escudos, zarcillos e incluso cubrir a otras personas sin separarse de su huésped, características que se verían todavía más aumentadas conforme fueron surgiendo más y más simbiontes, en especial, la prole de Veneno.

El principio del fin


El éxito de Veneno fue inmediato, lo que se tradujo en una miríada de apariciones en los cómics de Spiderman, a cada cual más brutal que la anterior. Precisamente, en el apartado gráfico, Todd McFarlane no tardó en dejarle paso a Erik Larsen (Savage Dragon), con un estilo muy cercano al suyo y quien terminó de definir el monstruoso aspecto final de Veneno que todos conocemos hoy día, y el más usado, sin desestimar muchos artistas el de McFarlane, aunque haciéndose incluso más popular que el de éste. Poco a poco, el personaje también fue adquiriendo ciertas características típicas y tópicas que siempre le acompañarían, como la mala suerte a Peter Parker y las historias en las que Hulk es capaz de poseer cierta inteligencia, por poner un par de ejemplos de clichés comiqueros que siempre dan buenos cómics. En el caso de Veneno se trataba de las veces que simbionte y Brock se separaban (para volver a unirse poco después) y las no menos ocasiones en las que parecía que el simbionte moría, sólo para descubrirse que, en realidad, lo había fingido, se había salvado en el último momento o usó una treta para hacérselo creer a sus enemigos. Con Larsen llegaron los colmillos, la larga lengua y las babas, e incluso una de las frases más famosas de Veneno, en la que asegura que se va a comer los sesos de Spiderman, mientras se lanza hacia él con las fauces abiertas. Sí, Veneno daba miedo. Frente a villanos como el Buitre, Rino, el Conmocionador y el Escorpión, por mencionar sólo a unos pocos, Veneno daba bastante miedo. Y las apuestas se subieron cuando apareció el que sería su principal némesis, esa que todos creíamos que era el trepamuros, pero que resultó ser su propio "hijo", con unas comillas bien grandes, porque el personaje de quien hablamos no era exactamente hijo de Veneno, sino más bien de parte de él. Más en concreto, era un hijo simbionte del simbionte de Veneno. Eso mismo. Hablamos de Matanza, el villano simbionte que hizo bueno a Veneno. O más o menos.

Si Veneno era producto de los 80, Matanza lo fue de los 90, y aunque no inició el camino del heroismo para nuestro simbionte negro de araña blanca en el pecho, sí que lo reafirmó. Al fin y al cabo, que Veneno diera el paso para mutar de villano a antihéroe era cuestión de tiempo, y no sólo por todo lo que se podía aprovechar al personaje, no sólo por su potencial, no sólo por su fama y éxito entre los lectores, sino porque las semillas ya estaban ahí colocadas, al igual que lo estuvieron en su día con personajes como Magneto y el Doctor Muerte, dos de los grandes villanos de Marvel que, curiosamente, han caminado el sendero del héroe no en pocas ocasiones, sobre todo el primero. No hablamos de Cráneo Rojo, el Duende Verde, Kingpin, Bullseye, Mysterio, Mr. Hyde, Surtur o Ultrón, sino de personajes proclives a formar parte de los héroes en alguna ocasión debido a su desarrollada personalidad, tridimensional a más no poder. Si recordamos bien, en sus primeras apariciones, el mismo Brock, ya con el simbionte, se mostraba bastante disgustado al verse "obligado" a matar a gente inocente, repugnandole tal hecho. Al mismo tiempo, aun sabiendo la identidad secreta de Spiderman, se limitaba a usarla para acosarle él mismo, no para que los demás supieran quién es realmente, siendo su cacería de tú a tú, sin nadie de por medio, sólo utilizando a los seres queridos de Peter Parker para provocarle, sin hacerles nunca ningún daño (salvo excepciones, como en la ocasión en la que casi mata a la Gata Negra). Cuando se creó a Matanza, gracias a los mencionados David Michelinie, Erik Larsen y al portento artístico Mark Bagley (Ultimate Spiderman, Veneno), la unión de Brock y el simbionte continuaba siendo uno de los enemigos más obsesivos, enconados y peligrosos de Spiderman. Su objetivo, después de repetidos enfrentamientos, seguía siendo el mismo que el de su primera aparición: matar a Spiderman. Y lo consiguió. O eso creyó, pues cuando Matanza aparecer, Veneno se hallaba en una isla desierta, feliz por haber matado a Spiderman tras la batalla de su vida. Lo que no sabía entonces era que el trepamuros había fingido su muerte en la isla, deduciendo que si le daba a su enemigo lo que quería, éste abandonaría su particular y vengativa cruzada. No se trataba de que el Doctor Octopus se hiciera con la ciudad, o que el Duende Verde lograba el poder absoluto. Los motivos de Veneno eran tan sumamente puros que podían desaparecer, e incluso cambiar, según se diera la situación.

Terror y superhéroes. Venom en estado puro


Y la situación se dio. Matanza, o siendo más concretos, el simbionte de Matanza, nació cuando el de Veneno fue a rescatar a Eddie Brock de la cárcel durante un período en el que todo el mundo lo creía muerto. El simbionte, como una de tantas veces anteriormente comentadas, sólo fingió su fallecimiento para poder recuperarse y rescatar a Brock, justo en el momento apropiado, ya que en esa época el experiodista compartía celda con Cletus Kasady, un cruel y sádico asesino en serie que planeaba matarlo a la menor oportunidad. El simbionte destrozó la celda de ambos, se coló en ella y al salvar a Brock dejó un trozo de sí mismo entre la destrucción del habitáculo, un pedazo que más tarde descubríamos que era un hijo, el primero de varios del simbionte, un fragmento que se pegó a Kasady, convirtiéndolo en Matanza, un poderoso asesino en serie con un cerebro tan demente que volvió loco al propio simbionte, de color rojo y negro, y más unido a Kasady incluso que el de Veneno con Brock, mezclándose hasta con su sangre (en cómics posteriores averiguaríamos que el haber nacido en la Tierra le había ocasionado una mutación con la que variaban sus habilidades y puntos débiles). Spiderman no tardó en enfrentarse con Matanza, resultando éste ganador del combate al ser más poderoso incluso que el mismísimo Veneno, lo que obligó al trepamuros a descubrirle a Brock que su muerte había sido un engaño, y que necesitaba ayuda contra Matanza. A regañadientes, pero con el pensamiento de que debía acabar con su maléfica prole, Veneno hizo equipo con Spiderman, juntos derrotaron a Matanza por muy poco y Spiderman traicionó a Veneno en el último momento, poniendo a Brock y a Kasady entre rejas. Sin embargo, y a pesar de que Veneno continuaba siendo considerado un villano, durante esa historia se dieron dos pasos muy importantes para asfaltar el camino del heroísmo de Brock y el simbionte: el equipo formado con Spiderman y la creación de Matanza, un villano simbionte todavía más loco, sanguinario y poderoso que Veneno, no tan carismático, pero sí pura maldad, sin antiheroismos de ninguna clase, sin redención (a pesar de lo que dijera el espectacular e interesante evento "Axis"), como si el Joker (salvando las distancias) de Batman se hubiera fusionado con un peligroso ente alienígena.

Lo siguiente que hizo Veneno fue volver a atacar a Spiderman. Sí, tal y como lo leéis. ¿No hablábamos antes de la obsesión del personaje con el que lo creó? Pues se agravó tras la traición del trepamuros. Cuando los padres de Peter Parker volvieron, Veneno aprovechó tal acontecimiento para atacarle, terminando todo en un conflicto en el que la exmujer de Brock, Ann Weying, fue puesta en peligro y salvada por Spiderman. Considerando entonces Veneno que su acérrimo enemigo en realidad sí que era un protector de los inocentes, decidió hacer las paces con él o, al menos, una especie de pacto de no agresión. Fue entonces cuando Veneno se mudó a San Francisco, y cuando se inició su carrera como protagonista absoluto de una serie de miniseries (valga la redundancia) en un movimiento bastante inteligente por parte de una Marvel que en los 90 se empeñaba en darle una serie regular a todo personaje secundario, villano o antihéroe que destacara, en especial, los más violentos, duros, expeditivos y oscuros, lo que se llevaba bastante en aquel momento, las versiones más sombrías de los personajes más luminosos de la editorial (DC también transitaba por ese camino, y el mejor ejemplo era el Azrael que sustituyó a Batman cuando la columna vertebral de éste fue partida en dos por el villano Bane, a quien, casualmente, también interpretó Tom Hardy en el cine, en la incomprendida "El Caballero Oscuro: La leyenda renace"). Personajes como Dientes de Sable, Vigilante Nocturno, Morbius, la Gata Negra, Marta Plateada, Cable, Masacre (Deadpool) y Gambito, entre muchos otros, protagonizaban sin ningún problema series regulares, maxiseries y miniseries de mayor o menor calidad. Veneno, en cambio, se quedó con miniserie tras miniserie, todas ellas continuando las anteriores, otorgando al personaje de su propio universo lejos de Spiderman, conectándolo con el resto del de Marvel, pero al mismo tiempo creando un microcosmos la mar de interesante, y que en la actualidad todavía pervive, lo cual es digno de alabar, teniendo en cuenta que estamos hablando de unos primeros cómics protagonizados por Veneno que cuentan con más de veinte años de antigüedad. Sí, todo comenzó con la popular "Protector Letal", que no sólo sirvió de pilar básico en el que se sostuvieron el resto de miniseries, sino que también funcionó a la hora de que viéramos ya a Veneno como un antihéroe hecho y derecho con su propio alias, en este caso, el de Protector Letal, tan potente, atractivo y poderoso como el mismo personaje.

Si está la Fundación Vida no puede faltar Roland Treece pasándolo muy mal


No es casualidad que una de las historias de Veneno que "Venom" ha tomado como referencia haya sido esta primera miniserie de seis números. En ella, tras la tregua con Spiderman, Veneno buscaba pastos más verdes y libres de amenazas en San Francisco, la ciudad natal de Eddie Brock, encontrándose pronto con un complot en el que la Fundación Vida (a la que vemos en el filme) se encontraba envuelta, con el escenario de una urbe secreta bajo las calles de la ciudad. Por supuesto, teníamos a Spiderman como personaje invitado, un Spiderman que asistía, atónito, a un Veneno que era capaz de comportarse como todo un héroe, llegando incluso a estar a punto de sacrificarse por salvar a personas inocentes. Veneno se instauró entonces como Protector Letal de la comunidad que habitaba la ciudad secreta de San Francisco, con el beneplácito de Spiderman, después de que ambos atraparan a Roland Treece, personaje trasladado a la película de forma bastante diferente. En la historia, compuesta por seis cómics, también descubríamos a Carlton Drake, principal villano de "Venom", y a los cinco simbionte generados artificialmente a partir del de Veneno, es decir, cinco nuevos hijos del Protector Letal, que poco a poco, y gracias, sobre todo, a las líneas de juguetes de Marvel, irían adquiriendo nombres como Scream, Lasher y Riot, siendo, precisamente, éste último el elegido para ser también el enemigo final de Veneno en "Venom", fusionándose, como indicaban los trailers, con el propio Drake. Tanto a Treece como a Drake y los cinco hijos de Veneno conseguidos por la Fundación Vida los volveríamos a ver más adelante en miniseries como "Guerra de simbiontes" y "Proyecto Arachnis", funcionando ambas como secuelas de "Protector Letal", sobreviviendo algunos de sus conceptos en el tiempo, como por ejemplo, el de Scream y los demás simbiontes (aunque transformándose, y entre muertes y resurrecciones) y el del equipo del Jurado, un grupo de soldados reunidos para vengar uno de los primeros asesinatos de Veneno, personajes bastante espectaculares a los que se echa en falta en "Venom", aunque sea en modo de algún tipo de cameo, o sin esas exageradas armaduras tan de los 90. Por supuesto, tampoco está de más recordar que si ya el concepto de Matanza hacía hincapie en que la fiebre por los simbiontes sólo acababa de comenzar en Marvel, la aparición de los otros cinco hijos de Veneno (¿quizá demasiado pronto con respecto al simbionte de Cletus Kasady?) lo confirmaba, siguiéndoles muchos más con el tiempo, en ocasiones, algunos sin relación alguna con el de Veneno, pero sí con la raza alienígena a la que pertenece el traje.

Por si "Protector Letal" no dejó claro del todo el papel de Veneno como antihéroe/héroe, la saga "Matanza Máxima" lo apuntaló. La historia nos contaba la fuga de Matanza del psiquiátrico Ravencroft, una especie de asilo Arkham de Marvel. Por si no fuera suficientemente peligroso, el maniaco formaba su propia "familia" a lo Charles Manson, junto a Grito, una metahumana con poderes sónicos (mortales para los simbiontes), un monstruoso doble de Spiderman, la parte demoníaca separada del segundo Duende conocida como Demoduende y Carroña, capaz de pudrir cualquier cosa con vida con sólo tocarla. La aventura, que parecía todo un blockbuster hollywoodiense, poseía todos los elementos de la mayoría de las historias de superhéroes de los 90, siendo considerada hoy de culto pese a todas las malas críticas que recibió en su momento. La trama principal colocaba a Spiderman, principal protagonista, en un claro dilema al comprobar la violencia de la que era capaz Matanza, al que no podía detener solo, por lo que terminaba recurriendo de nuevo a Veneno, junto a personajes que se movían tanto entre el negro y el blanco como Morbius, la Gata Negra, Capa, Puñal y el Vigilante Nocturno, cooperando en algunos momentos otros de intenciones más puras como la mutante Estrella de Fuego. Bien contra mal. Luz contra oscuridad. De eso y mucho más iba "Matanza Máxima", donde conocíamos mucho más sobre el pasado de Cletus Kasady, además de averiguar el gran desprecio de Veneno hacia él por considerar a Matanza su reflejo distorsionado, lo que ya le ocurría a Spiderman con él mismo. Al final, Spiderman lograba no sucumbir al lado oscuro representado por un Veneno que sólo veía como solución matar a Matanza, mientras que el trepamuros albergaba esperanzas sobre reformarlo. Junto a héroes como Puño de Hierro y Capitán América, Spiderman venció a la familia de Matanza, aunque no a éste, al que detuvo finalmente Veneno, demostrando lo que ya se vio en "Protector Letal". De villano a antihéroe estrella protagonista de una de las sagas más comentadas de los 90. Casi nada. Y era sólo el principio.

La voces en la cabeza de Eddie Brock


Poco a poco, las series limitadas y especiales se fueron sucediendo, así como los invitados en casi todas ellas, en algunas ocasiones héroes y en otras villanos. Veneno hizo equipo con Punisher, se alió con Morbis contra el Demoduende, se enfrentó a Juggernaut, fue defendido en un juicio por Daredevil, salvó al mundo de una invasión simbionte en "Planeta de simbiontes", luchó contra el nuevo Comepecados, se convirtió en agente secreto del Gobierno de los Estados Unidos, volvió a enfrentarse a Spiderman como villano, hizo equipo con Lobezno, persiguió a J. Jonah Jameson e incluso Brock y el simbionte lucharon cuando éste se volvió loco debido a la falta de una sustancia que podía obtener mediante el consumo de chocolate (al respecto hay un guiño bastante divertido en "Venom"; para que luego digan que flojea como adaptación). Por supuesto, Veneno continuó apareciendo, y cada vez más, en las series de otros personajes, incluso en aquellas que se centraban en realidades paralelas, universos alternativos y posibles futuros, como el de 2099, en el que también había un Veneno, eso sí, totalmente malvado. La llegada del nuevo siglo supuso un pequeño-gran parón en la aparentemente imparable carrera del personaje, como le ocurrió a muchos de los que alcanzaron gran éxito en los 90. En el caso de Veneno, todo se debió a una serie de malas decisiones que se llevaron a cabo para devolverle su completa villanía, lo cual no salió demasiado bien en general, ocasionando el estreno de "Spider-Man 3" que fuera el primer villano en una nueva serie regular de Spiderman dibujada por el genial y divertido Humberto Ramos (Crimson, Lobezno). Ahí se añadió el detalle de que Eddie Brock tenía cáncer, un cáncer del que se alimentaba, en parte el simbionte. Precisamente, la enfermedad llevó a Brock a acabar vendiendo el simbionte para donar el dinero a causas benéficas. Y es entonces cuando Brock desaparece durante un tiempo y entramos en las tres nuevas etapas del personaje, más o menos largas cada una de ellas, pero resultaba evidente que no eternas. Al fin y al cabo, en Marvel en concreto, y en el mundo del cómic en general, todo cambia para continuar igual, y "Venom" ha sido la excusa perfecta para que volviera Eddie Brock al papel de Veneno, lo cual llevábamos esperando bastantes años muchos de los que adoramos al personaje en su vertiente más clásica. Pero para alcanzar tal punto hemos vivido unos cuantos cambios.

Durante la primera saga de "Marvel Knights: Spiderman", escrita por Mark Millar (The Ultimates, Kick-Ass), Eddie Brock vendía su simbionte en una subasta donde era conseguido por uno de los hijos de uno de los mafiosos más peligrosos del universo Marvel, habitual enemigo de Spiderman, por cierto, naciendo un Veneno incluso más villano que el primero que conocimos a finales de los 80. El simbionte no tardó en abandonar a su nuevo huésped, uniéndose con otro todavía peor, un antiguo villano de Spiderman que siempre había sido muy carismático pero al que le faltaba una historia de altura: el Escorpión. Con el simbionte, el Escorpión adquirió una nueva dimensión de maldad, convirtiéndose Veneno en todo un villano absoluto, capaz de comerse a sus enemigos y amenazar con devorar sus cerebros, para hacerlo realidad un momento después. Los tiempos del heroismo con Brock se terminaron, y llegó la época de Mac Gargan. Eso no significaba que Brock muriera, porque se había salvado casi de milagro, se dedicaba a obras sociales y no tardaría en convertirse en Anti-Veneno, un héroe al cien por cien, con ánimo de purgar cualquier enfermedad, incluida la que suponía que era la unión con el simbionte, al que calificaba como demonio en aquel momento, debido a su pasado traumatico con él. Con Matanza un poco desaparecido (aunque sólo era cuestión de tiempo), los simbiontes aumentaron de forma inesperada debido a un clon del de Veneno que llegó a protagonizar su propia serie regular, la cual no duró mucho, pero nos dio momentos tan atractivos como originales, como ese primer arco argumental que parecía estar basado en "La Cosa" de John Carpenter (Vampiros, Encerrada), una de las referencias para quienes han hecho posible "Venom", o esa trama con alienígenas y el simbionte original enfrentados a un clon al que más tarde se le volvería a sacar bastante partido, y menos mal, porque el concepto era tan interesante que no se merecía morir en una serie de apenas veinte números, aunque ya teníamos la primera serie regular de Veneno sin limitadas de por medio. Y no sería la única.

Los experimentos de la Fundación Vida


Con Mac Gargan, Veneno vivió una segunda juventud editorial, por más sorprendente que fuera. Norman Osborn lo reclutó para sus Thunderbolts, que luego se convirtieron en unos Vengadores Oscuros que pervertían la idea original de los Vengadores, hasta el punto de que el propio Veneno llegó a adquirir el aspecto del Spiderman de negro, lo cual perviviría, pero con otro personaje diferente, en la siguiente etapa de los Thunderbolts. Cuando el imperio de Norman Oscborn se vino abajo tras la saga "Asedio", el simbionte fue arrancado de Gargan y entregado a alguien tan inesperado como bien recibido: Flash Thompson. En Marvel no son nada tontos, y con el antaño matón que hacía la vida imposible a Peter Parker decidieron darle a Veneno un giro total, llevarlo de un extremo a otro. Si en la anterior etapa lo habían convertido en un monstruo capaz de rivalizar con Matanza, más alienígena que humano, en la nueva lo transformarían en un héroe, no en un antihéroe, aunque al principio sería así, sino en un héroe a la altura de Spiderman y el Capitán América, por ejemplo. Y se hizo, vaya que si se hizo. Es cierto que al principio gran parte del interés por ver a Flash con el simbionte era comprobar cómo era capaz de convivir con él, sobre todo después de haber estado el alienígena con un psicópata como Mac Gargan. Poco a poco, y conforme avanzaba la nueva serie regular del personaje, llamado en esta ocasión Agente Veneno, Flash y el simbionte no sólo se hacían grandes aliados, sino que se construía su propio universo alrededor de ambos, con un montón de héroes y villanos invitados, pero también con sus propias reglas, como esos particulares Cuatro Fantásticos junto al Hulk rojo, la Motorista Fantasma y la clon de Lobezno, toda la trama con Jack O´Lantern, Eddie Brock como Toxina y, por supuesto, la pertenencia de personaje tanto a los Vengadores (en especial, a los Vengadores Secretos, donde hizo muy buenas migas con Valkiria) como a los Guardianes de la Galaxia. La larga etapa de Thompson como Agente Veneno sirvió para ahondar todavía más en el simbionte, sobre todo cuando ambos formaron parte de los Guardianes de la Galaxia, un movimiento tan lógico como inteligente, dados los orígenes espaciales del traje. Con los Guardianes, Veneno se convirtió en toda una fuerza pacificadora del bien, descubriéndonos que, originalmente, los simbiontes, llamados klyntar en realidad, eran benévolos, una raza de criaturas protectoras que tenían como objetivo unirse a otros seres para formar auténticos héroes que protegieran la galaxia, saliendo de los klyntar originales (que poseen incluso su propio dios) algunos linajes malvados que buscaban poseer a sus huéspedes más que pertenecer a ellos. Poco a poco, los huecos en la historia de los simbiontes comenzaron a llenarse, vacíos que nadie se había molestado en explicar salvo en contadas ocasiones como la historia "Planeta de Simbiontes". Al fin, se aprovechaba la vasta historia de los klyntar más allá de Veneno. Todavía quedaba mucho por hacer al respecto, pero Marvel tenía claro que si se acercaba "Venom", debía volver al único y original. Eddie Brock tenía que renacer.

La nueva serie regular de Veneno, que aún no ha alcanzado el número de cómics de Agente Veneno (aunque a este paso, seguramente, llegará a sobrepasarlo), empezaba de una forma bastante sorprendente, con el simbionte solo, ya sin Flash, situación que se nos explicaría más adelante, y de manera bastante floja, al menos, para mi gusto. El alienígena no tardaría en encontrar a un semejante en la figura de Lee Pierce, un delincuente que en otro tiempo había sido soldado, detalle que hizo que el simbionte se acercara a él, comparándolo con Flash, que también había sido soldado, y con el que trabajó tan bien en el pasado para los Estados Unidos. Sin embargo, Pierce demostró ser en muy poco tiempo, y con un aspecto cambiado al de Veneno de siempre, un villano con todas las de la ley, siendo detenido por el equipo formado por Spiderman y Eddie Brock, trabajando éste para el FBI, concretamente, para un equipo especializado en el control de simbiontes, lo que ya se vio en la serie regular de Matanza, personaje que también ha vuelto por todo lo alto en los últimos años, tras su aparente muerte a manos del superpoderoso Vigía durante el primer arco argumental de "Los Nuevos Vengadores" de Brian Michael Bendis (Alias, Ultimate Spiderman), consiguiendo especiales, series limitadas e incluso una colección regular desde entonces, convirtiéndose también en un particular héroe después de los hechos del evento "Axis". Centrándonos de nuevo en Veneno, al final del primer arco argumental de la nueva serie, Brock, en un giro de los acontecimientos, traicionaba a sus socios, uniéndose de nuevo con el simbionte y, por primera vez en muchísimo tiempo, y de manera completa, al cien por cien, volvía a ser... ¡Veneno! Y la relación entre Brock y el klyntar no podía ser más clásica y, a la vez, nueva, porque en los primeros compases de la historia hemos ido comprobando que el simbionte está enfermo y poco estable dados los vaivenes sufridos con los anteriores huéspedes, lo que ocasiona que ambos tengan que acostumbrarse a una relación que llevaban años sin mantener. Sin embargo, poco a poco, se acoplan, usando toda la experiencia conseguida para ser los héroes que siempre han querido ser, evitando incluso la masacre y muerte de los culpables a los que atrapan. En pocas palabras, los realizadores de la nueva serie de Veneno han tenido en cuenta todo el recorrido del personaje, y eso están usando, no siendo raro que les esté quedando un cómic de una calidad tremenda, convirtiéndose en muy poco tiempo de los más vendidos de la Marvel actual. Quién lo iba a decir con Veneno, ¿verdad? Ha vuelto. Y por todo lo alto. ¡Y de la mejor de las formas!

Venom es el Protector Letal


Y ahora sí. Una vez llevado a cabo este repaso más o menos extenso de lo que ha sido Veneno en los cómics (y, creedme, me he quedado muy, muy corto, porque es un personaje que da para ensayo de los largos), volvamos al terreno cinematográfico, porque, como os decía más arriba, tres son los intentos que ha tenido Veneno de llegar a la gran pantalla (porque en la pequeña no ha dejado de aparecer en series de animación de superhéroes Marvel, sobre todo, por supuesto, en las de Spiderman, donde no ha faltado a ninguna) antes de "Venom". El primero de ellos fue con la oleada de películas comiqueras lanzadas por productoras como la Fox y Universal, ya sabéis, todas aquellas que pillaron los derechos de personajes Marvel para el cine cuando la editorial estuvo a punto de quebrar durante los convulsos años 90. El éxito de taquilla de "Daredevil", "Los Cuatro Fantásticos" y "Ghost Rider: El Motorista Fantasma", entre otros, puso en la mesa de los ejecutivos la idea de Veneno en el celuloide, aunque iba a ser más complicada de llevar a cabo que, por ejemplo, "Elektra", pues la trilogía de Sam Raimi sobre el trepamuros acababa de comenzar, y los orígenes de Veneno nadaban mucho en relación al héroe arácnido, siendo un verdadero infierno explicarlos al completo, aunque era algo que ya se había hecho en ciertas versiones comiqueras sin demasiados problemas, e incluso en versiones animadas. Ya en la colección "Ultimate Spiderman", Bendis nos demostró que no era necesario el origen alienígena del personaje, ni siquiera la enorme araña blanca de pecho y casi que tampoco que estuviera unido a Peter Parker, aunque en este caso sí que lo estuvo previamente (y es que el Spiderman de negro es todo un clásico de la mitología del trepamuros). En la ya mítica serie de animación de los 90, la saga del traje alienígena duró tres capítulos, siendo de hora y media toda la historia, y tampoco tuvimos Comepecados ni "Secret Wars", convirtiéndose en una adaptación bastante inteligente del material original, Spiderman de negro y Veneno incluidos, aunque es cierto que Brock ya era un personaje secundario desde los primeros capítulos del show televisivo, fraguándose su odio hacia Spiderman poco a poco.

La segunda oportunidad le llegó a Veneno con "Spider-Man 3", entretenimiento comiquero y palomitero de primer nivel que se llevó no pocos palos, precisamente, por juntar demasiadas tramas argumentales en una historia donde, según muchos, sobraba Veneno, aunque, en realidad, lo que sobraba era todo lo del Hombre de Arena, que no era más que repetir los conceptos de los villanos de las dos anteriores cintas de Raimi con el trepamuros, la idea del hombre convertido en un monstruo que, en el fondo, no es malvado. Si quitamos al Hombre de Arena, veremos que las tramas del segundo Duende Verde y Veneno encajan perfectamente, e incluso el primero puede sustituir en algunas escenas a Flint Marko y ni se notaría. Imaginaos a Harry Osborn haciendo equipo con Veneno para, en el último momento, desdecirse y unirse a Peter contra Brock, para terminar muriendo contra éste de igual forma que hace en la historia original. Dejando líneas argumentales alternativas aparte, Eddie Brock, y más tarde Veneno, estuvo interpretado en la cinta por un solvente Topher Grace (Predators, Interstellar), con más rasgos físicos del Ultimate Eddie Brock (rubio de pelo corto y físico más bien normal, tirando a ser un Peter Parker oscuro, por decirlo de alguna manera) que del Brock de los cómics clásicos, aunque, eso sí, luego, la personalidad sí que era de este Brock, y no digamos la de Veneno, que hacía de villano final de la película, con un aspecto bastante acorde al que todos conocemos, conservando los rasgos de traje negro de Spiderman en el filme, e incluso con detalles de sus poderes bastante comiqueros, sin olvidar todo el origen alienígena, las razones del odio de Brock hacia Spiderman y el componente del simbionte contra el trepamuros, usando éste el sonido intenso para vencerle. Las quejas hacia Veneno no sólo llegaron por lo apretado que muchos lo veían en la trama principal, sino por su aspecto "delgado" y la poca presencia que tenía finalmente en la producción. Lo segundo era cierto, y uno no podía más que pedir más y más Veneno con lo bien que les había quedado, pero lo primero ¿es que se nos había olvidado ya el Veneno estilizado que tan bien se le daba a Mark Bagley, uno de los artistas esenciales en la evolución gráfica de Veneno? Sí, el mismo que llevó a cabo los tres primeros números de "Protector Letal". A pocos fans de Veneno les importó que el final del filme acabara con el villano (nada de antihéroe en esta ocasión) explotando, no porque no les gustara, sino porque la maquinaria hollywoodiense se había puesto en movimiento, mezclando rumores con proyectos reales por parte de Sony. En resumidas cuentas, si Veneno había aparecido ya en una película, y en las viñetas era capaz de protagonizar sus propios cómics, el camino hacia su propio filme comenzaba ya a asfaltarse.

Anne Weying, ¿amiga o enemiga?


Y más o menos eso fue lo que ocurrió. Los rumores situaban dos posibilidades: o bien Spiderman y Veneno hacían equipo en "Spider-Man 4" para enfrentarse al recién creado Matanza, o Veneno luchaba contra él en su propia película para que el trepamuros siguiera su sendero en solitario en la cuarta entrega, también dirigida por Sam Raimi. Ésta opción empezó a ganar puntos debido al éxito tanto de Veneno en los cómics como en "Spider-Man 3", algo lógico, si tenemos en cuenta que junto al Duende Verde y al Doctor Octopus es uno de los enemigos más enconados y populares del héroe arácnido. Sin embargo, todo se fue al traste cuando Sony, en un cambio de dirección bastante sorprendente, anunció que "Spider-Man 4" nunca sucedería, y que, en lugar de la nueva cinta, en la que Raimi continuaría contando las aventuras de Peter Parker y Mary Jane, matrimonio incluido, con el Buitre como enemigo, encarnado por John Malkovich (Con-Air, Quemar después de leer) y, en un futuro, el Lagarto, cuya personalidad humana ya habíamos visto en "Spider-Man 2" y "Spider-Man 3", tendríamos un reinicio en toda regla. ¿Las razones? Incomprensibles teniendo en cuenta que la tercera entrega fue todo un taquillazo, siendo la más taquillera de toda la trilogía, y ya es decir. Según se comenta incluso en la actualidad, a Sony no le gustaban nada los planes de Raimi de seguir con ese tono clásico con la saga, y al haber metido ya mano en "Spider-Man 3", el realizador tampoco se andaba con muchos remilgos a la hora de cantarles las cuarenta. Dicho y hecho, "The Amazing Spider-Man" en el horizonte, Raimi y el tono de sus filmes fuera de la ecuación y el filme de Veneno a dormir... o eso parecía. Ya en la nueva versión de Spiderman, más similar a "Ultimate Spiderman" que al clásico trepamuros de Stan Lee (Los Vengadores, Pantera Negra), Steve Ditko (Doctor Extraño) y John Romita Sr. (Daredevil) que más interesaba a Raimi, teníamos detalles, referencias y algún que otro pequeño cameo relacionado con indicaciones que nos señalaban a Veneno como personaje de la nueva posible saga. Incluso el hecho de que el padre de Peter Parker fuera un científico que trabajara con genética para Oscorp, la empresa de Norman Osborn, ya nos dejaba claro que el adolescente Spiderman de "Ultimate Spiderman" era la principal base de la producción, y que Veneno sería más experimento fallido que un alienígena. Y no andábamos desencaminados al creer eso.

"The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro" no sólo nos lo confirmó, sino que fue el prólogo del tercer y último intento no conseguido (de ahí lo de "intento") de que Veneno protagonizara su propia película. Esta secuela, mejor de lo que la crítica la puso, tal y como ocurrió a su vez con "Spider-Man 3", también trataba de dar salida al universo arácnido de Sony, quien, sólo con los derechos de Spiderman, sus secundarios y enemigos, pretendía crear un universo compartido al estilo de Marvel Studios, un proyecto que muchos otros han perseguido desde que "Los Vengadores" triunfara en las pantallas de cine de todo el planeta. El objetivo de Sony era presentar en este filme a los Seis Siniestros, además de retazos de lo que sería el personaje de Veneno, para no sólo enfrentarlos a Spiderman en una próxima "The Amazing Spider-Man 3", sino para que también protagonizaran sus propios filmes, en los que empezaron a trabajar incluso antes de en la tercera entrega de este particular Ultimate Spiderman, siendo "Los Seis Siniestros" y "Venom" proyectos asentados que pretendían ser estrenados a partir del año 2016. Ya por entonces era Ruben Fleischer (Bienvenidos a Zombieland) el elegido para dirigir al simbionte favorito de todos, pero de nuevo, cuando todo estaba más cerca que nunca de hacerse realidad, los planes de Sony se vieron alterados por la poca repercusión que, para ellos, había tenido "The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro". No es que hubiera sido un fracaso económico, eso estaba claro, pero sí había quedado muy por debajo de las expectativas, y Sony no deseaba arriesgarse con personajes que ni siquiera eran el personaje estrella de Marvel, lo que llevó a que se replantease la estrategia a seguir. ¿Y por dónde pasó? Por el clásico "si no puedes con tu enemigo, únete a él". Y, al final, después de mucho resistirse, tras batallar y al final de una pelea que era evidente que no podía ganar, Sony dejó que Marvel Studios se llevará el juguete que tanto atesoraba, aunque con una condición bastante grande: lo compartirían.

Pocas cosas pueden dañar a Venom


Exacto. Spiderman podría ser usado en el universo compartido de Marvel Studios, un deseo que muchos fans llevaban pidiendo desde el visionado de "Los Vengadores". Spiderman compartiría pantalla con el Capitán América de Chris Evans (Los Cuatro Fantásticos, No es otro estúpida película americana) y el Iron Man de Robert Downey Jr. enfrentándose a enemigos comunes y a propios. Esto suponía dos cosas: que tendríamos otro reinicio cinematográfico para el trepamuros y que Sony no se iba a deshacer del personaje tan fácilmente, compartiendo privilegios y responsabilidades como las ganancias que derivasen de sus filmes. Por supuesto, Marvel Studios no tardó en hacer efectivo el trato, y en cuanto pudo metió al ahora adolescente Spiderman en una de sus producciones más esperadas, ambiciosas y laureadas: "Capitán América: Civil War". En ella, Spiderman se unía al bando de Iron Man para enfrentarse al del Capitán América, se nos presentaba a este nuevo Peter Parker y buena parte de su entorno, sirviendo así, como también sucedió con Pantera Negra, de prólogo a su cinta en solitario, la muy entretenida "Spider-Man: Homecoming", estrenada sólo un año después, en 2017, y todo un portento del cine de superhéroes, en especial, en su villano, el magnífico Buitre de ese portento interpretativo que es Michael Keaton (Batman, Los otros dos). Al final, las decisiones tomadas para el trepamuros habían funcionado para Sony y Marvel Studios, demostrando que uniéndose funcionaban en este aspecto mejor que separadas. Sin embargo, ¿qué ocurría con "Venom"? ¿Tendríamos al villano/antihéroe/héroe como enemigo de Spiderman en el universo de Marvel Studios? No. Eso no entraba en los planes de Sony, y sí el proyecto de continuar con la realización de su propio universo compartido de superhéroes, de nuevo, con la mitología de Spiderman como eje central, aunque él no tuviera nada que ver, pero sin cerrar del todo la puerta para ello. Morbius, la Gata Negra, Marta Plateada, Spiderwoman, la Araña Escarlata y muchos otros personajes conectados a Spiderman volvían a existir para Hollywood y, por supuesto, Veneno iba en cabeza... otra vez. El éxito de "Deadpool" y "Logan" demostró que los filmes de superhéroes con una calificación R podían funcionar, y también aquellos que mezclaban los tipos con mallas y capas con otros géneros. Sony se puso manos a la obra. Y ahora sí. "Venom" comenzó a hacerse realidad, apareciendo los primeros trailers casi de la nada y, antes de que nos diésemos cuenta, la teníamos en los cines de todo el mundo. Y triunfando por todo lo alto.

Tras muchas idas y venidas, Sony ha dado en el clavo, acertando de lleno e impactando sin ninguna duda en el centro de la diana. "Venom" ha recaudado en todo el mundo casi novecientos millones de dólares, costando solamente cien, una cifra importante, sí, pero que comparada con el resto de ofertas comiqueras para la pantalla grande se queda muy, muy corta, próxima incluso a ese cine independiente de terror que hace maravillas con presupuestos de risa frente a los blockbusters de género fantásticos que salen por millonadas y no siempre dan los resultados esperados. La crítica ha sido dura con "Venom", eso es cierto, pero la sensación general que ha dado el público ha sido que, al final, ha gustado, y mucho. Recordemos la absurda campaña que parece se orquestó contra la película por multitud de fans de otra cinta que se estrenaba el mismo día en Estados Unidos, aliada con una larga y extensa serie de reseñas negativas bastante extrañas y que, una vez estrenado el filme, se han demostrado bastante fraudulentas. Si todos los años debe haber una producción cinematográfica hacia la que corran ríos de tinta cebándose con ella por razones desconocidas, la de este año, sin duda, ha sido "Venom". ¿Consecuencias? Ninguna, al menos, negativa. La historia protagonizada por Tom Hardy se ha convertido en una de las más taquilleras del año, superando no sólo a cintas de Marvel Studios de años precedentes, sino dejando en pañales a "Ant-Man y la Avispa", e incluso, de seguir así la cosa, a "Aquaman", el gran y ambicioso blockbuster de DC para el actual 2018. "Venom" ha logrado superar todas las expectativas de Sony, y eso que eran bastante altas logrando que la maquinaria para ese universo arácnido compartido vaya a tope, con "Morbius" más que anunciada, protagonizada por Jared Leto (El Club de la Lucha, Escuadrón Suicida), y con la Gata Negra y Marta Plateada esperando su oportunidad. Por supuesto, "Venom 2" ya ha sido más que confirmada, y con un estreno bastante probable para 2020, con Matanza, al fin, de villano completo, más allá de escenas tras los créditos que nos revelan que los rumores estaban en lo cierto con respecto a Woody Harrelson (Bienvenidos a Zombieland, True Detective) haciendo del perturbado psicópata con simbionte incorporado. Sony se la ha tenido que pegar bastante, pero, al final, lo ha logrado. Y parecía fácil con el personaje que tenía entre manos, aunque también han sabido aprender de sus errores a la hora de poner en marcha "Venom". Y los aciertos los han tenido en cuenta, ojo.

Carlton Drake, un hombre que guarda muchos secretos


"Venom" nos presenta a Eddie Brock, un periodista de éxito que triunfa en San Francisco después de haber sido vilipendiado y despedido de un importante periódico de Nueva York. Totalmente recuperado de ese tropiezo, Brock parece disfrutar de una vida perfecta con un trabajo que le encanta, una mujer preciosa a la que ama (y que le corresponde) y el respeto de sus semejantes, además de poder dormirse todas las noches con la sensación de que hace algo por cambiar el mundo. Sin embargo, todo se estropea cuando decide ir tras la Fundación Vida, una importante empresa que oculta más de un terrible secreto, uno de ellos relacionado con unos entes extraterrestres con los que se encuentran experimentando, y para dichas pruebas usan a vagabundos a los que pueden desechar sin que nadie haga muchas preguntas. Salvo Eddie Brock, él sí tiene preguntas para Carlton Drake, máximo dirigente de la Fundación Vida, pero al tenderle una encerrona es Drake quien da el último golpe, arruinando la vida del periodista, quien lo pierde todo; desde su trabajo hasta su reputación, pasando, por supuesto, por Anne Weying, su novia, quien se siente traicionada por Eddie al usar éste sus contactos con Drake para intentar sonsacarle la verdad sobre la experimentación con personas. Destruido por completo, y sobreviviendo al día a día como buenamente puede, Brock recibe una pista sobre los turbios asuntos de la Fundación Vida, se infiltra en sus instalaciones y, sin querer, sale de ellas con uno de los extraterrestres adherido a su organismo. La entidad es un simbionte que no sólo le da poderosas habilidades, sino que también le habla, luchando continuamente para hacerse con el control de su cuerpo, algo a lo que Eddie no va a acceder sin resistirse antes. Sin embargo, la Fundación Vida quiere recuperar lo que es suyo, y hará todo lo posible para conseguirlo, provocando que Eddie y el simbionte se unan tanto por escapar que, al final, acaben siendo una sola entidad: Venom. Mientras tanto, un inesperado enemigo va camino de la Fundación Vida, un monstruo peor que Venom y con la misión de destruir todo el planeta, algo que ni Brock ni el simbionte pretenden permitir.

Olvidaos de la araña blanca en el pecho de Veneno (o Venom, en este caso). Olvidaos de Spiderman. Olvidaos del Comepecados. Olvidaos de las Guerras Secretas del Todopoderoso. Sony ha tenido que tirar de imaginación para no usar a Spiderman, porque no puede, por su trato con Marvel Studios, para crear a Venom, y aunque pueda parecer raro, debido a lo relacionados que están ambos personajes, al final, funciona a las mil maravillas. Sí, el lado friki-comiquero de todo fan de Venom desea que el trepamuros se pasee por su película, pero, conforme pasan los minutos, uno va descubriendo que estamos ante una genial y perfecta adaptación del universo del personaje sin necesidad de que Peter Parker se pase por él. Mucha razón tenían aquellos que apuntaban a "Protector Letal" como principal referencia en la historia de "Venom", y aunque existen ciertos detalles relacionados con "Planeta de simbiontes", en realidad, son más anecdóticos que otra cosa. Aquí tenemos San Francisco, a la Fundación Vida, a los simbiontes relacionados con ésta, a Venom como el Protector Letal, y una cantidad ingente de detalles no sólo de toda la mitología del antihéroe simbiótico, sino de sus nuevos cómics, como esas charlas entre Brock y el traje, esas discusiones, esas tiranteces y, finalmente, esa colaboración en la que ambos perdedores (gran detalle sacado del cómic; que el alienígena se vea a sí mismo como Brock, al ser un extraño en su raza, un marginado, un... perdedor como el periodista entre los suyos) acaban convertidos en auténticos héroes, aunque deban esforzarse para pasar la línea del antihéroe, cosa difícil si no dejan de comerse a sus enemigos, sólo a aquellos que se lo merecen, por supuesto. ¿Necesita el Ultimate Venom a Spiderman? No. ¿Lo necesitaba el Venom 2099? No, en absoluto. ¿Y el Venom de la serie animada de los 90? Si lo pensamos bien, y quitamos un par de detalles, tampoco. ¿No fue acaso muy criticado el Veneno de "Spider-Man 3" a pesar de que prácticamente poseía al completo el origen que todos conocemos, araña blanca en el pecho incluida? Sí, sí que lo fue. Entonces, ¿no es un poco absurdo quejarse a estas alturas de que este Venom no esté relacionado con Spiderman? Sí, un poco. No tengo más preguntas, señoría.

Todo héroe (o antihéroe) necesita un villano


En "Venom" el personaje mantiene su origen alienígena, un origen que en los cómics va mucho más allá de Spiderman, al que hace tiempo que dejaron atrás en la mitología y universo de Veneno. El filme hace lo mismo, sin negar sus orígenes, conteniendo una enorme cantidad de referencias y guiños a los cómics de Veneno que logran que estemos ante una adaptación genial. Desde el gusto del simbionte por el chocolate hasta el apellido de uno de los "astronautas" del accidente de los primeros minutos de la película, pasando por Cletus Kasady, todo lo relacionado con la naturaleza y poderes del simbionte, que Eddie Brock tuviera que trasladarse desde Nueva York hasta San Francisco, las razones de Brock para odiar a Drake (las mismas que en el cómic señalaban a Spiderman), la presencia de Anne Weying (con sorpresa incluida que los muy fans de Veneno verán venir), el cameo de Stan Lee, la aparición de Roland Treece, la apariencia de los demás simbiontes y un largo etcétera que convierten a la cinta en toda una sucesión la mar de entretenida de huevos de Pascua. Sony, de forma bastante inteligente, ha simplificado los orígenes de un personaje que de querer llevarse a la pantalla grande de forma cien por cien idéntica a los cómics sería imposible, como bien demostró la serie de animación de los 90 sobre Spiderman. "Venom" coge mucho de esa saga del traje alienígena, con conceptos que desaparecen, otros que cambian y algunos que se añaden sin desentonar. Si volvemos la vista, una vez más, a los cómics originales, descubrimos que no hace falta que un simbionte se haya unido previamente a Spiderman para que puedan otorgar habilidades especiales a sus huéspedes. El propio Matanza ya posee características que Riot, el villano final de "Venom", exhibe, como por ejemplo, la capacidad de transformar sus extremidades en armas punzantes. Sony ha sabido sortear con grandes dosis de acierto la ausencia de Spiderman, y esto ocurre hasta el punto en el que si no supiéramos que Venom pertenece al universo de las viñetas de Marvel, bien podría pasar por una película de terror. No es extraño que sus realizadores hablen de "La Cosa" de John Carpenter (Están vivos, Vampiros) y el cine de terror de David Cronenberg (La Zona Muerta, La mosca) como principales referencias.

En Sony no sólo han estado muy despiertos a la hora de recrear a Veneno sin Spiderman, sino también para darle el rostro de un actor que por sí solo atraiga a las masas de espectadores a las salas de cine. En DC, por ejemplo, saben mucho de eso, con ese Jason Momoa haciendo de Aquaman, y eso que, con perdón de los fans del superhéroe marino, Veneno es mucho más interesante. En este caso, Tom Hardy ha sido el elegido, actor todoterreno que igual te participa en un blockbuster, hace de villano en un filme comiquero, se mete en una comedia romántica o consigue una cinta independiente de quitarse el sombrero. Y todo eso con una legión de fans que no dudan en que haga lo que haga Hardy, llena la pantalla, participe en el proyecto que participe y se ponga en la piel de quien se ponga. Aquí encarna tanto a Eddie Brock como a Venom y, sí, también al simbionte, pues es Hardy quien le pone la voz, otro motivo más para que las escenas que comparten sean todavía más alocadas, gamberras, irreverentes y llenas en ocasiones de un humor bastante negro, sin olvidar los clásicos conceptos y temas relacionados con el doctor Jekyll y Mr. Hyde; nuestra mitad oscura, cómo luchamos contra ella y, a veces, perdemos.. o nos unimos a ella, claro. Sin duda, lo mejor de "Venom" es disfrutar de la química y el carisma que destilan tanto Brock como el simbionte, en especial, cuando están juntos, ya sea por separado o, sí, cuando se transforman en Venom, consiguiendo partes que son oro puro, sobre todo si hablamos de cine de superhéroes, antihéroes en este caso, pues, como bien indica el marketing del filme, en el mundo ya hay demasiados héroes, y es hora de seres como Venom. Porque es posible que, al final, sea un héroe, pero no deja de ser curioso que incluso entonces los motivos para salvar el mundo vayan en otro sentido, no siendo el clásico de "hay que salvarlo porque somos de los buenos y es lo correcto". Insisto, si algo bueno tiene "Venom" es Hardy, el simbionte y el propio Venom, la recreación que han hecho de él, que es, ni más ni menos, que la que la mayoría, si no todos, tenemos en la cabeza cuando pensamos en el personaje. Bravo por Sony. Lo han clavado. Venom es Venom. En todo. Y teniendo en cuenta lo que se está contando sobre el simbionte y sus ancestros en las páginas de la nueva serie de cómics, me da que tarde o temprano, si las películas del personaje siguen teniendo tal éxito, veremos la enorme araña blanca en el pecho, aunque sin Spiderman mediante. Y hasta aquí puedo leer.

¿Guerra de simbiontes?


Por supuesto, Tom Hardy no está solo en el filme por más que haga un equipo magistral con el simbionte. Ahí tenemos al villano de la función, un Carlton Drake interpretado correctamente por Riz Ahmed (The Fades, Girls), científico y empresario malvado que, al final, termina por convertirse en Riot, el simbionte rival de Venom, más grande, blanco y terrorífico, y usado sin ninguna sorpresa ni giro argumental de por medio, nada más que como villano a vencer. Al fin y al cabo, la historia de "Venom", aunque necesite obstáculos, no va sobre su villanos, sino acerca de la creación de un antihéroe, de un héroe muy diferente a todos los que conocemos, así que el villano tiene la importancia justa para ser el enemigo al que derrotar, ese que nos dará muchas escenas de acción, sobre todo, conforme llegue el clímax de la cinta. Si nos vamos a la trilogía de Batman de Christopher Nolan (Memento, Origen) vemos que ya ocurría así en ella, con "Batman begins", donde lo menos importante eran los villanos, al contrario que en la sobresaliente "El Caballero Oscuro", donde el conflicto entre el protagonista y su némesis era el eje central del argumento. Y sí, tiene pinta que ese será el principal tema de "Venom 2", su lucha contra Cletus Kasady, Matanza, pero mientras llega, Riot cumple su misión, un Riot distinto al de los cómics, en origen, eso sí, ya que aquí es un simbionte más, sin conexión familiar con Venom, mientras que en las viñetas, como hemos comentado en párrafos precedentes, era uno de los hijos artificiales de Veneno, creados por, sí, la Fundación Vida. Entre los pocos secundarios que cuenta la película, centrada casi por completo en Brock y el simbionte (como debe ser, por cierto), encontramos a una estupenda Anne Weying con el rostro de Michelle Williams (Shutter Island, Todo el dinero del mundo), principal apoyo de Eddie Brock cuando comienza a "sufrir" al alienígena. De nuevo, tenemos a un personaje de la mitología de Veneno bastante bien adaptado, con un motivo de peso para dejarle (la traición), aunque poco aprovechado en la historia, al parecer que lo deja de la noche a la mañana sin reflexionar sobre sus mutuos planes de futuro. No cabe duda de que Weying nos deja algunas escenas bastante interesantes, que van más allá de ser el interés romántico del protagonista, pero la mejor de ellas parece sacada directamente de las viñetas, siendo uno de los grandes aciertos de "Venom". Mejor no digo nada más, porque hay que verlo para creerlo. Especialmente flipante para aquellos que vimos esa transformación del personaje en los cómics, aunque aquí dure unos breves segundos. ¡Queremos más!

Pese a que pudiera parecer que "Venom" es una de esas cintas comiqueras repletas de acción, en realidad, se encuentra bastante equilibrada al respecto, gracias, de nuevo, a esas partes en las que Brock y el simbionte se comunican. Por supuesto, hay acción, mucha acción, y de la buena, con un uso excelente de los efectos especiales, tanto físicos como digitales, notándose que han puesto especial énfasis en estos, sobre todo, cuando se trata de recrear a Venom, resultando una gozada verlo en pantalla, y no digamos ya cuando se pone a partir cráneos, devorar gente y lanzar enemigos por los aires. De nuevo, nos encontramos aquí con otra queja bastante infundada, la de la calificación y cómo se ha bajado para que llegue a más público, infundada y falsa porque los cómics de Veneno no son precisamente un festival gore. No es que Veneno se contenga, tampoco lo hace en la película, pero pensar en Venom como si fuera un despiadado caníbal en serie sólo me llevar a pensar que hay muchos espectadores que tienen una idea equivocada del personaje. Ni Venom es Matanza ni el Venom de Eddie Brock es el de Mac Gargan. Muchas veces hay que saber un poco mejor a qué personaje se va a ver en el cine antes de protestar porque tengamos una visión equivocada del mismo. Y eso sin olvidar, insisto, en que Venom no se corta en la pantalla grande. Eso sí, tirón de orejas a Sony en cuanto al montaje, porque se nota que se han perdido unas cuantas escenas, además de unos veinte minutos finales un poco caóticos en cuanto al ir y venir de los personajes. De nuevo, la tijera de Hollywood aparece en una película de superhéroes que, sin duda, habría sido mucho mejor sin ella cerca. Esperemos que algún día se aprenda la lección, porque la lista de montajes raros en filmes de este tipo empieza a ser bastante larga. Que se lo digan a "Vengadores: La era de Ultrón", a "Escuadrón Suicida" y a "Batman v Superman: El amanecer de la justicia", entre muchas otras. O, mejor aún, que se lo digan a sus directores, que seguro que tienen mucho que opinar al respecto.

Nosotros somos... ¡Venom!


En resumidas cuentas, "Venom", le pese a quien le pese (aunque siempre te puede no gustar y ya está, ojo) es un entretenimiento comiquero de primer nivel. Muchos la han llegado a comparar con las películas de superhéroes de principios de siglo, al estilo de "Daredevil", "Hulk" y "Ghost Rider: Motorista Fantasma" por su falta de pretensiones y ambición más allá de entretener. ¡Como si eso fuera una especie de delito! Pues, ¿sabéis qué? Agradezco que en pleno siglo XXI, en plena edad dorada de los filmes de superhéroes, sigamos teniendo producciones como "Venom", donde los tipos en mallas no existan, donde el terror se mezcle con los superhéroes, donde no se tengan que ver veinte títulos anteriores para entender el que se está viendo y donde la historia no forme parte de un universo conectado, por más que eso mole. Hacen falta filmes de superhéroes como "Venom", para recordarnos que deben existir producciones de este tipo para todos los públicos, de todas las formas y colores, y que no sólo debemos conformarnos con Warner-DC y Marvel Studios, y su estructura comiquera para la pantalla grande. "Venom" contiene la clásica trama del viaje del héroe, es el origen de un personaje que una vez vuele sin el peso de contarnos quién es lo hará alto, muy alto, porque si así ha empezado, ¡cómo serán sus continuaciones! Sin olvidarnos de que sus casi dos horas de metraje se pasan en un suspiro, no pudiendo, al menos en mi caso, esperar a verla de nuevo, señalando también la banda sonora, con ese pegadizo tema principal llevado a cabo por Eminem. ¡Sí! ¡Vuelven los temas creados expresamente para las películas de superhéroes! Otra gran noticia. Como lo es que "Venom", le pese a quien le pese (de nuevo), haya triunfado en todo el mundo. Y no es raro, en realidad. Cuando las cosas se hacen bien, las recompensas llegan. A veces del espacio exterior. Y nos hacen hablar en plural.


Nota: 8,5/10


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