miércoles, 6 de octubre de 2021

Novedades jugonas: Resident Evil Village

 

Parece que fue ayer cuando nos internamos en la terrorífica mansión Spencer, perseguidos por una horda de perros zombificados, para descubrir la pesadilla que nos tenía preparada la Corporación Umbrella, eso sí, con algo de ayuda de más de un traidor en nuestro equipo, un par de monstruosas mutaciones y unos cuantos muertos vivientes, los enemigos principales por entonces. Mucho han cambiado las cosas desde ese ya lejano 1996, cuando "Resident Evil", el primer y original "Resident Evil", aterrizaba en la primera y flamante PlayStation para no dejarnos dormir, trasladándose también a plataformas como nuestros ordenadores (PC) para que nadie se quedara sin su dosis de virus-T, también el primero que nos acosaba en la saga. ¡Qué tiempos! Los tiempos en los que todo era lo primero en esta serie de videojuegos que ya es leyenda, con docenas de secuelas, spin-offs, derivados, versiones e incluso exitosos remakes. Se dice pronto, pero hablamos de veinticinco años desde aquel maravilloso 1996. No viene mal un breve repaso si hay que hablar de la novedad jugona que tenemos hoy en vuestra cueva favorita, y más si tenemos en cuenta que estamos ante una de mis sagas favoritas del mundo de los videojuegos.

Estamos en los 90, una de las décadas más doradas para el universo gamer. Y PlayStation no dejaba de recibir grandes títulos, obras que estaban destinadas a marcar un antes y un después en el medio, además de grabar su nombre a fuego en la industria. Cada uno de esos movimientos no sólo se hacía notar en la de Sony, sino que también se extendía a otras plataformas, aunque algunas de éstas no pudieran acogerlos. En una de estas, Capcom, la grandiosa Capcom, se sacó de la manga el primer "Resident Evil", que nos situaba al frente de un equipo de operaciones especiales, los ya famosos STARS, que se refugiaban en la mansión Spencer, situada en las montañas Arklay, en las afueras de Raccoon City, mientras investigan unos misteriosos y brutales asesinatos. Dentro de la gigantesca vivienda, prácticamente un laberinto plagado de trampas y pruebas que superar, los componentes del grupo descubren una serie de criaturas que, en principio, parecen sacadas de una película de terror sobrenatural. Sin embargo, no tardan en averiguar que todo forma parte de los tejemanejes de la Corporación Umbrella y su virus-T, capaz de provocar mutaciones y convertir a las personas normales en sanguinarios zombis. Albert Wesker, el Tyrant, los Hunters, la escena en la que nos topamos con el primer muerto viviente, Jill Valentine, Barry Burton, Chris Redfield, Rebecca Chambers, la trampa del sándwich  de Jill, los puzles y cómo nos vamos adentrando en las instalaciones secretas de Umbrella son ya auténticos clásicos de los videojuegos. Por si fuera poco, "Resident Evil" llegó a contar con versiones tan interesantes como el "Director´s Cut", alguna que otra para portátiles y el sobresaliente remake, que prácticamente parece un juego nuevo, con nuevas partes, nuevos enemigos y que incluso llegó a HD para consolas de nueva generación y ordenadores, convirtiendo una de las mejores entregas de la saga en prácticamente la mejor, y eso es decir mucho con "Resident Evil".

"Resident Evil 2" supuso toda una revolución. Cuando salió lo cambió todo, y eso que aún no había llegado la bestia negra de Sony, una PlayStation 2 que también cambiará bastante las cosas. Pasamos de la mansión Spencer a la Raccoon City al completo, es decir, a la ciudad junto a la mansión, asediada por un apocalipsis zombi de nuevo por culpa de Umbrella. Tomamos el control de Claire Redfield, hermana del Chris de la primera parte, y de Leon S. Kennedy, policía novato que en su primer día se tiene que enfrentar a criaturas tan características ya de la saga como los Lickers, Mr. X y el insistente William Birkin, creador del virus-G, un nuevo modelo de mutágeno que acaba transformándolo en uno de los seres más aterradores y poderosos de "Resident Evil". La aventura se dividía en dos según el personaje seleccionado y según el orden en el que lo eligiéramos, cambiando ciertos aspectos de la historia y colocándonos unos u otros enemigos en ella. Fue un clamoroso éxito, tanto que "Resident Evil 3: Némesis" tardó sólo un año en ver la luz, en 1999, dando otro paso hacia delante en la saga. Teníamos más acción, volvía Jill y se nos presentaba a la "mascota" oficial desde entonces de la historia: Némesis. Una criatura capaz de perseguirnos por todo el mapa, sin darnos tregua, una especie de Terminator de carne y hueso de Umbrella, enviado para acabar con toda presencia de los STARS. Además, la trama principal se desarrollaba justo antes y justo después de los acontecimientos de "Resident Evil 2", completando así un puzle fantástico. ¡Qué grande es la trilogía original de RE de Capcom!

Sin embargo, antes de que llegara "Resident Evil 4" para volver a cambiarlo todo (a mejor, a mejor), tuvimos varias entregas que no hay que pasar por alto, y menos si vamos a hablar de la última de ellas hasta el momento. Sí, estuvo el brutal remake de "Resident Evil", pero en el año 2000, poco después de que Némesis no nos dejara en paz ni para mear, llegó "Resident Evil Code: Veronica", el que tendría que haber sido la cuarta entrega, lo cual se nota ya sólo con saborear su argumento principal, con esa Claire aún buscando a Chris, que prosigue su cruzada contra Umbrella por todo el mundo. También regresaba Albert Wesker, gran villano de la saga, por todo lo alto, y descubríamos más secretos sobre Umbrella, lo cual hace todavía más doloroso que no tengamos esta entrega como una de las numeradas de la saga. Tras el comentado remake de "Resident Evil", y con sus mismos gráficos y modos de juego (además de usar un cooperativo bastante curioso en ciertas partes), llegaba en 2002 la sorpresa que fue "Resident Evil Zero", la precuela que nos presenta a Rebecca Chambers y a su equipo, es decir, el equipo anterior al de Chris, Jill, Barry y Wesker, sólo que con un tren como principal escenario. No olvidemos que muchos de los secretos de Umbrella se nos descubrían aquí, y que fue, en principio, un título exclusivo de la genial Nintendo GameCube, uno de esos surgidos a raíz de la exclusividad que tuvo durante un tiempo en la saga en las consolas de Nintendo. Duró poco, eso sí. 

Llegamos al año 2005, y tenemos el impresionante "Resident Evil 4", con Leon S. Kennedy de nuevo como protagonista y poco más de relación con las anteriores entregas. Umbrella comenzaba a quedarse atrás, y aunque Ada Wong y Albert Wesker se encuentran en la trama, los caminos que se toman son bastante distintos, en especial en la jugabilidad y los gráficos. Nos encontramos ante el primer juego de la saga  que de verdad aprovecha la potencia de PlayStation 2, tanto que dieciséis años después apenas parece haber envejecido. La acción toma más protagonismo, se pierde el control tipo tanque, decimos adiós a las cámaras fijas y se nos coloca una cámara al hombro en un Leon de movimientos agiles que ayuda a una jugabilidad endiablada y que cambió por completo el devenir de la saga. Los zombis empiezan a sustituirse por infectados y aparecen las Plagas, sin olvidar la descacharrante España que nos ofrece el título como escenario (los memes centrados en algunas de las frases de los enemigos ya son historia de "Resident Evil" y la Red). A pesar de que sus conexiones con la saga principal están bastante cogidas con pinzas y que toda la trama con Leon rescatando a la hija del presidente de los Estados Unidos es muy floja, "Resident Evil 4" está considerado como una de las mejores entregas de la saga, y con razón. En realidad, "Resident Evil Village" bebe en grandes cantidades de este título, pero de ello hablaré más adelante, pues aún quedan juegos por repasar.

"Resident Evil 5" es un blockbuster por todo lo alto, el siguiente paso tras la cuarta entrega y la segunda parte de la que podríamos considerar una especie de trilogía en la que los zombis y Umbrella se dejan de lado para centrarse en otras amenazas e historias, a pesar de que en este título se atan muchos de los cabos que llevaban sueltos desde la primera parte, e incluso diría que desde la precuela, además de asistir al enfrentamiento final entre Chris Redfield, gran protagonista del título, y Albert Wesker, en una relación de némesis totales llegados a este punto. Con una jugabilidad similar a la de "Resident Evil 4", la espectacularidad se elevaba todavía más, la acción dejaba poco espacio para el terror y los gráficos acompañaban, teniendo en cuenta que hablamos de una entrega que aparecía ya para PlayStation 3. ¡Ah! Y no olvidemos el escenario africano que se nos colocaba delante. No sé a vosotros, pero a mí esta quinta entrega me encanta, en especial a la hora de ir matando mutaciones e infectados al por mayor, entrando en escenas cada vez más dignas de un blockbuster con pizcas de terror. "Resident Evil 6" parecía cerrar esa especie de trilogía centrada en otros virus, infecciones y casi, casi el fin del mundo iniciado en la hecatombe de Raccoon City, repitiendo muchos de los esquemas de sus dos entregas anteriores aunque entrando de lleno en una locura que ni las producciones de Michael Bay (Dos policías rebeldes, Transformers). Un reparto lleno de caras conocidas de la saga donde destacan Leon y Chris, localizaciones mundiales, monstruos de todos los tamaños y colores, virus por todas partes, mutaciones exageradas (y ya es decir si tenemos en cuenta que sigo hablando de "Resident Evil"), explosiones por todas partes, disparos, acción, vehículos reventando, más acción, algunos zombis y más acción. "Resident Evil 6", cuyo lanzamiento tuvo lugar en el año 2012, no fue muy bien recibido por la crítica, aunque las ventas acompañaron tanto que es considerado como uno de los grandes éxitos de Capcom. ¡Vivir para ver! Eso sí, todo indicaba que tras esta sexta entrega había que replantearse un poco hacia dónde iba la saga. Y vaya si se hizo.

Hagamos un parón, porque, como ya decía al comienzo de la entrada, no sólo de las entregas numeradas ha vivido la saga. Hemos tenido sagas anexas, variaciones de la misma historia y varios remakes, como, por ejemplo, los más recientes de "Resident Evil 2" y "Resident Evil 3", aunque los dejaremos de lado, pero no del todo. Hemos tenido las dos geniales entregas de "Resident Evil: Revelations" (a la espera de una más que posible tercera), donde se nos contaban historias relacionadas con la saga principal; hemos tenido los otros puntos de vista de toda la saga narrados en "Resident Evil: The Umbrella Chronicles" y "Resident Evil: The Darkside Chronicles"; hemos tenido muchos disparos con títulos como "Resident Evil: Survivor" y "Resident Evil: Operation Raccoon City"; e incluso hemos tenido historias altermativas como la que nos cuenta "Resident Evil Gaiden", lanzado nada más y nada menos que para Game Boy Color. Por supuesto, esto es un breve resumen de una saga esencial para comprender los videojuegos de terror, en general, y el survival horror, en concreto, en el medio. Si me detuviera de verdad en "Resident Evil", tendría que ponerme a realizar un ensayo, y esta entrada no trata de eso, sino de pararnos en "Resident Evil Village", la novedad jugona que trato en esta ocasión. Así pues le toca el turno al sobresaliente "Resident Evil 7" o "Resident Evil VII".

Corre el año 2017. No se sabe bien por dónde va a tirar Capcom con la saga, pero durante los últimos meses nos ha ido avisando de que la nueva entrega va a ser tan rompedora como la cuarta. Y se quedaron cortos. Aparece entonces "Resident Evil 7", en primera persona, con su propio motor (el RE Engine) y sin prácticamente ninguna conexión con la saga salvo unas cuantas referencias y (entramos en el terreno de los spoilers con un título más o menos nuevo, así que si no lo habéis jugado quizá queráis dejar de leer ahora) la presencia de Chris Redfield (con su propio DLC). Más allá de eso, ninguno de los personajes proviene de las anteriores, siendo el principal Ethan Winters, un hombre normal y corriente que busca a su esposa en los pantanos de Luisiana, y la trama está tan alejada de Umbrella que bien podría haber salido sin el título de "Resident Evil" (¿brutal y descarada estrategia de marketing o volantazo a la saga para dotarla de una nueva juventud?). Los primeros vídeos nos mostraron una obra de puro terror que bebe mucho de títulos independientes como "Outlast", "Amnesia" e incluso el tristemente nunca llevado a cabo "Silent Hills". Ethan Winters se enfrenta en la historia a una familia de lunáticos que parecen mutados por algo o ¿alguien? Pronto descubre que todo es culpa de Eveline, una niña que, en realidad, es un arma biológica. Tras acabar con la familia infectada, con Eveline y rescatar a su mujer, Ethan Winters parece haber acabado bien su espeluznante aventura. ¿O no?

Mientras escribo estas líneas, "Resident Evil Village" no es y es una novedad. No lo es porque salió en mayo de este año 2021; lo es porque sólo nos separan unos meses de ese mayo. Así que aquí estamos, continuando la historia de Ethan de forma bastante lógica aunque un poco loca. Los primeros rumores hablaban de vampiros y hombres lobo, los cuales fueron mostrados en los avances que nos llegaron poco después, presentando incluso a Lady Dimitrescu, uno de los personajes más carismáticos de la entrega, y el que más llamó la atención de los jugadores, llegando a romper internet, especialmente a la hora de especular acerca de qué es en realidad (muchos la situaban como una especie de Tyrant evolucionado por su gran tamaño y las garras que usa para atacarnos). La ambientación incluso gritaba "Resident Evil 4" a los cuatro vientos, como una especie de gran referencia a lo que había sido "Resident Evil 7". Si esta entrega fue un regreso a los orígenes, un "Resident Evil" en Luisiana, con su casa/mansión incluida, sus misterios, su avance hacia lo desconocido, "Resident Evil Village" es "Resident Evil 4", con acción por los cuatro costados, enemigos que forman un culto, infecciones al más puro estilo de las Plagas y un escenario rural fusionado con castillos y elementos que parecen sacados de otra época. Eso sí, hay mucho más, porque iremos pasando por diferentes etapas de juego que nos mostrarán que "Resident Evil Village" es capaz de rendir homenaje a todos los RE que se nos han cruzado durante todos estos años, al mismo tiempo que también lo hace con los diferentes tipos de videojuegos de terror en primera persona. Si hasta la gestión de recursos, el menú de suministros, la subida de nivel de las armas y la compra de artículos, vendedor misterioso incluido, son similares a lo visto en la cuarta parte.

La historia es continuación directa de la séptima entrega, con un maravilloso comienzo en el que se nos narra un cuento infantil muy conectado con todo lo que vivimos después. Manejamos de nuevo a Ethan Winters, han pasado tres años de lo ocurrido en Luisiana y vivimos junto a Mia y Rose, nuestra hija, en Europa, escondidos y entrenados por el mismísimo Chris Redfield. Éste, que ha sido un amigo desde entonces, aparece una noche y asesina a Mia delante nuestra, comenzando así una nueva aventura repleta de monstruos, misteriosos que resolver, giros argumentales y muchas, muchas sorpresas, una odisea en la que deberemos enfrentarnos a los cuatro jerarcas de la enigmática Madre Miranda si queremos recuperar a nuestra Rose. Un castillo, una inquietante mansión, una presa y una horrible fábrica son algunos de los escenarios que visitamos, aunque hay muchos más, así como enemigos. Al fin y al cabo, lo de los hombres lobo y vampiros es cierto, apareciéndonos en algunos casos con diseños muy propios de las más clásicas películas de terror. También hay zombis por ahí, por supuesto, pero como en la anterior entrega no esperéis demasiados, ya que, además, hablamos de "zombis", con las comillas bastante bien puestas. En realidad, como ocurre con "Resident Evil 7", "Resident Evil Village" podría pasar perfectamente como la nueva entrega de otra saga de survival horror, que bebe mucho de la saga RE original, pero que sin las pocas referencias que hay a ella (aquí más por la presencia de Chris Redfield) podría pasar, si ignoramos su título, por otro videojuego de terror, magnífico, eso sí, y es que "Resident Evil Village" no es un antes y después como su predecesor y, sin embargo, sí que es otro muy buen paso en la dirección indicada por parte de Capcom.

Podría contar más a estas alturas, pero prefiero no desvelar nada, a pesar de que me lo terminé pocos días después de que saliera. ¿Cómo esperar una vez vistos los vídeos y siendo gran fan de la séptima parte? Y, sin desvelar nada, no me ha decepcionado. En realidad, podría decir que me ha gustado mucho más de lo que pensaba, pues, como he comentado más arriba, está muy basado en "Resident Evil 4", y la ambientación de éste, con sus castillos y entornos rurales, nunca ha sido de mis favoritas. Sin embargo, "Resident Evil Village" va más allá, sobre todo por su argumento, repleto de giros, sorpresas y momentos que te encogen el corazón. Sus enemigos, sus secundarios, su narrativa tan cinematográfica como literaria, el regreso del menú para nuestros objetos, la presencia del Duque, la rejugabilidad que contiene (enemigos secretos, objetos para conseguir armas más potentes) incluso sin contenido descargable a la vista, el adictivo modo "Mercenarios", el portento gráfico que es, las distintas fases de jugabilidad que contiene (desde las partes más de FPS hasta aquellas más de suspense, terror y ocultación), los continuos homenajes y referencias a la saga, sus jefes finales, la variedad de monstruos, las ideas locas con respecto a estos (tampoco es que haya ninguna sorpresa al respecto), cómo nos deja explorar más allá de los caminos prefijados y ese final, ese grandioso final, que abre un montón de puertas a lo que está por venir (se rumorea que los remakes y las entregas 7 y 8 forman parte de un nuevo canon), son algunas de las fantásticas virtudes que contiene "Resident Evil Village", el que es ya uno de los juegos del año, quizás EL juego del año. Os invito a que lo comprobéis por vosotros mismos. No os quedéis en los zombis. No os arrepentiréis.

 

jueves, 2 de septiembre de 2021

Original vs. Remake: La niebla vs. Terror en la niebla

 

Ficha Técnica

Título original: The Fog
Director: John Carpenter
Intérpretes: Adrienne Barbeau, Tom Atkins, Jamie Lee Curtis, Janet Leigh, Charles Cyphers, John Houseman, Nancy Loomis, Darwin Joston, James Canning, Hal Holbrook, Ty Mitchell, Rob Bottin.
Guion: John Carpenter, Debra Hill
Música: John Carpenter
Género: Terror
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 87 minutos
Año: 1980


Sinopsis:
Las historias de miedo siempre han sobrevolado el aparentemente tranquilo pueblo costero de Antonio Bay, nada que no ocurra en otras localidades pequeñas donde todos los vecinos se conocen. Sin embargo, es posible que esta vez los cuentos de fantasmas puedan hacerse realidad, porque mientras Antonio Bay lo prepara todo para la celebración de centenario de la ciudad, la tripulación de un barco aparece misteriosa asesinada. ¿Tendrá que ver el crimen con esa extraña niebla que se acerca al pueblo? ¿Y qué es lo que contiene la niebla en su interior? Una maldición mortal se aproxima a Antonio Bay, una que tiene que ver con el pasado de la localidad.


Título original: The Fog
Director: Rupert Wainwright
Intérpretes: Tom Welling, Maggie Grace, Selma Blair, DeRay Davis, Kenneth Welsh, Adrian Hough, Sara Botsford, Cole Heppell, Mary Black, Rade Serbedzija.
Guion: Cooper Layne
Música: Graeme Revell
Género: Terror
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 100 minutos
Año: 2005


Sinopsis:
No hay nada de especial en el pueblo pesquero de San Antonio. Un faro desde el que se transmiten las últimas noticias, docenas de hombres y mujeres saliendo al mar en busca de una vida digna y vecinos que se conocen y ayudan entre sí. Pero la calma de la localidad está a punto de cambiar mientras se preparan las celebraciones del centenario del pueblo. Una extraña niebla comienza a acercarse desafiando todas las leyes de la naturaleza y, en su interior, se halla una fuerza vengativa, oscura y malvada que busca un pago justo por el daño sufrido en el pasado. Pero no es lo único que busca lo que se esconde en la niebla, porque es posible que una joven tenga todas las claves acerca del siniestro secreto que trae el mar.


Análisis:
Cuando se habla de John Carpenter (2013: Rescate en L. A., Fantasmas de Marte) hay una serie de películas que se nos vienen a todos a la cabeza aunque apenas conozcamos al director, y esas son no sólo las más conocidas de su filmografía, sino algunas de las mejores del director y, unas pocas de las mismas, leyendas vivas del cine de terror como "La Cosa", "Halloween", "En la boca del miedo", "1997: Rescate en Nueva York" y "Christine". Sin embargo, Carpenter tiene en su haber otras películas, a veces tan buenas como las mencionadas pero no tan famosas; algunas de ellas sólo conocidas para sus muy fans y otras más de culto, filmes fantásticos y de terror a reivindicar que son muy queridos por sus fans pero, quizá, no tan conocidos para el público en general.

De este modo, podríamos hablar de "Asalto a la comisaría del distrito 13", la cual no es ni siquiera de terror, "Están vivos", "Starman", "Vampiros", "El príncipe de las tinieblas" y, por supuesto, "La niebla", todas ellas películas puramente Carpenter en todos los aspectos (incluso en el reparto), pero que no son las primeras que nos vienen a la mente cuando pensamos en la filmografía de Carpenter. Tampoco es algo ilógico si tenemos en cuenta que la lista de obras de este señor es muy, muy larga y de un nivel excelente de media. Y, si también nos fijamos en que películas como "La Cosa" son obras maestras del cine de terror (al menos para quien esto escribe) es lógico pensar que las obras "menores" de Carpenter se queden un poco por detrás en cuanto a lo conocidas que son. "La niebla", la primera película que voy a tratar en esta sección, es una de esas.

¿Qué nos oculta Carpenter en la niebla?


Pero hablemos antes de "La niebla" de John Carpenter (no confundir con la adaptación del relato largo-novela corta de Stephen King). Luego nos pondremos con su remake y, habiendo charlado un poco sobre ambas, pasaremos a enfrentarlas antes de examinar los puntos fuertes y débiles de cada una de ellas. Así es que como irá esta sección que se estrena hoy, una donde películas originales y sus correspondientes remakes se enfrentarán en una encarnizada lucha donde intentaré dar un punto de vista tanto subjetivo como objetivo. En el caso de hoy ha sido bastante fácil, ya os lo adelanto, pero la elegida ha sido "La niebla" precisamente para ir calentando motores hacia combates más complicados. Pasemos, pues, a hablar del filme de Carpenter.

"La niebla" es, ante todo, una película de terror. Sin más. Ni thriller, ni drama, ni comedia... No tiene mezcla alguna. Si ahondamos en su definición, bien podríamos estar hablando de una película de terror muy clásica, como si estuviéramos ante un cuento de terror de los de antes, de esos que se cuentan alrededor de una fogata en un campamento en un oscuro bosque. Precisamente, así comienza el filme, un inicio que resulta ser de lo mejor de la película, y eso que ésta tiene bastantes escenas para el recuerdo que nos proporciona una historia con piratas fantasmas, maldiciones de alta mar y, por supuesto, una aterradora niebla que se va aproximando al pueblo de los protagonistas.

Los protagonistas, superados por las circunstancias


La localidad se llama Antonio Bay, un tranquilo pueblo de Estados Unidos que se dispone a celebrar su centenario. Mientras eso se produce y conocemos a los personajes (puro Carpenter, es decir, nada de protagonistas tópicos, sino personas reales, normales y corrientes, con antihéroes incluidos como debe ser en un filme de este maestro), vamos viendo que una extraña niebla se acerca por el mar, una niebla que contiene a unos mortales espectros que matan a la tripulación de un sencillo barco que se encuentran en su camino. A partir de ahí, los ciudadanos de Antonio Bay van descubriendo los aterradores sucesos paranormales que preceden a la llegada de estos fantasmales seres que buscan venganza por un pago nunca dado. Las respuestas se encuentran en los fundadores del pueblo, y hasta aquí puedo leer para no destriparos nada, porque no quiero hacer spoilers aunque el filme tenga ya treinta y cinco años, que se dice pronto.

Nos encontramos ante un filme de terror ochentero que apenas ha perdido nada con el tiempo, o en pocas palabras, no ha envejecido mal. Es cierto que otras películas de Carpenter lo han hecho mucho mejor, pero estamos ante un filme muy disfrutable hoy día, uno de esos que dan ganas de recomendar a todo aquel que pida una película de terror puro y duro, ojo, sin escenas especialmente sangrientas, ni nada parecido. Carpenter se vale de la ambientación a partir de la creación del pueblo, las sombras que se mueven en la noche, los sucesos paranormales inexplicables y, sobre todo, la presencia de la niebla, una protagonista más de la producción. Tenemos además un metraje muy medido (apenas dura hora y media), un desarrollo de la historia muy bien llevado y un ritmo tan bueno que, cuando nos demos cuenta, la película habrá terminado y estaremos pidiendo más. Si a eso le incluimos la genial banda sonora de Carpenter (aunque no sea de las más conocidas), unos personajes muy suyos interpretados por un elenco genial y unos efectos especiales deliciosos, es fácil dejarse llevar por la magia que contiene "La niebla".

Algo busca venganza en la niebla


Eso no evita ciertos aspectos negativos de la cinta que se han vuelto más grandes conforme pasa el tiempo. El tema de los piratas fantasma suena demasiado a Scooby-Doo, y más hoy que el público que consume cine de terror prácticamente lo ha visto todo. Los efectos especiales, aunque buenos y artesanales, capaces de darnos alguna que otra escena terrorífica (atentos al enfrentamiento contra el cura, cruz incluida), resultan algo inocentes hoy día. Y, bueno, los personajes poseen a veces actitudes un tanto extrañas, como la relación entre la Elizabeth de la siempre estupenda Jamie Lee Curtis (Halloween, Mentiras arriesgadas) y el Nick Castle del grandioso Tom Atkins (El terror llama a su puerta, Furia ciega), y cómo surge. Un poco de la nada y de una escena a otra, como si faltará alguna que otra explicación al respecto, lo que hace que dé la impresión de haber sido forzada para que haya alguna clase de relación romántica en la película, una que tampoco va demasiado lejos, ni es muy aprovechada.

Todo lo contrario ocurre en "Terror en la niebla", donde las relaciones románticas entre los tres personajes protagonistas son bastante importantes para la trama principal. Y esta es sólo una de las diferencias de este filme con respecto al original, pero no voy a hablar de ellas por ahora, simplemente me limitaré a contar un poco lo que me parece este remake que, para mí no hay ninguna duda de que es uno de los más flojos en cuanto al panorama de los remakes cinematográficas. Y que no se me acuse ahora de talibán anti-remakes, porque soy todo lo contrario. Me gusta mucho ver qué me puede ofrecer un remake, porque en cuanto a remakes hemos tenido mucha basura, pero también grandes joyitas. Yo veo el cine que me interesa, sin colocar etiquetas negativas, en absoluto. Y mucho menos considero que Hollywood no tenga ideas porque se hagan remakes. ¡Si hasta John Carpenter ha hecho remakes! ¿Os parece un tipo sin ideas?

Nuevos héroes para un mismo horror


Bueno, ya os hablaré del tema de los remakes otro día de forma más calmada, porque ahora toca darle caña a "Terror en la niebla" que, como os decía, no es de mis remakes favoritos y eso que suelo ser bastante amable. El filme nos cuenta casi la misma historia que el original, es decir, tenemos el pueblo de San Antonio (o Antonio Bay), tenemos la niebla acercándose, algunos asesinatos antes de que los fantasmas lleguen a la localidad costera, sucesos paranormales que van ocurriendo en el lugar mientras los vengativos piratas se aproximan, pero la trama se centra en otros puntos de vista, concretamente, en los tres jóvenes protagonistas, especialmente en la pareja formada por el joven Nick Castle interpretado por Tom Welling (Doce en casa, Smallville) y la Elizabeth interpretada por Maggie Grace (Venganza, Perdidos). Y es que, ésta última, parece conectada de alguna manera con los extraños acontecimientos que tienen lugar en el pueblo costero y, sobre todo, con la aterradora niebla que se acercando.

Siendo sinceros, el filme no estaría del todo mal si no viniera de donde viene. Pero al ser un remake y, además, de una de las películas más queridas para nosotros los fans de Carpenter, las comparaciones resultan inevitables y muy odiosas. "Terror en la niebla" parece más la versión para adolescentes que un remake que busca un nuevo camino, una especie de filme de terror adolescente que todo el mundo pueda ir a ver al cine con unas palomitas y un buen refresco. Esto, en principio, no es sólo malo, sino necesario para desconectar un poco de cuando en cuando, pero acaba siendo un lastre para la película hasta el punto de que, si no fuera por parte del reparto, parece que estemos ante un telefilme de esos que suelen echar las tardes de los fines de semana en alguna cadena de televisión. Continuos altibajos en la historia, personajes a los que uno mismo mataría (atentos al típico negro gracioso que sobra totalmente en la película), un final bastante malo, efectos especiales que no sirven para crear la ambientación necesaria en la película, subtramas que no conducen a ninguna parte... Lo más grave tiene que ver con los fantasmas y los asesinatos que estos llevan a cabo, poco conseguidos en ambos casos a pesar de los adelantos en cuestiones de efectos especiales y digitales, lo cual tiene delito. ¿No se supone que con mejores efectos deberían dar más miedo los fantasmas? Pues nada, todo lo contrario. Y atentos a los minutos finales, porque parecen salidos de la serie de televisión "Pesadillas" y, bueno, para una serie, vale, pero para una película con un presupuesto muy superior, duele a los ojos. ¡Ah! ¿Os he dicho ya que John Carpenter está inmerso en la producción del filme? Eso creo que duele aún más.

Un poco más de terror marítimo


"Terror en la niebla", pese a lo dicho hasta ahora, también tiene sus aciertos. El reparto es bastante interesante, o al menos a mí me lo parece, con un Tom Welling que siempre ha tenido bastante difícil lo de deshacerse del manto de Clark Kent, con la guapa Maggie Grace como la poseedora de ciertos secretos para desentrañar el misterio de los piratas y con la siempre estupenda Selma Blair (Crueles intenciones, Hellboy) como la nueva versión de Stevie Wayne, el mejor personaje de la película, y de lejos, personaje al que se le saca muy poco partido en esta versión. Además, si uno va con las expectativas muy bajas resulta una película agradable de ver para echar un rato y olvidar en cuanto acaba. Tiene un par de momentos bastante logrados y, uno de sus puntos más positivos, no es un remake fotocopia a pesar de que se parezca bastante a la original de Carpenter en muchas escenas.

Si comparamos en profundidad "La niebla" y "Terror en la niebla" (por cierto, su título en español, porque en inglés tiene el mismo que la original) a estas alturas seguro que sabéis ya cuál es la ganadora, a pesar de que "Terror en la niebla" cumple para ser un buen remake. Porque hay tres clases de remakes: los que fotocopian el original plano a plano, como le ocurre a "Retratos del más allá" si la comparamos con "Shutter"; los que cogen la idea original y, además de homenajearla y trasladar ciertas escenas, recorren un camino diferente, como le ocurre a la nueva "RoboCop"; y los que sólo cogen la idea principal y la usan para crear una película que no tiene nada que ver con la original, como pasa con "Reflejos" de Alexandre Aja (Alta tensión, Cuernos) a partir de "El otro lado del espejo". "Terror en la niebla" pertenece al segundo grupo, de donde suelen salir los mejores remakes, aunque es una lástima que los encargados de llevarla a cabo no lo sepan aprovechar.

Los renovados piratas fantasma


Y es una lástima. "Terror en la niebla" fue la última película de Rupert Wainwright, quien desde entonces sólo ha participado en un episodio de la serie "Terror en estado puro" y no fue precisamente con uno de los mejores capítulos. Los resultados en taquilla fueron bastante pobres y la crítica la destrozó. Donde "La niebla" de John Carpenter es una película de culto, "Terror en la niebla" apenas llega a ser un flojo entretenimiento y, según el día, la suspendería o la aprobaría; en éste caso incluso sería por los pelos, debo admitirlo. Como curiosidad para ver los cambios que se producen en la historia (centrados sobre todo en el personaje de Maggie Grace y su conexión con los piratas y el triangulo amoroso con Selma Blair y Tom Welling), disfrutar de algunas escenas bastante correctas y tragarse un remake basado en un filme de John Carpenter (por puro completismo, señoras y señores), vale la pena echarle un vistazo, pero no esperéis mucho más, de verdad. "La niebla" le da una buena paliza a "Terror en la niebla", así que, si tenéis la oportunidad, echadle un nuevo vistazo a la primera y después, con las expectativas muy bajas, poneos la segunda... y luego otra vez la primera. Para quitaros el saborcillo amargo de la boca.




LA NIEBLA

A favor

-El reparto

-La banda sonora

-La ambientación

-Un cuento de terror audiovisual

-Su encanto ochentero

-Tono John Carpenter de principio a fin

En contra

-Efectos especiales algo inocentes para los espectadores actuales.

-La trama romántica.

-Muertes con poca mala baba.


TERROR EN LA NIEBLA

A favor

-La historia toma un rumbo diferente a la de la original.

-Algunas muertes.

-Terror adolescente para desconectar.

-Selma Blair.

En contra

-Continuos altibajos.

-Ritmo irregular.

-No aprovecha todas las buenas ideas que tiene.

-Pobres efectos especiales.

-Le falta personalidad.

-El final.

-El personaje de DeRay Davis.


GANADORA: LA NIEBLA


miércoles, 25 de agosto de 2021

Premios Ignotus 2021: Finalistas

 


Qué pronto hemos vuelto a los Ignotus, ¿eh? Bromas aparte, tampoco es de extrañar después de la última entrada sobre el tema, donde, tarde pero al fin, os traje los ganadores de los Premios Ignotus 2020, es decir, los del año pasado. Aunque de la edición de este año me han faltado algunas entradas que siempre echo de menos hacer (no sé si vosotros echáis de menos que las haga, ojo), sí que he llegado a tiempo para los anuncios importantes, es decir, para las publicaciones centradas en los nominados y, por supuesto, en los ganadores. Sé que voy algo adelantado en éste último caso, pero no os preocupéis, porque en vuestra cueva favorita no faltaremos a la cita de noviembre, cuando los ganadores de los Ignotus de este 2021 se anuncien, un 2021 que está siendo bastante interesante a todos los niveles, y no sólo hablo de estos galardones, aunque ahora no es el momento de perdernos en otros temas. Estamos con los Ignotus así que nos vamos con los Ignotus. ¿De qué hablo exactamente? ¿Os suena de algo el concepto de crisis sanitaria? ¿Y el de pandemia? Pues por ahí van los tiros.

Como decía en anteriores entradas del blog, la crisis del covid ha pasado factura a multitud de sectores durante el año 2020, y casi desde el principio, además. No es que 2021 se esté librando, pero el escenario casi no tiene nada que ver. Casi, porque tampoco es que haya terminado esto al cien por cien, pero los cines están abiertos, se suceden los estrenos de películas en pantalla grande, hay conciertos, los museos abren sus puertas y las editoriales vuelven a una cierta normalidad, llegando algunas incluso a adelantar algunas publicaciones debido a los retrasos sufridos por la pandemia. El escenario se encamina a recuperar la normalidad de la que gozábamos en 2019, aunque el 2020 está aún reciente, y debemos tener cuidado. Un 2020 en el que incluso las imprentas se encontraban cerradas, durante meses no salieron libros y algunas editoriales cerraron. Teniendo en cuenta que los Premios Ignotus de un año se basan en las publicaciones literarias del año anterior, ¿cómo dejaba eso a los Ignotus de 2021? Pues bastante tocados, todo hay que decirlo. Tanto que las distintas fases de los Ignotus, por primera vez en años, se vieron retrasadas por la importancia cobrada por la crisis sanitaria que sufrimos (en pasado y en presente), dejando la organización más tiempo para censarse y votar. Gran ejemplo de cómo fue de extraño el 2020.

Aun así, encontramos una lista de finalistas bastante jugosa, la verdad, finalistas que paso a comentar, no a todos, pero sí a los que más me interesan o más cerca me pillan. Ahí tenemos, de nuevo, al amigo Juan José Díaz Téllez (Inmóviles: Día) en la categoría de novela, demostrando una vez más que en los Ignotus también hay espacio para los autopublicados, aunque todavía haya quien no se lo crea; muy contento he quedado al ver la gran "El bosque de los cristales rotos", de la fantástica Rain "Barker" Cross (Macabras, Más Macabras) entre las finalistas en la categoría de novela corta, tanto por ella como por Suseya Ediciones, una editorial bastante querida que parece nunca faltar a la cita de los Ignotus desde hace años; ojo, que en la misma categoría tenemos al amiguete Dioni Arroyo Merino (Fractura), más majo que las pesetas y todavía con más talento; avanzamos para encontrarnos en la categoría de cuento a dos grandes amigos como Anabel Samani (La caja vacía) y Facundo Gabriel Giliberto, en el segundo caso con un relato aparecido en la web Chica Sombra, gracias a la iniciativa de mi bonita y talentosa Tamara López de abrir convocatoria para recibir recibir relatos que formen la primera antología de la web; pasamos a la categoría de antología con menciones para "Monstruos extintos", la recopilación de microrrelatos de Joan Márquez Franch (Porno para miopes), uno de los autores que lleva mi bonita y talentosa en su faceta de agente literaria, y para "Renacer", una antología tan fantástica como deliciosa en la que participa mi alma gemela; en la categoría de ensayo mola mucho ver a Dilatando Mentes y a Applehead Team Creaciones, editoriales amigas, con un libro cada una; no podía faltar la mención al artículo "El juego metaliterario y metacinematográfico" de mi querido y admirado Pako Mulero, un escrito aparecido en la revista "Morningside", la hermana pequeña, al menos en tamaño aunque no en calidad, de nuestra amada "La Cabina de Nemo"; en la categoría de ilustración podemos disfrutar de varias portadas chulísimas, aunque me quedo con la de "Vomitando mariposas muertas", el primer poemario y segunda publicación en solitario de mi bonita Tamara "Wonder" López (Chica Sombra), y con la de "No matarás", la antología de novelas cortas del querido amiguete David P. Yuste (Círculo de Lovecraft); con la categoría de producción audiovisual sí que estoy algo decepcionado y extrañado, la verdad, pues me faltan ya clásicos de los Ignotus como "La Olla de la Cocina del Infierno", "Rock Entre Amigos" y "Proyecto Terror", de Sato Yasei David, Kike Molla Tormo y Patricia Prida; por el contrario, he acabado muy contento con la categoría de revista, al encontrarme a "La Cabina de Nemo", "Círculo de Lovecraft", "Historias Pulp" y "Tentacle Pulp"; en la categoría de novela extranjera tenemos por ahí a Dilatando Mentes y a la Biblioteca de Carfax, una editorial que está haciendo un trabajo excelente en cuanto a terror internacional, y que debería aparecer en más ocasiones en los Ignotus; mucho Stephen King (Cujo, Después) en la categoría de cuento extranjero, lo cual no puede ser más bueno; me alegra ver un título de Niña Loba, editorial de la que debería hablarse más, en la categoría de libro infantil-juvenil; y es una gozada ver a Suseya Ediciones en la categoría de juego de rol. 

Como podéis comprobar, hay categorías de las que no he hablado, reservadas para las siguientes líneas, una que es nueva y otra que ya era nueva el año pasado y que repite este 2021, debido al éxito que supuso. La categoría nueva (sinceramente, desconozco si los Ignotus la han tenido en el pasado) es la de juego de rol, y me parece que su incorporación es todo un acierto, como lo fue la inclusión el año pasado de la categoría de libro infantil-juvenil, que nos está ofreciendo libros la mar de interesantes. Pero, ¿y a título personal? ¿Cómo me ha ido en estos finalistas a los Premios Ignotus 2021? ¿Cómo me ha ido tras recibir nominaciones ininterrumpidas desde el año 2018? Ojo, que comencé a publicar en 2010, así que ocho años sin ni siquiera acercarme a los finalistas (salvo en 2017, cuando ya decidí hacer una campaña más agresiva para ello), no son poca cosa. ¡Si he pasado el doble de tiempo sin ser nominado que siendo nominado! Y no es que no haya trabajado para ello, no. Precisamente por eso las nominaciones de este año, referidas al 2020, eran todo un misterio para mí. Apenas saqué relatos, no publiqué ninguna obra en solitario y en artículos la cosa también fue floja. Si soy sincero, dudaba bastante de poder colarme en los Ignotus de este año, lo cual hubiera sido el golpe profesional definitivo para que el 2020 fuera desastroso. Sin embargo, ¡no ha sido así! No deja de ser curioso que la Cueva del Extraño, este humilde y pequeño espacio de internet, me haya proporcionado las dos únicas nominaciones de este 2021: en la categoría de sitio web (¿alguien sabe dónde está Origen Cuántico?), compartiendo además finalista con Chica Sombra, la espectacular y profesional web de mi bonita y talentosa; y en la categoría de artículo, con "Las cinco pesadillas más terroríficas de R. L. Stine", las líneas que el año pasado publiqué aquí, en honor a Stine, siempre mucho más allá de ser el Stephen King juvenil. Sentimiento agridulce el de no haber conseguido colar el artículo "Terror ibérico y el legado de Paul Naschy", escrito junto a David P. Yuste al igual que el de cine de terror de los 80 que sí que entró en los Ignotus de 2020. Sé que dos nominaciones no son las seis del año pasado, pero anda que estoy para quejarme, siendo lo difícil que es entrar en los Ignotus, y más de manera doble, y con un año tan terrible como el de 2020, con editoriales paradas, librerías cerradas y publicaciones retrasadas. Menos mal que entre los sobornos, los chantajes, los jamones que envío y mis miles de primos y cuñados que parecen no servirme nunca de nada para ganar (síndrome Leonardo DiCaprio; allá vamos), he logrado convencer a las suficientes personas para salir nominado doblemente. Perdonad por el sarcasmo, no he podido evitarlo. Tiene gracia que uno se pase el día dando la matraca con los Ignotus, molestando a la gente y haciendo campaña a saco para que todo se resuma en "cuñaos" votando. Me da que ese tipo de ideas las sueltan más los que rabian que los que de verdad creen en ellas, así que toca rabiar otro año más. Por mi parte, toca dar las gracias, una y mil millones de veces, otro año más a quienes os tomáis la molestia de leerme, seguirme, apoyarme, ayudarme y, por supuesto, votarme. ¡Gracias, gracias, gracias! Sois majísimos. Sois fantásticas. Y no os preocupéis, porque no me enrollo más. Os dejo, al fin, con la lista completa de finalistas de los Premios Ignotus 2021. ¡Allá vamos!


FINALISTAS DE LOS PREMIOS IGNOTUS 2021

(en cada categoría las candidaturas se presentan en orden alfabético)


NOVELA

-Agujeros de sol, de Nieves Mories (editada por Dilatando mentes).
-Hambrientos y cobardes, de Ángel Vallecillo (editada por Pez de Plata)
-Inmóviles: Noche, de Juan José Díaz Téllez (autoeditada)
-Se vende alma (por no poder atender), de Sergio S. Morán (autoeditada)
-Tras esa montaña está la orilla, de Eva Cid (editada por Amor de Madre)

NOVELA CORTA

-Astrales, de Eleazar Herrera (editada por Cerbero)
-El bosque de los cristales rotos, de Rain Cross (editada por Suseya)
-La última luz de Tralia, de Isa J. González (editada por Crononauta)
-Ojalá tú nunca, de Javier Miró (editada por Insólita). 
-Rūha|Alma, de Caryanna Reuven (editada por Cerbero)
-Un mundo para el olvido, de Dioni Arroyo Merino (editada por Nowevolution)

CUENTO

-Abrazar el movimiento, de Cristina Jurado (en el sitio web Patreon, editado por Crononauta)
-El solitario viaje de Axel Mortel, de Facundo Gabriel Giliberto (en el sitio web Chica sombra, editado por Tamara López)
-La cabaña, de Anabel Samani (en El mordisco de la noche, autoeditada)

ANTOLOGÍA

-Cuentos para Algernon: Año VIII, de VVAA (editada por Marcheto)
-Fandom of Our Own: There Was Only One Bed, de VVAA (autoeditada)
-Monstruos extintos, de Joan Márquez Franch (editada por Ediciones Arcanas)
-Mundos sutiles, de VVAA (editada por Cerbero)
-Renacer, de VVAA (autoeditada)

LIBRO DE ENSAYO

-El idioma de la noche, de Ursula K. Le Guin (con traducciones de Ana Quijada e Irene Vidal, editado por Gigamesh)
-El resplandor. El libro del 40 aniversario, de VVAA (editado por Notorious)
-Magnífico día para un exorcismo: La saga completa de "El Exorcista", de Raúl Toral (editado por Applehead Team Creaciones)
-Utopía no es una isla, de Layla Martínez (editado por Episkaia)
-Vudú, de VVAA (editado por Dilatando mentes)

ARTÍCULO

-Camarero, hay romántica en mi literatura de género, de Andrea Penalva (en el sitio web La nave invisible).
-El juego metaliterario y metacinematográfico, de Pako Mulero Arenillas (en la revista Morningside número 0).
-Guía de los viajes en el tiempo, de David Nel (en el sitio web David Nel).
-Las cinco pesadillas más terroríficas de R. L. Stine, de Tony Jiménez (en el sitio web La Cueva del Extraño).
-Licantropía ibérica, de Rafael Lázaro Rendón (en la revista Morningside número 0).
-Vigilancia eterna, de Felicidad Martínez (en el sitio web La nave invisible).

ILUSTRACIÓN

-Cubierta de Igualtat de ritus, de Marina Vidal (editada por Mai Més)
-Cubierta de La única criatura enorme e inofensiva, de Sara H. Randt (editada por Crononauta)
-Cubierta de No matarás, de Héctor Rodríguez Asperilla (editada por Titanium)
-Cubierta de Renacer, de Laura María Rodríguez Sanz (autoeditada)
-Cubierta de Vomitando mariposas muertas, de Samuel Pérez Arquellada (editada por Matraca)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

-Café librería, pódcast de VVAA
-La cuarentena, programa de la editorial Cerbero
-La TerMa, semblanza de una época, documental de Sergio Mullor
-Las escritoras de Urras, pódcast de Maielis González y Sofía Barker
-Lumak, pódcast de Ander Mombiela y Eleazar Herrera

TEBEO

-Descanso Corto, de Laurielle (autoeditado)
-La cólera, de Javier Olivares y Santiago García (editado por Astiberri)
-Matadero Cinco, de Albert Monteys y Ryan North (editado por Astiberri)
-No te serviré, de Irra (editado por Spaceman Project)
-Orlando y el juego, de Luis Durán (editado por Diábolo)

REVISTA

-Círculo de Lovecraft, de Amparo Montejano y José R. Montejano
-Historias Pulp, de María Larralde
-La Cabina de Nemo, de Pako Mulero Arenillas
-Tentacle Pulp, de Francisco Javier Giménez Carrero
-Windumanoth, de Álex Sebastián, David Tourón y Víctor Blanco

NOVELA EXTRANJERA

-Baxter, de Ken GreenHall (con traducción de Blanca Rodríguez, editada por La biblioteca de Carfax).
-Las doncellas de óxido, de Gwendolyn Kiste (con traducción de José Ángel de Dios, editada por Dilatando mentes). 
-Los últimos días, de Brian Evenson (con traducción de José Ángel de Dios, editada por Dilatando mentes). 
-Un poco de odio, de Joe Abercrombie (con traducción de Manu Viciano, editada por Alianza).
-Una órbita cerrada y compartida, de Becky Chambers (con traducción de Alexander Páez y Antonio Rivas, editada por Insólita).

CUENTO EXTRANJERO

-Exhalación / Exhalació, de Ted Chiang (con traducción de Rubén Martín Giráldez y de Ferran Ràfols Gesa, respectivamente; en las antologías del mismo título editadas por Sexto Piso / Mai Més)
-El teléfono del señor Harrigan, de Stephen King (con traducción de Carlos Milla Soler, en La sangre manda, editada por Plaza & Janés)
-La rata, de Stephen King (con traducción de Carlos Milla Soler, en La sangre manda, editada por Plaza & Janés)
-La única criatura enorme e inofensiva, de Brooke Bolander (con traducción de Carla Bataller Estruch, editado por Crononauta)
-Las ocho personas que me asesinaron, de Gwendolyn Kiste (con traducción de Carla Bataller Estruch, editado por Crononauta)

SITIO WEB

-Chica Sombra, de Tamara López
-La Cueva del Extraño, de Tony Jiménez
-La nave invisible, de VV.AA.
-La tercera fundación, de la Asociación "Los conseguidores"
-Libros Prohibidos, de VV.AA.

LIBRO INFANTIL-JUVENIL

-El inquilino fantasma, de Pedro Mañas (editado por SM)
-Lionheart, de Ana Roux (editado por Nocturna)
-Magia en cadena, de Nahikari Diosdado (editado por Cerbero)
-Nazaryann Escuela de vampiros: Primer año, de Laura Mars (editado por Niña Loba)
-No escuches a la Luna, de Marina Tena Tena (editado por Literup)

JUEGO DE ROL

-Dancú, las crónicas de Lissandria, de Iván González Guerra (con ilustraciones de Virginia Berrocal y Tomás Aira; editado por Suseya)
-Destino infinito, de Enrique Castro (con ilustraciones de Daniel Puerta; editado por HT Publishers)
-El alucinante arsenal de Argentum el afable, de Alberto Seijo (con ilustraciones de Ikan; autoeditado)
-El sueño de Cthulhu, de Ricard Ibáñez (con ilustraciones de Jose Antonio “Josan”; editado por HT Publishers)
-Los secretos del mundo mágico, de Laura Guerrero (con ilustraciones de Loremi Arts & Craft; autoeditado)


jueves, 19 de agosto de 2021

Original vs. Remake

 

En la Cueva del Extraño no nos estamos quietos. Siempre intentamos expandir nuestros (y vuestros) horizontes a la hora de crear nuevas publicaciones, entradas y secciones. Lo que empezó como un blog para dar publicidad tanto a los trabajos de amigos y compañeros de letras como a los míos propios, se ha ido transformando en un espacio cultural mucho más amplio, donde cine, series, videojuegos y cómics también tienen cabida, a través de las diferentes novedades y las distintas reseñas que os suelo traer. La cosa no se quedó ahí, porque los primeros artículos no tardaron en aparecer, dedicados a todo tipo de temas y, algunos de ellos, incluso alcanzando premios y nominaciones, como ese dedicado al escritor de terror R. L. Stine (Sangre de monstruo, La noche del muñeco viviente), y que ha acabado nominado en los Premios Ignotus de este año 2021. Las entrevistas también se sucedieron, y pronto llegaron este tipo de publicaciones, como la que hoy os ofrezco, a medio camino entre los artículos y los juegos. Dos fueron las principales: "Sospechosos Habituales" y "Las 5 mejores de...".

La primera venía a recopilar películas en las que coincidían intérpretes que habían participado previamente en cintas que adaptaban cómics, ya fueran de superhéroes o no, dando lugar a cruces realmente divertidos y curiosos. Resulta evidente que ni la idea era nueva ni original, pero tampoco tan tocada por otros blogs y webs como pudiéramos imaginar. La verdad es que las entradas publicadas hasta el momento han funcionado bastante bien, y lo único que siento, como me ocurre con el resto del blog, es que no sean tan habituales como me gustaría. Algo similar pasa con "Las 5 mejores de...", una idea que venía de mis tiempos en un foro (¿alguien echa de menos los foros?), donde la gracia consistía en elegir a un director o directora, a un actor o actriz, y sacar sus cinco mejores trabajos, en orden del menos favorito al más favorito, o al mejor, claro, pues el componente subjetivo debía jugar con el objetivo. Así ocurrió con nuestro primer invitado, Tim Burton (Batman, Sleepy Hollow), el único, por el momento, aunque pretendo ponerle remedio a eso dentro de muy, muy poco.

Precisamente, la nueva sección que hoy estrenamos en este rinconcito de internet o, al menos, que hoy vengo a presentaros, también tiene mucho que ver con el cine y con anteriores publicaciones. De nuevo, tendría que irme fuera de la Cueva del Extraño, en este caso, no a tiempos anteriores, sino a un blog externo en el que colaboraba, donde abrí la sección "Original vs. Remake", cuyo título no puede dejar lugar a ninguna duda, ¿verdad? Quizá de las tres comentadas, ésta sea la menos original (qué ironía, ¿verdad?), la más vista en el resto de la Red, pues se trataba (se trata) simplemente de escoger un filme que tenga un remake y compararlos ambos, dando al final por ganador a uno de ellos. Ni siquiera me centraba en un género en concreto, aunque es cierto que el terror siempre ha sido más proclive a crear remakes. Que se lo pregunten a "Viernes 13", "Pesadilla en Elm Street", "La maldición", "Psicosis", "La matanza de Texas", "Halloween", "La última casa a la izquierda", "Muñeco Diabólico", "Ringu", "Llamada perdida" y no pocas más. Imposible negar que haya material para una publicación tras otra en esta nueva sección. En realidad, la sección original sólo contó con una publicación, aunque no por mi culpa esta vez. Como siempre digo, para montar un blog no sólo hay que tener voluntad de abrirlo, sino de mantenerlo. Si te vas a cansar a los cuatro días, no lo abras, no le des bombo, no... nada. No tiene sentido. En este caso, el blog donde originalmente se publicó "Original vs. Remake" duró tan poco que apenas si me dio tiempo de preparar la segunda película para la sección. Eso no va a ocurrir en la Cueva del Extraño.

Como es evidente, aprovecharé aquella primera entrada, dedicada a "La niebla", de John Carpenter (La Cosa, Vampiros), para comenzar con la sección aquí, en este blog. La estructura consistía/consistirá en presentar los datos técnicos de ambas cintas, sus respectivas sinopsis y luego realizar una especie de reseña comparándolas, enfrentándolas, para terminar con los mejores y peores puntos de cada una de ellas, hasta declarar a una como ganadora o, al menos, por encima de la otra. Las reglas en la elección de películas son fáciles: remakes. Remakes de verdad, ojo, porque hay algunos que entran en el terreno de la duda razonable, aunque, si los analizamos, al final resulta claro que no lo son, en especial cuando hablamos de adaptaciones de libros y cómics. Por ejemplo, ¿es "The Amazing Spider-Man" un remake de "Spider-Man", de Sam Raimi (Terroríficamente muertos, Darkman)? No, claro. ¿Es "It", de 2017, un remake de "It (Eso)" de 1990? Tampoco, dado que la primera se basa más en la novela del Rey que en la miniserie de televisión. ¿Y "Psicosis", mencionada anteriormente? En este raro caso, sí, dado que la de 1998, que se dejó como "Psycho", copia plano a plano la original, en vez de irse a por la novela en la que se basó Alfred Hitchcock (Vértigo, Los pájaros). Más allá de esa regla, pocas más existen. Como he dicho antes, ni siquiera es obligatorio anclarse en un género. Sin embargo, el terror será gran protagonista, os lo prometo.

"Original vs. Remake" nació no sólo por crear una sección en un blog en el que me gustaba participar, sino también porque siempre he sido defensor del concepto de "remakear", defendiéndolo desde el sentido de que no hablamos de un género, sino de un modo de hacer películas, que a veces las ha dado malas y en ocasiones las ha dado buenas, muy buenas. En pocas palabras, no tiene mucho sentido tener prejuicios hacia un modo de hacer cine. Es como si alguien no soportara las secuelas, los reinicios o los spin-offs. Te puede no gustar algún género, pero ¿una forma de llevar a cabo una producción? Precisamente, uno de los primeros artículos que escribí en la Cueva del Extraño fue para defender los remakes, poniendo ejemplos de buenos remakes y argumentos más que suficientes contra los negativos que siempre se lanzan hacia este tipo de filmes. Esta vez no va de eso, a pesar de que, seguramente, en ciertas ocasiones, el remake se alce vencedor de la contienda. Es el momento de combatir. Es la hora de luchar. Que los originales preparen sus armas y que los remakes carguen las suyas. ¡A combatir! ¡Y que gane el mejor!

¿Y vosotros? ¿Tenéis a vuestros favoritos? 

¡Haced vuestras apuestas!


sábado, 31 de julio de 2021

Premios Ignotus 2020: Ganadores

 

Vamos metiendo primera, porque, de nuevo, vamos muy retrasados en cuanto a publicaciones. Y yo creo que con los retrasos de esta que tenéis aquí, hemos batido algún tipo de récord. A ver, pensemos que hace dos meses, o así, que han salido los nominados en los Premios Ignotus 2021, ¿verdad? Y, ¿todavía no había puesto yo a los ganadores de la edición de 2020? ¡No tengo perdón! Y eso que llevo ya, al menos, dos celebraciones de los Ignotus intentando estar al día de todas las fases del proceso de selección, pero nada, que no llego a tiempo al censo, a las primeras nominaciones... Como mucho, en este 2021 vais a tener a los finalistas y a los ganadores, y aún me tengo que poner al día con estos últimos con respecto a la edición de 2020. Así que vamos allá, porque hay mucho trabajo por delante, y creo que aunque pueda repetirme con lo que son los Ignotus, después de pasar tanto tiempo desde la última entrada, lo suyo es que haga un breve recordatorio acerca de las mencionadas fases y lo que son estos importantes galardones. ¿Vamos allá? Pues, ¡pongámonos Ignotus!

Los Premios Ignotus son unos premios anuales organizados por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), la cual ha vuelto a tener el nombre de Pórtico desde hace poco, y yo que se lo agradezco, porque en ocasiones era un infierno ponerse a recordar y a escribir el nombre anteriormente mencionado. En pocas palabras, los Ignotus de un año, al más puro estilo Óscars de la Academia, premian a lo mejor del año anterior con respecto a la literatura de terror, fantasía y ciencia ficción, con categorías como las de novela, sitio web, antología, cuento y tebeo, entre muchísimas otras; incluso a veces hemos tenido la categoría de poesía, pero al ser una que no siempre ha tenido las obras necesarias para llenarla, se ha terminado quitando, añadiendo otras como la de libro infantil-juvenil, aunque todo depende bastante de las decisiones de la directiva que en ese momento se encargue de los Ignotus. Mientras que otros premios de prestigio son votados por un jurado, los Ignotus tienen la particularidad, diría que única en nuestro país (al menos, al nivel de los Ignotus), de ser unos premios populares que otorga el público, es decir, unos premios en los que podemos participar todos haciendo que los Ignotus sean, efectivamente, de todos. A pesar de que esta característica de los Ignotus dice mucho bueno de ellos, siempre hay quien no hace más que verle el lado malo y polemizar al respecto. Que si el que vote un jurado es más prestigioso, que si el que pueda votar cualquiera le quita prestigio, es que no es justo que estén estos autores nominados y no otros, que si votan los familiares de estos o aquellos, que si hay autores que se mueven más para que los voten, que si hay... Que si, que si, que si, que si. Los señoros del "Es que" y el "Que si". 

Mi opinión al respecto está bastante clara: los premios populares hay que respetarlos. Salgamos en ellos o no. Creamos en ellos o no. Confiemos en ellos o no. No es coherente que sólo los respetemos cuando nuestros amigos aparezcan nominados o seamos nosotros los nominados, o cuando salgan a quienes hemos votado. ¿Un jurado tiene más prestigio? Un jurado está compuesto por personas de carne y hueso, de la misma carne y el mismo hueso que aquellas que votan en unos premios populares, es decir, con sus gustos propios, que son los que, seguramente, más acabarán tirando a la hora de elegir a tal o cual obra como ganadora o finalista. ¿Que votan los familiares? ¿Y? ¿No se supone que unos premios populares deben contar con el mayor número de votos? ¿No se supone que debemos hacer campaña como si se tratase de una campaña política? ¿Qué esa absurdez de que gana quién tiene más amigos y/o seguidores? Entonces, ¿no deberían ganar los Ignotus todos los años los autores superventas de este país, cuando la mayoría de ellos ni aparecen en los Ignotus? ¿Cómo se explica que quienes más se quejen sean, precisamente, aquellos que han estado nominados o vean nominados a sus amigos? En fin. La polémica con los Ignotus es tan absurda y estéril (como si las críticas hacia los premios hicieran que no se celebraran o que quienes hacen campaña fueran a dejar de hacerla; ya sabéis el dicho de "dame pan y dime tonto") que ya es tomada a risa, como si se hubiera convertido en una especie de tradición. No son unos verdaderos Ignotus si no está el típico "cuñao" hablando de "cuñaos", porque ese año no se ha votado ni él mismo. Adorable, ¿verdad?

Voy concluyendo, que hay que pasar a los ganadores de los Ignotus del año 2020, a los que felicito sinceramente, al igual que aquellos finalistas a los que se les ha escapado el galardón, yo entre ellos, siendo esta convocatoria la que más nominaciones me ha proporcionado hasta el momento, lo cual agradezco enormemente a quienes se han tomado la molestia de votarme, algo que, como bien sabéis los habituales, no es fácil, sobre todo, si es tu primera vez (que si el censo, que si las claves, que si recibir los correos de la organización que a veces no llegan...). He tenido el honor de quedar finalista en la categoría de cuento con "Nada mejor que la risa de un niño", relato publicado en la antología "Pasen y Mueran", lanzada por Suseya Ediciones y coordinada por mi bonita y talentosa Tamara "Wonder" López; también he quedado finalista con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", mi ensayo sobre el de Maine, publicado por Applehead Team Creaciones; mi doble finalista ha sido en la categoría de artículo, con el dedicado al Rey, que se publicó en la revista "Imágenes de Actualidad" y con el escrito junto al fantástico David P. Yuste (No matarás), dedicado al cine de terror de los 80, y publicado en la Cabina de Nemo, la genial revista de mi querido Pako Mulero Arenillas; en la categoría de tebeo también he tenido la fortuna de quedar finalista con "Darkgate: La oscuridad que devora", mi primer cómic, basado en el universo de Dark, también tratado en la novela corta "Casa de Sombras", y con ilustraciones del gran José Raúl Orte Crespo; y el último finalista lo he conseguido, precisamente, con la Cueva del Extraño, en la categoría de sitio web. Todas las nominaciones son premios para mí, aunque los mayores son ver cómo amigos y compañeros de letras también han estado nominados a los Ignotus, llevándose en algunos casos el estupendo galardón, como ha sido el caso de David P. Yuste con su relato "El falso comerciante de pimienta". Sin embargo, para premio, premio, premio de los gordos, el de compartir nominaciones con mi alma gemela, que también se ha llevado la de mejor sitio web con su imprescindible web cultural Chica Sombra, la de antología con su estupenda "Crónica de sucesos" (más la de "Pasen y Mueran", como comentaba antes) y la de mejor cuento con el relato "No hay delito". ¡Casi nada! Bueno, no me enrollo más y os dejo, al fin, con los ganadores de los Premios Ignotus de 2020. ¡Y dentro de poco tendremos entrada sobre las novedades de la edición del actual 2021! Estad atentos, habitantes de la humilde Cueva del Extraño. ¡Muchísimas gracias a todos! Y, de nuevo, ¡felicidades, ganadores! Podéis sentiros orgullosos. 


GANADORES DE LOS PREMIOS IGNOTUS 2020


NOVELA

-Voces en la ribera del mundo, de Diana P. Morales (editada por Triskel)

NOVELA CORTA

-La última mujer de La Mancha, de Enerio Dima (editada por Cerbero)

CUENTO

-El falso comerciante de pimienta, de David P. Yuste (en la revista Círculo de Lovecraft número 11)

ANTOLOGÍA

-Cuentos para Algernon: Año VII, seleccionada por Marcheto (editada por la web Cuentos para Algernon)

LIBRO DE ENSAYO

-Infiltradas, con selección de Cristina Jurado y Lola Robles (editado por Palabaristas Press)

ARTÍCULO

-Guía para empezar a leer Mundodisco de Terry Pratchett según tus gustos, de Carla Campos (en la web Origen cuántico)

ILUSTRACIÓN

-Cubierta de La brigada lluminosa, de Marina Vidal (editada por Mai Més)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

-Klaus (largometraje), con dirección de Sergio Pablos

TEBEO

-Ocultos, de Laura Pérez (editado por Astiberri)

REVISTA

-Windumanoth, dirección de Álex Sebastián, David Tourón y Víctor Blanco

NOVELA EXTRANJERA

-La brigada de luz / La brigada lluminosa, de Kameron Hurley (editada por Alianza / Mai Més, con traducción de Natalia Cervera y Anna Llisterri, respectivamente)

CUENTO EXTRANJERO

-Sistemas críticos, de Martha Wells (editado por La esfera de los libros, con traducción de Carla Bataller Estruch)

SITIO WEB

-La nave invisible (https://lanaveinvisible.com/)

LIBRO INFANTIL-JUVENIL

-Prácticas mágicas, de Nahikari Diosdado (editado por Cerbero)


viernes, 30 de julio de 2021

Repaso al 2020: La historia de Lisey, al encuentro del hogar, el bodorrio del infinito y el virus que lo cambió todo

 

La verdad es que le estoy cogiendo el gusto a eso de empezar estos repasos anuales señalando la velocidad a la que pasan los años, en especial, los últimos cuatro, al menos para mí, claro. 2017, 2018, 2019... Incluso ese terrible 2019 del que os hablaba el año pasado, también se gastó rápido, aunque ya podría haberse ido antes; por pedir, que no quede. Sin embargo, una vez se encuentra en el ayer, ¿de qué va a quejarse uno? Sí, soy de esos que se ríen de lo mal que lo han pasado, al más puro estilo "lo que he vivido", y más desde que hallé a mi alma gemela, o ella dio conmigo, claro. ¡O ambos! Me gusta más creer que fue esto último. Escribo esto nada más comenzar julio de 2021, dándome a mí mismo la lata por llevar el blog a trompicones, en especial, con una entrada que tendría que haber estado lista en ¡enero! Junto todas estas líneas pensando que el 2021 está a punto de despedirse, que entramos en su segunda parte y que como sea tan veloz como la primera, antes de darme cuenta estaré escribiendo el repaso del 2021, el año en el que volvimos a la normalidad, o eso parece, al menos, de momento. Pero, ¿qué normalidad? Ya adelanté algo en el repaso del año pasado, así que vamos a ponernos manos a la obra antes de que nos alcance incluso el 2023. ¿Exagerado? Seguro que algo parecido dije en 2019 y aquí estamos.

2020 ha sido sin duda el año de una de las mayores crisis sanitarias de la humanidad, sobre todo, si hablamos de tiempos modernos. La llamad crisis del Covid-19 (o la COVID-19) ha tirado de las orejas al ser humano, dándonos un toque de atención para recordarnos que no debemos dar nada por sentado con nuestros avances tecnológicos, sociales, científicos y culturales. Puede parecer que somos la especie dominante del planeta, pero sólo necesitamos un pequeño bichito sólo perceptible por un microscopio, para que millones de muertos se amontonen, más millones de contagiados ocupen los hospitales de todo el mundo hasta lograr que no haya sitio para los que siguen entrando y nos replanteemos nuestra posición real en el planeta. Menudo repaso al 2020 podríamos hacer desde esta perspectiva, y seguro que estáis de acuerdo conmigo al respecto. ¿Recordáis a principios del 2020? ¿Entre enero y febrero? ¿Cuando la llamada pandemia mundial parecía sólo cosa de China, algo que nos pillaba muy lejos, como de ciencia ficción? Sólo hizo falta esperar un poco para que no sólo no nos pareciera nada de eso, sino algo real con lo que convivir, terroríficamente real. 

A mediados de marzo, quizás a finales, se decretó tanto el confinamiento como el estado de alarma en toda España, incluyendo toques de queda, limitaciones a la movilidad... En pocas palabras, de todo para que los miles de muertos que empezábamos a tener no se transformaran en cifras superiores, medidas que también se tomaron en todo el planeta, en ocasiones más potentes y en otras mucho menos. El ser humano, que se cree constantemente en la cúspide de los organismos dominantes del mundo, ha recordado estos meses que no debe dar nada por hecho, y que a la mínima, dicho a las bravas, se puede ir a la mierda. Negocios cerrados, cines en quiebra, empleos perdidos, familias destrozadas, mascarillas por todas partes, ciudades que daban la impresión de ser el escenario de una película apocalíptica, librerías caídas, editoriales detenidas... En definitiva, y sin miedo a repetirme, nos hemos visto abocados a un cambio repentino de nuestras costumbres, de nuestras alegrías, de nuestro día a día, de nuestra vida, de nuestra existencia. Nos han dado un buen, terrorífico y desolador toque para que nos dejemos de creer los reyes del mambo. Incluso mientras escribo estas líneas, las mascarillas siguen, hay ciudades todavía con ciertas limitaciones y pequeños toques de queda y la normalidad se resiste en una recuperación que va más lenta de lo que nos gustaría. Aun así, las vacunas han llegado, todos tenemos cita con el pinchazo de turno (o pinchazos, ya que son dos dosis) y parece que la luz al final del túnel es cada vez más brillante, más próxima. 

Cualquiera diría que habríamos visto lo mejor del ser humano en un paisaje tan terrible, ¿verdad? Y es cierto que así ha sido, al menos, en una mayoría de casos, porque otros han dado ganas de decirle al virus que nos lleve a todos por delante y que reinicie el planeta. ¿Os acordáis cuando comenzó todo? ¿Las primeras semanas? Con colas fuera de los supermercados, los establecimientos con horarios muy medidos y la limitación de gente dentro de ellos. ¿Os acordáis con el tema del papel higiénico? ¿Cómo volaba de las estanterías? ¿Recordáis que llegaron días en los que faltaban alimentos porque había personas desconsideradas que pensaban que esto era una especie de apocalipsis donde sólo ellas merecían sobrevivir, y para ello se hacían con todo, incluso con alimentos que sabían perfectamente que les caducarían antes de consumirlos? Oh, la cosa no acabó ahí, lamentablemente. Que si fiestas multitudinarias en tiempos donde hay que mantener la distancia social, no llevar mascarilla cuando incluso se volvió obligatorio, chalados negando que existiera el virus, tarados hablando de que las vacunas hacen más mal que bien, pirados incitando al rechazo hacia las vacunas y, por supuesto, los gilipollas de turno que han atacado al gobierno por sus medidas, por cualquier medida que sacaran, demostrando que lo que de verdad les importaba era no salir de ésta todos juntos, sino enfocar su odio hacia los que no son de los suyos. Ojo, esto no sólo ha pasado en España, sino también en muchos otros países, aunque en menor medida, lo cual da que pensar acerca de a quién tenemos enfrente cuando ocurra una desgracia como la que hemos sufrido los últimos meses, y que todavía padecemos ojo. No hay que olvidar que el virus sigue ahí, y que las mejores perspectivas lo dan como "eliminado" (atentos a las comillas) para dentro de otro año. Y eso como mínimo.

Hay que reconocer que nadie estaba preparado para lo que nos ha golpeado. No os dejéis engañar por quienes ahora dicen que sí, que ya lo avisaron, que comentaron, que alertaron... Es mentira. Cuando llegaron las primeras noticias desde China, navegábamos entre los alarmistas que veían el nuevo apocalipsis llegar y quienes afirmaban que esto no iba a pasar de una gripe fuerte; ambos "bandos" se equivocaron, e incluso los primeros van a peor, porque se han convertido en conspiranoicos de manual que ven un peligro en todo, incluidas las vacunas que nos están salvando, claro. Da auténtico asco ver a gente usando a millones de muertos para sus intereses particulares, para vendernos historias que no cuadran con lo ocurrido y para ganar dinero o, peor todavía, difundir mensajes de odio que pueden llegar muy lejos y tener consecuencias bastante graves. Esta crisis sanitaria ha vuelto a demostrar que el ser humano continúa debatiéndose filosóficamente entre el bien y el mal, volviendo a confirmar que somos capaces de lo mejor y de lo peor, aunque ganemos siempre en lo primero, o eso me gusta pensar. Por ejemplo, ahí tenemos a esos sanitaros que han arriesgado su salud, su vida y la de sus más allegados para curar a los demás, mientras hay que aguantar que los cuatro imbéciles de turno vayan sin mascarilla, justifiquen el saltarse los toques de queda porque no pueden aguantar dos segundos sin hacer el idiota o que hablen de haber perdido libertad, ¡por quedarse en casa en plena pandemia mundial! Delirante.

Dado el atroz 2020 que hemos pasado, ¿cómo puedo considerarlo como el mejor año de mi vida? ¿He perdido la cabeza? ¿El virus me está comiendo el cerebro? ¿Soy masoquista? ¿Soy un cabronazo sádico que se alegra de todo lo malo que ha ocurrido? ¿De verdad quiero ver exterminada a la humanidad? En realidad, debería matizar mis palabras, aunque advierto que me siento incluso un poco mal cuando hablo del mejor año de mi vida habiendo sido uno en el que tantísima gente ha sufrido por cientos de motivos, y me quedo corto. Sin embargo, si debo ser sincero, no puedo callarme y hacer como si yo también hubiera sufrido de la misma manera. No sería cierto, me convertiría en un cínico y de poco serviría si, al final, tengo que abrirme con respecto a cómo ha ido el año. Mejor ser sincero desde el principio, ¿verdad? De este modo, uno de los matices que debo añadir a la etiqueta de "mejor año de mi vida" es el recuerdo de un 2017 espantoso, uno de los peores años de mi existencia que, antes de que me diera cuenta, se convirtió en el mejor año de mi vida. ¿Entonces? Podría decirse que el 2020 ha sido una extensión del 2017, arreglando incluso baches del 2019, escollos que ya comenté por aquí al hacer repaso de un año tan movidito. ¿Qué quiero decir con esto? Que no tengo dos mejores años de mi vida, sino uno alargado, un 2017-2020 o 201720, por titularlos de alguna forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué hace que el año de una de las peores pandemias que ha vivido nuestra civilización moderna termine siendo parte del mejor año de mi vida? Tres pilares: boda, hija y casa. Vayamos uno por uno.

2017. Antes de darme cuenta mi vida dio un vuelco para abajo y otro hacia el cielo, atravesándolo, partiéndolo en dos, alcanzando las estrellas, sobrepasándolas, cruzando el espacio, el cosmos y alcanzando dimensiones nunca imaginadas. Caída breve y resurrección infinita. El encuentro de mi alma gemela, de mi verdadera alma gemela, de mi única alma gemela que me proporciona una alegría indescriptible, sensaciones para las que no existen palabras todavía que las expliquen acertadamente (o que se acerquen), a cada segundo que paso a su lado. Cuando crees que estás completo al cien por cien descubres que cada día esa personita única, mi Chica Sombra, mi Tami, mi Wonder, mi tornillo especial, me completa un poquito más, sin límite alguno. Podría escribir mil entradas con estas palabras, y no me aproximaría a lo que siento por ella, y mucho menos después del maravilloso 2020 que me ha regalado. Llegamos pues a principios de tan pandémico año con la fecha de nuestra boda ya programada para un inolvidable 10 de enero, bastantes antes de que el país (el mundo, en realidad) se cerrará casi por completo. La verdad es que la fortuna, el karma o cómo queráis llamarlo, nos sonrió bastante al darnos tiempo de contraer matrimonio justo antes de que todo se viniera abajo. ¿Qué hubiera ocurrido de tener una fecha posterior? Pues, como les pasó a muchos conocidos, seguramente nos habríamos casado bastante más tarde; quizás en la breve apertura de verano e incluso ¡en este 2021! Pero no fue así, y empezamos el 2020 casándonos. ¡Casi nada!

Lo cierto es que no hubo ceremonia. Ni falta que hizo, la verdad. Fue una boda civil donde, rodeados de familiares y amigos, gente que nos quiere y a la que queremos, nos dimos el sí, firma de papeles mediante, para después ir a celebrarlo de forma modesta, aunque con la promesa de que más temprano que tarde tendremos una fiesta por todo lo alto, justo como nos la imaginamos, eso sí, acompañados al completo por ese pequeño gran milagro que fue a casarse con nosotros dentro de la tripita de su mami. Por supuesto, lo principal, lo importante y lo que nos hizo ilusión fue casarnos, darnos el "sí, quiero", aunque ya nos lo habíamos dado hacía bastante tiempo, incluso antes de ese increíble y fantástico 2 de junio de 2017. Ni siquiera los papeles importaban. Fue un extra a una relación que no lo necesitaba, pero que aplaudimos con nuestro corazón, con nuestra alma y con nuestro espíritu. Tuvimos sonrisas, carcajadas y lágrimas, pero, ante todo, alegría, felicidad, en un día que marcaba el inicio de un año impresionante. Por supuesto, la cosa no iba hacer más que mejorar, pues menos de un mes después fuimos uno más en la familia, como ya anuncié en el repaso que hice al 2019, cuando hablé mucho, aunque nunca lo bastante ni demasiado, de cómo nos quedamos embarazados de nuestra genial y fantabulosa guerrera. Si 2019 fue el epílogo, en 2020 comenzaba la verdadera historia de Lisey, nada más y nada menos que un 6 de febrero (atentos a tan bonita casualidad; nuestro aniversario es el 2 del 6 y Lisey nació el 6 del 2; destino, no sigas llamando a la puerta, que hace mucho que te abrimos) que extendió, todavía más, una felicidad que creíamos que no podría hacerse más grande. Sin embargo, nuestros mantras son "infinito por infinito" y "always". Lisey llegó para asegurarse de que se cumplieran.

No voy a mentir y haceros creer que Lisey llegó cuando ya no la esperábamos, porque la verdad es que fue todo lo contrario. Los segundos fueron una eternidad durante esos nueve meses. ¡Qué ganas teníamos de verle ya esa carita! Mordisquearle sus morros, acariciarle los muslitos, besarle sus deditos y, en general, achucharla hasta dejarla sin aliento, tanto como nos dejaba ella sin aliento sólo al pensar en todo lo que ya la queríamos. Qué sensación fue asistir a una ecografía pagada que nos mostró lo formadita que ya estaba. ¡Y cómo se parecía a nosotros! ¡A los dos! Y se parece, incluso con sus ojos azul cielo y sus rizos rubios, rubios, en plan guiri. El caso es que ya el último mes, o los últimos días del último mes, empezamos a ponernos realmente nerviosos. Podía salir en cualquier momento, pero... no lo hacía. ¿Tan a gustito estaba dentro de la tripita de su mami? Seguro que sí, pero nosotros ya no teníamos paciencia alguna. ¡Queríamos tenerla en brazos cuanto antes! Cualquier día podía ser ya el definitivo, y un miércoles 5 de febrero lo fue. De buena mañana, mi alma gemela rompió aguas. Nos fuimos tranquilamente al hospital (olvidaos de esas prisas y de la gente histérica que casi siempre protagonizan estos momentos en el cine) con mis suegros, la metieron en su habitación correspondiente y comenzó el lento y doloroso proceso de dilatar, pues hasta que no lo hubiera hecho lo bastante, no podía empezar el también lento y doloroso proceso de que saliera la peque. Lo que parecía que iba a durar un par de horas se prolongó hasta bien entrada la noche (sí, más de doce dilatando). Fue entonces cuando se inicio la última parte del proceso (por así decirlo) que duró hasta la primera hora de la mañana y, repito, mañana, nada de madrugada. Lisey Jiménez López nació a las 8 en punto de la mañana (un minuto o dos más, si somos puntillosos) un jueves 6 de febrero de 2020. 

Mientras escribo estas líneas me encuentro entre emotivo y nervioso. Me gusta recordar esos momentos. No es la primera vez que me quedo sin palabras (en realidad, las tengo, pero no existen todavía, así que habría que inventarlas) a la hora de hablar de mis almas gemelas, ahora dos, mi bonita y talentosa Tami y mi fantabulosa y genial Lisey. Si profundizo en tales sentimientos, descubro que son dos extremos; por un lado, me falta un vocabulario aún no creado para expresarme; por otra parte, podría redactar infinitas entradas como la presente y no me aproximaría a lo que siento por esas dos maravillosas diosas guerreras que tengo en casa, las cuales lo son todo para mí, dándome aire a cada segundo transcurrido, logrando que exista desde que me levanto hasta que me acuesto, consiguiendo que brille cada vez más como si fuera la persona más especial de este y todos los universos posibles. Ver salir a Lisey del cuerpo de mi alma gemela, verla hacerse real (como si antes no lo hubiera sido; ya me entendéis, en especial, quienes seáis padres), es una de esas imágenes inolvidables por los siglos de los siglos. Verla llorar y callarse en cuanto mi tornillo especial la abrazó, reconociéndola al instante como su madre, su persona favorita en el mundo, la que siempre estará ahí, protegiéndola, queriéndola, haciéndola feliz... Desde entonces, y aunque parezca imposible, todo ha ido a más y a mejor (como así ha sido desde el 2 de junio de 2017, e incluso antes), regalándonos la peque continuos instantes llenos de magia, felicidad y risas.

Ha pasado mucho y, sí, como me decían esas personas cercanas que ya habían disfrutado las maravillas de la paternidad, estas cositas bonitas crecen con una rapidez sobrenatural. Mientras escribo estas líneas, Lisey corre, juega, se ríe a carcajada limpia, trata a los gatos de la casa con un cariño enorme, se entretiene con sus juguetes y sabe mil cosas que, por entonces, parecía mentira que fuera a aprender en cuestión de meses. ¡Meses! Sus primeros pasos, sus primeros balbuceos, los cambios de pañales, su primer baño, su primer gateo (que le duró días; aquí la Flash pasó de gatear un poco a prácticamente correr como si fuera capaz de viajar en el tiempo), sus primeras risas (no existe niña más feliz en este universo), su encuentro con titos y yayos, sus primeros juguetes, sus primeras películas, sus primeros libros, sus primeras caricias, sus abrazos, sus miradas de amor... Tener un hijo es redescubrir la vida, y si eso se hace junto a la persona que te corresponde, esa alma gemela hecha para ti y para la que estás hecho, no queda ninguna perfección más por encontrar. Toda está ahí. ¡Y más! Claro que la paternidad tiene sus detalles ¿oscuros? Menos tiempo para la pareja, menos tiempo para uno mismo, menos tiempo para todo, no saber qué hacer la mayor parte del tiempo, lidiar con berrinches incomprensibles, no saber qué camino educativo tomar para con la peque... Y, aun así, son insignificancias que desaparecen en la más absoluta nada cuando miras fijamente a esa cosita que tu alma gemela y tú habéis creado, y esa cosita te devuelve la mirada. Así de sencillo. Así de fácil. Así de bonito. Así de perfecto.

Ahora tendría que centrarme en el último punto del trío de alegrías del 2020, pero me voy a parar para comentar algunos aspectos del proceso del parto, porque eso es para vivirlo. Teniendo en cuenta que yo no parí a Lisey, sino que simplemente estaba allí, apoyando a mi mujer todo lo que podía y más (o, al menos, lo intentaba), apenas podré explicaros una mínima de la mínima de la mínima parte de lo que ella sentía. Cuando fuimos al hospital, ya me imaginaba el gran dolor que sufriría mi alma gemela, dolor que, al ver en directo (hablamos de veinticuatro horas de parto entre unas cosas y otras), alcanzó cotas que no llegaba a imaginar. Si ya me dolía a mí al ver cómo se retorcía, respiraba con esfuerzo, empujaba y luchaba, por dilatar primero, y para que saliera la peque, después, me cuesta imaginarme lo que de verdad sentía mientras ocurría. Quizás esa sea la palabra: inimaginable. Que si luego dicen que la mujer es el sexo débil y chorrada tras chorrada. Mis cojones. Yo no hubiera aguantado tanto, no hubiese podido ser tan valiente y no habría sido capaz de mantenerme fuerte en tales momentos. Gracias, mi vida, por ser una guerrera, una campeona, una luchadora, la personificación de la fuerza y la valentía en estado puro. Gracias por luchar tanto por nuestra fantabulosa y genial Lisey, tanto esos nueve meses como esas últimas veinticuatro horas, sin olvidar todo lo que ha venido después. ¡Gracias, gracias, gracias! Gracias por el mayor regalo de todos junto a tu amor.

Hablemos de mudanzas, porque si sois habituales de este pequeño y humilde blog, en especial, de este tipo de entradas donde realizo mi repaso personal del año, quizá recordéis la entrada que repasaba el 2019 donde tuvo lugar la llamada Mudanza Infernal o Apocalipsis de Mudanzas. Prefiero no hacer siquiera un resumen de aquella desventura que puso a prueba nuestra paciencia, nervios y pura supervivencia. De la casa familiar en la que crecí pasamos a una especie de zulo a tan elevado precio que continuamente me preguntaba si estábamos en Málaga o en Nueva York. Eso sí, muy bien situado, pero era lo único que tenía. No sé vosotros, pero yo, para vivir en la calle, directamente me voy bajo un puente; si busco casa es para usarla, cojones. El caso es que desde el primer día que pusimos el pie en aquella "mansión de lujo", en la que se nos iba todo el dinero que ganábamos (el mayor capricho que nos dábamos era comer), pensamos en mudarnos. Pasamos meses buscando una hipoteca, dándonos con un muro tras otro muro después de rebotar en otro, llegando a la conclusión de que para que te den una casa en una inmobiliaria (las posibilidades de conseguirla por nosotros mismos eran todavía más bajas) debes irles con todas las facilidades del mundo, lo cual tiene bastante poco sentido, pues considero que acudir a una inmobiliaria debe ser la opción que se escoja para cuando uno no tenga esas facilidades. El caso es que tras meses y meses y meses de no encontrar hipoteca, casi estuvimos a punto de dar con una, pero llegó el virus de las narices, lo detuvo todo y... ahí finalizó el tema. Volvimos a la idea de continuar alquilando, al menos, una temporada, buscando algo mucho más barato y con más sitio, sobre todo, para que la peque tuviera habitación propia y no tuviéramos que colgarla para dormir de una percha en el armario.

No os voy a engañar: alquilar en Málaga tampoco es fácil. Los precios están disparados, aunque, claro, es más fácil acceder a un alquiler que a una hipoteca en la que te piden el Anillo Único, sangre de unicornio y un par de duendes irlandeses. Buscamos mucho. Buscamos hasta hartarnos. Buscamos y llamamos consiguiendo resultados de todo tipo; desde los que no contestaban hasta los que directamente engañaban con las características de la casa en cuestión, pasando por aquellos que no permitían animales, los que te prometían una cita y de los que no sabías nada más nunca o, mis favoritos, los que te pedían casi tanto como los de las hipotecas, incluyendo un mes de fianza, un mes de adelanto, un depósito y el primer mes que pases en la vivienda. Las misiones imposibles de Tom Cruise se empezaron a reír de nosotros, y con razón. Mi bonita y talentosa dio con un piso que estaba bastante bien, en una de las zonas más humildes de Málaga, pero de cien metros cuadrados, bastante cuidado, con espacio suficiente y a un precio normal, aunque ligeramente alto para la zona. Estuvo hablando con el casero y, gracias a su habitual labia, no sólo logró una cita, sino que nos quedáramos el piso, el cual es a día de hoy, y poco más de un año después, nuestro hogar, nuestro verdadero hogar. No sabemos si para siempre (existe la opción de comprarlo); no sabemos si para algunos años (es de alquiler, tiene tres habitaciones y si en el futuro vamos a por otro peque nos hará falta más espacio). Sin embargo, ahora, y por mucho tiempo, es y será nuestro hogar. Ahora sí. Lo hemos encontrado. Un sitio que sentimos como nuestro hogar, en el que somos felices, en el que estamos a gusto y donde está creciendo nuestra fantabulosa y genial Lisey, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Feliz junto a nosotros. Felices junto a ella. Felices los tres. 

Me voy acercando al final de la entrada, así que toca hablar del terreno profesional, sobre el cual no os voy a engañar y del mismo modo que os soy sincero con todo lo demás también lo seré al respecto. 2020 fue un año muy, muy, muy flojo al respecto, quizás el año más flojo en mi carrera literaria, aunque con algunos matices, como por ejemplo, si cuento desde que empecé a publicar profesionalmente (año 2010) o si cuento desde que comencé a publicar en solitario (año 2012), aunque si lo comparo con ese 2009 donde me inicié en este mundillo, 2020 ha sido un año espectacular. Quedémonos con que ha sido uno de mis años más flojos, ¿de acuerdo? Si 2020 ha sido el primer año desde 2008 en el que Marvel Studios no ha estrenado ninguna película en los cines, también ha sido el primer año desde 2012 en el que no he sacado ninguna obra en solitario. ¡Y eso que en años como 2017 publiqué hasta tres! Vale, ha sido, sobre todo, por el tema de la pandemia, pero eso no significa que no deje de comentarlo. Tres han sido las publicaciones que he tenido en 2020; dos microrrelatos que se han vuelto a colar en convocatorias de Diversidad Literaria, lo cual considero grandes logros dado que lo mío no es, precisamente, la narrativa minimalista; y un relato Z en la antología "Orgullo Zombi", que primero salió gratuitamente en formato digital, para pasar luego al papel, debido a su éxito. La verdad es que sigo disfrutando de lo lindo al participar en convocatorias de relatos, entre o no entre al final en la antología resultante, pues aceptar el reto y escribir para superarlo es todo un desafío. Evidentemente, no es algo que haga tan habitualmente como al comienzo de mi carrera, pero sí me gusta ponerme a ello de cuando en cuando, en especial, con proyectos tan interesantes como los micros de Diversidad Literaria y "Orgullo Zombi", cuya segunda parte hace poco que salió, aunque ya sería entrar en el 2021, y no es lo que toca ahora, no. Además, las convocatorias sirven para desengrasarse y no confiarse demasiado, por lo que recomiendo, si sois escritores ya con un currículum bastante extenso, participar en todas aquellas que os interesen, a pesar de que sea de forma irregular.

Por supuesto, no sólo de publicaciones vive el escritor. 2020 ha sido un año de menciones, premios y menciones. Si recordáis, aunque admito que si no os pilla de cerca dudo que lo hagáis, en 2019 se celebró el I Concurso de relatos de videojuegos y esports, organizado por DreamHack y Héroes de Papel, es decir, una convocatoria de relatos donde la literatura y los videojuegos se unían, y donde uno de los premios era aparecer en una antología en papel publicada por Héroes de Papel, editorial de la que os he hablado mucho en el blog y de la que soy muy aficionado. Lo cierto es que llegué tarde con mi relato a la primera fecha de cierre de recepción que dispusieron, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que esta fecha la cambiaron, retrasándola lo suficiente como para que me diera tiempo a terminar mi cuento. Dicho y hecho, terminé mi historia, siendo una sorpresa para mí cuando, meses más tarde, en concreto, a principios de 2020, me comunicaron que era uno de los diez seleccionados, siendo ganador no sólo del honor de publicar en la mencionada antología de Héroes de Papel, sino también de recibir un pack compuesto por varios libros de la editorial, una estupenda agenda y unos modernos cascos gamers que estoy aprovechando al máximo. Lamentablemente, la antología no se publicó ese año, así que no he podido sumarla a mi lista de hijos literarios de 2020, aunque sí ha entrado en la de 2021, por lo que también la reservaré para el repaso del año que viene (o de este año, según se mire). Hablemos de Ignotus, de los Premios Ignotus, más concretamente, de los Premios Ignotus 2020, porque esta edición ha sido la que más nominaciones (acabadas en finalistas; no, este 2020 tampoco me he llevado ninguno a pesar de que he enviado jamones hasta a aquellos que ni siquiera tienen que ver con los galardones) me ha dado. Que si en la categoría de cuento, que si en la categoría de ensayo con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", que si dos en la categoría de artículo, que si en la categoría de tebeo e incluso la Cueva del Extraño ha repetido en la categoría de sitio web. No, no estoy para quejarme, y mucho menos cuando he compartido algunas categorías con mi bonita y talentosa alma gemela (quien ya debería haberse llevado más de un Ignotus, ojo, mereciéndolos todos). ¿Cómo me voy a quejar si ya es difícil estar nominado? ¿Con la publicidad que se les da a los nominados? ¿Sabiendo que sois vosotros los que os habéis tomado la molestia de votar mi trabajo para que esté ahí? ¿Quejarme? En absoluto. ¡Y más teniendo en cuenta que han sido seis nominaciones en un año donde, precisamente, las cabezas no estaban puestas en los Premios Ignotus! ¿Qué puedo decir? Gracias, gracias, gracias. Una e infinitas veces más. ¡Gracias! Eso sí, estoy empezando a coger complejo de Leonardo DiCaprio con eso de ser nominado sin ganar. Salvo por la fama, el aspecto, el talento y el dinero, igualito que DiCaprio.

¿Qué puedo contaros más? La verdad es que ha sido un año bastante tranquilo por las redes, si os soy sincero. A mediados de año me abrí otra cuenta de Twitter a la que le está yendo incluso mejor que a la primera que tuve, mientras asisto, entre palomitas, a cómo les van cerrando todas las cuentas a aquellos que se pusieron de acuerdo para cerrármela porque no tienen nada más que hacer en sus patéticas vidas que ponerse tras una pantalla, con el anonimato por delante, para intentar joder a los demás, sin conseguirlo al final, ojo. En el terreno literario también ha estado tranquila la cosa, salvo por el soplapollas (con perdón para los soplapollas del mundo) de Arkaitz Arteaga, ya sabéis, esa celebridad del mundo de la literatura que creó la web Origen Cuántico, que ganó no sé qué premio europeo por méritos propios (guiño, guiño), y no porque un jurado compuesto por amiguitos la eligiera para representar lo que quisiera que representase una web que desconocía la existencia de editoriales de referencia como Applehead Team Creaciones. El caso es que este año, a pesar de que ya no está relacionado con el mundo de la literatura (por razones que dan risa, pero el victimismo inventado siempre la da), este esperpento de persona ha seguido criticando los Premios Ignotus, bueno, mejor dicho, ha seguido criticando a los nominados que no le gustan. El caso es que también he tenido una mención, aunque esta vez no he caído en su juego. Hice capturas de pantalla y las difundí por Facebook y Twitter. ¿Resultado? Un montón de comentarios "cariñosos" hacia este tontolastres y un bloqueo que me he llevado por su parte en Twitter tras hacerse caquita. Se ve que no se esperaba la nueva táctica que es enseñarle a los demás las gilipolleces que hacen los gilipollas, en vez de contestarles hasta que te lleven a su terreno. Un saludo, Arkaitz. Suerte con todos esos enormes proyectos literarios que tienes entre manos. No te olvides de saludar a tus "cuñaos" mientras a los demás de tenerlos.

Aunque parezca sorprendente, creo que hasta aquí he llegado este año. Insisto en que ha sido un año "poco movido" pese a la grave crisis sanitaria que hemos sufrido. Las comillas las he puesto con toda la intención, claro, porque de movido ha tenido poco. Me he casado, he tenido una maravillosa hija, me he mudado a una casa a la que sí podemos llamar hogar y no vivienda temporal, he seguido escribiendo, las cosas nos han ido bastante bien en casa con el trabajo (mi tornillo especial va cada vez a más con sus cositas literarias, llegando incluso a sacar su segundo libro en solitario, un fantástico poemario titulado "Vomitando mariposas muertas"), los proyectos que no he podido sacar este año se han pasado al 2021 (y mucho mejor así, os lo digo en pleno 2021), la familia está estupenda, hemos gozado de buena salud (ninguno hemos pillado el maldito bichejo), Kraken y Casper siguen estupendamente y, en pocas palabras, nuestra vida ha ido a mejor durante cada día del 2020, después de un 2019 donde llegamos a tocar fondo en todos los sentidos. Lo lógico sería mostrar un gesto de pesimismo y creer que durante el 2021 la cosa va a ir hacia abajo, y algo de eso hubo a principios de año, pero es que a partir de ahí todo ha seguido yendo hacia arriba, ¡cada vez más! ¡Sin dar con ningún techo! Así que es hora de decir eso que me encanta de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Así que este año os libráis de una entrada el doble de extensa. Me voy a ir despidiendo ya no sin antes daros las gracias por continuar ahí, año tras año, repaso tras repaso, publicación tras publicación, sonrisa tras sonrisa, lloro tras lloro y entrada tras entrada. Sois los mejores. Sois únicos. Sois... vosotros. Gracias. Que este 2021 sea el comienzo de la vuelta a la auténtica normalidad que se nos ha arrebatado. Que el 2022 se identifique con la completa normalidad que nos merecemos. Mientras tanto, pensemos en cómo salir mejores de esta, pero mejores de verdad. Pensemos en no darlo todo por sentado. Pensemos en hacer las cosas bien. Pensemos en comportarnos cívicamente, para con el prójimo y para con nosotros. Pensemos. Y seamos felices. Sed felices.

Nos veremos dentro de un año. No lo creo. Sé que nos veremos dentro de un año.

Tened cuidado. Y creed siempre que todo irá siempre a mejor. Tened la firme certeza de ello, en especial, en los momentos más oscuros.