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viernes, 20 de diciembre de 2024

Reseñas literarias: El secreto de Marrowbone

 


Ficha Técnica

Título original: El secreto de Marrowbone
Autor: Sergio G. Sánchez
Portada: Alfaguara
Género: Suspense, terror
Nacionalidad: España
Formato: Rústica 
Nº de páginas: 296
Editorial: Alfaguara (Penguin Libros)
Publicación: 2017


Sinopsis:
Jack, Jane, Billy y Sam son cuatro hermanos muy unidos. Con el fallecimiento de su madre, los hermanos temen que los separen y optan por esconderse en una granja abandonada, buscando de esta forma poder vivir en su mundo, bajo sus propias reglas y no bajo las que dicta la sociedad. El problema surgirá cuando en la misteriosa granja empiecen a descubrir que no todo es lo que parece. Las paredes esconden un sombrío secreto del que no podrán escapar.


Reseña:
Puedo confesar y confieso, que soy de esos lectores que prefiere leerse el libro en el que se basa una película antes de verla. Sí, sé que existen quienes van a por el filme y después, si surge, se sumergen en las páginas de la obra original, e incluso quienes ignoran (a mí me ha ocurrido en más de una ocasión) que tal o cual producción posee la base de una novela o cuento previo. Sin embargo, si se da la oportunidad, mi decisión es firme: me leo el libro antes de sumergirme en la pantalla de cine. Con "El secreto de Marrowbone" he podido hacerlo... a medias... o casi a medias. Me explico, porque es posible que os hayáis quedado a cuadros. Cuando esta novela cayó en mis manos, la película llevaba estrenada un par de semanas, un filme que nos ha llegado en el todavía presente 2017, mismo año en el que ha sido editado el libro, y prácticamente el mismo mes, produciéndose uno de esos estrenos simultáneos nada habituales. En este caso la explicación viene dada por el carácter de guión que tiene "El secreto de Marrowbone", y no es para menos si tenemos en cuenta que su autor es Sergio G. Sánchez, guionista de los éxitos cinematográficos "El Orfanato" y "Lo imposible", ambas de J. A. Bayona, director español que ya ha dado el salto a Hollywood, siendo el responsable de la prometedora "Jurassic World: El reino caído", sin olvidar "Un monstruo viene a verme", precisamente, la adaptación de una novela que navega entre la fantasía, el drama y el terror, principales señas de identidad de "El secreto de Marrowbone".

¿Qué llegó antes? ¿"El secreto de Marrowbone" como guión o como novela? ¿Empezó siendo lo primero y acabó como lo segundo? ¿O se transformó en lo contrario mientras avanzaba el proceso de escritura y publicación? Sea como sea, aquí tenemos la novela de Sánchez, convertida después en su primera película como director, un filme al que le resulta imposible (tampoco es que se esconda al respecto, claro) quitarse el tono de dos de los filmes más importantes de Bayona: "El Orfanato" y "Un monstruo viene a verme". Especialmente llamativo es el parecido de ciertos pasajes de "El secreto de Marrowbone" con el primer largometraje de Bayona, y aunque esto podría suponer cierto punto ¿negativo? por parte de Sánchez, si tenemos en cuenta que él también es creador de ese particular universo, tan oscuro y juvenil, donde el paso de niños a adultos se convierte en un viaje siniestro, lo que tenemos es a un autor siguiente su propia senda, y menuda senda. En pocas palabras, yo nunca he sido muy fan de "El Orfanato", considerándola una de esas películas muy sobrevaloradas, que valen menos de lo que en realidad señalan las críticas. Sin embargo, con "El secreto de Marrowbone" me ha ocurrido todo lo contrario, aunque con un matiz: no he visto la cinta. Sí, hablo del libro. Y es que, a pesar de que hubiera sido interesante que os realizara una comparación entre novela y filme, esta vez no ha podido ser, por lo que analizaré sólo el libro en cuestión. Eso sí, el trailer de "El secreto de Marrowbone" sí he podido verlo varias veces, y confirmo que si el largometraje sigue ese camino, la novela se ha adaptado al dedillo. Que si el camino que recorre Jack, que si la relación que mantiene éste con Allie, que si la presencia de un fantasma en una de las habitaciones de la casa Marrowbone, que si el deseo de los hermanos de no separarse ante nada ni nadie... En conclusión, volvemos al dúo guión-novela, que también puede ser considerado como novela-guión. Dado el caso, lo lógico es que Sánchez no se haya desviado mucho de la historia literaria original a la hora de pasarla a la gran pantalla, y por los atisbos cinematográficos que he obtenido, no parece que "El secreto de Marrowbone" haya sufrido muchos cambios al ser convertida en producción fílmica.

Teniendo en cuenta que ni ésta es una reseña cinematográfica, ni os puedo ofrecer muchos más detalles acerca de una película que no he visto, ahondemos en la novela "El secreto de Marrowbone". Se nos cuenta la historia de Jack, Jane, Billy y Sam, cuatro hermanos que acaban de perder a su madre tras una dura, cruel y larga enfermedad. La familia Marrowbone estaba muy, muy unida, lo que acaba con Jack, el líder de la manada, prometiéndole a su madre, en el lecho de muerte, que no dejará que nadie los separe. Esperará hasta cumplir la edad adecuada para conseguir ser el tutor legal de sus hermanos, pero mientras tanto, deben fingir que su madre aún se encuentra con vida, lo que les llevará a una serie de situaciones cada vez más complicadas de sostener, sobre todo, cuando un pretencioso abogado ponga sus ojos en Jack, al ver amenazados sus cortejos hacia la joven Allie. Sin embargo, no es el único cabo suelto para la supervivencia de los Marrowbone, porque en la vivienda familiar se esconde un fantasma, un ente maligno al que ya se han enfrentado los chicos, y que es capaz de separarlos para siempre, a pesar de la promesa que Jack le hizo a su madre. Todo esto y mucho más es lo que se nos cuenta en casi trescientas páginas, y no sólo en una narración lineal, sino también mediante extractos del diario que escriben los jóvenes protagonistas, cada uno con una letra distinta, un detalle que será crucial al final de la historia, cuando encajan todas las piezas del rompecabezas.

No voy a andarme con remilgos. "El secreto de Marrowbone" no es una de esas novelas que pasarán a la historia de la literatura, ni siquiera a la historia de la literatura fantástica. Sí, tiene valores más que suficientes para quedarse cerca, pero le falta ese toque especial que la convertiría en una obra que podría considerarse, si bien no imprescindible, sí tremendamente recomendable. Y sin embargo, "El secreto de Marrowbone" es una de esas novelas capaces de llamarnos para leerla una y otra y otra vez después de su primera lectura, a pesar de que ya sepamos todos los mecanismos que la mueven y conozcamos su sorprendente final, como si quisiéramos dar un paseo por un sendero de sobra conocido. ¿Cuántos libros conocéis que os leeríais por segunda, tercera e incluso cuarta vez? "El secreto de Marrowbone" es uno de ellos, os lo garantizo. Al menos, a mí me ha llegado así. Es una novela absorbente, de las que pasas las páginas en un suspiro, deseando alcanzar la siguiente, y después, a pesar de tener los ojos cansados, la próxima, para pedir más de inmediato. Se avanza fácilmente entre los párrafos gracias a la prosa directa de Sánchez, quien maneja un estilo sencillo, que no simple, capaz de contarnos lo que quiere contar sin aspavientos innecesarios y, sobre todo, regalándonos pasajes tan emotivos como escalofriantes. Los capítulos finales, por ejemplo, son de los que tienen al lector con el corazón en un puño, mientras que aquellos en los que vivimos los últimos días de la madre de los hermanos, son para coger el paquete de pañuelos y prepararnos para una buena llorera.

Llegados a este punto de la presente reseña, no cabe duda de que "El secreto de Marrowbone" es una novela con multitud de puntos positivos. Es más, quizás el mayor defecto que se le puede sacar sea el de ciertas palabras que se repiten con demasiada frecuencia en el texto, en especial, al existir mucha cercanía entre ellas. Por lo demás, estamos ante una historia muy pulida en estilo y argumento; todo encaja, algo nada fácil cuando se tienen entre manos varios giros argumentales. Sí, los hay pequeños, pero en total, tenemos tres grandes sorpresas que cambian todo lo que sabemos sobre la trama, tanto la principal como las más secundarias. No daré detalles para no reventar nada a los posibles lectores, pero nos encontramos ante una serie de acontecimientos que dejan con la boca abierta, y cuando crees que ya han terminado, aparecen los siguientes, sorprendiendo al lector a cada página que pasa. Vale, es verdad que hay algún que otro giro (que yo creo que no es tal) que se puede predecir. A pesar de ello, las constantes sorpresas son parte del aliciente de "El secreto de Marrowbone", haciendo la trama honor al nombre del libro, siendo más "secretos" que "secreto" en plural. Por cierto, no me gustaría dejar fuera de este análisis literario la ambientación de la historia, en especial, cuando nos hallamos entre las paredes de la casa Marrowbone, una vivienda inquietante, pero también, repleta de bonitos recuerdos que los hermanos guardan como oro en paño, y con habitaciones tan bien construidas por el autor como la del refugio, clave en la resolución de algunos de los misterios de la novela. Y por supuesto, estamos ante una obra de personajes, de muy buenos personajes, de personajes tridimensionales, de personajes perfectamente levantados de la nada. Los cuatro hermanos están descritos de manera genial, son distinguibles entre ellos sin ningún problema, todos tienen su momento en la novela y, además, es fácil cogerles un gran cariño. ¿Y qué decir de Allie? Su presentación, haciéndose pasar por una bruja, es una de las mejores partes de "El secreto de Marrowbone", convirtiéndose en pocos párrafos en un personaje imprescindible para el argumento, para todos los argumentos que confluyen en el clímax final. Es un personaje que, además, se come el protagonismo de los otros, un personaje que es una delicia para cualquier escritor, para cualquier lector. Al contrario que Porter, desagradable, ruin, estúpido y arrogante, Allie es la candidez en estado puro, inocente, agradable, encantadora, amable y cariñosa, gran amiga de los hermanos, queriéndolos a todos desde su primer encuentro. Si es fácil encariñarse con los jóvenes Marrowbone, Allie es capaz de robarle el corazón a cualquier lector.

Los halagos hacia "El secreto de Marrowbone" no acaban aquí. Aunque la edición, con portada de la película (quizás hubiera sido preferible que tuviera una portada alternativa, más literaria, pero el marketing es el marketing), parece muy sencilla, en realidad, esconde más de un secreto, como la propia historia de la novela. Por ejemplo, un prólogo del mismo Bayona donde nos aclara algunos detalles de la génesis del libro; un bonito mapa de la zona por las que se mueven nuestros personajes (por cierto, a finales de los años 60, alunizaje incluido); y unas hermosas ilustraciones con algunos de los mejores momentos de la obra. Por supuesto, y volviendo a uno de los párrafos anteriores, tampoco hay que desechar el gran detalle de que las partes del diario que leemos conforme avanzamos en la trama, tengan diferente tipografía. En pocas palabras, la editorial ha puesto mucho interés en que nos llegue un libro lo más cuidado posible, a juego con la película. Y sí, se nota que "El secreto de Marrowbone" es una novela que sigue la estela de "El Orfanato", pero, por fortuna, va más allá, mucho más allá, con una emotiva y escalofriante historia repleta de drama, excelentes personajes, sorprendentes giros argumentales, una ambientación alucinante y, sí, unas gotitas de terror aquí y allá. De ese que nos pone los pelos de punta antes de desaparecer cuando lo alcanza la especial sensibilidad que también contiene una obra que no se lee, no. Se devora.


Nota: 7,5/10


sábado, 7 de diciembre de 2024

Iniciativa CS

 

Éramos pocos y parió la abuela. ¿No es ese el dicho? En este caso, y perdonad por el burdo montaje de la fotografía que encabeza esta entrada, la cosa va referida al hecho de que... ¡tenemos nueva sección en vuestra cueva favorita! Bueno, en realidad, no es una nueva sección, y casi que diría que no es nada nuevo en nada salvo en un par de detalles, pero dado que aquí somos muy de presentaros cualquier novedad relacionada con el blog, por pequeña que sea, ahí vamos, justo semanas antes de terminar un 2024 en el que no he podido ponerme al día y comenzar un 2025 en el que espero hacerlo, y no sólo me refiero a este humilde y pequeño rincón de Internet. Y es que, como bien sabéis quienes sois habituales de la Cueva del Extraño, siempre intento ofreceros algo más que las consabidas reseñas y novedades sobre libros, cómics, series, películas y videojuegos, entre otros. Juegos para que os involucréis, curiosidades, relatos, anécdotas, artículos... Todo es poco para vosotros, sin negar que también sean intentos (bien encauzados o no; eso os lo dejo a vuestro buen juicio) para expandir el blog y que encontréis en él algo más que en los otros, sin olvidar que sea un espacio que pueda complementarse al del resto de redes sociales (Facebook, Twitter/X, Instagram...). El caso es que este nuevo "proyecto" que os traigo guarda muchas características de todo lo que he mencionado. Pero antes de contaros más, dejad que os descubra el origen de la Iniciativa CS.

Corría el año 2017 cuando comencé a colaborar en la web cultural Chica Sombra, repleta de reseñas, análisis, entrevistas, exposiciones, reportajes y una tonelada más de contenido interesante. Una web de la que os he hablado por aquí en alguna que otra ocasión, y en la que no sólo hacía (hago) reseñas, sino también artículos y algún que otro especial, todo muy encaminado a lo cinematográfico y lo literario, aunque es cierto que de vez en cuando me escapaba a las viñetas de los cómics, al universo gamer y a la pequeña pantalla. La mayoría de las obras que he ido reseñando allí eran colaboraciones con las propias editoriales, así que imaginaos qué gustazo. Penguin, Dolmen, Almuzara, Panini Cómics, Obelisco, La Biblioteca de Carfax, Planeta... ¡y todas las que me dejo! Es cierto que alguna que otra faltaba, pero no me podía quejar, porque prácticamente nos llegaban volúmenes de todas las editoriales nacionales. La pila de pendientes llegaba a ser tan grande a veces que teníamos que cortarnos un poco a la hora de pedir e ir sin cuidado. Al fin y al cabo, se trata de leer y reseñar, leer y reseñar, leer y reseñar... no de ir acumulando por el simple hecho de tener cada vez más y más libros, aunque la tentación era y es grande, claro. Los lectores somos así, sobre todo los muy, muy, muy lectores. Ya sabéis, los que somos capaces de protagonizar memes al estilo de tener una pila de pendientes mayor que la pila de leídos.

Además de las reseñas también aportábamos bastante publicidad a la obra que nos mandaban. Fotografías en redes sociales, vídeos, anuncios... Vamos, que el tema no se quedaba sólo en unas cuantas líneas en la web, líneas que no eran cortas, además, al menos por mi parte, aunque bien es cierto que las reseñas que hago en Chica Sombra no alcanzan la extensión que tienen aquí, en la Cueva del Extraño, más que nada porque en esas intento ser más conciso, más centrado en los puntos clave, y en este, mi espacio más personal, me permito enrollarme más. De este modo, en Chica Sombra mis reseñas son más regulares y habituales, y aquí, en la Cueva del Extraño, no tanto; lo uno por lo otro. No hay que olvidar que a pesar de que las editoriales y otros colaboradores (los propios autores, por ejemplo, en especial cuando el libro es de autopublicación) no exigen fechas concretas para los análisis y reseñas, sí que piden, indirectamente, que no se retrasen demasiado, lo que quiere decir que hay que tener cuidado con no publicar las reseñas de un año tras otro, una "obligación" que no tengo en la Cueva del Extraño. Sin exigencias, pero con responsabilidad. 

El caso es que andaba yo pensando, ya desde hacía tiempo, si podía utilizar las reseñas que iba haciendo en Chica Sombra en otro espacio. ¿Por qué no? No nos mandaban los libros y cómics en exclusividad para la web. Además, si se publicaban en otras áreas, eso ayudaría a la publicidad de la obra en cuestión, y de eso se trata al final, ¿verdad? Un modo de marketing, por así decirlo. Tampoco echaba cuentas con que fueran reseñas compartidas, sino que se publicaran en otra parte al pasar el tiempo, como una especie de recordatorio. Pero ¿dónde republicaría las reseñas y análisis de Chica Sombra? Por supuesto, aquí, en la Cueva del Extraño. Así también tendría material extra para ir regularizando las entradas del blog y darle más caña, además de visibilidad. ¡Marketing sobre marketing! Todo el mundo gana. Nadie pierde. Así que tocaba ponerse a ello. Tras mucho pensarlo, después de darle muchas vueltas, aprovechando que Chica Sombra anda estos días de reestructuración, allá voy. ¡Chica Sombra llega a la Cueva del Extraño! ¿De qué forma? Ya he dicho que son reseñas, aunque no exactamente iguales que las de aquí. Podría señalizarlas de alguna manera. Y es ahí donde entra la Iniciativa CS.

Efectivamente, habitantes de la Cueva. CS viene de Chica Sombra. Al principio, pensé en añadir lo de CS en los títulos de las entradas referidas a las reseñas que llegaran de la web, pero teniendo en cuenta que las publicaciones cuentan con etiquetas, ahí encontraréis lo de CS (lo cual permite también que con sólo buscar la etiqueta entre las secciones del blog podáis acceder a todas las reseñas que provengan de Chica Sombra), para no confundir a nadie y que los lectores os centréis en la reseña en sí. Tampoco habrá muchas más diferencias, por no decir ninguna; cuando se trate de cómics vendrán con imágenes del mismo, ya sean portadas o viñetas interiores; las fichas técnicas continuarán la estructura de este blog; y, además, como añadido típico de la Cueva del Extraño, cada reseña tendrá su correspondiente nota, la cual no aparece en Chica Sombra, ya que allí los análisis van sin ellas. Sin embargo, aquí es una tradición desde su apertura, por lo que he decidido seguir manteniéndola también en este tipo de análisis más cortos y concisos. Espero que esto sirva para actualizar más a menudo el presente blog, al mismo tiempo que os ayuda a conocer más la web Chica Sombra, imprescindible web cultural, como me gusta llamarla. Eso sí, tranquilos, no os esperéis una avalancha de reseñas de allí como sustitutas a las que podría ir haciendo aquí, cien por cien la Cueva del Extraño. La web no va a sustituir al blog. ¡Nada de asustarse! Es simplemente un complemento. Una forma más de que los dos espacios en los que escribo material similar se fusionen en ciertos puntos. Nada más. Como siempre, espero que os guste y amplíe así la cantidad de lecturas y visionados que se vayan añadiendo a vuestras listas de pendientes. No dejéis de opinar sobre ello en los comentarios.

¡Comienza la Iniciativa CS!

 

viernes, 23 de octubre de 2020

Reseñas literarias: Los Comuneros


Ficha Técnica

Título original: Los Comuneros
Autor: Sergio Salvador Campos
Portada: Nicolás Martínez Cerezo
Género: Terror
Nacionalidad: España
Formato: Rústica
Nº de páginas: 140
Editorial: Matraca Ediciones
Publicación: 2019


Sinopsis:
No hay descanso para el inspector de policía Hermann Lenz. Tras una peligrosa, problemática y estresante misión, los momentos de relax se le escapan cuando debe tomar un nuevo objetivo relacionado con infiltrarse de nuevo en una organización, en este caso, en la secta de los Comuneros, de la que tendrá que recuperar a una importante figura pública haciéndose pasar por un nuevo miembro. Sin embargo, lo que parece un trabajo sencillo, pronto se complica al sumergirse poco a poco en los Comuneros, y descubrir no sólo a una congregación con la que establece lazos muy fuertes, sino también al acercarse a su carismático líder, quien esconde un horrendo secreto.


Reseña:
Reconozco que tenía muchas ganas de llevar a cabo esta reseña, por tantos motivos que darían para una entrada propia. Sin embargo, para no enrollarme ni hartaros, pero sí ir al meollo de la cuestión, las resumiré en dos principales que podrán ir creando ramificaciones no demasiado extensas, pues, al fin y al cabo, nos encontramos ante la reseña de un bolsilibro, no de una novela de cientos y cientos de páginas. Eso no quiere decir que "Los Comuneros" carezca de contenido, en absoluto, aunque sí es verdad que dada la extensión de una obra de estas características, es complicado realizar un análisis más largo, en cuanto al continente, que no el contenido. En pocas palabras, se puede sacar mucha chicha de un libro como el que aquí os traigo, pero siempre tendremos el hándicap de que no podemos extendernos demasiado con la reseña al tratarse de un bolsilibro, esas geniales píldoras de literatura popular. Y, precisamente, ese es uno de los temas principales por los que tanto me llamaba hacer esta crítica, uno de los pilares fundamentales que la sustentan. Estamos ante un auténtico bolsilibro, con todo lo que eso conlleva. Y, bueno, ya sabéis los habituales de este blog lo fan que soy del formato.

Como muchas veces hemos comentado en este pequeño rincón de internet, es fácil mezclar el género pulp con los bolsilibros, extremadamente sencillo porque siempre han ido de la mano, decayendo, en el primer caso, y evolucionando, si hablamos del segundo, con editoriales como Matraca como máximo exponente. En realidad, el pulp ni siquiera podría considerarse un género, sino más bien un forma de publicación, como los bolsilibros, que no deja de ser una manera de editar narrativa breve, a precios ajustados y en tamaño "pequeñín", por así decirlo, sólo que mientras los bolsilibros han seguido manteniendo su posición, alrededor del pulp ha llegado a existir la creencia (no demasiado popular, y menos mal) de que hablamos de un género en sí mismo. ¡Incluso se ha intentado crear una especie de neo-pulp! Que no ha llegado muy lejos, por fortuna. No es que yo tenga nada personal en que existan lectores que crean que el pulp es un género, o que su concepción original ha evolucionado hasta ser uno, pero es complicado tomarse en serio que nos vayamos por las ramas cuando, en realidad, el pulp y el bolsilibro son algo más que simples definiciones para decir que hablamos de literatura de rápido entretenimiento y evasión ligera. Dentro del pulp y los bolsilibros, al no ser géneros, sino formatos, puede haber literatura con trasfondo que va más allá y que es capaz de buscar (y encontrar) objetivos que trascienden el entretenimiento más director y, ojo, con géneros tan diversos como el terror, el western, el romántico, la ciencia-ficción y la aventura.

Pese a que los bolsilibros viven sus horas de reconocimiento y popularidad más bajas en nuestro actual panorama literario nacional (y, ojo, hablo de los verdaderos bolsilibros, no de aquellos que usan el formato para vender rápido y fácil sus "relatos largos"), debatiéndose entre las editoriales que tratan de devolverlos a la primera línea y aquellas que los toman como criaturas del pasado a las que venerar desde la nostalgia del coleccionista, aún existen quienes sí que creen que hay que reivindicar nuestro propio panorama "bolsilibresco", sobre todo, cuando en España ha sido tan rico y potente en tiempos pasados, concretamente, en los 60, 70 y buena parte de los 80. Por entonces, los bolsilibros eran todo un negocio, tan rentable como fuerte, en el que no eran pocos los autores nacionales que publicaban incluso varios a la semana, eso sí, muchas veces, mediante pseudónimos que bien podrían hacerles pasar por escritores del otro lado del charco, una costumbre que se ha ido perdiendo, afortunadamente, reivindicando la presencia de los nombres españoles en las portadas de los libros de género (gran ejemplo de ello es la obra que reseñamos hoy, con ese bien visible Sergio Salvador Campos). Muchos lectores aficionados al fantástico crecimos con nombres como los de Ralph Barby, Joseph Berna, Curtis Garland y Clark Carrados, entre otros. Y crecimos bien, todo sea dicho. Los que antaño fueran estrellas de la literatura de terror y fantasía, hoy son reverenciados por quienes nos acordamos de ellos, por quienes les debemos tanto, pero ¿y qué dice el panorama editorial sobre ellos? ¿Les tiene en cuenta? Por fortuna, sí, al menos, si nos referimos a proyectos literarios tan interesantes como Matraca Ediciones.

De Matraca Ediciones ya hemos hablado alguna vez por aquí, aunque nunca tan minuciosamente como me hubiera gustado (ahí tenéis otro de las principales razones por las que deseaba encarar la presente reseña). Es cierto que para tratar al dedillo el tema nos harían falta unas cuantas publicaciones bien largas, así que seré breve, porque todavía hay mucha tela que cortar en la presente crítica de "Los Comuneros". Matraca Ediciones nace a partir de un proyecto de Pepe Cueto, muy conectado con la iniciativa ACHAB, donde, precisamente, la recuperación de autores clásicos, muy relacionados con el mundo de los bolsilibros, ocupa un protagonismo bastante importante. Con camino a los dos años de vida, si algo ha destacado en Matraca Ediciones ha sido su capacidad de lanzar títulos todos los meses, sin faltar ni uno solo, a precios populares (entre los cinco y los ocho euros de media), con un diseño espectacular (es imposible no enamorarse de esas portadas, de ese tamaño de los volúmenes y de lo que luego nos recibe en el interior) y escritos por autores que parecían condenados a un inmerecido ostracismo, al mismo tiempo que trata de sacar adelante obras de escritores actuales que intentan seguir el camino propuesto por los anteriores. Matraca Ediciones es una de esas editoriales que se ha colado en nuestra vida poco a poco, sin apenas hacer ruido, con el afán de recuperar los bolsilibros de toda la vida sin trampa ni cartón, yendo más allá del pulp (o de ese extraño e indefinible neo-pulp) y con el trabajo, la constancia, el esfuerzo y el hacer las cosas bien como pilares esenciales de su forma de publicar, sin olvidar la importante presencia de Joseph Berna y Nicolás Martínez Cerezo (La gorda de las galaxias), principal ilustrador y portadista de la editorial, a quien debemos esos impresionantes dibujos que dan cara y cuerpo a los libros que edita Pepe Cueto. Además, los títulos de Matraca Ediciones vienen repletos de extras, como prólogos de autores seleccionados minuciosamente, bandas sonoras (cada volumen posee la suya propia, personal e intransferible), entrevistas a los escritores e ilustraciones de otros dibujantes, entre otros. En pocas palabras, cada bolsilibro de Matraca Ediciones es una pequeña joya que con cuyo diseño aviva el coleccionismo de todo el catálogo.

Pero hagamos un alto en el camino para trasladarnos al sendero que nos interesa, porque, de otro modo, esta reseña se convertiría en un ensayo sobre Matraca Ediciones (genial nombre para una editorial, por cierto), y aunque estaría encantado de ponerme con ello, para cada cosa hay un momento, y este es el momento de "Los Comuneros" de Sergio Salvador Campos, autor que es otra de las razones por las que tenía muchas ganas de afrontar la presente crítica literaria. Estamos ante el primer libro de este escritor sevillano, aunque debería apuntar "primer", entre comillas, porque prácticamente a la vez que "Los Comuneros", Sergio también ha visto publicada su primera antología en solitario, "La promesa y otros relatos", lo cual le debe dar algún tipo de récord, porque, al menos yo, no recuerdo ningún caso en el que un autor haga su debut con dos títulos al mismo tiempo y, de forma muy inteligente, diferentes, pues hablamos de una novela corta y una recopilación de cuentos. Hoy nos centramos en "Los Comuneros", que ya os adelanto que me ha encantado. Y es que, a pesar de que me esperaba un buen libro, en especial, porque he leído a Sergio previamente y sé de lo que es capaz (y lo de lo que será capaz, ojo; hay que seguirle la pista sí o sí), me he encontrado con una obra que va incluso más allá, repleta de virtudes y con el único defecto del que suelen adolecer las novelas cortas: dejan con ganas de más. Vale, no es que sea una característica que tengan todas las novelas cortas, y no hablemos de los bolsilibros, pero es cierto que igual que hay autores que consiguen hacer cortas historias de más de mil páginas, hay otros que logran que nos duren años novelas cortas que apenas llegan a las doscientas. Sergio, por fortuna, es todo lo contrario a estos últimos, haciendo que "Los Comuneros" nos dure un suspiro, más por su calidad que por su extensión.

Ahora sí. Metámonos hasta el fondo del genial bolsilibro que tenemos entre manos, aunque tampoco voy a extenderme mucho, dado que la historia en sí son poco más de cien páginas, por lo que resultaría fácil pasarse de la raya a la hora de una reseña y contar más de lo recomendable. En todo caso, ¿de qué nos habla Sergio Salvador Campos en "Los Comuneros"? La novela se encuentra protagonizada por el inspector de policía Hermann Lenz, quien al ser experto en infiltraciones de organizaciones delictivas resulta el candidato perfecto para introducirse en el grupo de los Comuneros, en realidad, una especie de secta con todas las de la ley. Lenz pronto descubre que tras el aparente rostro amable de la secta, en especial, de sus componentes, se esconde un oscuro secreto que podría cambiarlo todo a niveles inconcebibles para la humanidad. Y... hasta aquí puedo contar. Aunque el autor divide el bolsilibro en capítulos, bien podríamos hablar, cómo no, de tres actos; el primero, el que se centra en la presentación de los personajes y la llegada del protagonista a los Comuneros; el segundo, las vivencias del inspector en el hogar de los Comuneros, su día a día entre ellos y cómo se desarrolla la convivencia entre los componentes de la supuesta secta; y, el tercero, cuando todo estalla. Sergio Salvador Campos sabe crear la suficiente tensión como para mantenernos en vilo durante toda la lectura, y no baja el nivel cuando muestra sus cartas y mucho menos con esos giros finales y la revelación de revelaciones. Magnífica. Buena muestra de que como devorador de historias ha tomado buena nota, creando una primera novela de sobresaliente, de esas que se beben de una sentada, y no, precisamente, por su corta extensión.

Además, Matraca Ediciones ha sabido sacarle bastante partido a "Los Comuneros" con una edición genial. Y es que una de las señas de identidad de la editorial son sus muy personales ediciones al más puro estilo colección, de esas que las colocas en una estantería y es evidente, con un solo vistazo, que son libros de Matraca Ediciones. La portada (que dice mucho más de lo que parece) es de Nicolás Martínez Cerezo, portadista oficial de Matraca; las estupendas ilustraciones interiores son obra de Ana R. Quía; el prólogo es del maestro Joseph Berna (La garra de Satán), uno de los principales autores de la editorial, como hemos comentado unas cuantas veces, aunque nunca las suficientes; y, además, el bolsilibro contiene una entrevista final del editor, Pepe Cueto, al propio Sergio Salvador Campos, unas páginas donde descubrimos interesantes detalles de la obra al mismo tiempo que también de su autor, lo cual nunca viene mal, y menos si es uno de los ya habituales de la editorial (y lo que le queda, por cierto). En pocas palabras, es todo un acierto este tipo de añadidos no sólo a "Los Comuneros", sino también a todos y cada uno de los títulos del catálogo de Matraca Ediciones, haciendo así enormes libros pequeños. Es de remarcar que en muy poco tiempo de vida, una editorial que apuesta por un producto tan arriesgado (bolsilibros de verdad, de los que están basados en los de antes, no en meros intentos y copias de baratillo) se haya labrado ya un sello tan personal y reconocible. Digno de alabar.

Llegamos al final de la reseña con todos los palos tocados. Bueno, en realidad, siempre hay alguno que otro que se puede escapar, en este caso, por ejemplo, señalar detalles tan remarcables como que Sergio Salvador Campos no se haya ido a lo de siempre (sin ánimo de señalarlo como algo negativo, ojo) a la hora de enmarcar "Los Comuneros" en un escenario estadounidense. Es más, la trama ni siquiera se queda en España, sino que nos traslada a Alemania, que se dice pronto. El ritmo de la historia está realmente cuidado, es fácil que los personajes nos caigan simpáticos e, insisto, el misterio tras la secta es de esos que es imposible ver venir en su plenitud. Y, cuidado, porque las últimas páginas amenazan con una segunda entrega que muchos pedimos insistentemente. Otra curiosidad interesante es que el autor, como buen fan de Stephen King (El misterio de Salem´s Lot, Revival), ha querido ir montando su propio universo literario (¿el Sergioverso?) conectando sus diferentes escritos, lo que hace fácil, si es que somos seguidores suyos desde antes de "Los Comuneros", localizar alguna que otra referencia a cuentos de "La promesa y otros relatos". No os destripo más. Como adelantaba en los primeros párrafos de esta crítica, "Los Comuneros" me ha encantado, suponiendo toda una notable declaración de intenciones por parte de Sergio Salvador Campos. Si es capaz de esto con su primer libro, ¿qué hará cuando lleve cuatro o cinco? Yo estaré ahí para comprobarlo. Os aconsejo que vosotros también.


Nota: 8,5/10


viernes, 15 de junio de 2018

Reseñas literarias: Montaña rusa


Ficha Técnica

Título original: Montaña rusa
Autor: Fernando López Guisado
Portada: Eugenio Rivera
Género: Terror
Nacionalidad: España
Formato: Rústica
Nº de páginas: 288
Editorial: Ediciones Vitruvio
Publicación: 2016


Sinopsis:
Siempre se ha dicho que el terror tiene muchas caras, pero ¿cuántas formas hay de definirlo? ¿De cuántas maneras se puede identificar el miedo? El libro que tienes entre manos, lector, muestra algunas de las más deliciosas, sublimes, interesantes y soberbias esculturas del horror, el pavor, el pánico, lo inquietante y aterrador. Leyendas urbanas, fantasmas, muertos vivientes, futuros nada halagüeños, juegos mortales, asesinos en serie, monstruos y criaturas demoníacas, entre una amplia fauna natural y sobrenatural, se dan cita en las páginas de esta montaña rusa de imaginación, letras, sensaciones y atrocidades. 


Reseña:
Puede que os sorprenda a los habituales del presente blog, pero a pesar de todo mi amor, como lector y escritor, hacia las recopilaciones de relatos cortos, hacía bastante tiempo que no os traía la reseña de una. He estado muy ocupado con novelas y ensayos, lo sé, aunque también es cierto que me estaba reservando para algunas de las mejores antologías que he leído en años. Y sí, "Montaña rusa" es una de ellas, al mismo tiempo que resulta una de esas cuentas que saldo demasiado tarde. Llevaba mucho, mucho tiempo con este libro en la montaña (valga la redundancia) de pendientes, con muchas ganas de devorarlo por varios motivos, pero diversas "obligaciones" que iban antes, simplemente por cuestiones de tiempo (las colas a veces son largas, en esto de ir rellenando un blog, en especial, si no es sólo literario), no me han permitido que os traiga esta espectacular lectura hasta hoy. Así que, con una gran disculpa hacia el autor de la obra, por delante, me dispongo a traeros una antología que, de principio a fin, vale oro, abriendo además un interesante debate literario que nunca se ha cerrado en la comunidad de escritores: ¿Una prosa bella que se antepone a una historia? ¿O una prosa simplona que se centra en una historia trabajada en exceso? ¡Allá vamos!

De nuevo, me encuentro con el libro de un compañero de letras, además de amigo, claro. Conocí a Fernando López Guisado poco después de empezar a tratar lo de escribir con la profesionalidad y seriedad que se merece, alrededor de 2009-2010, sí, hace ya casi diez años, que se dice pronto. Mediante la participación en varias antologías de relatos y unos cuantos foros de literatura, llegué a quedarme con su nombre, en especial, a la hora de hablar de poesía oscura, punzante, siniestra, macabra y con una prosa digna de envidiar. En pocas palabras, Fernando López Guisado hacía verdad eso de que unos cuantos somos juntaletras y otros son escritores. Su léxico, su prosa, su riqueza lingüística, su inagotable cantidad de sinónimos y su capacidad para dejar embobado al lector con los bellos cuadros que pinta en cada palabra dejaban bastante claro que no era uno más. Sus trabajos iban de la ficción a la poesía, aunque siempre acababa decantándose por ésta, por fortuna para quienes son muy fans de los poemarios, y para mi desgracia, pues no soy muy dado a este tipo de lecturas. Si he disfrutado tanto de "Montaña rusa" ha sido precisamente porque comprobamos de qué es capaz Fernando López Guisado a la hora de unir sus dos facetas: la de escritor y poeta. Sí, sé que ambos son escritores, pero no sé una mejor forma de definirlo, de explicarlo. Lamentablemente, mis palabras no son tan certeras como las de Fernando, así que espero que con las que uso, y cómo las utilizo, sea suficiente para más o menos daros a entender lo que intento declarar.

Habitualmente, en los círculos literarios, y desde tiempos inmemoriales, se suele debatir acerca de qué es más importante a la hora de, por ejemplo, escribir una novela. ¿Es el estilo? ¿Una prosa embellecida, que confirme la sabiduría gramatical del autor, debe prevalecer sobre la historia? ¿O al contrario? ¿Un argumento trabajado, donde todas las piezas encajen de forma perfecta, en el que los giros argumentales nos cojan con la guardia baja y los personajes tengan todos vida propia desde la primera página, debe primar por delante del estilo literario del escritor? Lo correcto, o lo ideal, al menos, sería que todo fuera un equilibrio, que todo fuera de la mano, pero también es cierto que escribir un libro que funcione no es fácil, así que imaginaos lo complicado que es, además, llevarlo a cabo con una prosa preciosa y una historia que enganche al doscientos por cien, fusionando ambos conceptos a la perfección, o lo más cerca de la perfección. La mayor parte de los escritores saben hacerlo, con un equilibrio más o menos bueno, y entre los más populares tenemos cientos y cientos de ejemplos. Sin embargo, es cierto que también los hay que se decantan por uno u otro lado. Es indudable que Fernando López Guisado le da mucho más peso a su delicioso estilo, pero en ningún momento pierde de vista lo que nos cuenta, la trama principal de sus historias y, mucho menos, la coherencia argumental. En definitiva, y para dejarlo bastante claro, el lado poético del autor no se come a su lado amante de la prosa de ficción. Es cierto que existe un porcentaje que se inclina a favor del lenguaje más dado en la poesía, pero no hablamos en ningún caso de algo exagerado. En absoluto. Es más, el estilo del escritor ayuda a que historias ya algo manidas se conviertan en algo nunca visto, o leído, nunca antes. Ya sabéis. Al final, la originalidad de nuestros tiempos no se mide en lo que uno cuente, sino en cómo lo cuente. Y Fernando nos lo cuenta a las mil maravillas.

"Montaña rusa" no es para cualquier lector. O para el lector medio de terror, concretando un poco más. Con esto no quiero decir que haya que ostentar tres carreras universitarias para comprender su lectura, o ser un privilegiado intelectual para pasar de primer relato. No, no os preocupéis. Aquí no estamos hablando del consabido y tópico "no has entendido lo que quería contar" que sueltan algunos escritores cuando les cae una mala crítica (pésima forma de encajarlas, por cierto), sino de otro tipo, de uno que conlleva cierto esfuerzo extra a la hora de leer la obra en cuestión, en este caso, la antología que tratamos. "Montaña rusa" no es una lectura sencilla, y no digo esto como algo malo, sino para avisaros de que en ella encontraréis una recopilación de cuentos breves bastante diferente a la media, lo cual no significa que sea bueno o malo, al menos, no para mí. Como lector, he disfrutado mucho con los relatos narrados con la bella prosa de Fernando López Guisado, y como autor de mis propias obras, he aprendido mucho de su manejo del léxico y la gramática. Cada historia del libro requiere todos los sentidos del lector, así que cuando lo abráis, preparaos para sumergiros al doscientos por cien en él, porque de otro modo, os podéis perder algo. Es cierto que hay relatos que requiere más inmersión que otros, demostración clara de que el autor es capaz de ofrecernos lectura ligera cuando le apetece o cuando la ocasión lo requiere, pero "Montaña rusa" nos invita a que nos volemos la cabeza cada vez que terminemos una de sus narraciones cortas. Prometido y asegurado. No es una antología al uso, en pocas palabras.

La edición de "Montaña rusa" es más que correcta. Tapa blanda, portada en brillo, rústica con solapas, veintiocho relatos y una entrevista del editor al autor mediante un divertido cómic ilustrado por Eugenio Rivera, autor también de la bonita portada. Ediciones Vitruvio ha hecho un muy buen trabajo con "Montaña rusa", aunque, a título muy personal, hubiera preferido una menor cantidad de relatos, si bien hay que señalar que muchos de ellos son micros que se leen en apenas cinco minutos, y estoy siendo muy amable con el tiempo. Al respecto, hay que reconocer que el autor no se repite, a pesar de que no siga un hilo en común, siendo, quizás, esa la principal razón de que los relatos toquen diversos temas y de diferentes formas sin que nos resulten familiares después de varias páginas. Los temas que toca Fernando López Guisado están muy, muy equilibrados, destacando siempre un macabro, siniestro e inquietante humor negro en muchas de sus breves creaciones literarias. Antes de pasar a los relatos, no puedo más que insistir en el notable alto, prácticamente entrando en el sobresaliente, que consigue con creces el autor en su primera incursión en solitario con una obra de narrativa. Siendo yo poco lector de poesía, no puedo más que empujar a Fernando López Guisado a que nos regale más libros como "Montaña rusa". ¿Quién sabe? Igual si le insistimos logramos que su siguiente obra sea una novela. Poemarios, antologías... la novela es el tercer paso lógico, ¿verdad? Si no me creéis, echad un buen vistazo a los relatos de esta su primera recopilación. En cuanto acabéis con ellos estaréis suplicando por una nueva dosis de Fernando López Guisado, ya sea en poesía o narrativa. Prometido.

-Turno de noche- Uno de mis cuentos favoritos del libro, y una de las mejores maneras de comenzar una antología de terror. Tenemos entre manos una inquietante leyenda urbana que tiene como escenario las calles de Madrid, o más concretamente, un taxi que da bastante mal rollo, y me quedo corto. El autor llama la atención con este primer relato, amenazando con no soltarnos ya hasta el final de la compilación.

-Reflejo de Lorelei- Como si Fernando López Guisado quisiera mostrarnos sus mejores armas desde el inicio de "Montaña rusa", aquí encontramos una genial fusión entre relato poético y relato narrativo, con los espejos y las emociones como principales protagonistas. Reconozco que no es una de las historias con las que yo hubiera vendido el volumen, pero funciona bastante bien como segundo cuento tras el anterior.

-Magdalena- Primer relato zombi de la antología. No es el mejor, es cierto, aunque podría considerarse uno de los más cortos, pero como primer plato, como prólogo para lo que está por llegar con los muertos vivientes del autor, no está nada mal, no. Contiene una idea bastante interesante, comienzo de un pensamiento sobre cómo se le daría al escritor una novela Z que, poco a poco, aumentará conforme lleguemos a los restantes cuentos de no-muertos que contiene la antología.

-Para solteros exigentes- Antes os hablaba del humor negro que usa Fernando López Guisado con muchas de sus creaciones literarias, y aquí está uno de los mejores ejemplos de ello que posee "Montaña rusa". Es un microrrelato, tenedlo en cuenta, pero a mí me ha resultado de los más divertidos del libro. Como escritor, envidio cómo puede un compañero transmitir tanto con sólo unas pocas líneas de texto.

-Plastilina- Sin duda, uno de los mejores relatos de la recopilación. Si ésta llevase su nombre como título, no me hubiera extrañado mucho, aunque no sea tan comercial como "Montaña rusa", que al fin y al cabo es una forma bastante acertada de definir las subidas y bajadas que vive el lector mientras devora esta antología. Tenemos entre manos una macabra historia de amor con grandes dosis de mala leche, siendo más horror que terror lo que encontramos entre sus páginas. Además, no es una historia corta, y qué puedo decir, pero su tono me ha recordado mucho al de las siniestras narraciones de "Historias de la cripta", tanto los cómics como la serie de televisión. Una gozada.

-Última llamada- Un relato interesante, pero con el que no he sabido conectar. ¿Quizá por su temática? ¿Por su género? Fernando López Guisado deja momentáneamente el terror para adentrarse en la ciencia-ficción más pura. El cuento no tiene la culpa de que no me dejara satisfecho, sino que es más bien cosa mía. No es la única historia de este tipo que hallaremos en el libro, aunque las demás sí me acabaron gustando más.

-Una promesa- Segundo microrrelato de "Montaña rusa", y sigue la estela del primero, aunque con menos mala leche, todo hay que decirlo. Una nueva muestra de que el autor se maneja a las mil maravillas con la narrativa muy, muy breve, siendo capaz de atraparnos con historias compuestas por unas pocas líneas de texto.

-Villancico- No son pocos los lectores de la presente antología que hablan de este relato como si tuviera reminiscencias lovecraftianas, y aunque en parte estoy de acuerdo, creo que va más allá. Sin duda, una de las historias más interesantes del libro, de esas que atrapan, que enganchan desde la primera página, que sirven para mostrar el talento del escritor a la hora de desarrollar en papel lo que cruza su imaginación, hasta el punto de que de haber sido una novela corta me hubiera durado tanto como un microrrelato. Una joya que debéis descubrir por vosotros mismos.

-La melodía de Ulises- Otro de mis relatos favoritos. ¿Todavía no os he dicho lo que me encantan las historias de terror en alta mar? Si tienen que ver con barcos, con el océano, con islas, con faros, con cualquier tipo de embarcación, con perderse en el interminable bosque azul que es el mar, ya me tienen más que ganado. Y además, si antes hablábamos de un cierto toque lovecraftiano, ahora podemos asegurar sin ningún tipo de titubeo que el espíritu del de Providence inunda este cuento, una de las joyas del libro, una afirmación con la que soy totalmente tajante.

-Lugares comunes- Volvemos a pasar de terror a la ciencia-ficción, aunque a una más sutil que en anteriores creaciones del autor. En este caso, hablamos de universos alternativos, de dobles, de realidades paralelas, conceptos de la ciencia-ficción que, personalmente, me fascinan, así que podéis intuir que estamos ante otra de mis narraciones cortas favoritas de la antología. Para mi gusto, no posee el nivel de mis otras preferidas, pero sí es capaz de quedarse grabada a fuego en la mente de cualquier amante de los universos alternativos.

-Comegente- Y aquí va otro de los deliciosos trozos de chocolate que contiene la tarta que es "Montaña rusa", como si estuvieran todos agrupados en la misma zona. En este caso, el suspense y el terror se mezclan en la olla de horror con una historia de asesinatos cuyo título te lo dice prácticamente todo, aunque dejando lugar a las sorpresas que nos da el autor con unos macabros párrafos que consiguen que alcancemos un final realmente aterrador.

-Legionario de guardia- Regresamos al terreno de los microrrelatos con una historia más bien dramática, que se aleja del género fantástico que nos ha ido inundando hasta el momento. A pesar de que no es de los mejores cuentos del volumen, al menos para quien esto escribe (tampoco es que sea muy aficionado a los micros como lector, recuerdo), sienta bien tener algo de tranquilidad, por decirlo de alguna manera, tras los potentes relatos que hemos ido devorando en las últimas páginas, y no precisamente cortos, por cierto.

-El negocio familiar- Fernando López Guisado vuelve a ese tono entre macabro, siniestro y de humor negro con muy mala leche que tanto le gusta, con una historia que funciona a las mil maravillas de principio a fin, y de la que apenas os puedo contar nada, porque lo genial es llegar a ella sin saber absolutamente nada al respecto. ¿Os pensabais que, llegados a este punto, el autor no sería capaz ya de pillarnos con la guardia baja? Pues atentos a este relato, porque desarma esa idea como si fuera un castillo de arena en el centro de un huracán.

-La bruja- Aunque este relato poco tiene que ver en argumento con el anterior, sí que comparten tono y extensión, siendo ambos cuentos largos que juegan mucho con una situación siniestra, inquietante, repleta de mal rollo y con grandes dosis de mala baba. En este caso, tenemos a una bruja que parece divertirse a costa de asustar al protagonista, ¿o hay algo más? Tendréis que descubrirlo vosotros mismos.

-Windigo- Otra de las grandes joyas de la corona de "Montaña rusa", y sí, van unas cuantas a estas alturas del libro, algo que no debería extrañaros si recordáis todo lo que he dicho sobre el autor antes de comenzar a desgranar todos y cada uno de los relatos. Si conocéis el mito del wendigo, poco tengo que contaros al respecto, pero si no, dejadme que os diga que estamos ante una de las leyendas clásicas de terror más populares e impactantes no sólo del llamado nuevo continente, sino de la historia en general. Situada casi siempre en Canadá, la leyenda del Wendigo nos cuenta, en líneas generales y sin entrar en detalles que cambian de una voz a otra, cómo los hombres que se alimentan de otros acaban transformados en horribles monstruos devoradores de carne humana. Algo así ocurre en el relato de Fernando López Guisado, aunque con unos cuantos cambios que lo convierten en uno de los cinco mejores de toda la antología. Atentos, porque la leyenda del Wendigo ha sido tan atractiva para los escritores de terror, que incluso el propio Stephen King dio su versión de ella en la sobresaliente novela "Cementerio de animales". Ahora es el turno del autor de "Montaña rusa", y no defrauda, no.

-Nuevo amor- Otro microrrelato, quizá demasiado cercano al anterior, para mi gusto, aunque me ha gustado más que ese, todo hay que decirlo. El autor se reafirma en el tema de los sentimientos, el corazón y, en general, el amor. Hay que reconocer lo curioso que es encontrar en el libro un humor tan macabro que parece salido de la imaginación del Guardián de la Cripta de "Historias de la cripta" y luego historias de lo más románticas, sin entrar en la novela de éste género, claro. Este cuento es un buen ejemplo de ello, mostrándonos que hay que tener cuidado con los nuevos amores, en especial, si venimos de uno muy grande. Quizás escondan algo.

-Montaña rusa- Llegamos al fin al relato que da título a la antología, algo que como lector me gusta, pero que como escritor prefiero no llevar a cabo. Eso no quiere decir que la elección de Fernando López Guisado haya sido mala, y no, no existe ningún "pero" a continuación, salvo en el aspecto de que, personalmente, hubiera elegido otro cuento como nombre de la obra. "Montaña rusa", la historia corta, es buena, muy buena, en realidad, y ni siquiera toca el terror como otras, sino más bien una mezcla de suspense, horror y terror que funciona bastante bien. Sin embargo, y siendo una opinión meramente particular, otros relatos me han gustado mucho más, por lo que yo los elegiría antes que "Montaña rusa" para dar nombre al libro. Y aun así, ¿acaso no es un título bastante efectivo para una antología que es un continuo subir y bajar de emociones? Al igual que el presente cuento, claro. El debate está abierto, si es que hay alguno, en realidad.

-Vacas- Volvemos a la ciencia-ficción con uno de los cuentos más extensos del volumen, y sin duda, el mejor en cuanto a este género. Psicoanálisis, filosofía y numerosos ecos a "Blade Runner", esos conceptos y muchos más son los que dan vida al presente relato, otro de mis favoritos, otro de los mejores de todo el libro. Me gustaría contaros algo más de él, pero como sucede con el formato de la narración breve, revelar cualquier detalle sería dar demasiadas pistas, y alguna de ellas podría estropear la grata experiencia de la lectura, sobre todo, en este caso. Otra de las grandes creaciones literarias de Fernando López Guisado.

-Princesita de cuento- Uno de los relatos más largos del libro que más sensaciones encontradas me han dejado. En principio, me ha gustado, y no poco, sobre todo, porque va de menos a más, mostrándonos todo lo que es capaz de hacer el autor con las palabras, sin menospreciar una historia bastante interesante, que abandona un poco el terror que impregna la mayor parte de la antología para adentrarse en zonas sórdidas más relacionadas con el suspense. Pese a todos sus aciertos, en ocasiones, el desarrollo de la trama principal parece resentirse, ¿o quizás es que es uno de esos relatos que da la sensación de que no casan con el resto? Tendría que darle una relectura para comprender mejor qué es lo que me ocurre con él.

-PariZ- Por el título estoy seguro de que ya os oléis la tostada, ¿verdad? Exacto. Cuento de zombis el que tenemos entre manos, aunque uno muy, muy corto, regresando a los terrenos del microrrelato. No es un mal cuento, ni de lejos, y cada frase es oro puro, pero me da la sensación de que si no estuviera situado delante del relato que paso a reseñar ahora, estaría mejor considerado en mi cómputo final de la antología. Atentos, porque si la presente historia pone bastante alto el nivel con respecto a las narraciones Z del libro, la siguiente toca el cielo, lo abre en canal y se dirige al espacio exterior. Estáis avisados.

-Repostería americana- ¡Más zombis! Y de los mejores. Fernando López Guisado escribe un cuento, no de los más cortos de la recopilación, que demuestra que aún se pueden hacer cosas interesantes con el subgénero de zombis. Da igual que nos refiramos a argumentos ya manidos tratados de forma diferente por tal o cual autor, o por temas originales aún no mezclados con le podredumbre de los muertos vivientes. Nuestro poeta macabro nos regala un cuento digno de encabezar una antología propia sobre el subgénero Z, que es evidente que le encanta, porque ya hemos tenido unas cuantas muestras de ello en "Montaña rusa". Pero, sin duda, ésta es la mejor. Una delicia... y nunca mejor dicho.

-Ascenso- Aquí tenemos uno de mis pecados personales de la antología, en especial, si echamos un vistazo a muchas de las reseñas que han ido apareciendo del libro, y observamos que no es que sea uno de los relatos más destacados. Pues para mí sí que lo es. Terror y suspense se dan la mano durante lo que parece una normal y corriente entrevista de trabajo en la que se juegan el futuro un maduro hombre de negocios y una chica joven con ideas algo hippies. Atentos a la resolución, porque no tiene desperdicio, aunque menos lo tienen la increíble cantidad de tensión  que el autor consigue impartir a una situación tan cotidiana. Impresionante.

-La imagen- Microrrelato muy, muy micro, quizás el más corto de todos los micros que contiene la antología. Y lo cierto es que es uno de los más efectivos. Fernando López Guisado vuelve a jugar con conceptos ya muy tocados por el género fantástico, en este caso, con el tema de los dobles malvados y siniestros que provienen de otras dimensiones, en algunas ocasiones, de los espejos, objetos que también dan para una larga lista de historias de terror. Narración breve pero muy impactante, de esas que se recuerdan una vez las acabas.

-Santa Claus is coming to town- Aunque no tenemos aquí un microrrelato, sí que es una narración bastante breve, y que deja con muchas, muchas ganas de más. ¿Por qué? Bueno, porque estamos ante una de esas historias con las que es fácil pedir más y más y más. A mí me ha encantado, y no voy a esconder que me parece perfecta de principio a fin, siendo la idea principal una terrorífica brutalidad que consigue que uno quiera leer una novela donde no se repita sin descanso la estructura del cuento, pero sí se alargue de una forma aprovechable, tal y como sabe hacerlo el autor. Una pasada de relato, os lo aseguro. Y en todos los sentidos.

-Ocho patas- Hay que reconocer que estamos ante uno de los relatos que más fusionan el lado poético y narrativo de Fernando López Guisado. No es que los demás estén peor escritos, pero sí es cierto que el autor pone especial cuidado en éste para crear párrafos melodiosos, exquisitos y que, prácticamente, podrían formar parte de uno de sus muchos y profundos poemas. Sin embargo, a pesar de que me ha encantado la manera en la que cada párrafo parece estar cincelado para ser una pequeña obra de arte, la historia no ha llegado. Tiene sus momentos, pero admito y confieso que es uno de los cuentos que menos me han gustado de "Montaña rusa". Poco quiere decir eso, ante la alta calidad del libro, claro.

-Claxon- Uno de los cuentos más sorprendentes de la obra. Tirando a intenciones de novela corta, centrado en un género que, personalmente, nunca hubiera pensado que me atrapara como lo ha hecho este relato: el bélico. Supongo que todo depende de dar en la tecla adecuada, y el autor ha sabido hacerlo a las mil maravillas con una historia que tiene mucho de terror, pero nada de sobrenatural. O casi. Porque aquí lo que da miedo no es un vampiro, un demonio, un alienígena, una criatura de los bosques o una abominación creada genéticamente, sino un hidroavión llamado Zapatones que parece más una leyenda urbana, un fantasma, que un enemigo real. A pesar de llegar a ser repetitivo en mis conclusiones, debo insistir en que estamos ante otro de los mejores cuentos "Montaña rusa", y una pequeña joya literaria. Pequeña en extensión (y casi ni eso), pero grande en calidad. Muy, muy, muy grande. ¿Le pedimos al autor otra novela al respecto?

-Insomnio- Nos vamos acercando al final, al sorprendente final de la antología, y por supuesto no puede faltar aquí un microrrelato, uno tan interesante como los precedentes, aunque no de los mejores de la obra, la verdad. O es lo que a mí me ha parecido, claro. De nuevo, el lector dentro de mí se enfrenta a mi lado escritor; el primero, ha disfrutado del relato, pero el segundo, lo hubiera intercambiado por alguno de los micros de mayor calidad. Sobre gustos no hay nada escrito, ¿verdad? Pues éste cuento es un gran ejemplo de ello.

-Tuétano- Último relato de "Montaña rusa", y como nos venía acostumbrando Fernando López Guisado hasta aquí, durante todo el libro, y para no cambiar de dirección, gran sorpresa la que nos prepara, una muy especial para éste su último cuento de la obra, y muy apropiado es llamarlo cuento, por cierto. Estamos ante la única historia infantil del libro, y sí, habéis leído bien: infantil. El autor, demostrando que no se le resiste ningún género ni ningún formato, mezcla todo su humor macabro, todo su tono siniestro repleto de inquietud y mal rollo con aventuras propias de unos dibujos animados y novelas dirigidas a los más jóvenes de la casa, sin que por ello no puedan disfrutarlas los más grandes. Fernando López Guisado nos regala una verdadera delicia de texto, en todos los sentidos (es un ejemplo de cómo escribir el cambio que da con su prosa para adecuar la historia para los lectores de menor edad), gracias al relato protagonizado por el aventurero Tuétano, un esqueleto reanimado que sirve de maravilloso broche final para "Montaña rusa", una de las mejores lecturas a las que he hecho frente en los últimos años. Y eso es mucho, os lo aseguro.


Nota: 9/10


sábado, 26 de mayo de 2018

Reseñas literarias: El Ritual


Ficha Técnica

Título original: The Ritual
Autor: Adam Nevill
Portada: 
Género: Terror
Nacionalidad: Reino Unido
Formato: Rústica
Nº de páginas: 416
Editorial: Minotauro
Publicación: 2012


Sinopsis:
Cuatro antiguos amigos se reúnen para después de años de separación para una maravillosa excursión a las solitarias regiones boscosas del Círculo Ártico escandinavo, descubriendo conforme pasan los días que la vida les ha llevado por caminos diferentes, exponiendo las evidentes diferencias que los han dividido con el tiempo, en especial, a Luke, quien se siente más alejado que nunca del resto. Poco a poco, y tras tomar un atajo para alcanzar pronto su destino, se dan cuenta de que acaban de perderse, lo que empieza a erosionar el grupo, tanto por la falta de comida y agua como por las fuertes desavenencias que surgen entre ellos. Sin embargo, como si encontrarse solos, asustados, perdidos y rabioso no fuera suficiente, no tardan en toparse con reminiscencias de antiguos ritos paganos a una deidad que es más real de lo que piensan en un principio, una criatura que les acecha desde el primer paso que dieron en su bosque. El grupo no sólo deberá arrastrarse por los oscuros senderos del mar de árboles para sobrevivir a los elementos y a la terrible situación en la que se halla, sino para evitar las alargadas zarpas de la pesadilla viviente que vigila de cerca, una entidad primigenia y antigua como el mismo tiempo.


Reseña:
Stephen King (Cujo, Joyland) es el primer nombre que, seguramente, le venga a la cabeza a cualquier lector de terror moderno. Sí, tenemos a los clásicos Edgar Allan Poe (El Cuervo, La máscara de la muerte roja) y H. P. Lovecraft (En las montañas de la locura, El que susurra en la oscuridad), pero si entramos en los terrenos de los últimos años, parece mentira que sólo se nos ocurra el nombre del de Maine a la hora de hablar de terror literario. Aunque no es cierto del todo, ¿verdad? Sí. Ir a por King es lo fácil, claro. Si un lector pregunta por un autor de terror, lo sencillo es mencionar al Rey y punto. Sin embargo, ¿y si queremos ir más allá? Por supuesto, tratándose éste de un blog donde mencionamos a muchos escritores nacionales de género, seguro que de preguntarme a mí, o de pasearos por las entradas del presente espacio de internet, encontraréis unos cuantos nombres de interesantes contadores de historias que nada tienen que envidiar a los internacionales. Dejemoslos para otra ocasión, porque lo que de verdad nos interesa para comenzar a hablar del libro que vengo a reseñaros hoy, es ese grupito de autores de terror que nos llegan de fuera. Al fin y al cabo, a pesar de que en España lo sencillo sea nombrar a Stephen King como mejor ejemplo de escritor moderno de género, fuera de nuestras fronteras la lista de habituales es un poco más larga, perfecta para aquellos que o bien están hastiados de nuestro querido Steve, o bien desean completar las obras del Rey con la de sus compañeros de pesadillas.

Es cuanto menos curioso que los dos primeros nombres que pueden surgir en una conversación así sean los de Clive Barker (El corazón condenado, Cabal) y Joe Hill (Fantasmas, Cuernos). Resulta curioso porque en el primero hallamos a un gran amigo de King, llegando éste a apadrinarle en más de una ocasión, sobre todo, a la hora de recomendar sus libros; por otro lado, el segundo, es uno de los hijos del de Maine, concretamente, el que ha tenido más éxito a la hora de ponerse a juntar letras, letras de género como su padre, y tan buenas que muchos ya le consideran el siguiente rey, y no sólo el príncipe que viene a pasearse fugazmente por el terror y la fantasía. Por supuesto, podemos seguir dando nombres, como los del tristemente fallecido Jack Ketchum (Al otro lado del río, La chica de al lado) y el genial Ramsey Campbell (Turno de noche, Influencia), pero el problema reside que en España no han pegado con tanta fuerza como los de King, Hill y Barker, e incluso si hablamos del hijo del Rey, habría ir con cuidado, porque empieza a tener títulos descatalogados en nuestro país, y no son precisamente rumores los que apuntan a que no es de esos autores que venden bien. Sigo hablando de España, claro, donde de Ketchum apenas nos han llegado cuatro libros (y estoy siendo amable), de Campbell nos falta una ingente cantidad de su bibliografía y de muchos otros mejor ni hablar. Bueno, de uno de ellos, sí. Teniendo en cuenta que "El Ritual" pertenece a uno de esos escritores de terror maltratados en nuestro país y muy, muy populares y reconocidos fuera, sí que hay que mencionar a uno de ellos. Hablo del sobresaliente Adam Nevill.

A día de hoy, y si no me equivoco, Nevill, escritor dedicado principalmente al terror, cuenta en su bibliografía con casi diez novelas de terror y tres colecciones de cuentos, sin olvidar la gran cantidad de relatos que pululan por antologías en las que ha participado. A día de hoy, y si no me equivoco, en España sólo se han publicado tres libros de Adam Nevill. Tres. Sí, no estáis leyendo mal. Tres. Igual me dejo alguno por ahí al no tenerlo en cuenta por ser de otra editorial, que me perdone ésta y que me perdone el bueno de Adam (un tío majísimo, como puede demostrar su trato con compañeros de profesión y lectores por las redes sociales), pero en principio sólo tendríamos tres, y publicadas todas por Minotauro, a quien hay que darle eternas gracias por poner a nuestro alcance a uno de los mejores escritores de terror de los últimos años. "Apartamento 16", "El Ritual" y "El fin de los días" son las obras de Nevill que Minotauro publicó en su día, y que hoy, aunque no son imposibles de conseguir, sí que se pueden encontrar a precios bastante prohibitivos en el mercado de la segunda mano. Curiosamente, hablamos de tres de los mejores trabajos literarios del autor, lo cual es decir mucho si tenemos en cuenta que lo que escribe Nevill es como la pizza, que incluso siendo flojo, es bueno, muy bueno, como bien demuestran estos tres libros tan diferentes entre sí. Y sin embargo, sí que poseen puntos en común más allá de pertenecer al universo del mismo escritor y contar con su característica prosa, como por ejemplo, el tratamiento que hace Nevill de temas que le interesan bastante, y ese terror, entre psicológico y físico, que tanto le gusta mostrarnos en sus páginas. Desde ya, si sois amantes del género, os recomiendo encarecidamente que os hagáis con los tres títulos, porque son verdaderas joyas, en especial, a la hora de dar miedo e inquietar. Pero hoy nos vamos a detener en "El Ritual", una de las obras por las que Nevill es popular, uno de sus libros más reconocidos y uno de esos títulos que bien merece una relectura de cuando en cuando. Admito que la mía ha llegado tras visionar la adaptación cinematográfica que ha tenido el libro, emitida en Netflix y que cumple con creces, como película de terror y como adaptación del material original, añadiéndole jugosos cambios para que no veamos un copia plano a plano de los párrafos escritos. Tanto me ha gustado la producción, que en cuanto la acabé me fui directo a por la novela, que en su día devoré gracias a la genial edición de Minotauro.

En realidad, el argumento principal de "El Ritual" no puede ser más sencillo, que no simple. Tenemos a cuatro antiguos amigos que se reúnen para recuperar esos lazos rotos tiempo atrás, siendo el escenario de tal encuentro la excursión a unos bosques que se van haciendo más antiguos conforme avanzan en ellos, sobre todo, al coger un atajo con el que pretenden acortar el camino dispuesto. Sin embargo, no tardan en perderse, y a la creciente falta de comida y bebida se le une la presencia de lo que parece ser una extraña y misteriosa criatura que primero juega con ellos antes de atacarles cuando menos lo esperan. Y hasta aquí puedo contar sin reventaros la historia, en especial, porque llegados a cierto punto de la misma, el tono cambia casi por completo, pasando a ser... otra cosa. Vale, seguimos hablando de supervivencia para nuestros protagonistas, pero con numerosos matices que convierten el tercer acto del libro (aunque dé la impresión de que son dos) en algo que chocó bastante a muchos lectores en su momento. Sin embargo, hasta que alcanzamos esas páginas, lo que tenemos entre manos es una novela de monstruos en toda regla, el equivalente a una "monster movie" en formato literario, pero de nuevo con una enorme cantidad de distinciones que la hacen muy diferente a este tipo de producciones. En pocas palabras, Adam Nevill no se queda sólo en el simple relato de terror del enfrentamiento típico entre protagonistas humanos contra una criatura sobrenatural (o no) en un entorno agresivo hacia los primeros, sino que va más allá en multitud de sentidos. Sí, "El Ritual" tiene un "monstruo", tiene terror, tiene cuatro amigos acosados por la criatura, tiene muertos, tiene escenas tan grotescas como sangrientas, tiene luchas por la supervivencia, pero también mucho, mucho más.

No es malo escribir terror por terror, o lo que es lo mismo, no es malo escribir un cuento o una novela de terror que sólo bosque entretener, sin ningún otro objetivo. Al contrario, pues es una tarea sincera, y siempre viene bien desconectar con historias que sólo nos quieren hacer pasar buenos ratos sin complicarnos demasiado la existencia, o malos ratos, en este caso. Sin embargo, y aunque Nevill es bien capaz de ofrecernos este tipo de narraciones, "El Ritual" no es una de ellas, siendo al final más profunda de lo que podría parecer por su acertada y atractiva sinopsis. Igual que el libro contiene tres actos más o menos diferenciados, también posee dos líneas argumentales que son más sencillas de distinguir, convergiendo cada vez más ambas conforme pasamos las páginas. Por un lado, tenemos toda la parte de terror, es decir, el acecho al que son sometidos los protagonistas por la monstruosa presencia cuya identidad vamos descubriendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa, sin que en ningún momento dejemos de recibir información, aunque sin que el autor nos los desvele todo antes de tiempo, siendo en el último acto, poco antes de ese emocionante y terrorífico enfrentamiento final, donde conseguimos todas las explicaciones pertinentes acerca de la presencia y el "resto" de lo que no os puedo hablar en la presente reseña, a pesar de que nos encontramos con una obra que ostenta ya unos muy bien llevados seis años, siete si hablamos de su lanzamiento en Reino Unido. No es que la otra cara de la novela no contenga terror, porque sí que se encuentra ahí, y en dosis más "realistas" e incluso duras a nivel psicológico, pero es evidente que Nevill ha querido ponerse profundo por medio de los cuatro personajes principales. Y vaya si lo consigue. Con creces, además.

Si el autor usa a su monstruo para hablar de lo viejo y lo nuevo, del mundo de antes y del de ahora, de las cosas que se deslizan por la oscuridad y que llevan sobreviviendo a la evolución del mundo desde hace miles y miles de años, para meternos en otros temas igual de interesantes utiliza a los cuatro amigos que se reúnen después de un buen tiempo sin verse, para recuperar una amistad que es evidente que ya no existe, en especial, si nos centramos en Luke el ¿protagonista? de "El Ritual". Gracias a los cuatro hombres, Nevill también nos habla del antes y el después, de lo viejo y lo nuevo, pero desde otro punto de vista, ahondando, profundizando en la personalidad de todos y cada uno de los cuatro protagonistas, y a partir de ahí, sumergiéndonos en lo que significa pertenecer a la sociedad moderna, donde las contradicciones alrededor de nuestras relaciones sociales y nuestro lugar en el mundo están a la orden del día. Ahí tenemos a Luke, que se siente totalmente desubicado, no sólo con respecto a sus "amigos", sino con respecto a la sociedad en general, sintiendo envidia, al mismo tiempo, de la vida que llevan los otros tres protagonistas, hombres de familia supuestamente felices, con todo lo que siempre habían deseado. A ellos les pasa algo parecido con Luke, aunque, a la vez, no sienten envidia, entrando los cuatro en un bucle de incoherencias, tan humanas como reales y verosímiles, donde tres envidian al cuarto en discordia, éste los envidia a ellos y, a la vez, ninguno desea la vida del otro en realidad. Nevill juega así con los sentimientos que inundan a la gente corriente en la vida real, creando así personajes con los que bien podríamos sentirnos identificados, que bien podrían ser nuestros vecinos, amigos, compañeros de trabajo y familiares. Aunque los cuatro protagonistas están perfectamente desarrollados, es Luke quien sale ganando en todo momento, al que se le presta más atención y al que conocemos más de arriba abajo, siendo magnífico cómo empieza como una personal en apariencia normal, y cómo Nevill nos va descubriendo quién es en realidad, alguien frustrado con el mundo, con la sociedad, consigo mismo, con cualquiera que se le cruce, con incontrolables ataques de ira que no tarda en mostrar hacia sus supuestos amigos.

No me gustaría dejar de hablar de los protagonistas más allá de sus personalidades, porque la gran cantidad de detalles que el escritor aporta a su alrededor son dignos de mencionar. Por ejemplo, tenemos al frente de la novela a cuatro hombres normales y corrientes, también en físico, lo que quiere decir que eso de cruzar un bosque no les va a ser nada fácil. Se cansan, deben parar a recuperar el aliento, les cuesta mantener el ritmo, las mochilas les pesan y los kilos de más que les han regalado sus vidas sedentarias no son precisamente lo mejor para una excursión que ya de por sí resulta complicada para los mejor preparados del grupo, como por ejemplo, Luke. Uno de los protagonistas no tarda en dañarse durante el trayecto, y es precisamente la furia de Luke la que aparece cuando no aguanta más que los esté retrasando. A esto hay que añadir que, como no podía ser de otra manera, el bosque y los elementos son tan enemigos de los personajes principales como la criatura que los persigue. Adam Nevill, una vez más, tiene en cuenta que una buena forma de aterrorizarnos es recordándonos que sus sobrenaturales historias ocurren en el mundo real, con reacciones reales por parte de sus personajes y el entorno que habitan. ¿Esto qué significa? Que el miedo, la incertidumbre, el frío, el hambre, la sed, el cansancio, la noche, el calor y la propia espesura, entre otros verosímiles conceptos, se enfrentan a los cuatro hombres, transformando en unas pocas páginas la idílica excursión en un verdadero infierno, y eso mucho antes de que aparezca el primer cadáver. Por supuesto, cuando eso ocurre, todo empeora, y no sólo por el hecho en sí, sino porque la presencia del bosque aumenta la cacería, además de las diferentes muestras que hallan en el bosque de que se trata de su hogar, en el que fue reverenciada hace mucho, mucho tiempo. Una cabaña siniestra, una macabra iglesia... Da la sensación de que cada vez que los protagonistas salen de la sartén, siempre caen en unas brasas todavía peores.

Me encantaría hablar de otros personajes que aparecen en la obra, pero entraría en esa parte que no puedo desvelar, una bastante polémica en su momento por, supuestamente, romper el tono que mantenía "El Ritual" hasta esas páginas. En realidad, aunque es cierto que es un cambio de rumbo bastante brusco, a mí me ha gustado. Insisto, es verdad que es ese toque lo que hacer perder un poco de genialidad a la novela, pero ni mucho menos es para romperse las vestiduras. Estamos ante un claro caso de "no es lo que esperaba", y de eso no tiene la culpa el autor, a no ser que haya dejado pistas sobre ello, y en este caso, pocas deja Nevill acerca de lo que va a ocurrir en el último tramo del libro. Eso sí, confieso que los cambios que este tercer acto ha sufrido en la adaptación cinematográfica me dejaron más contentos, no siendo así con todo el mundo, ni siquiera con los que se quejaban de la tercera parte de la obra. ¡No hay quién entienda a veces a los lectores! Pero si puedo seguir hablando de personajes sobre los que no penda la amenaza del spoiler, qué menos que mencionar al mismo bosque. Oscuro, profundo, antiguo, insondable, infinito, tenebroso, viviente, amenazador y asesino. El escritor no sólo nos describe el viejo bosque a la perfección, sino que lo convierte en un personaje más, yendo más allá del simple escenario donde se desarrolla el relato de terror, dando tantos y tantos detalles sobre él que se hace fácil imaginar cómo respira alrededor de los cuatro antiguos amigos mientras se sumergen en sus entrañas. Nevill no se deja en la cuneta ningún detalle al respecto, ayudado por una prosa sencilla cuando hace falta, y más enrevesada cuando la escena lo requiere, tanto a nivel de descripciones como de diálogos, aunque hay que reconocer que sabe inquietar al lector cuando se trata de formar escenarios a su alrededor. Los capítulos de "El Ritual" son cortos, una excelente manera de ir pasando páginas sin que apenas nos enteremos, lo cual ocurre también por lo adictivo que es todo lo que nos cuenta el autor.

En pocas palabras, e insistiendo en todo lo que comentaba al empezar la reseña, no sólo estamos ante una de las mejores obras de Adam Nevill, sino ante una de las mejores novelas de terror de los últimos años, demostración palpable de que hay vida, mucha vida, más allá de Stephen King. Vale, admito que no puedo ser muy objetivo al respecto. Me encanta la bibliografía de Nevill, me encanta el terror relacionado con escenarios tan interesantes como los bosques (comparables a inmensos océanos verdes donde la soledad del ser humano se hace palpable ante la inmensidad del agresivo y a la vez bello entorno que le rodea), me encanta la prosa del autor, me encanta el tema que rodea a la presencia que persigue al protagonista y, entre otros muchos aspectos positivos del libro, me encanta que sea una especie de versión literaria del excelente filme de género "El proyecto de la bruja de Blair". Todo funciona como un reloj excelentemente construido en "El Ritual", incluso cuando toma ese rumbo tan rompedor que tanto enfadó a muchos lectores. Al fin y al cabo, es un giro argumental que consigue sorprender, chocar y dejar al espectador literario con la boca bien abierta, sin saber muy bien por dónde irá la historia desde ese momento, si es que tenía alguna idea páginas antes, cosa que dudo bastante, teniendo en cuenta lo bien que Adam Nevill oculta sus cartas. "El Ritual" no habla sólo de monstruosas abominaciones en bosques oscuros, sino de supervivencia, de lo antiguo frente a lo nuevo, del mundo de antes frente al de ahora, de amistades rotas que quizá siempre lo estuvieron, de cómo funcionar en la sociedad actual, de las relaciones sociales, de nuestro lugar en el mundo, de lo maravillosos y peligrosos que pueden ser los bosques, de los parajes aún inexplorados en nuestro planeta, de la religión, de lo que nos mueve como seres humanos... El terror en sus diferentes facetas. Físico y psicológico. Pasar frío, miedo y hambre mientras nos encontramos perdidos en un paraje que desconocemos, junto a personas que odiamos, con la desesperanza mordiéndonos los tobillos antes de que una criatura desconocida haga lo mismo con el resto de nuestro cuerpo. Os hablo de "El Ritual". Si no os habéis perdido ya en él, hacedlo cuanto antes. No os arrepentiréis.


Nota: 9,5/10


domingo, 17 de diciembre de 2017

Reseñas literarias: Manual de supervivencia para cinéfagos


Ficha Técnica

Título original: Manual de supervivencia para cinéfagos: Guía de subgéneros cinematográficos
Autores: Timi Abad, Ignacio López
Portada: Elena G. Peñuelas
Género: Ensayo
Nacionalidad: España
Formato: Rústica
Nº de páginas: 266
Editorial: Applehead Team Creaciones
Publicación: 2015


Sinopsis:
Cinéfago: resultado de la unión de las dos palabras de origen griego, kinema, movimiento, y phagia, acción de comer. Por esto se puede deducir que el cinéfago es aquel que visiona (y puede que hasta disfrute) tanto de "La noche de Halloween" de John Carpenter como de "Sé lo que hicisteis el último verano", o el clásico "Drácula" y "30 días de oscuridad". Y en este libro puede que te cuenten qué tienen en común. O no. Pero unas risas no te las quita nadie.


Reseña:
Cada vez que leo o escucho a alguien afirmar, con esa seguridad de tener todo claro al cien por cien junto a la universal verdad absoluta, que un libro de ensayo debe realizarse de una manera determinada y no de otra distinta, me da la risa. Como lector de ensayos, aunque no demasiado veterano, lo confieso, siempre me he carcajeado de tal aseveración, sobre todo, cuando llega de lectores que no han escrito un ensayo en su vida, y que en cuanto a leer, tampoco se puede asegurar que tengan un gran bagaje, como si te diera lecciones de cortar carne un vegetariano; igual acierta, pero queda extraño. Si encima la dichosa afirmación sale de boca de gente que piensa que un libro de ensayo está mal escrito, no es profesional o es una chufa porque no es lo que ellos esperaban (esto ocurre mucho en el cine; tal película no es lo que yo quiero, tal película es mala de narices porque yo lo valgo), entonces no es que explote en carcajadas es que, si me permitís la expresión, me hago pis encima. ¿A que a nadie se le ocurriría declarar que una novela de ficción es mala por estar enfocada en la primera persona? ¿A que nadie con dos dedos de frente pensaría que una antología de relatos es pésima por llevar once relatos y no doce? Lo lógico es continuar la misma línea de coherencia con los volúmenes de ensayo. Una obras de tales características es imposible que sea mala porque su autor ha querido darle un tono más personal, más subjetivo, en especial, si se centra en análisis del material que contiene tal ensayo. Al igual que no resulta probable que un libro así, por el simple hecho de tratar análisis más objetivos, con datos imposibles de refutar, sea de pésima calidad.

No hablo como un experto en ensayos. A decir verdad, confieso que mi verdadero interés por este tipo de obras se inició a comienzos de la presente década de este siglo XXI en el que nos encontramos. Por supuesto, antes de 2010 ya había devorado unos cuantos ensayos, pero nunca con la pasión, las ganas y la asiduidad con la que fui haciéndolo hasta convertirlos en parte de mis lecturas habituales, sin hablar de que yo mismo soy autor de un par de ellos, o uno dividido en dos partes; como esta reseña no va sobre mí y mi trabajo, me abstendré de mencionar dicha obra de mi autoría, así que no preocuparos, que esto no es un spam disfrazado de crítica de otro libro. Sin embargo, sí es cierto que llevar a cabo un ensayo te da una perspectiva ligeramente diferente de cómo están hechos, el trabajo que hay detrás (sobre todo si es un solo autor el que se encarga de ellos) y todas las dificultades que pueden surgir durante el proceso. Pero vuelvo a lo de antes, al tono que pueden llevar los ensayos, porque cada lector puede tener sus favoritos. Reconozco que disfruto más de los ensayos más ligeros, de esos que se centran en mis temas favoritos, que me aportan datos que desconozco, que me recuerdan detalles que creía olvidados y que me tratan de tú a tú, como si el escritor (o escritores) del libro me estuvieran contando todo lo que saben sobre el asunto en cuestión. En pocas palabras, como si fuera una charla entre iguales, como si estuviéramos tomando unas cervezas con una agradable conversación de por medio. No me entendáis mal, ya que disfruto enormemente de profundos ensayos que pretenden cambiarme la vida, pero la sensación que tengo con la mayoría de los de éste tipo es que el autor está más preocupado en quedar por encima del lector con su amplio conocimiento sobre el tema a tratar, con grandes dosis de pedantería añadidas al cómputo general. 

"Manual de supervivencia para cinéfagos" no sólo no cae en ese error que puede convertir una agradable lectura en la más horrible de las torturas. Nos encontramos ante un libro divertido, tremendamente entretenido y del que podemos sacar algo más al acabarlo. ¿Quién da más? "Manual de supervivencia para cinéfagos" nos recuerda, desde el prólogo de Miguel Juan Payán (si no sabéis quién es, es que no leéis mucho la revista de cine "Acción"), lo bien que nos lo podemos pasar con un ensayo, al mismo tiempo que sacamos una lección cinematográfica, en este caso, en forma de títulos que igual no conocemos. Al fin y al cabo, el tomo que tenemos entre manos es algo menos y algo más que un ensayo, navegando en el territorio de las listas de películas. ¿Sabéis lo populares que son las selecciones de filmes de blogs, revistas, periódicos, páginas web y portales culturales? Pues a esas me refiero. Ya sabéis, que si las diez mejores películas de terror, que si las cinco peores actuaciones de Will Smith (Men In Black, After Earth), que si los diez mejores libros del año... Sin ir muy lejos, aquí mismo, en este blog, la Cueva del Extraño, al finalizar cada año realizamos una lista con los diez mejores libros, películas, videojuegos y cómics del año, con la promesa de extenderlas a las series, aunque eso sí, tendría que ver cómo hacerlo. Pero retomemos el tema de esta entrada, porque estoy seguro que no la habéis empezado a leer para que os hable del blog, sino del libro editado por Applehead Team Creaciones, uno de los primeros títulos de su catálogo, en realidad, y una reedición de un volumen anteriormente editado de forma más artesanal, y con tal éxito que su tirada se agotó en un suspiro, lo cual ha ocurrido también con esta revisión llevada a cabo por la editorial de los manzanitos. Volvamos al punto principal de la naturaleza de "Manual de supervivencia para cinéfagos", una manera como cualquier otra de explicaros lo que os vais a encontrar en él.

 A caballo entre el ensayo distendido y las listas de "Las mejores"..., se nos plantea este volumen, y aunque de quedarse ahí podríamos tener un gran libro de entretenimiento, recuerdos, diversión y algún que otro título cinematográfico a descubrir, en realidad, vamos más allá. "Manual de supervivencia para cinéfagos" pasa de las listas más típicas de películas, sin renunciar a ellas, claro, pero centrándose especialmente en selecciones bastante extrañas, bizarras, diferentes y originales. Por ejemplo, hallamos en las primeras páginas una lista sobre las mejores películas de vampiros, pero si continuamos pasando páginas, nos topamos con las mejores películas de serpientes asesinas. ¿Otro ejemplo? Otra selección nos presenta las diez mejores películas de zombis, y más tarde encontramos una lista con las cinco mejores adaptaciones de H. P. Lovecraft (En las montañas de la locura, La sombra fuera del tiempo). ¡Casi nada! Esto produce el interesante efecto aprendizaje del que os hablaba antes. Y es que, lo normal ante listas cinematográficas de temas más manidos, conocidos y populares, es ir coincidiendo, buscar alguna de las obras ofrecidas (si no las hemos visto, claro) y tener ganas de revisionar algunas de las demás que sí hemos devorado con anterioridad. Sin embargo, ¿qué sucede cuando tenemos entre manos selecciones tan raras como para que no nos suenen la mitad de las películas que las componen? Pues que terminamos el libro con muchas, muchas ganas de ponernos el primer buscador que se nos ponga por delante y atiborrarnos de palomitas mientras disfrutamos de los nuevos placeres culpables recién descubiertos. "Manual de supervivencia para cinéfagos" es un título perfecto para ello, quizás uno de los mejores que se han publicado en los últimos años en nuestro país para tal efecto. Eso no sólo se consigue con una tremenda originalidad a la hora de plantear las listas, además de la gran utilización del tono Applehead Team Creaciones que contiene la obra (una de las que mejor ejemplifican la filosofía de los manzanitos, por cierto), sino gracias también a un nutrido grupo de expertos en todos los niveles del séptimo arte, sobre todo, si éste se halla relacionado con el cine de género, es decir, con el terror, la ciencia-ficción y la fantasía, y ni hablemos ya si se trata de subgéneros que sólo tratamos habitualmente los más fanáticos del cine de serie B y Z, como los slashers, los zombis o, apuntando mucho más alto, las grandes producciones de superhéroes.

Nombres como los de Paxo Fox (Canal Plus), Ángel Mora, Víctor Matellano, Diego López (El Buque Maldito), Carlos Palencia (CineCutre), Alberto Fernández y Antonio Mayans, entre muchos otros, se pasean por las páginas de esta producción literaria con sabor al mejor de los fanzines, regalándonos las listas mencionadas, y unas cuantas más (en realidad, son bastantes más, hasta llegar a marear, por lo que el cansancio y la monotonía no llegan nunca). Cada uno de ellos se encarga de unas cuantas selecciones, aportando un estilo concreto bastante reconocible conforme avanzamos por un volumen bastante ajustado en páginas y precio. No llega a las trescientas de las primeras, y ni siquiera a los dice del segundo, y teniendo en cuenta que vivimos en tiempos donde hay editoriales vendiendo por más de quince euros volúmenes de ciento cincuenta páginas, descubrimos aquí otros dos de los grandes valores positivos de "Manual de supervivencia para cinéfagos". Applehead Team Creaciones siempre se ha mostrado bastante amiga de los precios populares, para todos los públicos, y aquí no es una excepción. A pesar del carácter de lectura rápida que tiene el presente ensayo, perfecto para devorar entre obras más sesudas y extensas, no recomiendo ponerse con él de una vez, porque después de un rato, nos podemos liar con las distintas listas. De igual manera que en ocasiones las antologías entran mejor leyendo uno o dos relatos por día, lo conveniente, o al menos, así es como yo he disfrutado más "Manual de supervivencia para cinéfagos", unas cuatro o cinco listas diarias aumentan la grata experiencia de lectura del tomo. Sin embargo, algunas de las razones por las que merece la pena ser reverenciado, son las mismas que logran desteñir el espectacular traje en el que se envuelve. Ojo, tampoco estoy afirmando que nos hallemos ante defectos que no se puedan pasar por alto, y soy consciente de que muchos de ellos no sólo son bastante personales y subjetivos, sino que otros lectores los consideraréis enormes aciertos. Pero son pequeñas esquirlas que le cortan el paso a "Manual de supervivencia para cinéfagos" hacia el camino de la perfección.

Los autores del libro no se limitan a colocar los títulos de las películas (con fechas y directores, por cierto) sin más en sus selecciones, sino que dan breves explicaciones sobre por qué están ahí, y de qué tratan los filmes de los que hablan. Los problemas aparecen cuando, en ocasiones, los textos son demasiado, demasiado cortos, limitándose en algunos casos a un par de líneas (y soy amable) sobre la película en cuestión, llegando incluso a limitarse el uso de los chascarrillos alrededor de la obra, que tanta vida le dan a las listas del libro. Y ese defecto enlaza con el principal que sufre "Manual de supervivencia para cinéfagos", y que curiosamente, parece contradecir las líneas con las que comenzaba la actual reseña. Al tener en nómina a varios autores, al final, tenemos un montón de opiniones diferentes, no una línea homogénea de pensamiento, lo que da lugar a un buen puñado de selecciones bastante personales ¿quizá demasiado personales y subjetivas? Bueno, teniendo en cuenta el carácter del ensayo, esto no debería ser nada malo, salvo cuando los extremos aparecen, y entonces cuesta empatizar con tal o cual autor. Sin embargo, insisto, esto es más una apreciación personal que otra cosa, dado los párrafos principales de esta entrada y que, después de todo, una de las principales gracias de "Manual de supervivencia para cinéfagos" es el desparpajo que se gastan muchos de sus componentes. Mientras nos entretenemos, nos lo pasamos de lujos y soltamos alguna que otra carcajada, aprendemos que todavía hay mucho cine fantástico por ver, incluso aunque seamos de cinéfagos de nacimiento, de esos que se tragan cualquier filme, por horrible que parezca desde su título. Y ahí está otra de las grandes virtudes del libro, esa selección de listas (por redundante que pueda sonar) de lo más variopintas, encontrándonos con que las más típicas son agujas en el pajar de las curiosidades cinematográficas.

El carácter particular, diferente y original de "Manual de supervivencia para cinéfagos" lo completan las imágenes de las películas, las desternillantes ilustraciones diseminadas por muchas de sus páginas y la curiosa portada, sin duda, una de las más extravagantes (en el mejor de los sentidos) y llamativas del catálogo de Applehead Team Creaciones, que continuaba su incursión en las librerías de todo el país con éste su tercer título, tras el exitoso ensayo "Cannon Films" y la novela de terror "Tormenta Sangrienta". La apuesta era arriesgada, tanto por el tono extremadamente distendido de la obra como por las precedentes y el tratarse de una reedición, y aun así, funcionó a las mil maravillas. "Manual de supervivencia para cinéfagos" lo tiene todo; un gran precio, páginas suficientes para no ser una lectura ni larga ni corta, una portada que llama la atención, diversión a raudales, un contenedor perfecto de la filosofía de la editorial, un trasfondo de aprendizaje y grandes dosis de buen rollo, entre otras grandes virtudes. No es raro que desde el año 2015, en el que salió esta reedición (otro gran detalle por parte de la editorial, apostar por reediciones de obras arriesgadas, únicas y que necesitan llegar al mayor público posible), se llevé anunciando una segunda parte. Si tenemos en cuenta la gran cantidad de títulos que faltan, referidos a listas todavía más extrañas, impactantes y estrambóticas, me da que es bastante probable que Applehead Team Creaciones publique dicha secuela más pronto que tarde, sobre todo, teniendo en cuenta el gusto de la editorial por los segundos volúmenes de muchos de sus títulos, en especial, si estos han cumplido las expectativas depositadas en ellos tanto por los editores como por los lectores.

Evidentemente, "Manual de supervivencia para cinéfagos" no es un libro perfecto, y ni siquiera diría que de los más destacados de Applehead Team Creaciones, pero sí uno de los que recomendaría más rápidamente si se me preguntara por libros perfectos para conocer la editorial. Es curioso, porque en su momento, como si fueran atraídos por la aparición de "Manual de supervivencia para cinéfagos", aparecieron en el mercado varios títulos similares, aunque todos con mayor mala baba, siendo más manuales de cómo ser hater cinematográfico que recordatorios de por qué nos lo pasamos tan, tan, tan bien con películas como "Posesión Infernal", "Aquella casa al lado del cementerio", "Agárrame esos fantasmas", "La noche del terror ciego", "Maniac" y "El día de la bestia", entre muchas otras. Estamos, especialmente, ante una obra que destila buen rollo por todas sus páginas. Sí, algún que otro tirito, alguna que otra crítica, también hay, pero son excepciones que apenas ocupan ni siquiera un carácter secundario en el libro. "Manual de supervivencia para cinéfagos" personifica muchas, muchas cosas para los cinéfilos (o cinéfagos, en este caso) que devoramos filmes como "Planet Terror" y "El aullido del diablo" antes de meternos una sesión de Quentin Tarantino (Pulp Fiction, Malditos Bastardos) o Christopher Nolan (Memento, Origen), y una de las principales es la capacidad de pasarlo bien, disfrutar y sacar nuestro niño interior (bastante gamberro en muchos casos, por cierto) en el visionado de cintas tan de serie Z que darían vergüenza ajena a sus realizadores. "Manual de supervivencia para cinéfagos" es una tarde-noche con los amigos, acompañando la reunión con palomitas, chucherías, refrescos, dulces y cervezas. "Manual de supervivencia para cinéfagos" es pasarlo bien con el mejor cine fantástico. Un gran recordatorio de los motivos que nos llevan a amar el fantástico en el séptimo arte.


Nota: 7,5/10