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sábado, 7 de diciembre de 2024

Iniciativa CS

 

Éramos pocos y parió la abuela. ¿No es ese el dicho? En este caso, y perdonad por el burdo montaje de la fotografía que encabeza esta entrada, la cosa va referida al hecho de que... ¡tenemos nueva sección en vuestra cueva favorita! Bueno, en realidad, no es una nueva sección, y casi que diría que no es nada nuevo en nada salvo en un par de detalles, pero dado que aquí somos muy de presentaros cualquier novedad relacionada con el blog, por pequeña que sea, ahí vamos, justo semanas antes de terminar un 2024 en el que no he podido ponerme al día y comenzar un 2025 en el que espero hacerlo, y no sólo me refiero a este humilde y pequeño rincón de Internet. Y es que, como bien sabéis quienes sois habituales de la Cueva del Extraño, siempre intento ofreceros algo más que las consabidas reseñas y novedades sobre libros, cómics, series, películas y videojuegos, entre otros. Juegos para que os involucréis, curiosidades, relatos, anécdotas, artículos... Todo es poco para vosotros, sin negar que también sean intentos (bien encauzados o no; eso os lo dejo a vuestro buen juicio) para expandir el blog y que encontréis en él algo más que en los otros, sin olvidar que sea un espacio que pueda complementarse al del resto de redes sociales (Facebook, Twitter/X, Instagram...). El caso es que este nuevo "proyecto" que os traigo guarda muchas características de todo lo que he mencionado. Pero antes de contaros más, dejad que os descubra el origen de la Iniciativa CS.

Corría el año 2017 cuando comencé a colaborar en la web cultural Chica Sombra, repleta de reseñas, análisis, entrevistas, exposiciones, reportajes y una tonelada más de contenido interesante. Una web de la que os he hablado por aquí en alguna que otra ocasión, y en la que no sólo hacía (hago) reseñas, sino también artículos y algún que otro especial, todo muy encaminado a lo cinematográfico y lo literario, aunque es cierto que de vez en cuando me escapaba a las viñetas de los cómics, al universo gamer y a la pequeña pantalla. La mayoría de las obras que he ido reseñando allí eran colaboraciones con las propias editoriales, así que imaginaos qué gustazo. Penguin, Dolmen, Almuzara, Panini Cómics, Obelisco, La Biblioteca de Carfax, Planeta... ¡y todas las que me dejo! Es cierto que alguna que otra faltaba, pero no me podía quejar, porque prácticamente nos llegaban volúmenes de todas las editoriales nacionales. La pila de pendientes llegaba a ser tan grande a veces que teníamos que cortarnos un poco a la hora de pedir e ir sin cuidado. Al fin y al cabo, se trata de leer y reseñar, leer y reseñar, leer y reseñar... no de ir acumulando por el simple hecho de tener cada vez más y más libros, aunque la tentación era y es grande, claro. Los lectores somos así, sobre todo los muy, muy, muy lectores. Ya sabéis, los que somos capaces de protagonizar memes al estilo de tener una pila de pendientes mayor que la pila de leídos.

Además de las reseñas también aportábamos bastante publicidad a la obra que nos mandaban. Fotografías en redes sociales, vídeos, anuncios... Vamos, que el tema no se quedaba sólo en unas cuantas líneas en la web, líneas que no eran cortas, además, al menos por mi parte, aunque bien es cierto que las reseñas que hago en Chica Sombra no alcanzan la extensión que tienen aquí, en la Cueva del Extraño, más que nada porque en esas intento ser más conciso, más centrado en los puntos clave, y en este, mi espacio más personal, me permito enrollarme más. De este modo, en Chica Sombra mis reseñas son más regulares y habituales, y aquí, en la Cueva del Extraño, no tanto; lo uno por lo otro. No hay que olvidar que a pesar de que las editoriales y otros colaboradores (los propios autores, por ejemplo, en especial cuando el libro es de autopublicación) no exigen fechas concretas para los análisis y reseñas, sí que piden, indirectamente, que no se retrasen demasiado, lo que quiere decir que hay que tener cuidado con no publicar las reseñas de un año tras otro, una "obligación" que no tengo en la Cueva del Extraño. Sin exigencias, pero con responsabilidad. 

El caso es que andaba yo pensando, ya desde hacía tiempo, si podía utilizar las reseñas que iba haciendo en Chica Sombra en otro espacio. ¿Por qué no? No nos mandaban los libros y cómics en exclusividad para la web. Además, si se publicaban en otras áreas, eso ayudaría a la publicidad de la obra en cuestión, y de eso se trata al final, ¿verdad? Un modo de marketing, por así decirlo. Tampoco echaba cuentas con que fueran reseñas compartidas, sino que se publicaran en otra parte al pasar el tiempo, como una especie de recordatorio. Pero ¿dónde republicaría las reseñas y análisis de Chica Sombra? Por supuesto, aquí, en la Cueva del Extraño. Así también tendría material extra para ir regularizando las entradas del blog y darle más caña, además de visibilidad. ¡Marketing sobre marketing! Todo el mundo gana. Nadie pierde. Así que tocaba ponerse a ello. Tras mucho pensarlo, después de darle muchas vueltas, aprovechando que Chica Sombra anda estos días de reestructuración, allá voy. ¡Chica Sombra llega a la Cueva del Extraño! ¿De qué forma? Ya he dicho que son reseñas, aunque no exactamente iguales que las de aquí. Podría señalizarlas de alguna manera. Y es ahí donde entra la Iniciativa CS.

Efectivamente, habitantes de la Cueva. CS viene de Chica Sombra. Al principio, pensé en añadir lo de CS en los títulos de las entradas referidas a las reseñas que llegaran de la web, pero teniendo en cuenta que las publicaciones cuentan con etiquetas, ahí encontraréis lo de CS (lo cual permite también que con sólo buscar la etiqueta entre las secciones del blog podáis acceder a todas las reseñas que provengan de Chica Sombra), para no confundir a nadie y que los lectores os centréis en la reseña en sí. Tampoco habrá muchas más diferencias, por no decir ninguna; cuando se trate de cómics vendrán con imágenes del mismo, ya sean portadas o viñetas interiores; las fichas técnicas continuarán la estructura de este blog; y, además, como añadido típico de la Cueva del Extraño, cada reseña tendrá su correspondiente nota, la cual no aparece en Chica Sombra, ya que allí los análisis van sin ellas. Sin embargo, aquí es una tradición desde su apertura, por lo que he decidido seguir manteniéndola también en este tipo de análisis más cortos y concisos. Espero que esto sirva para actualizar más a menudo el presente blog, al mismo tiempo que os ayuda a conocer más la web Chica Sombra, imprescindible web cultural, como me gusta llamarla. Eso sí, tranquilos, no os esperéis una avalancha de reseñas de allí como sustitutas a las que podría ir haciendo aquí, cien por cien la Cueva del Extraño. La web no va a sustituir al blog. ¡Nada de asustarse! Es simplemente un complemento. Una forma más de que los dos espacios en los que escribo material similar se fusionen en ciertos puntos. Nada más. Como siempre, espero que os guste y amplíe así la cantidad de lecturas y visionados que se vayan añadiendo a vuestras listas de pendientes. No dejéis de opinar sobre ello en los comentarios.

¡Comienza la Iniciativa CS!

 

sábado, 23 de diciembre de 2023

Reseñas cinematográficas: The Hole

 

Ficha Técnica

Título original: The Hole
Director: Nick Hamm
Intérpretes: Thora Birch, Desmond Harrington, Embeth Davidtz, Laurence Fox, Keira Knightley, Daniel Brocklebank, Jemma Powell, Gemma Craven, Steven Waddington, Kelly Hunter, Kevin Trainor, Anastasia Hille, Emma Griffiths Malin.
Guion: Ben Court, Caroline Ip
Música: Clint Mansell
Género: Terror, suspense
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 90 minutos
Año: 2001


Sinopsis:
Liz, una joven estudiante de un internado británico, reaparece tras días desaparecida. Es la única superviviente de un grupo de cuatro chicos contándola a ella, amigos que se ocultaron en un búnker subterráneo para evitar una excursión del internado. Sin embargo, algo ocurrió en el mencionado búnker, algo que Liz deberá recordar por terrorífico que sea para poder saber la verdad sobre los traumáticos días que pasó en él, y los motivos que llevaron a la muerte a sus amigos.


Reseña:
A estas alturas no descubro nada si afirmo que el cine de terror llega desde cualquier punto del planeta. Eso sí, hay puntos en los que este género que adoro ha tomado ciertas características que lo hacen totalmente reconocible, a pesar de que el que más se suele consumir sea el que nos llega de Estados Unidos, donde se han ido creando las mayores obras maestras del terror cinematográfico. Esto no significa, ni mucho menos, que en otros lugares no puedan darse auténticas joyitas, o explosiones difíciles de explicar en cuanto a cine de terror.

En España hemos tenido algunos momentos así, repletos de buen cine de terror y de mal cine de terror, por supuesto; de todo hay en todos los países, eso que no se nos olvide. Igual que estamos en un país capaz de hacer "Rec" también somos capaces de perpetrar "Tuno Negro" o "Más de mil cámaras velan por tu seguridad". Francia también ha sido capaz de ofrecernos joyas como "Alta tensión" y "Martyrs", entre muchas otras, aunque últimamente es un país que no nos ofrece demasiado terror del bueno. México, Suecia, Australia, Alemania y, por supuesto, Italia, son grandes ejemplos de países con una seña propia en cuanto al cine de terror. Y, por supuesto, no quiero dejarme atrás el Reino Unido, ya que "The Hole" pertenece al terror que los británicos saben darnos de cuando en cuando, aunque en este caso no es uno de los mejores ejemplos del buen terror inglés pero, afortunadamente, tampoco de los peores.

¿Qué esconde el agujero?


"The Hole" huele a Inglaterra desde lejos, y por si eso no fuera poco, conforme pasan los minutos se va haciendo cada vez más evidente que es un filme realizado allí, y no sólo por sus jóvenes actores y actrices, sino por la ambientación, el lugar en el que se enclava la historia, el tono de la película durante su hora y media, e incluso el tipo de dirección con la que cuenta, por lo hablar de lo que cuenta, y cómo usa recursos que, muy probablemente, en otros países usarían de forma diferente. Quizá mejor, quizá peor, pero de manera distinta, eso sí (ya os puedo asegurar que si "The Hole" estuviera hecha en Francia, sería mucho más cruda, por ejemplo). Así pues, la película destila Inglaterra por todos sus poros, y eso ya es un buen aliciente, al menos, uno que promete que estamos ante un producto diferente.

Y lo es, lo cierto es que lo es. Lo que en cualquier otro lado habría dado para un producto más en la línea de los slashers con asesinos en serie, o al menos, en este caso, perturbados puntuales de por medio, aquí se convierte primero en un filme de suspense repleto de giros y tensión, y luego en una película de terror asfixiante, donde si nos ponemos en la piel de los protagonistas podemos pasarlo muy, muy mal, dada la situación en la que se ven inmersos. Es más, el comienzo de la historia nos hace pensar en un slasher, o en un survival, donde la chica que se nos enseña ha sobrevivido a cualquier horrible tortura, o a los tejemanejes de un cruel psicópata y, después, descubrimos que no es así.

¿Amistad o algo más inquietante?


Pero me estoy adelantando. Antes de meterme con la reseña en sí de la película, dejad que os asegure que no encontraréis spoilers en ella, de ningún tipo en realidad. Pese a que "The Hole" tiene ya trece años de antigüedad (que se dice pronto) al no ser una película tan conocida por la mayoría de la gente, y que igual estáis descubriendo ahora, prefiero no estropearos ninguna sorpresa y, os aseguro que, aunque dé algunos detalles de la trama, no serán ni la punta del iceberg que os espera. Y es que "The Hole" tiene giros sobre giros, y revelaciones cada dos por tres, por lo que no será hasta el final cuando sepáis de qué va realmente todo. La película comienza cuando vemos que Liz, una chica joven, sucia, herida y cansada, llama gritando, como si estuviera huyendo de algo o alguien. Poco a poco nos vamos enterando de lo que ha pasado, y tiene que ver con un búnker subterráneo donde Liz y tres amigos más pasaban unos días lejos de una excursión de la que pretendían huir. Gracias a los recuerdos fragmentados de Liz, que va revelando a una psicóloga, descubrimos que los jóvenes llegaron al búnker gracias a otro, pero también vamos comprobando que Liz puede no estar contando toda la verdad. ¿Qué esconde? Y, lo más importante, ¿por qué?

La mayor baza de "The Hole" reside en sus primeros compases y en un primer visionado. A partir de ciertas revelaciones y, sobre todo, cuando la vemos por segunda vez, pierde mucho, mucho, mucho. En este aspecto, recomiendo que os centréis en lo bueno que tiene "The Hole", que es bastante, y que os dejéis llevar por lo que os cuenta, porque cómo empecéis a sumar dos y dos, encontraréis agujeros enormes en el guion, y eso que la película está basada en una novela, por lo que si esos fallos ya estaban ahí, podrían haberlos resuelto, y si no estaban, mal por incluirlos. Pero si, si "The Hole" se convierte en una película para ver una vez y poco más, es por el hecho de que va de más a menos, un error gravísimo. Sus errores argumentales cantan mucho (¿irse a un búnker subterráneo para librarse de una excursión?), especialmente al verlos una segunda vez, porque a la primera los podemos dejar pasar, es más, recomiendo encarecidamente no hacerles mucho caso y concentrarnos en una trama agobiante, inquietante, misteriosa y repleta de enigmas que no se resuelven hasta la última versión que Liz da sobre lo sucedido. Y sí, se dan unas cuantas, porque de eso va la película, de, ¿qué pasó realmente en el búnker?

La fiesta de sus vidas


Si algo bueno tiene el filme es que engancha. No suelta al espectador hasta su última frustrante escena (frustrante en principio por lo que significa, aunque también por lo cogido con pinzas que está que crean a ese personaje, y no al otro), y lo que se nos va contando absorbe lo suficiente como para que queramos saber qué ocurre a continuación y, especialmente, qué sucedió en el dichoso búnker, y si el quinto joven en discordia tuvo de verdad la culpa de todo. Luego averiguamos que no todo es tan simple, pero como os decía antes, no voy a entrar en detalles. Que "The Hole" dure hora y media también es un gran aliciente para disfrutarla; cuenta lo que cuenta, y nada más, sin perderse por las ramas y caminos que no tienen nada que ver con el filme. Su atmosfera, la tensión que se respira a cada minuto que pasa y el suspense de algunas escenas consiguen que a veces "The Hole" parezca que sea mejor de lo que es, a pesar de su estética de telefilme barato en algunas escenas. Su reparto, como el resto de la película, navega en las dos aguas, entre lo peor y lo mejor, aunque en este caso lo mejor no es que tampoco sea para tirar cohetes, claro.

Hay que mencionar también lo curioso del reparto, donde la primera sorpresa proviene de la presencia de Keira Knightley (El rey Arturo, Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra) en uno de sus primeros papeles relevantes, incluso se atreve a hacer un breve topless que alegrará la vista a más de uno. También encontramos a Desmond Harrington (Barco fantasma, Dexter) en el grupo de jóvenes con una actuación suficiente, como la de Knightley, dada la película en la que participan. Es Laurence Fox (Lewis, Wired) como el típico rubio chulito quien sale perdiendo, y Daniel Brocklebank (Las horas, Justice) es quien sale ganando junto a Thora Birch (American Beauty, Dragones y Mazmorras), en un papel bastante perturbador que es el que hace que la trama vaya avanzando. Como psicóloga tenemos a Embeth Davidtz (El ejército de las tinieblas, The Amazing Spider-Man) a la que, al menos yo, siempre agradezco ver en alguna película.

La diversión deja paso al horror


En resumen, merece la pena ver "The Hole", al menos por curiosidad y por los puntos positivos que tiene, que no son pocos. Lástima que los negativos le quiten tanta, tanta nota final. El hecho de que empiece muy bien y se vaya desinflando, o que una revisión pueda convertirla en una mala película, no son precisamente puntos a favor, pero todo lo demás, desde algunas caras de su reparto, hasta la ambientación, el suspense, el misterio o lo asfixiante de la situación que viven los protagonistas convierten a "The Hole" en una entretenida película a la que merece la pena acercarse.


Nota: 6/10


sábado, 31 de diciembre de 2022

Reseñas cinematográficas: Terminator: Destino Oscuro


Ficha Técnica

Título original: Terminator: Dark Fate
Director: Tim Miller
Intérpretes: Linda Hamilton, Mackenzie Davis, Natalia Reyes, Arnold Schwarzenegger, Gabriel Luna, Diego Boneta, Tristán Ulloa, Tom Hopper, Alicia Borrachero, Enrique Arce, Manuel Pacific, Fraser James, Ferran Fernández, Cassandra Starr, Brett Azar, Steven Cree, Edward Furlong.
Guion: David S. Goyer, Billy Ray, Justin Rhodes, James Cameron
Música: Junkie XL
Género: Acción, ciencia-ficción
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 128 minutos
Año: 2019


Sinopsis:
El futuro está a salvo. Sarah y John Connor lograron no sólo evitar a los terminators que envío Skynet, la computadora pensante, al pasado para eliminarles, y así destruir a la resistencia humana del futuro, sino también que el apocalipsis nuclear nunca tuviera lugar, aniquilando a la propia Skynet en el proceso. Sin embargo, que ese futuro haya sido evitado no quiere decir que se convirtiera en uno más luminoso, porque en su afán por trazar un nuevo destino, es posible que lo transformaran en uno más terrible, siniestro, mortal y oscuro. Años después de la batalla final de los Connor, un nuevo terminator aparece desde el futuro, buscando eliminar a un objetivo esencial para la supervivencia de la raza humana, una joven que contará con la ayuda de una poderosa protectora, aunque es posible que no sea suficiente para combatir a la máquina asesina. Ambas deberán confiar tanto en una experimentada Sarah como en una figura del pasado que ha vuelto una vez más.


Reseña:
Me encanta Terminator. Adoro la saga, el personaje, lo que hicieron James Cameron (Aliens, Titanic) y Arnold Schwarzenegger (Depredador, Los Mercenarios 2) con ayuda de Stan Winston (Jurassic Park, Iron Man) y cuatro duros, los repartos que han pasado por todas las entregas, los giros que han dado para tratar de avanzar en ella e incluso enderezarla tras décadas inactiva, el merchandising resultante, el universo que se ha formado alrededor de las películas (novelas, cómics, videojuegos, cruces con otras sagas populares de la ciencia ficción y la acción como "Robocop"), todo el mito levantado alrededor de sus personajes, el impacto en el cine de acción y ciencia ficción, que sus dos primeras entregas sean imprescindibles para entender el séptimo arte en las décadas de los 80 y los 90... Que sí, que soy un fan acérrimo de "Terminator", esta vez entre comillas para señalar que me refiero a saga al completo, a todo lo relacionado con la idea, el concepto y el personaje. ¿Qué quiere decir eso? Que hace falta mucho para que no me guste algo conectado al universo de Skynet.

No sólo me pasa con "Terminator". Por ejemplo, antes mencionaba "Robocop", que sería otro buen ejemplo, pero ahí tenemos también las sagas de "Depredador" (o "Predator") y "Alien", con las que me ocurre exactamente lo mismo, sagas, además, tan conectadas con la del personaje de Schwarzenegger que muchas veces han cruzado sus caminos en el mundo de los videojuegos, en el de los cómics e incluso en el de la literatura. ¡Y también en el cine en algunos casos! Hablamos de sagas muy de los 80, aunque la de "Alien" naciera a finales de los 70 (un prólogo de lo que nos vendría en la década siguiente), enmarcadas en esa dulce mezcla de ciencia ficción y acción (con algo de terror en algunos casos, ojo) y que consiguieron con sólo una entrega una base muy fuerte de fieles seguidores que prácticamente nos tragamos todo lo que tenga que ver con ellas. Da igual lo que hagan con el xenomorfo, con el yautja o con el agente Murphy, que ahí seguiré, como millones de personas, más que dispuesto a disfrutar de sus siguientes historias, aunque sean flojas y sólo dedicadas a nosotros, los que babeamos con cualquier mención hacia ellos, aguantando carros y carretas, y no son pocos ni pocas en los cuatro casos mencionados. Hay más, claro, aunque, por mi parte, ya me iría al cine de terror, con sagas como las de "Pesadilla en Elm Street", "Muñeco Diabólico", "Halloween", "Saw", "Viernes 13", "Hellraiser"... Pero mejor no me despisto. Sigo con "Terminator".

Ha vuelto


En pocas palabras, soy poco subjetivo con esta saga, la verdad. Eso no quiere decir que no vea las cosas como son, pero me es complicado que algo lleve la marca "Terminator" y no me guste. Por supuesto, insisto, que conservo algo de subjetividad; por ejemplo, resulta bastante evidente que "Terminator 2: El juicio final" es bastante superior a cualquier de sus secuelas, sólo siendo capaz de medirse en calidad la primera entrega, que, por mi parte, aún se quedaría varios peldaños por debajo. Y es que la segunda odisea adrenalínica de James Cameron con los cyborgs de Skynet la tengo como una de mis películas favoritas de todos los tiempos, dentro y fuera de la ciencia ficción y la acción, una de esas cintas que he visto tantas y tantas veces que podría recitar los diálogos mucho mejor que el director y los intérpretes. Me parece uno de los mejores filmes de la historia del cine, ahí es nada, seguido bien de cerca por su primera parte, esa oscura "Terminator" que dispuso las bases para todas las que llegarían más tarde. Claro está, todo esto no sería capaz de decirlo de entregas posteriores como "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" o "Terminator Salvation", entregas muy reivindicables, pero que se alejan, y bastante, de las cotas de calidad impuestas por las dos originales. Lo cortés no quita lo valiente, y al César lo que es del César. Mientras las dos primeras "Terminator" son obras maestras, las restantes son buenas, correctas y notables películas de acción, ciencia ficción y efectos especiales, cada una en su justa medida, espectaculares blockbusters, pero sin alcanzar a sus progenitoras. 

Sin embargo, insisto, eso no hace que las quiera menos. Es verdad que la tercera entrega ha envejecido bastante mal en ciertos puntos (ese sentido del humor en los momentos más inoportunos), pero también es cierto que supone una continuación lógica de "Terminator 2: El juicio final", recuperando una línea temporal que el propio James Cameron trataba de cortar por lo sano, aunque fuera sufriendo incoherencias en su propia historia; "Terminator Salvation" seguía ese camino, rompiendo el esquema de "terminator contra terminator viajando al pasado para proteger y asesinar" y llevándonos, al fin, a la guerra contra las máquinas en el futuro posapocalíptico que nos presentaba el soldado Kyle Reese en la primera parte; y "Terminator Génesis" es una tremenda y disfrutable frikada que no se merece todos los palos que lleva recibiendo desde su estreno, y de la que hablé bastante bien cuando la reseñé aquí mismo, precisamente cuando nos llegó en un ya lejano año 2015, prometiendo un reinicio que nunca se produjo del todo, pues pensaba instaurar una nueva trilogía que rompiese con todo lo visto anteriormente, un poco como "Terminator Salvation", aunque las expectativas de las productoras sobrepasaron bastante los resultados finales de ambas cintas, lo cual fue todo un problema, ya que ninguna a de ellas resultó un verdadero fracaso en taquilla. ¿Y qué decir de las series que sacaron con motivo del estreno de "Terminator Salvation"? La genial "Las crónicas de Sarah Connor" y la estupenda miniserie de animación "The Machinima Series", que funciona como precuela de la cuarta entrega. Muy fan de ambas, por supuesto.

El terminator no es el único que vuelve


Como es evidente, no me voy a detener en las novelas, cómics y videojuegos de la saga, más que nada porque acabaría realizando un ensayo que podría intentar que se publicase en papel, pero no me faltan ganas, la verdad, porque hemos tenido conceptos tan interesantes en los mencionados medios como el ya comentado "Robocop versus Terminator" que ojalá podamos ver en el cine algún día, algo nada descabellado si pensamos en cruces como "Alien vs. Predator", "Freddy contra Jason" y "Godzilla vs. Kong". Además, sería una buena forma de revitalizar ambas franquicias, ¿verdad? Quizá ya os estoy dando pistas sobre por dónde van los tiros (nunca mejor dicho) con respecto a mi opinión sobre "Terminator: Destino Oscuro", aunque es algo que va más allá de mi crítica personal de la cinta. Y es que la sexta entrega de la saga (seis partes, que se dice pronto) no ha funcionado tal y como se esperaba, ni dentro ni fuera de la taquilla. A pesar de que en éste caso no ha sido realmente un fracaso, no ha cubierto las expectativas puestas por la productora, además de llevarse palos por todas partes, tanto del público como de la crítica, incluso por aquellos que, como yo, son firmes defensores de la marca "Terminator". A mí me ha gustado, ya os lo adelanto. Sin embargo, tengo varios "peros" que no voy a dejar de señalar, siendo para mi gusto la secuela más floja de toda la saga, luchando por el puesto con una "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" a la que le pesa ser demasiado poco ambiciosa y usar demasiado el humor cuando menos le pega.

Me estoy desviando, ¿o quizá me adelanto? Admito, y sé que los habituales de este blog conocéis muy bien por dónde voy, que si estuviera hablando de una película sin continuaciones, predecesoras o similares, iría directamente al grano y punto, aunque con alguna entradilla más o menos larga. ¡Ya sabéis lo que me gustan los prólogos, preámbulos y presentaciones! Sin embargo, os recuerdo, y sé que no hace falta, que estamos ante una nueva entrega (y, seguramente, no la última) de una ya larga saga, así que ¿por qué no hace un recordatorio rápido de cómo le ha ido al T-800 por el cine? Resulta evidente que para ello debemos comenzar por "Terminator", o "The Terminator" en el original, la cinta de 1984 con la que James Cameron se presentaba en sociedad (o más o menos, si no contamos un cortometraje y su presencia en la curiosa y surrealista "Piraña II: Los vampiros del mar"), y de qué manera. El argumento principal nos mostraba un futuro desolado por la guerra contra las máquinas tras una masacre nuclear a nivel mundial, una situación en la que aparece un líder rebelde que propicia que los seres humanos no sólo empiecen a sobrevivir a las máquinas asesinas, sino que también devuelvan el ataque hasta el punto de que Skynet, el superordenador que provocó tal apocalipsis, perciba que está a punto de perder la guerra. ¿La solución? Crear una máquina del tiempo y enviar al pasado a un terminator, un cyborg, una máquina escondida bajo la piel de un ser humano, capaz de infiltrarse en las filas enemigas y destruirlas desde dentro, al no poder detectarlo sus rivales. A su vez, la resistencia humana manda también al pasado a uno de sus mejores soldados, cuyo objetivo es proteger a Sarah Connor del Terminator. ¿Qué tiene que ver una humilde y joven camarera de los 80 en todo esto? Fácil: es la madre de John Connor, el líder de la resistencia.

Una nueva protectora llegada del futuro


A partir de ahí se nos presenta un filme de pura acción y ciencia ficción con ciertos toques de terror (el futuro de Skynet, no pocas escenas con el Terminator de Arnold), e incluso con algunas gotas del subgénero slasher si lo pensamos bien, pues el T-800 (modelo del más popular Terminator de la saga) no deja de ser en la película como un asesino en serie o psycho killer sobrenatural (moríos de envidia, Jason y Michael) que persigue a la joven protagonista sin descanso, destrozando a quien se ponga en medio. Una verdadera máquina de matar. De este modo, la cinta resultó ser todo un éxito de crítica y taquilla, catapultando la fama de sus realizadores, en especial de Cameron y Schwarzenegger, quien hace aquí uno de sus pocos papeles de villano, y menudo villano. ¿Queréis pasar miedo con él? Pues como si no fuera suficiente con escenas como la de su presentación, la matanza de la comisaría o el enfrentamiento final, ahí tenemos las palabras que le dedica el propio Kyle Reese cuando le explica a Sarah Connor qué es un terminator, palabras que persiguen tanto a los protagonistas como a nosotros durante toda la saga: "El Terminator está ahí fuera. No se puede razonar con él. Es un exterminador. No siente lástima, ni remordimiento, ni miedo y no se detendrá ante nada, jamás, hasta que estés muerta". Impresionante.

Esta joya cinematográfica tuvo tanto éxito que la secuela nos llegó siete años después, prácticamente abriendo la década de los 90. "Terminator 2: El juicio final" se convirtió pronto en una de las películas más taquilleras de la historia, en el mejor trabajo de James Cameron y Arnold Schwarzenegger y en una revolución en el terreno de los efectos especiales, sobre todo en los creados por ordenador, consiguiendo ser un antes y un después al respecto, por no hablar que siempre aparece en las listas de las mejores producciones de la historia, dentro y fuera del campo de la acción y la ciencia ficción, un filme prácticamente perfecto, sin el "prácticamente". La acción recuperaba la estructura de la primera parte, como bien nos indica el brutal prólogo, que ya nos muestra a John Connor dirigiendo la guerra contra las máquinas (el altísimo presupuesto se exhibe desde el minuto uno del metraje, y no es para menos, dado el gran éxito de la primera parte). De nuevo, son enviados al pasado dos guerreros; uno por Skynet; otro por la resistencia de la raza humana. Al fallar el primer terminator, Skynet manda a otro, esta vez no para acabar con Sarah Connor antes de que dé luz a John, sino para exterminar a éste cuando todavía es un niño que apenas sabe defenderse, un objetivo fácil, claro. Sin embargo, hay varias detalles con los que no cuenta Skynet. El primero de ellos es que Sarah Connor lleva años preparándose para la guerra contra las máquinas, produciéndose así una curiosa paradoja temporal (sabemos así que John Connor sabe tanto sobre combatirlas porque le enseña Sarah, quien a su vez fue instruida por Kyle Reese, enviado desde el futuro por John para proteger a su madre... bucle tras bucle tras bucle); el segundo es que el protector que el propio John envía para sí mismo es nada más y nada menos que... un terminator.

Un equipo que suena


Este guerrero defensor de John Connor, que obedece todas sus órdenes porque se lo envía él mismo (continuamos con el bucle tras bucle tras bucle) es un terminator del mismo modelo que el que trató de asesinar a su madre en los 80, una gran manera de colocar a Arnold como protagonista, aunque esta vez en el lado de los buenos, dándonos a un cyborg con el que es imposible no ir encariñándose conforme avanza el metraje y John, ese debutante y jovencísimo Edward Furlong (Cementerio viviente 2, Cero en conducta), lo hace cada vez más humano, mientras la ahora poderosa Sarah Connor (atentos a su brutal evolución) asiste a una extraña relación que al principio ve con desconfianza, después tolera y más tarde siente como más auténtica que muchas de las que ha tenido John con sus antiguas parejas. Para subir las apuestas, el nuevo terminator es un modelo muchísimo más potente y actualizado que el de Schwarzenegger, el cruel, sádico, letal e indestructible (o casi) T-1000, interpretado por un Robert Patrick (True Blood, El Pacificador) que quedaría marcado para siempre por un papel que repetiría en algún que otro cameo (por ejemplo, echad un vistazo a esa joyita incomprendida que es "El último gran héroe"). Pero esta segunda parte no sólo funciona en el apartado de efectos especiales, visuales, reparto y escenas de acción, sino también en el guion, un guion a ratos tramposo con respecto a la entrega anterior, pues mientras ésta nos dice que el futuro no se puede cambiar y que el destino es inevitable, "Terminator 2: El juicio final" viene a contradecirse a sí mismo, señalando que el destino no está escrito y que lo hacemos nosotros, dando un volantazo argumental a la saga que la siguiente película llegó para arreglar.

A pesar de que la historia se cerraba bastante bien (y más con el final alternativo/eliminado que se incluyó incluso en la versión del director), el dinero manda, y pronto se empezó a gestar el proyecto para una tercera entrega donde se pedía el regreso de las estrellas de las anteriores. "Terminator 3: La rebelión de las máquinas" nos llegó en 2003, doce años después de la anterior, y sólo con Arnold como protagonista, dada la negativa de no continuar de Linda Hamilton (Los chicos del maíz, La bella y la bestia) y los altibajos profesionales y personales de Furlong. La estructura volvía a repetirse, con dos máquinas de matar llegadas desde el futuro para destruir y proteger al mismo objetivo, que en este caso volvía a ser John Connor, aunque con algunas ligeras diferencias con respecto a la anterior. Por ejemplo, damos con un John crecidito, que ha perdido a su madre y que se esconde de todo y de todos para no ser encontrado por las máquinas, un John que esta vez no es el único objetivo, pues también lo es su futura esposa, quien codirige la resistencia de la humanidad junto a él, y algunos de sus principales comandantes y tenientes. A por todos ellos va la T-X (Terminatrix), la primera terminator de la franquicia, que fusiona los modelos del T-800 y el T-1000, además de contemplar varios mortales añadidos para convertirla en la cazadora definitiva o como la definen de manera genial en la película: la terminator que caza terminators. Sublime.

Los daños colaterales


Todavía hoy no faltan quienes señalan este título como el más flojo de la franquicia, cuando es tremendamente reivindicable. Es verdad que es la primera entrega que contiene trazas de cierto humor y autoparodia que a ratos sientan bien y a ratos... no tanto. Sin embargo, también es verdad que posee numerosos aciertos y virtudes que consiguen que haya ganado puntos una vez transcurridos los años, por ejemplo, gracias a escenas de acción tan impactantes y propias de las dos anteriores como la del terminator protagonista en el cementerio, su enfrentamiento contra la T-X a puñetazo limpio o su sacrificio final para detenerla. Para ensalzarla aún más debo regresar a lo comentado anteriormente, a ese guion que vuelve a la primera entrega, afirmando que el destino ya está escrito, que todo está conectado y que la rebelión de las máquinas, así como el fin de la humanidad y el alzamiento de Skynet, debe suceder. Y es que recordemos que en "Terminator" la misión de Kyle Reese es la de proteger a Sarah Connor para que dé luz al salvador de la humanidad; en ningún caso trata de evitar el surgimiento de Skynet y la caída de las bombas. Eso ocurre en la segunda parte, con ese brusco giro de los acontecimientos, cuando los protagonistas descubren que hay acontecimientos que se cruzan con ellos y que darán lugar al exterminio de la raza humana. Pero como bien indican los protagonistas en los últimos minutos de "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", el objetivo nunca fue detener a Skynet, sino sobrevivir al holocausto. Y lo consiguen, dando lugar a la siguiente etapa de la franquicia, o a lo que debería haber sido la siguiente etapa, claro.

Si la saga continuaba por esos cauces lógicos que casi se había cargado la segunda entrega, era coherente que tocase "Terminator Salvation", o lo que es lo mismo, la primera cinta de la franquicia que se centraba en la cruenta guerra contra las máquinas cuyos retazos habíamos visto en las tres anteriores. La película venía a romper la estructura de "viaje al pasado para proteger y destruir" centrándose en los primeros años de la guerra de la humanidad contra Skynet, hasta el punto de que en ella vemos a un joven Kyle Reese que aún no conoce a John Connor, interpretado en esta ocasión por Christian Bale (American Psycho, El Caballero Oscuro), al mismo tiempo que asistimos al nacimiento del modelo de terminator de Arnold Schwarzenegger, siendo ese uno de los mejores momentos de un filme que es el único en el que el actor no participa de forma activa y directa, aunque sí de manera más... sutil. La continuidad se mantiene de tal manera que Bryce Dallas Howard (Spider-Man 3, Jurassic World) es quien se mete ahora en la piel de la esposa de John, a la que conocimos en "Terminator 3: La rebelión de las máquinas". Por supuesto, no faltan muchísimos guiños más a todos los demás títulos (atentos a la escena con la moto terminator), un buen montón de máquinas asesinas en su aspecto más primario e incluso un nuevo modelo de terminator que supone un giro en la historia algo pillado por los pelos, si tenemos en cuenta ciertos detalles sobre la creación del T-800. En pocas palabras, "Terminator Salvation" es una producción que debía existir sí o sí. Era lo que tocaba si se quería avanzar con esta saga. ¿Funcionó? Sí y no.

¿Quién persigue a Dani?


Curiosamente, no fue un fracaso en taquilla. Tampoco se convirtió en uno de esos megataquillazos capaces de competir con "Avatar" y Marvel Studios, pero cumplió con los números mínimos (en realidad, sólo "Terminator: Destino oscuro" ha sido el único fracaso taquillero de la saga, y tampoco las cifras lo indican con calidad). Sin embargo, que no fuera ese megataquillazo esperado y las críticas que recibió llevaron a que se cortasen los planes para una nueva trilogía de "Terminator" centrada en el futuro, una que pondría fin a la saga de una manera absoluta, con dos entregas más que nunca se hicieron y en la que seguiríamos viendo más y más detalles que se nos daban a entender en las anteriores cintas. Una verdadera pena, porque "Terminator Salvation" también es muy reivindicable, una brutal cinta de acción y ciencia ficción, un no parar de explosiones, disparos y robots cada vez más grandes, sanguinarios y mortales, capaces de dar miedo al más pintado de los transformers. Llegados a este punto, convenía dar un giro a la franquicia, la cual tardaría otros seis años en ver su nueva entrega, tras numerosos rumores de reiniciarla o reimaginarla con un remake de la historia original. Fue entonces cuando nació "Terminator Génesis", la cual ya reseñé en este mismo blog cuando se estrenó en 2015, por lo que los que leísteis aquella entrada ya sabéis que disfruto muchísimo con ella.

"Terminator Génesis" fue el nuevo intento por comenzar una nueva trilogía con la franquicia y llevarla en una dirección muy distinta a la que estábamos viviendo, usando los viajes en el tiempo y los universos alternativos para jugar con la marca "Terminator" y los personajes más importantes de ésta, dándonos más de una sorpresa por el camino, giros argumentales incluidos (atentos a ese John Connor que redefine las reglas sobre su protección). Lo que trataba de hacer el filme era, como hizo a las mil maravillas ese mismo año "Jurassic World", atraer tanto a los fans más talluditos de la saga como a los nuevos que apenas sabían nada de ella o, en el mejor de los casos, lo más básico. En este caso, si olía todo más a reinicio (o reinicio ligero) que con lo que se había hecho con "Jurassic Park" y la nueva entrega. A ver, ambas producciones son secuelas, pero mientras una (la de los dinosaurios) usó la nostalgia para ir hacia delante en la franquicia, la otra (la de las máquinas asesinas y los viajes temporales) la utilizó para tratar de dar un punto y aparte y comenzar a contar otras cosas, de ahí ese final que presagiaba dos entregas más, una batalla final con el Skynet con cuerpo y la resolución de ciertos misteriosos alrededor de quién había enviado un terminator al pasado para proteger a Sarah Connor cuando sólo era una niña. Cabos sueltos que se quedaron así, lo cual es una auténtica pena, porque el nuevo sendero de la saga prometía bastante.

Sarah Connor sabe cómo resolver un problema de terminators


Hoy, "Terminator Génesis" sería considerada una recuela, o lo que es lo mismo, ese término innecesario que a veces mezcla el concepto de reboot y secuela y en otras ocasiones las ideas de remake y secuela, cuando no es ni lo uno ni lo otro. ¿Se puede ver y disfrutar al completo de esta película en concreto sin ver las anteriores? No. Entonces no es un reinicio. Entonces no es un remake. Es una secuela que trata de abrir otro camino para darle a la franquicia una nueva y necesaria vida, centrándose en este caso, más que en el holocausto nuclear en los viajes temporales y la guerra contra las máquinas. Para ello seguimos a Kyle Reese justo al viajar al pasado en la primera entrega; es entonces cuando sucede algo distinto a lo que conocemos, lo cual lo cambia todo... en parte, porque todo ya ha cambiado cuando descubrimos que la Sarah Connor de los 80 ya es una guerrera que cuenta con un guardián en forma del terminator más clásico de Arnold Schwarzenegger que a su vez se enfrenta al de los 80, en escenas tan impactantes como espectaculares y complacientes para el fan. De ahí mi gusto hacia esta entrega en concreto, no sólo por el reparto, no sólo por tratar de ir más allá, no sólo por las espectaculares escenas de acción, no sólo por su aire de cómic, no sólo por su nostalgia... "Terminator Génesis" intenta reinventarse a sí misma usando las herramientas más clásicas y reconocibles de la franquicia. Y le sale bien, pero no genial, según la crítica y el público. De nuevo, menos taquilla de la esperada, lo que provoca que, una vez más, deba replantearse el futuro de los Connor y el T-800.

No quiero pasar al filme protagonista de la reseña de hoy sin mencionar dos títulos muy olvidados de la franquicia, pero que son ya hoy de culto: "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor" y "Terminator Salvation: The Machinima Series". Ésta segunda no deja de ser una simple curiosidad que amplía el universo de "Terminator Salvation", una miniserie creada mediante animación digital, de ahí lo de "Machinima", que es un término que hace referencia a las creaciones en vídeo usando el motor gráfico de un videojuego, convirtiéndose el mejor ejemplo de ello los vídeos de sagas como "Resident Evil", sobre todo si hablamos de sus primeras entregas. Es la otra serie de televisión, "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor", el título verdaderamente interesante de los dos. Con un estreno en el año 2008, nos presentaba una línea temporal en la que no existe "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", y mucho menos "Terminator Salvation", que aún estaba por estrenarse, por lo que la acción se sitúa poco después de los acontecimientos de "Terminator 2: El juicio final", con Sarah y John tratando de llevar una vida normal sin despistarse, sin olvidar que el segundo sigue siendo un objetivo de las máquinas asesinas, las cuales le atacan de nuevo, sólo que esta vez el protector llegado del futuro era una protectora, nada más y nada menos que una terminator encarnada por Summer Glau (Ángel, Serenity), quien se convirtió casi automáticamente en todo un símbolo friki de la ciencia ficción gracias a la producción. Por supuesto, Arnold Schwarzenegger no se pasó por ninguno de los capítulos, así como tampoco ningún miembro del reparto original, algo que hoy sería impensable (que se lo pregunten a las series de Marvel); por no tener al tito Arnold, ni siquiera su personaje aparecía en la serie. Eso sí, para la "nueva" Sarah Connor se eligió nada más y nada menos que a una Lena Headey (300, Dredd) que todavía no tenía la fama mundial que le concedería "Juego de Tronos". "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor" sólo duró dos temporadas, siendo cancelada sin resolver muchas de sus tramas abiertas y dejándonos con un cliffhanger de los que hacen historia, después de haber jugado fantásticamente con la mitología de la serie durante treinta y un episodios para recordar. ¿Quizá ya es demasiado tarde para que algún canal de streaming la retome?

¿La nueva Sarah o la nueva John Connor?


Y así llegamos, al fin, a "Terminator: Destino Oscuro", nueva entrega creada con el objetivo de lograr lo que no consiguió "Terminator Génesis", pero que se ha acabado llevando más palos que ésta, incumpliendo todavía más las expectativas y confirmando que a veces rescatar los valores que una vez fueron de éxito no hacen repetirlo. Y es que para esta nueva secuela, que venía con un truco que comentaremos enseguida, se cumplía lo que los fans de la saga llevaban tiempo pidiendo con cierta desesperación: el regreso tanto de James Cameron como de Linda Hamilton. Mientras el primero se dispuso a producir la cinta, la segunda llegaba para coprotagonizarla al más puro estilo Jamie Lee Curtis (Mentiras arriesgadas, Todo a la vez en todas partes) en la nueva trilogía de "Halloween", en la que también regresaba su creador, John Carpenter (La cosa, Vampiros). Esta nueva película de la saga se venía a sumar a esa oleada de títulos, cada vez más habituales de ver en los cines, sobre todo si hablamos del género fantástico, que retroceden en la continuidad de la franquicia para seguirla desde cierto punto, ignorando al resto de secuelas. Por ejemplo, volviendo a "Halloween", la llamada "La noche de Halloween", estrenada en 2018, pasaba por encima de absolutamente todas las continuaciones de la saga, contando sólo la primera, la original, y contando una "nueva" historia a partir de ahí. La nueva "La matanza de Texas", estrenada directamente en Netflix en 2022, hacía lo mismo, incluyendo, por supuesto, al único personaje superviviente de la original. "Terminator: Destino Oscuro" aprovecha así que tiene a una guerrera entre guerreras, personajes femenino fuerte y poderoso entre todos los que pueden atesorar tales virtudes, y hace lo mismo, contando, tal cual hace "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor", sólo los dos primeros filmes dirigidos por James Cameron. Craso error.

Como decía con anterioridad, olvidaos de esos términos absurdos como los de recuela; si no has visto "Terminator" y "Terminator 2: El juicio final", apenas te enterarás de nada de lo que ocurre en "Terminator: Destino Oscuro", por lo que tampoco es un reinicio. Estamos, insisto, ante una secuela con todas las de la ley, sólo que prefiere usar la apisonadora para no contar con todas las demás entregas que no le convienen, en vez de usarlas para su beneficio, como sí hace "Terminator Génesis", con bastante acierto, ojo. Mientras que ésta última utiliza el factor nostalgia para avanza, para evolucionar la trama, la nueva entrega con Linda Hamilton lo hace para desviarse, tomar otro camino y... fracasar. "Terminator: Destino Oscuro" no es una mala entrega de la franquicia, que no se me entienda mal, aunque, claro, regresando a las primeras líneas de esta reseña, está claro que la voy a defender sí o sí, pero se hace complicado, porque en mi opinión sí que estamos ante el filme más flojo de toda la saga, el que sale perdiendo ante los demás. Y es normal si pensamos que lo que hace es coger de aquí y de allá conceptos e ideas ya vistos en las anteriores películas para no hacer absolutamente nada con ellos más que permanecer estático, sin más. "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor" y "Terminator Génesis" son los principales referentes de "Terminator: Destino Oscuro", y prefiero hablar de referentes para no hablar directamente de coger herramientas e incluso escenas casi calcadas de ambos productos para ofrecernos una ensalada difícil de tragar cuando llevas un rato pensando "¿pero esto no lo he visto ya?". Sin ir más lejos, por ejemplo, el terminator enemigo en esta ocasión vuelve a ser un modelo de endoesqueleto de metal recubierto por metal líquido, cuando parecía que era algo que ya habíamos dejado atrás gracias al modelo de "Terminator Génesis", ese terminator de terminators en el que se convertía John Connor, sin olvidar al Skynet funcional interpretado por Matt Smith (Morbius, La Casa del Dragón). 

El mortífero REV-9 


El tema no se queda ahí. Cuando acaba la película, sí que queda en el aire cierta aura de reinicio, como ocurre en "Terminator Génesis", sólo que habría que hablar también de remake, una posibilidad que llevaba años barajándose para la franquicia después de "Terminator Salvation". Es curioso como "Terminator Génesis" y "Terminator: Destino Oscuro" se acaban pareciendo tanto en esos detalles que muestran pizcas de reinicios como en los que exhiben el gusto o intento por rehacer la saga de una vez por todas, como si trataran de hacerlo sin atreverse del todo, aunque es verdad que a la cinta de 2015 le sale mejor la jugada, pues esos ingredientes de remake se enlazan estupendamente con el argumento principal, mientras que en este nuevo título todo parece más gratuito y pobre, como si los guionistas no se hubieran esforzado demasiado. Sin ir más lejos, durante la historia se nos descubre que Skynet ya no existe en el futuro, pero que ha sido sustituido por Legión, otra inteligencia artificial asesina, que también ha creado terminators (o algo similar), que también maneja los viajes temporales, que también ve amenazada su "vida" por la resistencia humana y que, por supuesto, también envía a un asesino cyborg al pasado para que acabe con la virgen María que supondrá su final. Es verdad que en este último aspecto de la producción hay cierto giro argumental, interesante, sí, pero que se ve venir de lejos al carecer de ciertos detalles que sí veíamos en la primera entrega original. "Terminator Génesis" trabaja sobre los acontecimientos que ya hemos vivido y disfrutado, en especial en "Terminator"; por el contrario, "Terminator: Destino Oscuro" pretende hacerlo mejor y sufre un retroceso que duele. ¡Incluso el T-800 que interpreta Schwarzenegger es una copia de guardián de Sarah Connor en "Terminator Génesis"! Envejecimiento incluido, ojo.

Visto lo visto, leído lo leído, ¿de qué va exactamente "Terminator: Destino Oscuro"? Para reafirmarse en su intención de pasar de todas las demás secuelas y centrarse en las creaciones de Cameron, el filme comienza con Sarah y John, tal cual los dejamos después de "Terminator 2: El juicio final", en una playa, disfrutando de la vida después de haber evitado el apocalipsis nuclear y la existencia de Skynet y los terminators. ¿O no? Parece que antes de desaparecer por completo, Skynet logró enviar al pasado a otro T-800 (sí, el modelo de Arnold) que pilla desprevenidos al hijo y a la madre, acabando con el primero de una vez por todas, para luego alejarse sin que Sarah pueda hacer nada. La acción nos sitúa más tarde décadas después, con otros dos viajeros del tiempo llegando a su pasado; uno, un terminator muy avanzado, conocido como REV-9, capaz de dividirse en dos; el otro, una soldado de la Resistencia que hará lo que sea para proteger a su objetivo. Sin embargo, todo es más complicado de lo que parece, y la trama se enreda aún más cuando aparece la mismísima Sarah Connor, quien lleva años recibiendo mensajes cifrados sobre agujeros temporales de parte de un desconocido que resulta ser el mismo T-800 que asesinó a John, el cual ha adquirido autoconciencia después de separarse durante tanto tiempo de Skynet, pudiendo incluso formar una familia y entender como nunca antes a los humanos. Todos deberán unirse para lograr que Dani Ramos sobreviva, sin saber bien qué papel juega exactamente en el futuro. ¿Es la nueva Sarah Connor? ¿O, en realidad, es la nueva John?

Una vez terminator, siempre terminator


En un vistazo rápido, "Terminator: Destino Oscuro" tiene bastante buena pinta. Y que no se me entienda mal, porque al verla la sigue teniendo, siendo poseedora de algunas de las mejores escenas de acción de la saga y de otras que están a la altura de las circunstancias, siendo, curiosamente, las menos interesantes aquellas que nos llevan a un futuro donde ya no existe Skynet, ni ninguno de los elementos que nos son familiares después de cinco entregas, una serie de dos temporadas y una miniserie de animación. Estamos ante una película que es un no parar de acción; desde el primer encuentro con el REV-9, que termina con la impactante aparición de Sarah Connor, hasta esa espectacular batalla final en la que todo el equipo se une para acabar con un terminator que parece más invencible que nunca, una batalla bastante larga y que contiene momentos tan geniales como el enfrentamiento en el avión militar. Por supuesto, es un filme repleto de efectos especiales y visuales, y en este caso seguimos la costumbre de los últimos años, con un CGI asombroso en algunos momentos y más pobre en otros, aunque siempre a buen nivel. Además, la ambientación y el tono más hispanos (o latinoamericanos, como se prefiera) le van como anillo al dedo, pues es algo que va enlazado a la franquicia desde la primera entrega, con esos minutos finales de una Sarah Connor embarazada pidiendo gasolina o todo el trasfondo que tienen ciertas partes de "Terminator 2: El juicio final". Hasta en eso han sido cuidadosos para que conste que "Terminator: Destino Oscuro" debería convertirse en la tercera entrega oficial de la franquicia, en vez de en la sexta. Pero no debería hacerlo si el coste es reciclar ideas hace tiempo dejadas atrás.

Antes he mencionado unos cuantos conceptos que se repiten en esta nueva cinta. Hay otros, claro, en ocasiones tan nimios que son casi imperceptibles (ciertos detalles de la batalla entre el REV-9 y el T-800, por ejemplo), pero uno de los más grandes es el secreto de Grace, la protectora de Dani llegada del futuro, interpretada por la carismática Mackenzie Davis (Black Mirror, Otra vuelta de tuerca). Llegados a cierto punto de la historia, y sin ser esto un spoiler, se nos descubre, aunque alcanzados esa parte ya lo podemos sospechar, que es una soldado mejorada cibernéticamente, es decir, tiene superfuerza, mayor resistencia y más velocidad, el camino que va el soldado humano convencional al terminator de Skynet (perdón, de Legión). Esto funciona bastante bien, sobre todo porque Grace no es invencible, y a veces, si se esfuerza demasiado o recibe más daño del que puede aguantar, se estropea. Sin embargo, ¿no hemos visto algo así? ¿Qué es el Marcus de "Terminator Salvation"? Sí, algo, muy, muy parecido, aunque se acerque más al terminator habitual. Y sí, en "Terminator: Las crónicas de Sarah Connor" también hallamos retazos de esta idea, una gran idea, que luce impresionante en un blockbuster de acción y ciencia ficción, pero que no deja de ser un reciclaje. Peor se pone la cosa cuando vamos conociendo a Grace en mayor profundidad, siendo un personaje tan exageradamente agresivo que resulta desagradable en más de una ocasión, como si los guionistas, al no saber cómo hacer un personaje femenino al estilo de Sarah Connor, se hubieran pasado de la raya, desequilibrando a una protectora que parece ver enemigos donde no los hay, y eso, en una saga donde en el bando de los buenos hemos tenido a Kyle Reese y al T-800 de "Terminator 2: El juicio final", duele, y mucho.

Grace, la guerrera mejorada


Y es que si nos adentramos en el terreno de los personajes, el tema chirría bastante, siendo la entrega donde más ocurre. Dani Ramos, interpretada por una sobreactuada Natalia Reyes (Queda la tarde, Chess), no sólo no tiene ningún carisma, sino que no hace nada para que le cojamos cariño o sintamos el asesinato de sus seres queridos, a los que el REV-9 va masacrando sin ningún esfuerzo. Ojo, porque tanto Grace como Dani son las supuestas verdaderas protagonistas del filme, quedando relegados el T-800 y Sarah Connor a meros comparsas y secundarios, más o menos bien usados, pero si las protagonistas no funcionan, porque sus personajes no funcionan, ¿qué nos queda? Tirar de la nostalgia que ofrecen los clásicos, aunque eso tampoco va bien, y menos con la que debería ser la estrella de la cinta, la recuperada Linda Hamilton, que a ratos parece cansada y sin saber exactamente qué hace en la historia más allá de regresar porque el T-800 tiene una cuenta que saldar con ella (redención). Se convierte en protectora y en mentora, sin que ninguno de los dos términos termine de cuajar al cien por cien, dando la sensación al terminar la producción de que, al contrario que Jamie Lee Curtis en las nuevas "Halloween", tendría que haberse mantenido apartada de la franquicia. Sin ir más lejos, las ideas alrededor de su personaje, ofrecidas en "Terminator Génesis", funcionan mejor y tenían mayor futuro que las que sobrevuelan a esta envejecida Sarah Connor. Una pena, pero, como decía anteriormente, no siempre lo que piden los fans van a funcionar como se espera. 

Eso sí. ¿Qué sería de un filme de "Terminator" sin la presencia de Schwarzenegger y la de un villano a la altura? Ambos son, sin duda, de lo mejorcito de la película, aunque con ciertos matices, porque también son personajes muy, muy mejorables. El T-800, insisto, sigue la línea del maduro/envejecido guardián de "Terminator Génesis", aunque todavía más humano, algo para lo que se da una explicación que a mí, personalmente, me ha convencido bastante poco, llegándonos a ofrecer más de un momento cómico bastante penoso. Y es que se lleva confundiendo lo de humanizar al terminator protector con el hecho de que haga chistes desde "Terminator 3: La rebelión de las máquinas", cuando deberían fijarse más en el perfecto T-800 de "Terminator 2: El juicio final"; por cierto, el concepto de que haya un terminator que mate a John Connor y luego se una al bando de los buenos también se exploró, precisamente, en la verdadera tercera entrega de la franquicia, con ese T-850 que era enviado al pasado después de asesinar a John en el futuro, al cual pudo acercarse por los recuerdos de la niñez que tenía por haber sido su protector un modelo similar. De ahí pasamos al REV-9, interpretado por un más que eficiente Gabriel Luna (Agentes de SHIELD, The Last of Us), ofreciéndonos un terminator que recicla mucho tanto del T-1000 como de la T-X, sobre todo esa mezcla de animal y robot, haciéndolo muy amenazador, lo cual es bastante importante en una entrega de esta franquicia, pues si no hay peligro real hacia los protagonistas o existe la sensación de que estos podrían fácilmente vencer al terminator de turno, la impresión de terror, de persecución y de acoso que debería transmitir, se pierde por completo. Aquí hay un momento en el que tienen que unirse los cuatro protagonistas contra el REV-9, así que imaginaos lo bien que cumple como terminator enemigo, aunque no pueda contarse entre los favoritos de la saga.

Terminator contra terminator, todo un clásico


Pasando a personajes más secundarios, me ha parecido tan curioso como simpático el gran peso que tienen en el filme los intérpretes españoles, aunque teniendo en cuenta que parte de la historia se ha rodado en nuestro país tampoco debería ser tan extraño. Por ejemplo, en la piel del padre de Dani, tenemos a Enrique Arce (El corazón del guerrero, Criminales a la vista), mientras que la "esposa" del T-800 (Carl) está interpretada por Alicia Borrachero (Isabel, Tiempos de guerra), sin olvidar la presencia de Tristán Ulloa (Los sin nombre, Lucía y el sexo). Qué queréis que os diga, pero gusta que nuestros actores y actrices tengan más proyección internacional que la de los típicos proyectos y personales, además de que gusta ver que no son los mismos de siempre una y otra vez, haciendo los mismos papeles una y otra vez. Si nos adentramos en otros aspectos del filme, encontramos una banda sonora más que correcta, sustentada principalmente en los acordes más conocidos de la franquicia, tan inolvidables como ya icónicos para el cine de acción y ciencia ficción, así como una dirección más que correcta de Tim Miller (Deadpool), quien tras el exitazo que tuvo con cierto Mercenario Bocazas tendría que haber tenido mejor suerte con una saga que nunca ha fallado de tal forma en taquilla. De verdad, una lástima que le haya tocado a él, porque tiene ideas, capacidad, talento y ritmo suficiente como para darnos otro nuevo taquillazo antes de que nos demos cuenta.

"Terminator: Destino Oscuro" se estrenó en el año 2019, tan sólo cuatro años después de "Terminator: Génesis", siendo la entrega de la saga lanzada con menos tiempo de diferencia desde la llegada de su predecesora. Mientras escribo esta reseña han pasado ya casi otros cuatro años, y no hay noticia alguna de que vayamos a tener una nueva "Terminator" pronto; ni siquiera se vislumbra en el horizonte. De llegar a tenerla, seguramente sea ya sin Arnold Schwarzenegger de por medio, y mucho menos con Linda Hamilton regresando una vez más, y dudo que James Cameron se atreva a volver, y menos después de unas declaraciones en las que entre unos y otros apuntaban los errores de la producción. Y es que tanto reciclar ha sido al final un tremendo error, sobre todo cuando llevas a cabo una historia que parece haber sido montada con una larga lista de escenas e ideas eliminadas de las anteriores. Pocos son los caminos que le quedan a la franquicia si se desea continuar con ella, claro, porque no es obligatorio que prosiga eternamente. ¿Quizás un remake de verdad, cambiando algunos detalles de la "Terminator" original? ¿Quizá volver a esos conceptos de "Terminator Génesis" que presentaban terminators tratando de acabar con los padres e incluso abuelos de Sarah Connor en épocas pasadas? ¿Quizá regresar el sendero de "Terminator Salvation"? ¿Por qué no una "Terminator Salvation" de una única entrega que sirva para cerrar la saga definitivamente? ¿Y una nueva serie que haga todo esto y más?

Por John


Sé que le doy a "Terminator: Destino Oscuro" una nota mejor de la que se merece. Sé que me dejo llevar por mi amor hacia la franquicia, ese amor subjetivo y, a veces, cegador del que ya os he hablado al comienzo de la presente reseña, y que también tengo por otras sagas. Pero ¿qué le voy a hacer? También soy alguien que, al final, se queda antes con las virtudes que con los defectos. Y sí, a ratos la película parece hecha sin verdaderas ganas, sus personajes chirrían en un momento u otro, su fracaso la ha convertido en una trilogía acabada al empezar y lo peor es que es una cesta de reciclaje repleta de ideas y conceptos desechados o ya vistos una y otra y otra vez con anterioridad. ¿Y? Es un gustazo friki poder ver de nuevo a Linda Hamilton con Arnold Schwarzenegger en un filme de "Terminator", es un disfrute ver al actor interpretar (¿por última vez?) al T-800, molan mucho sus escenas de acción, ese comienzo es de los más potentes de todas las entregas de la franquicia, el REV-9 es una gran amenaza que nos hace revivir la indefensión clásica de los protagonistas de cualquier título de "Terminator", tenemos la banda sonora con los acordes clásicos y, qué demonios, es difícil no emocionarse ante ese "por John" que sobrevuela todo el gran último acto. Quizá sea hora de que el T-800, Skynet y los Connor descansen una buena temporada, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que, tarde o temprano, volverán. Estad seguros. Siempre vuelven.


Nota: 7,5/10


Reseñas cinematográficas: Cuernos

 

Ficha Técnica

Título original: Horns
Director: Alexandre Aja
Intérpretes: Daniel Radcliffe, Juno Temple, Max Minghella, Joe Anderson, James Remar, David Morse, Kelli Garner, Heather Graham, Kathleen Quinlan, Michael Adamthwaite, Kendra Anderson, Jay Brazeau, Alex Zahara, Don Thompson, Nels Lennarson.
Guion: Keith Bunin
Música: Robin Coudert
Género: Terror, fantástico
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 120 minutos
Año: 2013


Sinopsis:
Ignatius "Ig" Perrish afronta los peores momentos de su existencia. El único amor que ha conocido, Merrin Williams, ha sido encontrada asesinada tras una fuerte discusión entre ambos, justo la noche en la que la chica le confesó que pensaba cortar la relación. Todas las miradas apuntan a Ig como el más que posible culpable, afrontando una serie de calumnias, airados comentarios e iracundas miradas de vecinos y amigos. Mientras trata de esclarecer lo que ocurrió, Ig cae en una noche de sexo, alcohol y blasfemias, sólo para despertarse a la mañana siguiente con una gran resaca... y un par de cuernos en la frente. Pero las extrañas protuberancias no llegan solas, sino que le proporcionan a Ig la habilidad de que cualquiera que los mire le confiese sus más oscuros secretos, como si todos quisieran pedirle permiso para cometer los más horribles pecados. Lo que al principio será una maldición, se convertirá en una diabólica bendición a la hora de hallar al auténtico asesino de Merrin, sobre el que hará caer la ira del mismísimo Diablo.


Reseña:
¿Qué sería de Stephen King sin las adaptaciones cinematográficas de sus obras? Sería difícil dilucidarlo con precisión, pero no resultaría descabellado pensar que el éxito del que goza hoy día le hubiera llegado más tarde, mucho más tarde. El talento del de Maine es innegable a estas alturas de su carrera, y si no me creéis sólo hace falta leer "It (Eso)", "Apocalipsis", "La Torre Oscura", "Cementerio de animales" o "El pasillo de la muerte" para comprobarlo. Sin embargo, y teniendo en cuenta el gran alcance que tienen los medios audiovisuales, junto a lo temprano que alcanzaron el celuloide los trabajos del Rey, se hace bastante evidente que la pantalla grande fue de gran ayuda para que se diera a conocer mundialmente. El mismo King se ha posicionado en varias ocasiones al respecto, admitiendo que le debe mucho al cine, y que no sólo no lo olvida, sino que le está muy agradecido. Al fin y al cabo, y como él ha comentado en más de una entrevista, si a las salas van millones de personas que quizá no lean, es posible que cuando salgan de ver el filme, les apetezca disfrutar del libro cuya adaptación acaban de visionar. Si lo pensemos bien, no le falta razón al escritor de "El resplandor". Con que de esos dos millones de personas la mitad haga lo que dice el novelista, el negocio está asegurado. Incluso si la mitad de la mitad corren luego a comprar el libro de turno. Y que conste que hablamos de cifras muy bajas para las que se manejan en Estados Unidos, así que imaginad el cómputo global, en especial si nos referimos a Stephen King, uno de los escritores de terror más prolíficos de la historia, y también uno de los más adaptados, recogiendo solamente "Carrie" nada más y nada menos que cuatro películas. Si nos ponemos a hacer cuentas, las cifras resultantes marean. Sí, King tiene mucha, mucha razón al respecto.

Centrémonos en "Carrie". Contó como realizador con el soberbio Brian de Palma, quien dirigió a un reparto que contaba con talentos tales como los de Sissy Spacek, Amy Irving, John Travolta y Piper Laurie. Los efectos especiales de impresión no faltaron a la cita, el filme no pudo ser más ambicioso y rápidamente se convirtió en un clásico del cine de terror, lanzado tan sólo dos años después de que se editara la novela original. Stephen King en el cine no empezaba con buen pie, no, sino con uno de los mejores, con varios para ser más exactos. Con semejante inicio, ¿cómo no triunfar? Sí, es cierto que después de los 80 las adaptaciones de obras del de Maine caerían en una especie de sopor bastante insoportable, parece que hasta ahora, cuando se han vuelto a activar las películas King con más pretensiones que las de conservar los derechos de los libros. Sin embargo, en una década tan floreciente para el cine de género como imaginativa e impresionante, el autor estaba en la gloria con respecto al traslado de sus trabajos a la gran pantalla, y aunque mucho más tarde continuaría teniendo alegrías como "Cadena perpetua", "Eclipse total" y "La milla verde", el terror quedaría muy atrás, intercambiándose por otros géneros que plasmar en el celuloide. Por entonces, todo lo que escribía el Rey era adaptable para productores y empresarios de Hollywood, de ahí que a veces saliera lo que salía, con el consabido disgusto del escritor; y eso sin contar con las secuelas bastardas de algunos de sus títulos más famosos. ¿O alguien es capaz de olvidar las interminables entregas de "Los chicos del maíz", o la insidiosa secuela de "Ojos de fuego"? Hay que tener tragaderas para verlas, y eso que uno está bastante versado en lo referente a mal cine de terror. Pero centrémonos, porque no toca hablar de Stephen King, sino de Joe Hill. Y si así es, ¿qué tienen que ver ambos?

Ig y Merrin, juntos para siempre


Joe Hill es el "pseudónimo" de Joseph Hillstrom King, o lo que es lo mismo, uno de los tres hijos del de Maine, precisamente el que mayor éxito ha conseguido gracias a la palabra escrita. Tenemos entre manos a un autor que ocultó su apellido para que nadie pudiera acusarle de favoritismos o enchufes, para que nadie lo juzgase por él y para que ningún editor le publicara por el simple hecho de ser quien era. Y desde "Fantasmas", su primer libro, Joe Hill lleva dando buenas muestras de que no sólo es el Príncipe del Terror, sino más que digno heredero de su progenitor. "Fantasmas", una antología de relatos fantásticos y de terror, puso el listón muy alto, pero Hill no se detuvo ahí, sino que su primera novela, "El traje del muerto", iba más allá de la literatura King, resultando una historia tan espeluznante como terrorífica de principio a fin. Si bien "NOS4A2" confirmó que era hijo de su padre, "The Fireman" ha vuelto a dejar claro que le encanta mezclar la fantasía con el terror, y no quedarse sólo en éste género, por mejores resultados que le dé. Eso sí, antes de convertirse en todo un King con "NOS4A2", uno de sus mejores trabajos (¿cuál de ellos es malo?), Hill nos trajo "Cuernos", donde se alejaba por completo de su padre para demostrar de lo que era capaz él mismo sin recurrir a las características de éste. Fantasía y terror se mezclaban en una trama de venganzas y un ligero humor negro que le sentaba de maravilla, todo adornado con tragedia y amor. "Cuernos" es cien por cien Joe Hill, lo que explica la razón de que sea la primera de sus novelas en convertirse en una película. Una gran elección que termina siendo un notable filme.

"Cuernos", el libro original, nos contaba las vicisitudes de Ig Perrish, quien todavía sufre una enorme depresión por el asesinato de su novia, Merrin Williams, un crimen del que muchos le creen culpable en el pueblo donde creció junto a un grupo de amigos al que no perteneció el amor de su vida hasta que la conoció en la iglesia. Una noche, Ig Perrish hace un buen montón de "cosas malas" que lo alejan de Dios hasta el punto de que al amanecer descubre que le han salido unos pequeños cuernos en la cabeza. Por si la situación no fuera ya de por sí lo bastante extraña, no tarda en comprobar que la visión de las protuberancias provoca en la gente que se entregue a sus más bajas pasiones después de confesarlas e incluso pedirle permiso al mismo Ig para cumplirlas, como si fuera el propio Satanás. Mientras navega en el pasado de su vida con Merrin, el joven halla a su asesino, hallando secretos bajo secretos en su relación con la chica y el entorno que los rodeaba. Poco a poco, y conforme los pecados de sus vecinos le inundan, Ig acepta en lo que se ha convertido y en lo que ha de convertirse para conseguir la venganza que tanto ha deseado desde la muerte del amor de su vida. Como dicen, el Diablo está en los detalles, y le toca a él cogerlos todos para metérselos por la garganta a quien destrozó su idílica existencia.

Algo raro le pasa a Ig


Como podéis comprobar, la trama principal del filme de "Cuernos" no se diferencia demasiado de la que contiene la novela, sólo que, en cierto momento, elige tomar un camino distinto que el libro ya presagiaba. Sin desvelar demasiado, en la obra de Hill se descubre muy pronto quién es el verdadero asesino de Merrin, siendo el resto de la historia un compendio de flashbacks que nos llevan de la mano para conocer la intensa relación entre Ig y Merrin, además de todos los sucesos previos al fallecimiento de la chica, mientras Perrish trata de lidiar con el efecto de los cuernos y qué hacer exactamente con el asesino de Merrin. Por otro lado, en la cinta de Aja el misterio alrededor de la identidad de este personaje ocupa buena parte del metraje, siendo la producción muy cercana al cine de venganzas sobrenaturales al estilo de "El Cuervo" de Alex Proyas, con la que no son pocas las cosas que tiene en común (historia de amor, protagonistas destinados a estar juntos por encima de todo, personajes masculino que consigue habilidades sobrenaturales para vengar a su chica). Son dos caminos diferentes para una misma historia, uno nunca mejor que el otro, aunque es cierto que lo que se echa de menos en la novela (más venganza y terror) se tiene en la película, y viceversa (mayor profundidad de los personajes, más emotividad, un pasado más desarrollado para los protagonistas), teniendo en el filme un perfecto complemento a la obra de Hill. En mi opinión, esto es lo que debería ser una adaptación cinematográfica, un trabajo que fuera un extra para el título original, la personal visión del libro por parte del director, respetando al mismo tiempo el mensaje primordial de la historia. No hace falta realizar un calco exacto de la novela, pero sí conservar los detalles esenciales de su ADN. Alexandre Aja cumple con creces con este cometido, interesándose por otros aspectos de "Cuernos" que Hill trató muy superficialmente, más preocupado por el pasado de sus personajes y las razones que los llevaron a la situación en la que se hallan en el libro.

Sin embargo, "Cuernos" de Aja cae en un error bastante básico a la hora de trasladar un argumento literario a una producción hollywoodiense, y éste es el de simplificar la trama para que quepa en el metraje, algo que ocurre mucho cuando la obra original es demasiado extensa para que todo esté en la película. Sin alejarnos del universo King, a éste ya le ocurrió lo mismo con la miniserie televisiva "It", donde las capas de profundidad de la novela desaparecían para quedarse con la historia de terror de un monstruoso payaso enfrentado a siete niños con mucha imaginación. "It (Eso)" es un libro de más de mil páginas, así que o se hacía de esa manera, o directamente no se hacía, y algo similar ocurre con "Cuernos", llegando a no explicarse del todo bien ciertos sucesos como las razones que llevan al asesino de Merrin a hacer lo que hace, un deplorable acto que sí que se narra con todo lujo de detalles en la novela. Aun así, insisto, diría que no sólo ha sido decisión obligada por condensar toda la historia en dos horas de película, sino también por el hecho de que Aja ha elegido otra vía para contar las vicisitudes de Ig Perrish y sus cuernos, hasta el punto de que el clímax final es una pasada de rosca bastante importante, espectacular, pero bastante alejado de lo que nos encontramos en el libro, donde es un final con un bonito epílogo, mientras que en la cinta parece que se les ha acabado el tiempo. Sí, también es un final de fiesta, tras los demoníacos fuegos artificiales, bastante emotivo, aunque no el epílogo que la historia de Ig y Merrin piden. Digamos que la sombra de "El Cuervo" es bastante alargada para Aja. No son malas noticias, y aquí vuelvo a repetirme, porque la venganza de Ig aterriza diabólicamente sobre los responsables de la muerte de Merrin y quienes le han señalado como culpable a pesar de conocer la verdad. Escenas como la del psicodélico viaje de Terry Perrish, o el ataque a cierta camarera atestiguan que Aja ha puesto toda la carne en el asador a la hora de hacer más aterradora una historia que es más fantástica en su formato original. Y para ello el director se sirve también de los cuernos que dan nombre a la particular odisea de nuestro protagonista.

Listo para la venganza


No cabe ninguna duda de que lo que más llama la atención de la novela de Joe Hill es que a Ig Perrish le salgan cuernos de la noche a la mañana, y nunca mejor dicho, porque precisamente el libro empieza así, sin prólogos de ninguna clase, con el joven sufriendo las protuberancias antes de darse cuenta de lo que ocurre con ellas, lo que da lugar a algunas de las mejores escenas de la película, ligeramente suavizadas con respecto a la historia original. Por ejemplo, el encuentro entre Ig y el cura es mucho más revelador de lo que nos muestra el filme, y todas las conversaciones con sus padres son demoledoras. Pasamos así de un cierto humor negro al ir sacando a la luz los peores secretos de los vecinos de Ig a sentir incluso pena por él por ir descubriendo aquello que ni siquiera desea conocer, como los peores sentimientos que tienen sus seres queridos hacia él. Cuando Ig deja de preocuparse por los cuernos, halla en ellos el arma perfecta para dar con el asesino de Merrin, y eso es lo que pasa, muy tempranamente en la novela y de forma más tardía en la producción cinematográfica, y ya cuando hemos tenido unas pocas venganzas de por medio. Alexandre Aja es un director notable, y en el fantástico y el terror se desenvuelve como pocos, llegando a realizar joyitas como el remake de "Las colinas tienen ojos", así que no es de extrañar que maneje con soltura un argumento tan fantástico como el que se nos presenta, incluyendo todo el tema de los cuernos, la traición, la venganza, los ángeles caídos y, por supuesto, Lucifer, retratado en el libro con mayor sutileza que aquí en el filme. Precisamente, si no fuera por la dirección de Aja, la cinta hubiera acabado en derroteros muchos menos ambiciosos y más de telefilme, al estilo de unas cuantas películas King. Por fortuna, no es así, y resulta perfecta la elección de Aja como realizador de la primera obra adaptada de Hill.

Pocas quejas podemos tener hacia el reparto, aunque la mayor de ellas, al menos para quienes hemos leído "Cuernos" antes de ver la película, es la elección de Max Minghella como Lee, el mejor amigo de Ig Perrish, tan diferente en físico al de la novela que resulta hasta irreconocible. Por lo demás, hay que admitir que tenemos a actores y actrices la mar de competentes, y no sólo en papeles protagonistas, sino como secundarios, ya que encontramos incluso a David Morse y a James Remar, intérpretes que se comen la pantalla sólo con aparecer en ella durante unos segundos. Sin alejarnos del entorno de Ig, tenemos también a un eficiente Joe Anderson como su hermano (qué poco partido se le saca en el filme a todo el tema del jazz), así como una atractiva y morbosa Kelli Garner como Glenna, nuevo interés amoroso de Ig y miembro del grupo de amigos donde también estaban Lee y, más tarde, Merrin. Sin olvidarnos del desagradable papel secundario que interpreta Heather Graham (a la que se echa cada vez más de menos en la gran pantalla), hay que poner la lupa en los dos protagonistas, Ig Perrish y Merrin Wiliams, o lo que es lo mismo, el profesional Daniel Radcliffe y la talentosa Juno Temple. Hay que admitir que el primero ha sabido deshacerse bastante bien del manto de Harry Potter, y eso se debe en gran parte a filmes como "Cuernos", inmersiones en el fantástico y el terror (no nos olvidemos de "La Mujer de Negro") cuando no se embarca en comedias románticas muy bien construidas. Por esfuerzo no será, y menos por talento, porque Radcliffe lleva más allá un personaje al que Hill no le saca todo el partido que puede en la novela. Se nota que está bien dirigido por Aja, quien no deja nada al azar, ni siquiera la banda sonora de la cinta, con una soundtrack que va desde David Bowie hasta Marilyn Manson, cuyo "Personal Jesus" aparece en una de las mejores escenas del filme. A modo de curiosidad, en "Cuernos", el libro, se hace una mención bastante divertida a Harry Potter, y sobre los seleccionados para Ig Perrish antes que Radcliffe, ¿sabíais que tanto Shia LaBeouf como Aaron Paul estuvieron cerca de conseguir el papel? No malas elecciones, no, aunque prefiero por mucho al ganador, un Daniel Radcliffe en estado de gracia, capaz de ser vulnerable, cruel y vengativo cuando el momento lo requiere.

¿Es Ig el mismísimo Lucifer?


En definitiva, "Cuernos" de Alexandre Aja cumple con creces con varios cometidos. Por un lado, el de ofrecernos otra notable producción fantástica en la filmografía de un realizador que debería ser más popular; y por otra parte, la misión de llevar por primera vez al cine a Joe Hill. Si comparamos con "Carrie", es evidente que "Cuernos" sale perdiendo, pero tengamos en cuenta que no son los mismos tiempos, y que lo que valía antes no vale ahora, y viceversa. Teniendo en cuenta todo lo que podría haber salido más a la hora de trasladar "Cuernos" al mundo del celuloide, la novela sale muy, muy bien parada, siendo una adaptación más que decente, aunque se quedé por detrás del material original, algo que era casi inevitable debido a la alta calidad que atesora el libro del hijo de Stephen King. No tenemos entre manos la película del año, y hasta nos llegó tarde (también se estrenó tarde en Estados Unidos, ojo), conteniendo algunos defectos que le restan muchos puntos que obtiene en los primeros minutos, pero si como adaptación funciona, como filme fantástico y de terror también, a pesar de sus altibajos. Los confusos pasos de Ig con los cuernos, los flashbacks, el descubrimiento del verdadero asesino de Merrin, las diferentes habilidades que va mostrando el protagonista, los secretos de los habitantes del pueblo, la forma en la que la localidad va perdiendo la cabeza... Si estáis dispuestos a entrar en el juego que nos proponen Aja y Hill entonces disfrutaréis de "Cuernos", hayáis leído o no la novela, la cual recomiendo encarecidamente. ¿No conocéis al Príncipe del Terror? Pues ya va siendo hora.


Nota: 8,5/10