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sábado, 7 de diciembre de 2024

Iniciativa CS

 

Éramos pocos y parió la abuela. ¿No es ese el dicho? En este caso, y perdonad por el burdo montaje de la fotografía que encabeza esta entrada, la cosa va referida al hecho de que... ¡tenemos nueva sección en vuestra cueva favorita! Bueno, en realidad, no es una nueva sección, y casi que diría que no es nada nuevo en nada salvo en un par de detalles, pero dado que aquí somos muy de presentaros cualquier novedad relacionada con el blog, por pequeña que sea, ahí vamos, justo semanas antes de terminar un 2024 en el que no he podido ponerme al día y comenzar un 2025 en el que espero hacerlo, y no sólo me refiero a este humilde y pequeño rincón de Internet. Y es que, como bien sabéis quienes sois habituales de la Cueva del Extraño, siempre intento ofreceros algo más que las consabidas reseñas y novedades sobre libros, cómics, series, películas y videojuegos, entre otros. Juegos para que os involucréis, curiosidades, relatos, anécdotas, artículos... Todo es poco para vosotros, sin negar que también sean intentos (bien encauzados o no; eso os lo dejo a vuestro buen juicio) para expandir el blog y que encontréis en él algo más que en los otros, sin olvidar que sea un espacio que pueda complementarse al del resto de redes sociales (Facebook, Twitter/X, Instagram...). El caso es que este nuevo "proyecto" que os traigo guarda muchas características de todo lo que he mencionado. Pero antes de contaros más, dejad que os descubra el origen de la Iniciativa CS.

Corría el año 2017 cuando comencé a colaborar en la web cultural Chica Sombra, repleta de reseñas, análisis, entrevistas, exposiciones, reportajes y una tonelada más de contenido interesante. Una web de la que os he hablado por aquí en alguna que otra ocasión, y en la que no sólo hacía (hago) reseñas, sino también artículos y algún que otro especial, todo muy encaminado a lo cinematográfico y lo literario, aunque es cierto que de vez en cuando me escapaba a las viñetas de los cómics, al universo gamer y a la pequeña pantalla. La mayoría de las obras que he ido reseñando allí eran colaboraciones con las propias editoriales, así que imaginaos qué gustazo. Penguin, Dolmen, Almuzara, Panini Cómics, Obelisco, La Biblioteca de Carfax, Planeta... ¡y todas las que me dejo! Es cierto que alguna que otra faltaba, pero no me podía quejar, porque prácticamente nos llegaban volúmenes de todas las editoriales nacionales. La pila de pendientes llegaba a ser tan grande a veces que teníamos que cortarnos un poco a la hora de pedir e ir sin cuidado. Al fin y al cabo, se trata de leer y reseñar, leer y reseñar, leer y reseñar... no de ir acumulando por el simple hecho de tener cada vez más y más libros, aunque la tentación era y es grande, claro. Los lectores somos así, sobre todo los muy, muy, muy lectores. Ya sabéis, los que somos capaces de protagonizar memes al estilo de tener una pila de pendientes mayor que la pila de leídos.

Además de las reseñas también aportábamos bastante publicidad a la obra que nos mandaban. Fotografías en redes sociales, vídeos, anuncios... Vamos, que el tema no se quedaba sólo en unas cuantas líneas en la web, líneas que no eran cortas, además, al menos por mi parte, aunque bien es cierto que las reseñas que hago en Chica Sombra no alcanzan la extensión que tienen aquí, en la Cueva del Extraño, más que nada porque en esas intento ser más conciso, más centrado en los puntos clave, y en este, mi espacio más personal, me permito enrollarme más. De este modo, en Chica Sombra mis reseñas son más regulares y habituales, y aquí, en la Cueva del Extraño, no tanto; lo uno por lo otro. No hay que olvidar que a pesar de que las editoriales y otros colaboradores (los propios autores, por ejemplo, en especial cuando el libro es de autopublicación) no exigen fechas concretas para los análisis y reseñas, sí que piden, indirectamente, que no se retrasen demasiado, lo que quiere decir que hay que tener cuidado con no publicar las reseñas de un año tras otro, una "obligación" que no tengo en la Cueva del Extraño. Sin exigencias, pero con responsabilidad. 

El caso es que andaba yo pensando, ya desde hacía tiempo, si podía utilizar las reseñas que iba haciendo en Chica Sombra en otro espacio. ¿Por qué no? No nos mandaban los libros y cómics en exclusividad para la web. Además, si se publicaban en otras áreas, eso ayudaría a la publicidad de la obra en cuestión, y de eso se trata al final, ¿verdad? Un modo de marketing, por así decirlo. Tampoco echaba cuentas con que fueran reseñas compartidas, sino que se publicaran en otra parte al pasar el tiempo, como una especie de recordatorio. Pero ¿dónde republicaría las reseñas y análisis de Chica Sombra? Por supuesto, aquí, en la Cueva del Extraño. Así también tendría material extra para ir regularizando las entradas del blog y darle más caña, además de visibilidad. ¡Marketing sobre marketing! Todo el mundo gana. Nadie pierde. Así que tocaba ponerse a ello. Tras mucho pensarlo, después de darle muchas vueltas, aprovechando que Chica Sombra anda estos días de reestructuración, allá voy. ¡Chica Sombra llega a la Cueva del Extraño! ¿De qué forma? Ya he dicho que son reseñas, aunque no exactamente iguales que las de aquí. Podría señalizarlas de alguna manera. Y es ahí donde entra la Iniciativa CS.

Efectivamente, habitantes de la Cueva. CS viene de Chica Sombra. Al principio, pensé en añadir lo de CS en los títulos de las entradas referidas a las reseñas que llegaran de la web, pero teniendo en cuenta que las publicaciones cuentan con etiquetas, ahí encontraréis lo de CS (lo cual permite también que con sólo buscar la etiqueta entre las secciones del blog podáis acceder a todas las reseñas que provengan de Chica Sombra), para no confundir a nadie y que los lectores os centréis en la reseña en sí. Tampoco habrá muchas más diferencias, por no decir ninguna; cuando se trate de cómics vendrán con imágenes del mismo, ya sean portadas o viñetas interiores; las fichas técnicas continuarán la estructura de este blog; y, además, como añadido típico de la Cueva del Extraño, cada reseña tendrá su correspondiente nota, la cual no aparece en Chica Sombra, ya que allí los análisis van sin ellas. Sin embargo, aquí es una tradición desde su apertura, por lo que he decidido seguir manteniéndola también en este tipo de análisis más cortos y concisos. Espero que esto sirva para actualizar más a menudo el presente blog, al mismo tiempo que os ayuda a conocer más la web Chica Sombra, imprescindible web cultural, como me gusta llamarla. Eso sí, tranquilos, no os esperéis una avalancha de reseñas de allí como sustitutas a las que podría ir haciendo aquí, cien por cien la Cueva del Extraño. La web no va a sustituir al blog. ¡Nada de asustarse! Es simplemente un complemento. Una forma más de que los dos espacios en los que escribo material similar se fusionen en ciertos puntos. Nada más. Como siempre, espero que os guste y amplíe así la cantidad de lecturas y visionados que se vayan añadiendo a vuestras listas de pendientes. No dejéis de opinar sobre ello en los comentarios.

¡Comienza la Iniciativa CS!

 

jueves, 31 de octubre de 2024

Las cinco pesadillas más terroríficas de Nicolas Cage

 

Hacía mucho, mucho, mucho tiempo que no preparábamos un especial de Halloween en vuestra cueva favorita. Tanto que tendríamos que retroceder hasta el año 2020 para encontrar una entrada que, precisamente, comienza con unas palabras muy parecidas. Porque, a pesar de que pueda parecer mentira, aquí, en la Cueva del Extraño, nunca he publicado demasiados especiales de Halloween. ¡Con lo que me gusta el terror! ¿Entonces? No ha surgido, así de simple. Y cuando ha surgido alguna idea, no me avergüenza confesar que me la he llevado a otro lado, a otro rinconcito de Internet, así de fácil. En ocasiones han sido artículos y otras veces han sido listas dedicadas a obras centradas en el género (libros, películas, series, videojuegos, cómics). El caso es que la última vez que le dedicamos un especial a Halloween en este blog fue para hablar del escritor R. L. Stine (La casa de la muerte, Sangre de monstruo), mediante una mezcla de artículo y lista (ahí es nada) en la publicación "Las cinco pesadillas más terroríficas de R. L. Stine", un texto que, por cierto, quedó finalista en los Premios Ignotus del año 2021. Básicamente, consistió en celebrar Halloween con mis cinco títulos de "Pesadillas" favoritos, dedicándole unas breves palabras al popular autor. Y parece que la cosa cuajó bastante bien.

Entonces, ¿por qué no repetir? Vuelvo a lo de antes: por la falta de oportunidad. Cuando aparecía ésta, la dedicaba para otros blogs y webs en las que colaboro en ocasiones. Incluso a veces aprovecha tal o cual idea halloweenera para escribir en alguna revista en papel, si es que surgía la invitación, claro está. Fue entonces cuando comencé a pensar lo olvidado que tenía el blog en estas fechas. ¡Justo en estas fechas! ¡Precisamente en estas fechas! Con lo que yo amo el terror, el género que se podría considerar como el pilar de este rinconcito de Internet. Ya iba siendo hora de recuperar los especiales de Halloween, que no son una tradición de la Cueva del Extraño, aunque... ¿Y si lo fueran? ¿Y si aprovechara este año y mis continuas intenciones de darle a este espacio la regularidad que se merece para crear otra tradición de vuestra cueva favorita? Un artículo de Halloween al año, donde, a partir del dedicado a R. L. Stine, y en honor a sus "Pesadillas", sacar el terror de quienes no tienen como algo habitual el visitarlo. Lo del escritor fue un juego de palabras en el título de la entrada, sí, para mezclarlo con su más popular y mejor vendida colección de libros. Pero ¿por qué no extenderlo? Y tuve una idea. Buena o mala... ¡No lo sé! Pero era una idea, y parecía aprovechable en una época donde las listas y selecciones de obras del género suelen ocupar bastante espacio. ¿Y si elegía cinco pesadillas de artistas que no suelen tenerlas? Es decir, cinco películas, series, cómics, videojuegos y libros de autores que no son precisamente considerados maestros del terror. Y aun mejor. La imagen de cabecera sería la de cada uno de ellos sentado en un sofá o sillón, según lo que encontrara por la Red, a juego con el artículo de Stine, para aproximarlo todo aún más. ¡Ya lo tenía! ¡La idea parecía pedir a gritos salir de mi cabeza! Y, de repente, tuve claro quién iba a ser el protagonista del Halloween de 2024: Nicolas Cage (Arizona Baby, Hechizo de luna).

Pero... ¡Si Nicolas Cage sí que hace terror! Y buen terror, además. ¡Y de todo tipo! Es cierto que la carrera del actor en los terrenos del género fantástico es cada vez mayor desde hace unos años, aunque nada comparable con el resto de su filmografía si hablamos de porcentajes. Y es que se cuentan más de cien películas que ha rodado como actor. ¡Con 60 años mientras escribo esto! Una brutalidad que tiene su explicación en una de sus más polémicas y divertidas etapas que han dado para oleadas y oleadas de memes de Internet, porque menudas idas y venidas ha tenido la carrera de Nicolas Kim Coppola, sobrino del mito Francis Ford Coppola (El padrino, Drácula de Bram Stoker) y familia de unos cuantos artistas más de la interpretación. Siempre viene bien recordar su verdadero nombre, que sólo utilizó en sus dos primeras producciones y que se cambió por el molón Nicolas Cage (basado, en parte, en Luke Cage, el superhéroe urbano de Marvel) para que nadie le acusara de conseguir proyectos por enchufe familiar. A estas alturas, pocos pueden dudar de su calidad como intérprete, ¿verdad? Pocos por no decir nadie. Te guste o no te guste Nicolas Cage, creo que ya va siendo hora de admitir que es más que un meme, más que su propio género cinematográfico en sí mismo y más que un generador de filmes míticos. Hablamos de uno de los mejores actores del medio, uno de los más influyentes, uno de los más queridos y uno de los más populares de las últimas décadas. ¡Si hasta se interpreta a sí mismo en una película! Que alguien supere eso. O que lo iguale, al menos.

Hablaba antes de sus etapas, y es que pocos actores las tienen tan definidas como Cage, en este caso algunas relacionadas con problemas personales, sobre todo económicos; eso sí, todas ellas demuestran la versatilidad de un intérprete que ha hecho de todo y ha encarnado a todo tipo de personajes, incluyéndose, insisto, a sí mismo. Antes de los 90, parece que le iba más el cine independiente, aunque a veces se dejaba arrastrar por alguna que otra comedia romántica. Ya en los 90 se convirtió en toda una estrella del cine de acción gracias a taquillazos como los de "La Roca", "Cara a cara" y "Con-Air", entre otros, al mismo tiempo que ganaba halagos y buenas críticas gracias a producciones más profundas como "Leaving Las Vegas" y "Ojos de serpiente". Lo cierto es que durante la primera década del actual siglo XXI no se desvió demasiado de esta forma de meterse en proyectos, siendo 2011-2012 los años en los que más comenzó a observarse algo preocupante en su filmografía. Cage empezó a participar en cualquier producción que le ofrecían, iniciando así una extraña fase en la que casi todo lo que hacía iba directo al mercado del vídeo, corriendo el riesgo de acabar como muchos de sus compañeros de profesión, antaño estrellas de la gran pantalla. Thrillers y filmes baratos de acción fueron sus principales trabajos en una época en la que se descubrió que todo provenía de sus excesivos gastos y problemas con la hacienda pública de Estados Unidos, sin olvidar la mala gestión de sus ganancias, por parte de su administrador, que lo llevó a casi estar en la más absoluta ruina. Y en 2018, para sorpresa de todo el planeta, resucitó; no fue de la noche a la mañana, sino que se había estado labrando ya con títulos que llamaban bastante la atención, como "Objetivo: Bin Laden" y la cinta de género "Mamá y papá" (ya adelanto que no la he incluido en la lista de sus pesadillas, aunque ha faltado poco). Sin embargo, "Mandy" y su participación en esa joya maestra de la animación que es "Spider-Man: Un nuevo universo" se convirtieron en un antes y en un después a las que seguirían obras como "Pig", "El insoportable peso de un talento descomunal", "El cazador de búfalos" y "Dream Scenario", entre muchas otras.

Ante una filmografía así, las producciones centradas en el terror y la fantasía se quedan en nada, aunque es imposible negar lo esenciales que han sido para reflotar su carrera, incluso geniales gamberradas como "Willy´s Wonderland", títulos incomprendidos como "Prisioneros de Ghostland" y entretenidas frikadas como "Jiu Jitsu", bonitos recordatorios de que Cage aún no se ha alejado del todo de esas producciones en las que parece que sólo él quiera estar, sin importarle nada más. "Arcadian", "Portal al más allá", "La noche de los desaparecidos", "Ghost Rider: El Motorista Fantasma", "Señales del futuro", "Next", "Besos de vampiro", "En tiempo de brujas", "Ghost Rider: Espíritu de Venganza"... Por favor, señor Cage, siga bailando con el fantástico, que se le da bien. Y sí, sé que me han faltado muchos títulos por mencionar, pero algunos tendré que guardarme para la lista, ¿no? ¡Y sólo podía elegir cinco! Si esto sale bien, para Halloween de 2025 tendremos más pesadillas de otras celebridades poco dadas a tenerlas. Como es evidente, no esperéis directores, actrices o escritores relacionados con el terror. ¡Ahora el juego es otro! ¿Tenéis alguna idea por ahí? ¿Queréis que se haga algún especial con ese nombre que os pasa ahora mismo por la cabeza? Pues ya sabéis dónde está la cajetilla de comentarios para darles caña. Reconozco que ahora mismo tengo tanto de nuestro querido Nick en el coco, que poco puedo pensar en cualquier otro, pero teniendo en cuenta que aún queda un año para ello, no hay ninguna prisa. Mientras tanto, ahí os dejo con las cinco pesadillas más terroríficas de Nicolas Cage. ¡Ah! Y no dudéis en compartir las vuestras y opinar sobre las propuestas. En este blog siempre estamos abiertos a vuestros comentarios. Y antes de que se me olvide y el tito Cage me haga uno de sus memes... ¡Feliz Halloween! 


5- Furia ciega

Reconozco que me ha dado el gustazo de colocar este olvidado título de Nicolas Cage en esta lista. ¡Y eso que no es precisamente de terror! Bueno, es más bien acción sobrenatural con toques muy fantásticos que sobrevuelan el género, así que por ahí se puede escapar. Nos llegó en esos años en los que Cage estaba a punto de comenzar en el terreno del videoclub (nostalgia a tope, lo sé), años en los que el 3D volvió a estar de moda en todo el mundo. ¡Yo tuve la suerte de disfrutar de "Furia ciega" en el cine, y en 3D! Una gozada de serie B tirando a Z, con un Nicolas Cage en su salsa, en modo chulesco, teñido de rubio e inmortal (él, no su pelo, aunque va incluido en el lote; a esas alturas, sus peinados eran un actor más de la película). Sectas satánicas, huidas del Infierno, el Contable de William Fichtner (Prison Break, Ninja Turtles), referencias a la genial serie de televisión "Sobrenatural", sexo, persecuciones, las bravuconerías de un Nicolas Cage que se lo pasa bomba... ¿Placer culpable? Placer a secas, en realidad. ¡Venganza sobre ruedas! Molonidad en hora punta.

4- Renfield

Pasamos de una frikada a otra, aunque la de ahora levantó bastante polvareda y creó mucha expectación cuando se anunció. ¡Nicolas Cage como Drácula! ¡Como el mismísimo conde Drácula! Gran villano de una función protagonizada por su sirviente Renfield, interpretado en esta ocasión por Nicholas Hoult (X-Men: Días del futuro pasado, El menú). La película, a pesar de habérsela pegado en taquilla, es pura diversión, gamberra hasta decir basta y nos plantea un escenario tan terrorífico como de cómic. Cage está soberbio como un monstruoso y villanesco Drácula. Todavía recuerdo las reacciones que provocó su aspecto cuando se mostraron las primeras imágenes del rodaje. ¡Babeando nos tuvieron a los fans del actor! Una de sus más entretenidas joyas cinematográficas de los últimos años. De verdad, hay que darle una oportunidad. Una pesadilla bastante reivindicable.

3- Color Out of Space

Nicolas Cage y H. P. Lovecraft (Los mitos de Cthulhu, En las montañas de la locura). ¿Hace falta decir más? Imprescindible que esté aquí. Una adaptación bastante fiel de la historia del de Providence, donde, además, sus efectos especiales prácticos nos recuerdan todas las razones de que "La cosa", la obra maestra de John Carpenter (Halloween, Vampiros), esté considerada como una obra lovecraftiana. Hay que reconocer que lo más delirante del filme no es la interpretación del sobrino de Francis Ford Coppola, y ya es decir, sino toda la serie de locuras y bizarradas que se aglutinan alrededor de la familia protagonista después de que un extraño meteorito aterrice en su granja. No dejo pasar la ocasión de recordar que en los 80 ya tuvimos una primera adaptación del relato de Lovecraft, titulada "Granja maldita" y protagonizada por un joven Wil Wheaton (Cuenta conmigo, Star Trek: La nueva generación). A pesar de contar con numerosas virtudes, mucho mejor la de Cage, os lo aseguro.

2- Mandy

Aquí tenemos el título que salvó a Nicolas Cage. No es ninguna broma. Tampoco es una exageración. Esta lisérgica, brutal, sangrienta y pesadillesca (lo cual lo hace perfecto para esta lista) búsqueda de venganza fue uno de los motivos de que el actor pudiera salir de los directos a vídeo y volver a recibir elogios incluso por los críticos más feroces. Un espectáculo visual que navega entre la más bella de las poesías y el más oscuro de los malos sueños, con una trama tan cercana en ciertos puntos a "Furia ciega" (aunque siempre preferiré "Drive Angry 3D") que no pocos salieron a afirmar que se trataba de su versión de autor. Viajes psicodélicos mediante drogas duras, moteros demoníacos, sectas y Nicolas Cage combatiendo con hachas artesanales e incluso con una motosierra... contra otra motosierra. No es para todo el mundo y debería estar en el primer puesto de estas cinco pesadillas, pero llegó... Satán.

1- Longlegs 

La consagración del regreso de Nicolas Cage como estrella cinematográfica y pequeño mito del género fantástico, sin olvidarnos de cómo se ha colocado el director Osgood "Oz" Perkins (La enviada del mal, Soy la bonita criatura que vive en esta casa) en el objetivo de todas las productoras del mundo, y no es para menos, ya que con los diez millones de dólares que ha costado la cinta, se ha llegado a los 126, sumando las ganancias nacionales e internacionales, convirtiéndose en uno de los bombazos del 2024, en crítica y público. No es para menos, porque la campaña publicitaria ha ido entre lo enigmático y lo macabro, con llamadas de teléfono realmente aterradoras, fotografías de crímenes y un tremendo misterio alrededor del aspecto que luce Cage como el asesino en serie Longlegs, una transformación que aunque choca en un principio, resulta cada vez más siniestra conforme avanza un filme que bebe mucho de "El silencio de los corderos", eso sí, mezclando muchos de sus aspectos con el cine de terror satánico. Y es que en "Longlegs" el verdadero villano es el mal, totalmente puro, sin ambages de ninguna clase. Mención aparte merece la actuación de Maika Monroe (It Follows, The Stranger). Y muy atentos a lo que está preparando Perkins, demostrando una y otra vez que es más que el hijo del mítico Anthony Perkins (Psicosis, El abismo negro). ¿Os he dicho ya que es el realizador de "The Monkey", la adaptación del relato homónimo de Stephen King (Christine, Dolores Claiborne), incluido en la antología "Skeleton Crew"? Otra combinación ganadora.


¿Y para vosotros? ¿Cuáles son las pesadillas más terroríficas de Nicolas Cage?


Repaso al 2023: Recogiendo lo sembrado, reediciones terroríficas, el cole de Lisey y un Ignotus en casa

 

¡Y fin! Ahora sí. De verdad de la buena. Parece mentira que hayamos tardado tanto en llegar, pero, al final, lo hemos hecho. ¡Victoria! Ha costado, aunque aquí estamos. Y eso que la racha de entradas en 2023 era bastante buena, pero las últimas semanas de 2024, y digo "últimas" refiriéndome a las vividas mientras escribo estas líneas (casi a mediados del mes de octubre; bendita spooky season), están siendo... rocambolescas. Y me quedo corto. Atentos a esa palabra, porque la llevo usando bastante desde que estoy viviendo algunos de los peores y más definitorios momentos de mi vida, y se dice pronto. ¡Ah! Seguro que ahora queréis algún spoiler, ¿verdad? Pues no. Toca esperar al resumen de 2024, el cual, espero, no se postergue tanto. Aun así, pensad que el de 2022, el del año pasado, se publicó en el mes de noviembre de 2023, y eso que 2023, como vais a comprobar en las siguientes líneas, fue un año extremadamente tranquilo, un año que empezó más bien regular y terminó por todo lo alto. En el buen sentido, por supuesto.

En ese sentido, se podría decir que 2023 no ha sido un año demasiado distinto a los demás desde que realizó estos repasos anuales en el área de lo personal, una especie de epílogos, como bien sabéis los habitantes habituales y fieles de la Cueva del Extraño (os quiero un montón, de verdad que sí), a las selecciones anuales de lo mejor del año en lo referente a series, cómics, videojuegos, cine y literatura. La verdad es que a estas alturas dudo mucho que seáis muchos (si es que queda alguien) los que lleguéis hasta aquí y no os durmáis si empezáis este tipo de entradas, pero, ey, como desahogo no vienen nada mal, os lo garantizo. A lo que iba, porque 2023 no empezó muy distinto a otros años, es decir, con algún que otro bache, económico en este caso, que fue mejorando, aunque, esta vez, de manera distinta, porque la mejoría fue más rápida, más grande y llegó a niveles de pensar lo típico de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy", porque si no el tortazo iba a ser de aúpa. Y ese tortazo lo estoy sintiendo ahora finalizando el 2024. Sin embargo, entre que dicen y tengo verificado que todo pasa por una buena razón (excepto la muerte, ¿verdad?) y que no es la primera vez que me caigo/me derriban (o lo intentan), puede que la subida de 2025 sea importante comparada con la bajada del actual año. Como dicen por ahí, el karma es sabio, y sabe exactamente cómo y cuándo actuar. Hola, karma. Tenme paciencia para el año que dentro de poco se iniciará.

Dicho todo esto, me vais a permitir que haya ciertos temas de 2023 que no comente. Temas de los que iba a hablar, a los que iba a hacer mención como hacía en cada una de estas publicaciones desde hace ya siete años (se dice pronto), pero que ahora debo guardarme para explayarme a gusto (¿o no?) durante el próximo resumen personal de 2024. Me vais a disculpar, si es que todavía queda alguien por ahí dispuesto a leer estos mamotretos, pero ni siquiera voy a dar la más mísera pista al respecto. En cuanto la dé, seguro que sospecháis de lo que estoy hablando. Es más, seguro que si hay por ahí alguien que lea estas líneas y que esté más o menos al día de mis redes sociales, ya sabe de lo que estoy hablando. Tranquilos todos. Tranquilas todas. Voy a ser bastante discreto y no contaré nada que no deba contar, al menos, hasta que llegue el momento, si es que llega, claro. Por ahora, me vais a disculpar. Os lo solicito. Os lo pido. Incluso os lo suplico. Pero aunque sea dejaros un poco atrapados en las arenas del misterio, me tenéis que permitir (y si no, os lo vuelvo a implorar) que deje ciertos temas de 2023 para el 2024, por lo que parece que este año esta publicación será más corta de lo normal. ¿O quizá no?

Como decía en líneas anteriores, el 2023 fue de regular a bien para luego ir a genial. Nada mal, ¿verdad? En todos los ámbitos, diría yo, aunque, con el tiempo dándome una perspectiva más global, quizás en el plano personal no iba todo tan bien como parecía. Y eso que 2023 fue, por ejemplo, el primer año que pasamos con Damián, nuestro perro, el artista de cine al que adoptamos a finales del año 2022, después de mucho buscar a un nuevo hijo peludete. Curiosamente, nos pasamos todo 2023 sin saber exactamente su edad, así que celebrábamos su cumpleaños el día en el que lo adaptamos (¿o nos adoptó él a nosotros? Un poco de todo, ¿verdad?), con la creación, por una parte, de que era más mayor de lo que parecía y la suposición, por otra, de que, en realidad, era bastante joven; os adelanto que ganó ésta última (la mía, ejem). Tampoco tuve mucho mérito, pues la energía que mostraba nuestro querido Damián era la de Flash, el superhéroe. Mordía, saltaba, lloraba, ladraba, volvía a morder, no paraba quieto... A mí me daba la impresión de que era por pasar de vivir en el campo, solito, buscando agua y comida continuamente, sin compañía, sin una cama, sin un techo y sin nadie que lo achuchara hasta estrujarle bien estrujado. Algo así sí que era, pero también era porque era (es) más jovencillo de lo que la otra parte pensaba. De nuevo no voy a adelantar acontecimientos. Damián, eso sí, se acabó relajando (sólo un poquito, tampoco nos pasemos) y siendo uno más de la familia, aunque eso lo fue desde el primer momento en el que posamos nuestros ojos en él. Y espero que también ocurriera al contrario. Todo indica que sí.

Pero ¿qué tal se lleva Damián con el resto de hijos peludetes de la casa? Ya sabéis, sí. Kraken, el mismo de "¡Liberad al Kraken!" (muy grande siempre Liam Neeson, sobre todo a la hora de presentar a mi gato), y Casper, el gato-fantasma amistoso. Lo cierto es que al principio era todo un show ver cómo se llevaban. Los gatos marcaron bastante el terreno, tanto que el perro sólo se acercaba a ellos para tratar de que jugasen con él, algo que conseguía de cuando en cuando persiguiéndolos por toda la casa. Poco a poco, algo fue cambiando; no las persecuciones, por supuesto. Damián empezó a ser quien ganaba terreno en el hogar familiar, hasta que han terminado respetándose mutuamente. Ni garras ni mordiscos, aunque sí algún que otro arrebato de juego agresivo de cuando en cuando. Lo gracioso es que cuando llega el otoño, y el invierno empieza a saludar tímidamente, ninguno de los tres entiende de enfrentamientos ni de rivalidades. ¡Que llega el frío! ¿Eso qué significa en casa? Que toca compartir el sofá. No pelearse por el sofá, que sería lo lógico teniendo en cuenta que no tienen problemas en jugar a eso en primavera y verano, no. Como si supieran que el calor entre ellos es la mejor manta, no tienen ningún reparo en ocupar los tres el sofá, bien pegaditos cuando las cosas se ponen heladas... ¡y a pesar de la estufa! Por supuesto, esto quiere decir que no hay sitio para nadie más en el sofá. Para nadie. Y cuando digo nadie es nadie, que os quede claro. Y las mantas también para ellos, que conste. No quieren sus camitas en el suelo, no. Sofá. Estufa. Mantas. Si es que hay que quererlos. Y mucho, os lo aseguro.

¿Y qué tal Damián con Lisey, la reina de la casa, mi alma gemela, la razón de mi existencia? Una Lisey que ha afrontado el 2023 cumpliendo tres añitos que ha aprovechado al máximo. Por ejemplo, creciendo con Damián, al que ha pasado de ignorar un poco (¿quizá pensando que era otro gato?) a ser uno de sus principales compañeros de juegos, un amigo de cuatro patas, un hermano peludete al que adora y quiere con locura. ¡Si vierais los abrazos que le da! Y los lametones que le sacude él hasta que se muere de la risa. Están para comérselos. En casa teníamos claro que le iba a sentar muy bien crecer con un perro, sin menospreciar a los gatos (en general, el pensamiento es que le iba a venir muy bien crecer con animales, y así está siendo), y así ha sido, así está siendo. Lisey y Damián son ya hermanos, y conforme crecen, más lo son. Y mientras uno ha llegado a casa, la otra sigue creciendo, y a menuda velocidad. Y eso que soy su padre y que la veo día a día, disfrutando de ella cada segundo, pero, aun así, sorprende que hace "dos días" fuera una garbancita y ahora (bueno, el ahora de 2023) sea una linda personita rubia, que corre en vez de andar, y que tiene a su propio perro al que ama con locura, con el que juega y al que incluso saca a pasear de vez en cuando. Es más, ella insiste, en su adorable cabezonería, en coger la correa y pasearlo, aunque a veces hay que avisarla de que se detenga un poquito para que Damián haga su correspondiente pipí. Y lo que no es pipí, claro.

Igual suena a cliché. Puede que parezca incluso redundante. No me enfado si me decís que no he descubierto América. Pero, sí, 2023 ha sido un año decisivo para Lisey, aunque, siendo tan peque, ¿no lo son todos? Y no me refiero sólo a todo el tema de las etapas. 2023 ha sido el año en el que más he visto evolucionar a mi hija, en todos los aspectos, sobre todo por gracias a uno muy especial: su primer año de colegio. ¡Y qué primer año! Reconozco que al principio estaba más nervioso que ella, y bastante asustado. ¿Cómo reaccionará? ¿Me echará de menos? ¿Se hará daño? ¿Le pasará algo? ¿No estará contenta? Y así en un bucle infinito que se fue disipando conforme pasaban los días y Lisey iba cada vez más contenta al colegio, cada vez se lo pasaba mejor, cada vez hacía más amigos y cada vez era más feliz incluso con sus profesoras y profesores, que la trataban de auténtico lujo, con un cariño que hace que se me reblandezca el corazón todavía hoy. ¡Qué gran colegio! Y qué decir de los otros padres, de los otros niños. Ver a mi hija trayendo sus deberes, sus evaluaciones, más orgullosas que "toas" las cosas, contentísima por poder enseñarlo todo en casa, ver sus fotos en fechas como Halloween y Navidad, ver cómo se va animando a socializar, ver cómo va aprendiendo y cómo va superando dificultades, es una sensación... única. En realidad, no existe la palabra para describirla, pero esa se le acerca bastante. ¡Y es sólo el primer curso! A saber qué más llegará. Seguro que todo bueno. Eso espero. Ante todo que mi niña, mi amor, mi todo, sea feliz. Ahí estaré para ayudarla a ello, tanto dentro como fuera del cole (porque varios de los mejores momentos del curso, y ahora estoy siendo algo egoísta, los he vivido con ella dentro de clase, en una iniciativa que el colegio dispone para que los padres puedan visitar a los alumnos y trabajar con ellos durante las horas lectivas). 

Dejando temas personales a un lado, es hora de ir a los profesionales, ¿no? Aunque 2023 no ha sido la bomba en ese sentido, se nota que se va recogiendo lo sembrado en años anteriores, y si 2022 fue bastante flojo al respecto, este 2023 ha ido mucho mejor, como si el salto después de coger impulso se estuviera produciendo ya. Yendo de menos a más, y os puedo asegurar que hay algún "más" que esperaba con muchas ganas, 2023 ha sido el año en el que he vuelto a visitar las páginas de las antologías de Diversidad Literaria, más concretamente participando en el segundo volumen de "Crónicas MicroVampíricas", dedicada, como su título bien indica, a esos seres nocturnos que se alimentan de la valiosa sangre; siempre es un placer participar en una antología de Diversidad Literaria, que van por concurso y ponen a prueba mis reflejos escritoriles al ser todas (o casi todas) de microrrelatos. También he participado en el segundo volumen de "Cuéntame un cuento", ya sabéis, la antología anual que se hace en la web cultural Chica Sombra, y cuyos relatos suelen aparecen nominados en los Premios Ignotus de los últimos años (también ha noticias sobre los Ignotus, por cierto). 2023 ha sido el año en el que se ha publicado el tomo de lujo (con su tapa dura y todo) "Ecos de Japón", una antología de Matraca Ediciones centrada en el País del Sol Naciente, un proyecto bastante ambicioso. Todo eso en lo que respecto a publicaciones conjuntas en papel, y sin contar alguna que otra sorpresita que me reservo para el resumen de 2024, y que tiene que ver con una revista de género bastante chula. Una pista: artículo va, artículo viene.

En cuanto a otras áreas de publicación y/o colaboración, en 2023 mi querido golfo Dani (Richard Manueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeel) y yo hemos seguido repasando libro a libro al de Maine en la Iniciativa Stephen King en el podcast "Los supervivientes del Indianápolis", con bastante éxito, diría yo, aunque es algo que, en realidad, dicen nuestros oyentes, o como los llamamos nosotros, los oyentes constantes (guiño, guiño). Hay que reconocer que se ha ido construyendo una agradable y fantástica comunidad alrededor de este podcast, en especial en torno a la Iniciativa Stephen King, con bromas privadas, comentarios e incluso algún que otro directo. Y no paramos, vamos. ¡Si incluso a principios del 2023 me visitó Dani en Málaga para hacer un programa en riguroso directo! Qué grandes días fueron. ¡Tienes que volver, golfo! También he podido publicar otro artículo en la web "La rueda suelta", esta vez dedicado a la película "El exorcista" y su trayectoria, en honor a su cincuenta aniversario y al estreno de una nueva entrega que, lamentablemente, no ha colmado las expectativas. Y no me olvido de "Legendaria: mitos contados e ilustrados", un increíble proyecto en el que escritores e ilustradores nos unimos para una exposición en Madrid que se centraba en leyendas e historias del folclore nacional. Ojito con "Legendaria", porque se estaba preparando algo muy especial para que alcanzara a más público... ¿A más lectores? Igual ya he dado una pista bastante clara. ¿O no? Espero tener buenas noticias pronto. Ojalá en próximos resúmenes anuales.

Toca hablar de lo malo, claro. Hay que hacer autocrítica o, al menos, señalar cuando lo que uno piensa que va a salir, al final, no sale. Tres han sido los proyectos que no han podido cristalizarse en 2023 por diversos motivos, aunque los personales han sido los principales, no os voy a engañar. De uno de ellos no puedo contaros nada porque es un secreto muy secretoso que si os descubriera me arriesgaría a que la editorial me dé una paliza... o dos; mientras puedo contaros algo más, sí señalo que 2023 iba a ser un año muy ajustado para un proyecto de tal magnitud, porque es grande, os lo aseguro, y muy importante, y ojalá funcione tan bien como espero, aunque eso depende de vosotros, los lectores. Los otros dos proyectos no tienen ningún misterio, y son las secuelas de "Cinco tumbas sin lápida" y "Drácula contra la Momia: Batalla por Chicago", en el caso de la primera hablaríamos de la tercera y última entrega, y en el de la segunda iría acompañada de la reedición definitiva (sí, creedme que lo es, creedme) de la novela original; en ambos casos hay también noticias en el futuro, pero como he comentado a más de un lector y de una lectora, 2022 ha sido un año en el que los proyectos se han ido amontonando, y ahora toca descongestionar esa acumulación, lo que quiere decir que, poco a poco, irá saliendo todo lo que tengo pendiente, porque sacarlo todo de golpe sería contraproducente para todos; desde las editoriales encargadas de la publicación de cada título hasta el bolsillo y hartazgo de los propios lectores, pasando por mí mismo, claro. ¿Cómo haría las presentaciones? ¿Cómo hago la publicidad? ¿Cómo gestionaría cada libro? Complicado, complicado. A este punto de la presente entrada (aunque no lo considero algo malo, que conste) también añadiría que tanto este blog, la Cueva de Extraño, como el artículo que publiqué el año pasado en "La rueda suelta", han quedado finalistas en los Premios Ignotus de 2023, en las categorías de página web y artículo. Ha habido otra nominación, pero con un desenlace muchísimo mejor. Aun así, insisto, quedar nominado y entre los finalistas de los Ignotus, un año más, es ya de por sí un gran premio. Y bien contento que lo recibo, y más si es con dos nominaciones que han acabado en la final. Tremendamente satisfecho de que, un año más, mi nombre se vea por ahí.

Empiezo por la única publicación en solitario que he tenido en 2023 y que, por un lado, ha sido una que ha revitalizado uno de los títulos de mi bibliografía, pero que, lamentablemente, ha sido la única de ese año, lo que supone que tampoco he publicado nada nuevo en 2023, aunque sí algo... y ya es decir, con respecto a 2022, por lo que prefiero quedarme con el vaso medio lleno y señalar que lo sembrado se va recogiendo, de ahí parte del título de esta publicación. Poco a poco, poco a poco. Ese libro ha sido "El que se esconde", publicado en un ya lejano año 2016, y cuya primera edición se ha agotado durante el 2023, de ahí que se hiciera necesaria una segunda edición con la que se ha aprovechado para relanzar la historia, con una nueva portada, una nueva revisión de erratas y unos nuevos agradecimientos. Y parece que los lectores lo habéis agradecido, porque se está vendiendo bastante bien. ¡Infinitas gracias por ello! ¿Llegaremos a la tercera edición? Ojalá, ojalá. Siempre recuerdo con bastante orgullo que "El que se esconde" se convirtió en el segundo título de Dilatando Mentes, allá cuando nació en 2016, precisamente. ¡E iba a ser el primero! Por poco, por poco. De verdad, un auténtico honor que siga formando parte de su catálogo y que ahora tenga una segunda oportunidad de que lo descubran nuevos lectores. Una oportunidad que espero tenga en el futuro "Al final del bosque", cuya primera edición también se ha agotado durante 2023, pero que va a tener que esperar un poco más para ver esa segunda edición con menos cambios que "El que se esconde". No esperéis una nueva portada, por ejemplo, que la que tiene le va de fábula. Qué buena es, aunque esté feo que yo lo diga. O no, ya que no soy el autor.

Y pasamos a la segunda de mis mejores noticias literarias del año 2023, porque... ¡he ganado un premio Ignotus! El primero, cruzando los dedos para que no sea el último, claro. Se me ha resistido durante los últimos años, pero ya lo tengo (más o menos, porque mientras escribo estas líneas, más de un año después de haberse dado el veredicto, sigue sin haberme llegado el galardón; tironcito de orejas para la organización). Ha sido en la categoría de cuento por "Los Marginados", mi relato publicado en 2022 en la antología "¡Matad a esos p#tos nazis!", publicada por Apache Libros. Lo cierto es que, a estas alturas, no me lo esperaba, y me ha sabido a gloria bendita. Un premio, un empujón, un reconocimiento que llega en un momento muy necesario para mí, sobre todo por comprobar que, de nuevo y siento ser pesado, se va recogiendo lo que se siembra, y parece que el segundo semestre de 2023 fue muy generoso al respecto. No puedo más que dar las gracias a todos los que perdisteis y gastasteis unos minutos de vuestro valioso tiempo para votarme, tanto para estar en la final como para darme el premio en esta ocasión. Lo cierto es que esto da para una buena entrada en exclusiva de los Ignotus, así que seguramente será una de las próximas publicaciones de este humilde blog. No creo que vengan nada mal unas líneas haciendo un resumen de los Ignotus de los últimos años, en especial poniendo el foco en mi participación en ellos, las nominaciones, los ganadores y cómo han ido cambiando y evolucionando con el paso de los años, incluso antes de que supiera lo que eran. ¿Os parecería interesante?

También me gustaría hacer aquí un breve apunte sobre aniversarios literarios, porque en 2023 han cumplido diez añitos mis dos primeras novelas: "Cinco tumbas sin lápida" y "Drácula vs. la Momia: Batalla por Chicago". Si eres habitual del blog y recuerdas bien, a "Actos de Venganza" le hice su propia publicación el pasado 2022, aunque no fue sólo por su aniversario, sino también porque fue mi primer libro en solitario, y se merecía algo especial al respecto. Es verdad que "Cinco tumbas sin lápida" fue mi primera novela y "Drácula vs. la Momia: Batalla por Chicago" apareció pocos meses más tarde, alejando mis funestos pensamientos sobre que igual lo que estaba viviendo era un golpe de suerte tras otro y no publicaba más. Craso error el mío. ¡Y aún me alegro de que lo fuera! Ambas obras me han dado muchas alegrías, cada una a su estilo, lo admito. "Cinco tumbas sin lápida" es una de mis historias que más gustan, corrió la suerte de salir reeditada en 2018 por Khabox Editorial, me dio a conocer (un poquito más, porque aún siguen sin conocerme ni en mi casa), ha recibido nominaciones, ha tenido una secuela (y otra más en camino), hubo intentos de compra de derechos por algunas productoras y es mi personal homenaje a Stephen King y Sam Raimi. Lo de "Drácula vs. la Momia: Batalla por Chicago" es algo distinto, porque confieso (nunca he dejado de hacerlo) que es mi libro menos vendido pero sí el que tiene unos fans más fieles (ahí siguen, esperando una secuela que se está retrasando demasiado). También ha contado con una reedición, contará con otra en un futuro próximo y, qué diablos, me lo pasé como un enano escribiéndola. ¡Cuánto quiero yo a mi particular frikada literaria! ¡Feliz cumpleaños! A Shelter Mountain y a esos dos monstruos clásicos. Gracias por todo lo que me habéis dado. ¡Y seguís dando!

Llegados a este punto, voy poniendo fin a la presente entrada con un veloz repaso de lo que ha sido la Cueva del Extraño en 2023. Y admito que no ha sido precisamente un buen año al respecto, rompiéndose la racha de recuperar el número de entradas publicadas antaño, anticipando que 2024 tampoco lo está siendo por los problemas personales que he comentado entre líneas anteriormente. ¡Ay! Ojalá volver a las cifras de otros tiempos. ¿Podré hacerlo algún día? No voy a engañaros. El saber que seguís ahí, ayuda bastante, la verdad, por pocos que seáis, porque, al fin y al cabo, más vale calidad que cantidad, y vosotros tenéis calidad de sobra. ¿Qué puedo deciros? Infinitas gracias por seguir ahí, por seguir leyéndome, por seguir apoyándome, por seguir animando, por vuestras palabras de cariño y por seguir siendo habitantes de la Cueva del Extraño. El tiempo que le echo vale la pena sabiendo que estáis al otro lado, y ojalá pudiera dedicarle mucho más y convertirla en un espacio con la regularidad de otros años. Ojalá, de verdad. Os lo digo de corazón. ¿Dinero? ¿Fama? ¿Alcance? Todo eso y más son conceptos que no relaciono con este blog. Fidelidad, diversión, entretenimiento y vuestra compañía, esos sí. Ni siquiera continúo aquí por inercia. Lo hago porque quiero, porque me gusta, porque me llena y porque ¿quién iba a hacer chistes sobre Paco si no lo recordáramos? Perdonad la broma privada relacionada con ciertas novedades cinematográficas. Si la ha pillado alguien, aún hay esperanza para este pequeño espacio de Internet.

Nos vemos dentro de un año. Seguramente menos, si hacemos bien las cuentas. El tiempo vuela, ¿verdad?

Y mientras eso ocurre, no olvidéis ser felices. Centraos en lo bueno, aunque lo malo a veces parezca ensombrecerlo todo. Pensad entonces en lo que tenéis, en lo que habéis tenido en lo que podéis tener. Que todo sea bueno. Que cada reflexión sea positiva, a pesar de que cueste trabajo. Aunque duela, echad toda la carne en el asador de lo bueno. Nunca llueve eternamente, como se dice. Siempre acaba encontrándose la luz, incluso en los peores momentos. Sed felices. Eso siempre, habitantes de la Cueva. Queda prometido. Para todos. También para mí.


domingo, 12 de noviembre de 2023

Sospechosos Habituales: Los otros dos

 


Ficha Técnica

Título original: The Other Guys
Director: Adam McKay
Intérpretes: Will Ferrell, Mark Wahlberg, Michael Keaton, Eva Mendes, Samuel L. Jackson, Dwayne Johnson, Ray Stevenson, Steve Coogan, Rob Riggle, Damon Wayans Jr., Bobby Cannavale, Tess Kartel, Rob Huebel, Lindsay Sloane, Brooke Shields, Rosie Perez, Anne Heche, Ice-T, Thomas Middleditch, Laura Martinelli, Derek Jeter, Larnell Stovall, Andrew Secunda, Zach Woods, Natalie Zea, Rob Mars, Andy Buckley, Will Lyman, Brett Gelman.
Guion: Adam McKay, Chris Henchy
Música: Jon Brion
Género: Comedia
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 107 minutos
Año: 2010


Sinopsis:
En toda comisaría hay policías normales y corrientes, que hacen su trabajo diario sin llamar demasiado la atención, lo suficientemente bien para cobrar su sueldo, sentirse satisfechos y volver a casa con la grata sensación del deber realizado. Pero también están los superpolis, aquellos que van más allá y que salvan el día incluso en las peores circunstancias. Sin embargo, Allen y Terry no están en ninguno de los dos grupos. Ellos son los que quedan cuando la última esperanza se pierde. Ellos son... los otros dos.


Sospechosos habituales:
Batman reúne a un equipo formado por el director de SHIELD, Nick Furia, el poderoso antihéroe mágico Black Adam, Paxton, tan buen defensor del orden como aliado de Ant-Man, el Hombre Hormiga, y Lloyd Rathman, un contacto de SHIELD, para detener a un renegado Punisher. Pero el asunto se complica todavía más cuando entran en escena la detective Renée Montoya, de Gotham, Roxanne Simpson, amiga y pareja de Johnny Blaze, el Motorista Fantasma, e incluso una de las variantes de Loki, el dios nórdico de la mentira y el engaño. 

Curiosidades:
-Gran reparto repleto de caras conocidas y sospechosos habituales de primera, segunda e incluso tercera fila. Podemos empezar por Michael Keaton (Dumbo, Flash), a quien le ha perseguido durante décadas uno de sus papeles más populares: el de Bruce Wayne y Batman en las dos primeras entregas cinematográficas del personaje dirigidas por Tim Burton (Ed Wood, Big Fish), aunque también forma parte del universo de Marvel Studios gracias a su estupendo Adrian Toomes, también conocido como el Buitre, aparecido en "Spider-Man: Homecoming", papel que repitió en un cameo en "Morbius", cambiando de universo en el proceso.

-A Samuel L. Jackson (Pulp Fiction, Jackie Brown) le pasa algo parecido. Conocido sobre todo en los últimos años por su papel de Nick Furia en el universo cinematográfico de Marvel Studios, casi se nos olvida que en el año 2008 fue el villano en "The Spirit", que adaptaba, de una manera bastante floja y polémica, a uno de los más clásicos ¿superhéroes? pulp del mundo del cómic. Además, también ha participado como actor de doblaje en "Los Increíbles", la particular adaptación no oficial de los Cuatro Fantásticos por parte de Pixar, y ha sido Don Cristal en la trilogía de superhéroes y supervillanos de M. Night Shyamalan (El sexto sentido, Señales), apareciendo en la primera y en la última entrega. Aunque en este caso no hablamos la adaptación directa de un cómic, la base que toma es tan comiquera que sería un pecado no nombrar "El protegido", "Múltiple" y "Glass". 

-El tristemente fallecido Ray Stevenson (Dexter, La piel fría) es otro sospechoso habitual que se mueve de igual forma que los anteriores. A pesar de su muy celebrado Frank Castle de "Punisher 2: Zona de guerra", en realidad, no pudo repetir el papel del tercer Castigador cinematográfico, pues no tuvo la oportunidad al no producirse más entregas. Sin embargo, sí que estuvo en las tres primeras de la saga "Thor" de Marvel Studios, metiéndose en la piel del valiente y hambriento Volstagg. Te añoramos mucho, Ray, y más después de verte como uno de los mejores personajes de "Ahsoka", una de las series de televisión del universo "Star Wars".

-Eva Mendes (La noche es nuestra, Cleaner) es otra sospechosa habitual, pues no solamente la podemos encontrar en la primera entrega cinematográfica de las aventuras del siniestro Motorista Fantasma, sino que también compartió cinta con Samuel L. Jackson en la ya mencionada "The Spirit".

-Rob Mars (Teen Wolf, Hex) es un sospechoso habitual muy especial, porque no sólo aparece tanto en la serie de televisión "Loki" como en "Bruja Escarlata y Visión", en dos papeles bien distintos, sino que ha aparecido en numerosos títulos comiqueros, como "Agentes de SHIELD" y "Vengadores: Infinity War", gracias a su trabajo como especialista. ¡Medalla de oro como sospechoso habitual! Aunque sea de tercera fila, sin que ello desmerezca su trabajo, por supuesto. Por si fuera poco, ha sido doble de acción del propio Ray Stevenson en papeles como el del mencionado Volstagg.

-En la película encontramos numerosos actores y actrices que son sospechosos habituales en pequeños papeles sin acreditar e incluso como actores de doblaje en cintas de animación. Desde Will Lyman (Iron Man) hasta Ben Schwartz (El ascenso de las Tortugas Ninja, Invencible), pasando por Damon Wayans Jr. (Big Hero 6), Jalil Jay Lynch (Bruja Escarlata y Visión), Chris Gethard (Iron Man 3) y Anne Heche (La muerte de Superman), entre otros.

-Por sorprendente que parezca, ni Will Ferrell (Zoolander, Hermanos por pelotas), ni Mark Wahlberg (Max Payne, Uncharted) han participado en adaptaciones de cómics, a pesar de que, por sus perfiles profesionales, bien podrían haberlo hecho ya incluso varias veces. Dwayne Johnson (Tesoro del Amazonas, Doom) sólo lo ha hecho como Black Adam, y ha tenido que esperar años para que el proyecto saliera adelante, aunque hay que admitir que es calcado al personaje, yéndole como anillo al dedo. ¡Si ya en los cómics parece él mismo mucho antes de que se hiciera tan famoso y popular en el mundo del cine!


-Michael Keaton como Bruce Wayne/Batman en "Batman".



-Michael Keaton como el capitán Gene Mauch en "Los otros dos".



-Samuel L. Jackson como Nick Furia en "Los Vengadores".



-Samuel L. Jackson como P. K. Highsmith en "Los otros dos".



-Dwayne Johnson como Black Adam en "Black Adam". 



-Dwayne Johnson como Christopher Danson en "Los otros dos".



-Ray Stevenson como Frank Castle/Punisher en "Punisher 2: Zona de guerra".



-Ray Stevenson como Roger Wesley en "Los otros dos".



-Eva Mendes como Roxanne Simpson en "Ghost Rider: El Motorista Fantasma".



-Eva Mendes como Sheila Gamble en "Los otros dos".



-Bobby Cannavale como Paxton en "Ant-Man".



-Bobby Cannavale como Jimmy en "Los otros dos".



-Rob Huebel como Lloyd Rathman en "Agentes de SHIELD".



-Rob Huebel como el oficial Watts en "Los otros dos".



-Rosie Perez como la detective Renée Montoya en "Aves de Presa".



-Rosie Perez como ella misma en "Los otros dos".



-Rob Mars como una de las variantes de Loki en "Loki".



-Rob Mars como uno de los hombres de Wesley en "Los otros dos".



Próximamente tendremos más sospechosos habituales.


domingo, 5 de noviembre de 2023

Repaso al 2022: Los bonitos, la iniciativa de Maine, Damián el artista de cine y cogiendo impulso para saltar

 

Bueno, bueno, bueno. ¡Ya estamos aquí, queridos habitantes de la Cueva! Ya hemos llegado al epílogo de los repasos anuales de este pequeño y humilde blog. Toca que os hable de cómo me ha ido el 2022, bien situado ya en un 2023 que parece una montaña rusa (ya os contaré, ya; queda prometido, pero todavía falta, ¿eh?), a todos los niveles, aunque centrándome sobre todo en lo personal y lo profesional, como es costumbre en este espacio de internet al que tanto cariño le pongo, entréis los que entréis y dejéis los comentarios que dejéis. Aquí no vamos a cerrar porque no nos deis las gracias por motivos surrealistas y extraños, y menos cuando las visitas, que siguen a muy buen nivel para lo que es la Cueva del Extraño, sigan llegando de forma regular, sin prisa, pero sin pausa. Y aunque no se disparen, es curioso como cada año la media de visitas es mayor, admitiendo que ciertas entradas y ¿acontecimientos? ayudan a que peguen saltos que me alegran bastante. ¿Para qué mentir? De eso también os hablaré en las siguientes líneas, líneas de las que no podéis esperar demasiadas sorpresas porque, y esto es ya un pequeño adelanto, 2022 no ha sido un año tan movido como los anteriores. Y casi que mejor, ¿no?

En realidad, cuando digo "casi que mejor", me refiero a lo malo, por supuesto. ¿Cómo no? Sin ir más lejos, 2022 ha sido el primer año en mucho tiempo que no comienza con una o dos noticias funestas de esas que te quitan las ganas de seguir despierto los meses restantes (mejor me quedo en la cama y que el tiempo pase cómo le dé la gana, pero sin mí, por favor). Ahí tenemos 2021, en el que despidieron a mi mujer, al amor de mi vida, con líos de por medio a causa de su finiquito y de una empresa sin vergüenza alguna que la echó por quedarse embarazada (y esperó un tiempo prudencial para que no fuese demasiado ilegal, aunque siguiera siéndolo, claro); ahí tenemos 2020, con, entre otras cosas demasiado dolorosas para recordarlas (a pesar de que no se olviden), la pandemia que puso a toda nuestra civilización en jaque, casi mate (aunque eso que se lo digan a todas las familias que perdieron a alguien a causa del maldito virus de los cojones que nos demostró que o nos andamos con cuidado o nos extinguimos antes de darnos cuenta); ahí tenemos 2019, el año de la mudanza más infernal de todas las mudanzas infernales, el año en el que dejamos nuestra casa familiar sin saber muy bien qué íbamos a hacer; y ahí tenemos 2018 y 2017 que... Bueno, yo creo que la idea ya ha quedado bastante clara, ¿no? Y si es que no, podéis visitar el resto de publicaciones al respecto, porque ahí lo cuento todo con pelos y señales. ¡Espero que disfrutéis más con mis buenos momentos que con los malos!

Visto así, 2022 ha sido un año extremadamente tranquilo, y no es que me queje al respecto, por supuesto; ni siquiera voy a añadir un "pero", porque todo lo que me ha pasado ha sido bueno, y hacía bastante tiempo que el resultado global del año no eral del 100% al respecto. Quizás ahí sí me puedo quejar un poco, porque esperaba aún más buenos acontecimientos, aunque no lo voy a decir en voz alta (o demasiado alta), porque igual el karma se lo piensa dos veces y me da una leche de las que hacen historia, así que me limitaré a darle las gracias, a esperar más del 2023 y a decir eso de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy" en cuanto a lo malo. En 2022 ni hemos tenido despidos, ni proyectos que se hayan caído de repente, ni muertes de familiares, ni horribles mudanzas, ni... nada de nada en ese sentido. ¡Uf! Ya podemos respirar tranquilos, sí. Es verdad que económicamente no ha sido un año muy boyante, pero en casa hemos tenido pasta para pasar los distintos meses con cierta soltura e incluso darnos nuestros merecidos caprichos. Insisto: no voy a llorar. Y menos si tengo en cuenta de donde vengo, de donde venimos. Ojo, que os veo venir, valga la redundancia. ¿Estoy afirmando entre líneas que ha sido un año aburrido? Ni por asomo. Yo no soy de esos que no disfrutan de la vida si no les están pasando cosas cada dos por tres. ¡Estabilidad y tranquilidad al poder!

Como decía, olvidaos de mudanzas infernales. Seguimos en la misma casa en la que aterrizamos (afortunadamente) a mediados de 2020, y todavía nos queda contrato por delante, con posibilidad de alargarlo si no se concreta otro alquiler o lo que buscamos, una futura hipoteca con la que quedarnos y estabilizarnos de una vez por todas con respecto a la vivienda familiar. Así que un 2022 bastante tranquilo en cuanto a no dormir bajo un puente. ¡Bien, bien, bien! Con respecto a los trabajos de guerrilla, que son aquellos que no son los literarios, dirigidos a la estabilidad económica mientras la logramos con los mencionados (poco a poco, poco a poco, aunque a veces la cuesta se haga demasiado empinada), tampoco hemos tenido sustos al respecto; sí alguna que otra alegría en forma de algún que otro mes que ha ido mejor que otro, pero nada más. Es cierto que si consideramos los trabajos de corrección de manuscritos algo intermedio, ahí sí ha ido la cosa bastante mejor, y ya es decir, con mi bonita y talentosa Chica Sombra construyéndose, cada vez más, toda una red de escritoras y escritores fijos que confían en su profesionalidad y buen hacer a la hora de dejar sus textos lo más bonitos posibles. Y qué fantástico es eso, os lo aseguro. Tener a autores fijos que creen tanto en su trabajo y en lo que hacen con ella que la tienen ya en su primer opción de la lista cuando sacan nuevo libro y tienen que corregirlo. Cómo para no estar orgulloso de ella, ¿eh? Por eso y por infinitas razones más.

Uso estas palabras para pasar a la familia, a nuestra maravillosa, querida, amada y feliz familia perfecta formada por mi bonita y talentosa Wonder López, por el temible Kraken gatuno, por el gamberro Casper con esa mirada que parece salida de un cementerio de animales escrito por un novelista de terror de Maine, yo mismo y... Lisey, por supuesto. ¡Nuestra fantabulosa y genial Lisey! A la que cada segundo amamos más, por cierto. ¿Qué hacíamos sin ella? ¿Cómo podíamos levantarnos cada mañana? ¿Cómo podíamos respirar? ¿Cómo podíamos existir? Este 2022 ha cumplido dos añitos que ha celebrado por todo lo alto, aunque sólo ha sido uno de los grandes logros para ella de tal año. Por ejemplo, también ha vivido su primer día de playa completo, con bañador incluido, más allá de un paseo y de mojarse un poquito los adorables "pieses" que tiene; cada vez le gusta más el autobús; cada vez es más independiente, lista, dicharachera, inteligente, curiosa, simpática, cariñosa y, sobre todo, feliz, que es nuestro principal objetivo; le hemos enseñado todavía más sitios de Málaga, dando más paseos, disfrutando de más lugares, a veces de la mañana a la noche; y, por supuesto, ha leído más libros, ha visto más películas, ha bailado más canciones, ha compartido más carcajadas con nosotros y nos ha dado más y más besos. ¡Qué cariñosa es, la jodía! Y cómo pasa el tiempo, a pesar de que admito que no está volando tanto con ella como dicen otros padres, como si cada instante relacionado con ella se nos quedara bien grabado en el cerebro, como si, en realidad, ese tiempo que debería volar se detuviera cada vez que estamos juntos. Nuestra otra alma gemela. Lo es todo, así que la todemos. Infinito por infinito.

¿Y qué más puedo contaros en lo relacionado con temas familiares? Hay algo más, sí. Una gran novedad que ha tenido lugar durante 2022. Y es que ha llegado a la familia, para terminar de completarla, nada más y nada menos que... ¡Damián, el artista de cine! Un perrete, sí, nada más y nada menos. Hacía ya tiempo que teníamos ganas de incluir un perro entre nosotros, tanto por lo que nos gustan los animales como por todo el tiempo que hacía desde nuestros últimos perros, sin contar con que nunca habíamos tenido un perro en común. Además, pensamos que a Lisey el vendría muy bien criarse con un perro, incluso teniendo a Kraken y a Casper, con quienes se lleva muy bien, pero con los que no puede jugar de la misma forma que con un pedulete ladrador. Estuvimos pensando en ir a algún refugio a adoptar, pero antes intentamos buscar por diferentes anuncios en los que la gente regala perros; quizás ese al que ya no pueden cuidar, los cachorros que no les caben en casa o ese otro del que ya no quieren encargarse, y antes de que lo abandonen, mejor darle una casa donde crecer y una familiar que lo cuide. Buscamos durante mucho tiempo, no siempre de forma continuada, eso es verdad, aunque sí con mucho interés cuando "tocaba" hacerlo, siempre llevándonos una decepción con gente que acababa por no responder a los mensajes de repente o que, directamente, ni siquiera contestaba a un simple saludo. Si no estás interesado en hablar con gente que quiere adoptar al amiguete peludo al que quieres regalar, ¿por qué pones un anuncio? ¿Por qué dices que lo regalas? Nunca lo entenderemos, la verdad.

Como suele pasar en situaciones así, justo cuando uno deja de buscar es cuando encuentra. Y así pasó, y casi de la nada mi bonita contactó con una señora que se había encontrado a un simpático perrete en una zona campestre cercana a su casa, peludete que llevaba unas dos semanas caminando de un lado a otro, sin dueño, solito y sin nadie que lo cuidara y lo quisiera. Dicho y hecho, era para nosotros. Y, efectivamente, en este caso sí encontramos a una persona seria, honrada y que buscaba un verdadero hogar para el animalito, por lo que en apenas unos días ya teníamos a Damián en casa. Guapo, simpático, cariñoso, con personalidad y más bueno que el pan. ¡El perrete perfecto para nosotros! Y aunque en ciertos aspectos le ha costado acostumbrarse a su nuevo hogar (es de todos sabido lo nerviosos que se ponen algunos animales abandonados al encontrarse de nuevo entre cuatro paredes, y por cómo se lleva con los gatos y con Lisey da la sensación de que fue abandonado por una familia; allí dónde estéis, podéis iros a la mierda por abandonar a tan buen perro, panda de asquerosos, sin acritud, eso sí), es uno más incluso antes de llegar. ¡Y qué bien le está sentando a Lisey criarse con él! O más o menos, porque ni siquiera sabemos su edad, aunque si tenemos que averiguarla por sus energías diríamos que es jovencito, muy jovencito. Lisey siempre se ha llevado muy bien con Kraken y Casper, pero no es lo mismo jugar, abrazar, estrujar y achuchar con ganas a un perrete que a un gato, por más bueno que éste sea. Lisey y Damián parecen hermanos de siempre. ¡Cómo se quieren! Una abraza y besuquea al otro y el otro le devuelve los besos, a base de lametones, y juega con ella hasta que acaban rendidos. Qué relación más bonita. ¡Bienvenido a tu verdadero hogar, Damián! Gracias por darnos otro buen extra de felicidad. ¡Y deja que algún peluche te dure más de una semana! Madre mía, qué manera de asesinarlos.

¿Y qué tal el trabajo? Porque a nivel personal la familia se ha ampliado, claro, y todo parece ir a las mil maravillas, pero ¿y el trabajo? ¿Cómo ha sido 2022 en lo literario? No os voy a engañar: bien y mal. Mal porque, básicamente, ha sido un año en el que no he publicado absolutamente nada en solitario, y eso no me pasaba desde el reciente 2020, aunque... no cuenta. ¿Por qué? Bueno, fue el año de cierta terrible pandemia que paralizó el mundo al completo, así que no cuenta, en realidad. ¿Entonces? Pues parece que desde 2012, desde la salida de "Actos de Venganza", mi primer libro (luego le dedicaré unas líneas al respecto, porque hemos estado de aniversario gracias a mi querida antología de terror y suspense), no ha habido ningún año en el que no haya publicado, por lo que considerado una zancadilla la que me ha puesto 2022, si es que se puede llamar así. Sí que he tenido alguna que otra alegría literaria, pero no en ese sentido. He mandado manuscritos, he preparado otros y estoy a la espera de un par que tienen que salir, que bien podrían haber salido en 2022, pero al final... nada de nada. Da la sensación de que, en realidad, ha sido un año de esos que tenían que llegar tarde o temprano, un período de plantación, por así decirlo, de calma, de preparar proyectos que luego germinarán de golpe, incluyendo varias reediciones, por ejemplo. Espero que 2023 sea el año en el que, al menos, unos pocos de esos proyectos se materialicen, porque sería un palo bastante grande acabar el 2023 de igual forma, a pesar de que no ha sido un año del todo perdido, insisto.

Ha sido un año de antologías, por supuesto; esas nunca faltan. He participado en dos nuevas recopilaciones de Diversidad Literaria, ambas con convocatorias de por medio y ambas de microrrelatos, lo cual me hace sentir muy orgulloso, pues es un formato que no manejo del todo bien, con el que me siento muy encorsetado, y eso hace que me sienta como un doble ganador al haberme logrado colar en ambas. También he participado en una antología que ha ido directa a Amazon y en otra de Matraca Ediciones, siendo éstas ya clásicas en mis recuentos anuales sobre mis trabajos literarios. Sin embargo, y que no se me enfaden los libros anteriormente mencionados, diría que mi mejor colaboración de 2022 reside en el volumen "¡Matad a esos p#tos nazis!", coordinada por el autor Enrique Dueñas (Fantasías fugaces), quien me invitó a formar parte del proyecto dándome una doble alegría, por trabajar con él y el tipo de volumen y que la editorial interesada en publicarla fuera Apache Libros, con la que he trabajado varias veces, por ejemplo, sacando "El Guardián del Miedo", una de mis obras en solitario, tercera antología, en concreto. Esta selección de relatos, centrada en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y el género fantástico (como si se mezclaran "Malditos Bastardos" con cintas de terror y fantasía, algo en la línea de "Overlord" y "El laberinto del fauno"), me ha dado muchas alegrías, y una, especialmente, no puedo contarla hasta el resumen del 2023, así que vais a tener que esperar un poquito. Ojo, que es una alegría relacionada con el siguiente párrafo, por lo que igual os cuelo un spoiler... ¿o no?

El tema de los galardones y nominaciones en 2022 ha sido... curioso. Curioso, complicado y algo polémico. Y sí, toca hablar de los premios Ignotus, porque ha sido un año en el que he salido nominado por el artículo "El universo en "F" del genio de Maine", unas páginas escritas junto a mi amigo, colega y compañero de letras David P. Yuste (No matarás), y publicadas en la estupenda revista digital "Círculo de Lovecraft", que suele dedicar cada uno de sus números a un escritor distinto dentro de los géneros del terror y la fantasía, invitándome a formar parte del especial protagonizado por Stephen King (Mr. Mercedes, Billy Summers), esta vez con un artículo dedicado al feminismo en la literatura del autor. Ya adelantó que, un año más, no me llevé un Ignotus, aunque hubiera molado mucho haberlo hecho por este trabajo y junto al amigo David, pero no pudo ser ya que se lo llevó un artículo de la web conocida como la Nave Invisible, uno de los tres que había nominados en la categoría de artículo relacionados con la mencionada web. ¿No os habéis fijado en que todos los años suelo hacer un seguimiento bastante minucioso sobre los Ignotus salvo este 2022? ¿Por qué? ¿Por enfado, tristeza o algo similar? En realidad, ha sido más por dejadez, dejadez al observar la nueva polémica alrededor de estos premios anuales que otorga el público mediante el voto popular que tanto gusta cuando conviene y tan poco gusta cuando conviene menos, ¿eh? Dejadez y decepción al ver la criba que nos hemos llevado muchos con varias obras (y, repito, yo he salido bien parado, porque acabé nominado una vez más) en los Ignotus de 2022 al implantar la directiva una especie de nueva norma para acabar con el llamado voto organizado. No me preguntéis qué significa eso en unos premios donde cualquiera puede votar (y no lo digo en coña; es que no sé qué significa exactamente) y en los que los resultados son muy, muy similares a los de años anteriores: una editorial que ocupa cuatro títulos en una categoría con cinco y cinco en una categoría con seis, una web que lleva ganados varios Ignotus seguidos desde hace cuatro o cinco años, revistas que llevan el mismo camino, autoras que hacen doblete, etc, etc. ¿Evitar el voto organizado? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿De verdad? En fin, tampoco voy a comentar mucho más, entre otras razones porque sirve de bastante poco y porque tiene muy poco sentido, aunque me parece curioso que se hayan dado tantas prisas en arreglar el gravísimo problema del voto organizado (o no) y no le metan mano a eso de que una misma obra pueda ganar Ignotus todos los años seguidos que quiera, cuando hay convocatorias y galardones que eso lo resuelven desde la primera gala. Mejor no teorizar al respecto, y menos yo, porque, repito, quedé finalista. Otros se quedaron por el camino. Una verdadera pena.

Pero vayamos ahora a proyectos más dulces que agrios, más concretamente a uno que me ha absorbido durante buena parte del 2022, casi desde su inicio y prácticamente por casualidad ¿o por destino? Creo que más bien lo segundo, si tenemos en cuenta cómo se han sucedido los acontecimientos desde entonces. Veréis, en Twitter (ahora X, por obra y gracia del dios Musk de lo cual hablaré también más adelante; tranquilos, que todavía hay muchos temas que abordar sobre el 2022) se iba labrando poco a poco una amistad que se transformaría en algo más. Yo descubrí un podcast llamado "Los supervivientes del Indianápolis", en honor a "Tiburón", como sabéis todos los que sois fans de la obra maestra de Steven Spielberg (Jurassic Park, Munich), un podcast que hablaba de cine y literatura, muy entretenido y que más que escucharse se bebía, gracias al usuario que lo llevaba, un tal Caos y Pandemónium (menudo nick más apocalíptico, ¿eh?), en realidad, Daniel Robles Montiel, aunque no lo pronunciéis en voz alta, que igual se enfada y me manda a cierto escualo para consumar su venganza por revelar su identidad secreta. Poco a poco, empezamos a comentarnos el uno en las publicaciones del otro, averiguando que era muy fan de cierto rey de Maine y que, oh sorpresa, incluso había adquirido los dos volúmenes de "Las pesadillas de Stephen King", mis ensayos sobre el novelista. ¡Y le habían gustado! ¿Qué más se puede pedir? Nada más, cierto, pero lo obtuve, y fue muchísimo más de lo esperado, y de lo que merecía, admito.

Un buen día, abrí un privado de Twitter (ya no es Twitter, ¡alerta de spoiler!). Era de Dani. Me proponía un proyecto tan osado y ambicioso como único. Se llamaría Iniciativa Stephen King, y su principal objetivo sería el de traspasar lo llevado a cabo en mis dos ensayos sobre el maestro del terror a la arena de los podcasts, es decir, realizar varios programas en los que analizáramos los libros del autor de forma minuciosa, sin dejarnos absolutamente nada, lo que incluía adaptaciones cinematográfica, televisivas y otro tipo de obras más extrañas, también, por supuesto, guiones, antologías y novelas cortas. ¡Sería analizar TODO Stephen King! Programa a programa. A programa por título, a título por programa. Eso nos daría, además, más espacio para explayarnos, un espacio que no tenía yo en mis libros, claro. ¿Os imagináis? ¡Tendría todavía sin terminar siquiera el primero! No me llevó mucho tiempo pensar en la propuesta de Caos y Pandemónium: fue un "sí" como una casa de grande. Y ese ha sido mi proyecto más grande del 2022, repasar toda la obra de King de principio a fin, programa a programa. Aunque nos va a llevar mucho tiempo, está siendo una tarea fantástica, maravillosa y que ha logrado que lo que empezó como una colaboración se transforme en una profunda amistad entre Dani y yo. ¿Qué digo amistad? ¡Hermandad! Hermanos separados al nacer, prácticamente. ¡Si hasta tenemos nuestros propio podcast no oficial! Audios de minutos y minutos en WhatsApp hablando de libros, discos, pelis, series... De lo que mola, en pocas palabras. Así que la alegría con la Iniciativa Stephen King ha sido múltiple. Por el proyecto en sí, por releer al Rey, por la satisfacción de tener ya incluso oyentes constantes (homenaje a los lectores constantes de nuestro querido Steve) que nos siguen religiosamente para dejarnos de cuando en cuando comentarios que nos hinchan de orgullo y nos acarician el corazón y el alma, por llevar a cabo algo que nunca se ha hecho antes (reconozcamos que en el mundo del podcast a King se le ha tratado mediante especiales y poco más, no de una manera tan detallada y constante) y por la gran amistad que se ha formado entre nosotros. Es cierto que este proyectazo también ha dado a conocer más mi trabajo, y no me refiero sólo a los ensayos sobre King, sino también a mis novelas y antologías, que algunos de los oyentes constantes han ido adquiriendo conforme más y más programas hacíamos, pero no deja de ser un extra. El verdadero premio es hablar de lo que nos gusta, con la pasión y la ilusión con las que lo hacemos, juntos, teniendo la enorme conexión y complicidad que tenemos. ¿Cómo voy a decir que 2022 ha sido un fracaso en lo literario teniendo la Iniciativa Stephen King y a Dani en ella? Imposible. Ya hemos presentado al propio Stephen King y hemos hablado de "Carrie", "El misterio de Salem´s Lot", "El resplandor", Rabia", "Apocalipsis"... ¡Y lo que nos queda! Igual tendría que hacer una publicación especial para darle un poco más de promoción por aquí, ¿no?

¿Y de qué más podría hablaros después de apabullaros con todo lo relacionado con "Los supervivientes del Indianápolis" y la Iniciativa Stephen King? Y, ojo, que no es la única forma en la que colaboro con mi querido Dani, porque también hacemos de vez en cuando algún que otro programa especial de terror (usando como excusa "Pesadilla en Elm Street", por ejemplo), algún otro dedicado a series que de repente nos han impactado enormemente (la primera temporada de la magnífica "La Casa del Dragón", también por ejemplo) e incluso nos hemos atrevido también con la Iniciativa Padre de familia, dedicada a esa grandiosa y tronchante serie que es "Padre de familia", por supuesto, otro título hacia el que ambos profesamos gran amor. Y sí, también estamos haciendo como con King.. ¡Analizar la serie capítulo a capítulo! Y ya llevamos la primera temporada, que se dice pronto. Cierto es que ver cada episodio, cuyo metraje no conlleva más de veinte minutos, va más rápido que ponerse a releer una obra de Stephen King, pero teniendo en cuenta la ingente cantidad de capítulos que tiene ya la serie uno se pregunta... ¿Qué iniciativa acabará antes? Ojalá ninguna, os lo digo en serio. Y tiene gracia que conociera a Dani a través de Twitter, porque pensaba dedicarle un buen párrafo a esta ¿red social?, sobre todo por su compra por el millonario Elon Musk durante este 2022, pero creo que me esperaré a la publicación dedicada al 2023, que tendrá más miga y más sentido, teniendo en cuenta la deriva de la plataforma e incluso su cambio de nombre, además de alguna que otra sorpresa que os guardo. ¡Estad atentos! Aquí hay tema. Tanto que más de una vez he pensado en escribir una entrada al respecto. Quizá si me quedo corto en el resumen de 2023 me atreva a ello. ¿Qué decís?

Lo que tengáis que comentar vais a tener que hacerlo en la casilla de, valga la redundancia, comentarios, porque esto se acaba aquí. A algunos seguro que os ha parecido una entrada bastante extensa, pero estoy seguro de que los habituales os llevarán la contraria, porque se habrán comido (o eso espero, aunque haya sido de vez en cuando), a estas alturas, algún que otro repaso personal y anual todavía más largo, y me quedo corto. Sin embargo, como os decía en las primeras líneas de esta publicación, no había demasiado que contar. Y, a pesar de eso, he tenido la sensación de que ha sido un 2022 que se ha pasado volando y... ¿Cómo? ¿Que me he dejado el repaso de cómo le ha ido a la Cueva del Extraño durante 2022? Puede ser, aunque también es cierto que algo he comentado en las anteriores entradas dedicadas a series, películas, videojuegos, cómics y libros. Ha ido... bien. No bastante bien, porque aún queda para recuperar el ritmazo de anteriores épocas, pero sí he conseguido superar el número de visitas y publicaciones que tuve en 2021, así que ha sido un pequeño logro para este todavía más pequeño y humilde rinconcito de internet que aún unos pocos gatos seguís visitando, y no sabéis cuánto os lo agradezco, la verdad. Las previsiones al respecto para 2023 no son muy buenas, no os voy a engañar; no en visitas, donde estamos mejor que nunca (es irónico, lo sé), pero sí en número de textos redactados durante el año. ¿Será 2024 el año en el que al fin nos pongamos al día? Ojalá, ojalá, habitantes de la Cueva. Ojalá. Y lo digo en serio. Mientras tanto, ¿qué más os puedo decir? Que estoy muy agradecido de continuar escribiendo en este espacio, que haya gente que lo lee, que haya personas que lo comentan y que, al fin y al cabo, continúan interesante mis paridos en un medio como este blog, al fin y al cabo, tan irrelevante, diminuto e insignificante en un mundo en el que se crean plataformas y redes sociales punteras y de moda a cada minuto. Así que infinitas gracias. Una y otra y otra y otra vez. Todas las necesarias. ¡Gracias!

Nos vemos dentro de un año. Quizá menos. Tal y como vuela el tiempo, ¿quién sabe ya cuándo, en realidad?

Eso sí, mientras eso ocurre, pensad en que sólo vivimos una vez, en que hay que disfrutar de cada segundo que estamos aquí. No os centréis en lo negativo, sino en lo positivo. Hay que pararse a oler las rosas, hay que quedarse con lo bueno, hay que levantarse cuando nos caemos, porque el tiempo, de verdad de la buena, vuela. Centraos en lo que importa, por favor. Y sed felices. Eso siempre, habitantes de la Cueva.