sábado, 31 de julio de 2021

Premios Ignotus 2020: Ganadores

 

Vamos metiendo primera, porque, de nuevo, vamos muy retrasados en cuanto a publicaciones. Y yo creo que con los retrasos de esta que tenéis aquí, hemos batido algún tipo de récord. A ver, pensemos que hace dos meses, o así, que han salido los nominados en los Premios Ignotus 2021, ¿verdad? Y, ¿todavía no había puesto yo a los ganadores de la edición de 2020? ¡No tengo perdón! Y eso que llevo ya, al menos, dos celebraciones de los Ignotus intentando estar al día de todas las fases del proceso de selección, pero nada, que no llego a tiempo al censo, a las primeras nominaciones... Como mucho, en este 2021 vais a tener a los finalistas y a los ganadores, y aún me tengo que poner al día con estos últimos con respecto a la edición de 2020. Así que vamos allá, porque hay mucho trabajo por delante, y creo que aunque pueda repetirme con lo que son los Ignotus, después de pasar tanto tiempo desde la última entrada, lo suyo es que haga un breve recordatorio acerca de las mencionadas fases y lo que son estos importantes galardones. ¿Vamos allá? Pues, ¡pongámonos Ignotus!

Los Premios Ignotus son unos premios anuales organizados por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), la cual ha vuelto a tener el nombre de Pórtico desde hace poco, y yo que se lo agradezco, porque en ocasiones era un infierno ponerse a recordar y a escribir el nombre anteriormente mencionado. En pocas palabras, los Ignotus de un año, al más puro estilo Óscars de la Academia, premian a lo mejor del año anterior con respecto a la literatura de terror, fantasía y ciencia ficción, con categorías como las de novela, sitio web, antología, cuento y tebeo, entre muchísimas otras; incluso a veces hemos tenido la categoría de poesía, pero al ser una que no siempre ha tenido las obras necesarias para llenarla, se ha terminado quitando, añadiendo otras como la de libro infantil-juvenil, aunque todo depende bastante de las decisiones de la directiva que en ese momento se encargue de los Ignotus. Mientras que otros premios de prestigio son votados por un jurado, los Ignotus tienen la particularidad, diría que única en nuestro país (al menos, al nivel de los Ignotus), de ser unos premios populares que otorga el público, es decir, unos premios en los que podemos participar todos haciendo que los Ignotus sean, efectivamente, de todos. A pesar de que esta característica de los Ignotus dice mucho bueno de ellos, siempre hay quien no hace más que verle el lado malo y polemizar al respecto. Que si el que vote un jurado es más prestigioso, que si el que pueda votar cualquiera le quita prestigio, es que no es justo que estén estos autores nominados y no otros, que si votan los familiares de estos o aquellos, que si hay autores que se mueven más para que los voten, que si hay... Que si, que si, que si, que si. Los señoros del "Es que" y el "Que si". 

Mi opinión al respecto está bastante clara: los premios populares hay que respetarlos. Salgamos en ellos o no. Creamos en ellos o no. Confiemos en ellos o no. No es coherente que sólo los respetemos cuando nuestros amigos aparezcan nominados o seamos nosotros los nominados, o cuando salgan a quienes hemos votado. ¿Un jurado tiene más prestigio? Un jurado está compuesto por personas de carne y hueso, de la misma carne y el mismo hueso que aquellas que votan en unos premios populares, es decir, con sus gustos propios, que son los que, seguramente, más acabarán tirando a la hora de elegir a tal o cual obra como ganadora o finalista. ¿Que votan los familiares? ¿Y? ¿No se supone que unos premios populares deben contar con el mayor número de votos? ¿No se supone que debemos hacer campaña como si se tratase de una campaña política? ¿Qué esa absurdez de que gana quién tiene más amigos y/o seguidores? Entonces, ¿no deberían ganar los Ignotus todos los años los autores superventas de este país, cuando la mayoría de ellos ni aparecen en los Ignotus? ¿Cómo se explica que quienes más se quejen sean, precisamente, aquellos que han estado nominados o vean nominados a sus amigos? En fin. La polémica con los Ignotus es tan absurda y estéril (como si las críticas hacia los premios hicieran que no se celebraran o que quienes hacen campaña fueran a dejar de hacerla; ya sabéis el dicho de "dame pan y dime tonto") que ya es tomada a risa, como si se hubiera convertido en una especie de tradición. No son unos verdaderos Ignotus si no está el típico "cuñao" hablando de "cuñaos", porque ese año no se ha votado ni él mismo. Adorable, ¿verdad?

Voy concluyendo, que hay que pasar a los ganadores de los Ignotus del año 2020, a los que felicito sinceramente, al igual que aquellos finalistas a los que se les ha escapado el galardón, yo entre ellos, siendo esta convocatoria la que más nominaciones me ha proporcionado hasta el momento, lo cual agradezco enormemente a quienes se han tomado la molestia de votarme, algo que, como bien sabéis los habituales, no es fácil, sobre todo, si es tu primera vez (que si el censo, que si las claves, que si recibir los correos de la organización que a veces no llegan...). He tenido el honor de quedar finalista en la categoría de cuento con "Nada mejor que la risa de un niño", relato publicado en la antología "Pasen y Mueran", lanzada por Suseya Ediciones y coordinada por mi bonita y talentosa Tamara "Wonder" López; también he quedado finalista con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", mi ensayo sobre el de Maine, publicado por Applehead Team Creaciones; mi doble finalista ha sido en la categoría de artículo, con el dedicado al Rey, que se publicó en la revista "Imágenes de Actualidad" y con el escrito junto al fantástico David P. Yuste (No matarás), dedicado al cine de terror de los 80, y publicado en la Cabina de Nemo, la genial revista de mi querido Pako Mulero Arenillas; en la categoría de tebeo también he tenido la fortuna de quedar finalista con "Darkgate: La oscuridad que devora", mi primer cómic, basado en el universo de Dark, también tratado en la novela corta "Casa de Sombras", y con ilustraciones del gran José Raúl Orte Crespo; y el último finalista lo he conseguido, precisamente, con la Cueva del Extraño, en la categoría de sitio web. Todas las nominaciones son premios para mí, aunque los mayores son ver cómo amigos y compañeros de letras también han estado nominados a los Ignotus, llevándose en algunos casos el estupendo galardón, como ha sido el caso de David P. Yuste con su relato "El falso comerciante de pimienta". Sin embargo, para premio, premio, premio de los gordos, el de compartir nominaciones con mi alma gemela, que también se ha llevado la de mejor sitio web con su imprescindible web cultural Chica Sombra, la de antología con su estupenda "Crónica de sucesos" (más la de "Pasen y Mueran", como comentaba antes) y la de mejor cuento con el relato "No hay delito". ¡Casi nada! Bueno, no me enrollo más y os dejo, al fin, con los ganadores de los Premios Ignotus de 2020. ¡Y dentro de poco tendremos entrada sobre las novedades de la edición del actual 2021! Estad atentos, habitantes de la humilde Cueva del Extraño. ¡Muchísimas gracias a todos! Y, de nuevo, ¡felicidades, ganadores! Podéis sentiros orgullosos. 


GANADORES DE LOS PREMIOS IGNOTUS 2020


NOVELA

-Voces en la ribera del mundo, de Diana P. Morales (editada por Triskel)

NOVELA CORTA

-La última mujer de La Mancha, de Enerio Dima (editada por Cerbero)

CUENTO

-El falso comerciante de pimienta, de David P. Yuste (en la revista Círculo de Lovecraft número 11)

ANTOLOGÍA

-Cuentos para Algernon: Año VII, seleccionada por Marcheto (editada por la web Cuentos para Algernon)

LIBRO DE ENSAYO

-Infiltradas, con selección de Cristina Jurado y Lola Robles (editado por Palabaristas Press)

ARTÍCULO

-Guía para empezar a leer Mundodisco de Terry Pratchett según tus gustos, de Carla Campos (en la web Origen cuántico)

ILUSTRACIÓN

-Cubierta de La brigada lluminosa, de Marina Vidal (editada por Mai Més)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

-Klaus (largometraje), con dirección de Sergio Pablos

TEBEO

-Ocultos, de Laura Pérez (editado por Astiberri)

REVISTA

-Windumanoth, dirección de Álex Sebastián, David Tourón y Víctor Blanco

NOVELA EXTRANJERA

-La brigada de luz / La brigada lluminosa, de Kameron Hurley (editada por Alianza / Mai Més, con traducción de Natalia Cervera y Anna Llisterri, respectivamente)

CUENTO EXTRANJERO

-Sistemas críticos, de Martha Wells (editado por La esfera de los libros, con traducción de Carla Bataller Estruch)

SITIO WEB

-La nave invisible (https://lanaveinvisible.com/)

LIBRO INFANTIL-JUVENIL

-Prácticas mágicas, de Nahikari Diosdado (editado por Cerbero)


viernes, 30 de julio de 2021

Repaso al 2020: La historia de Lisey, al encuentro del hogar, el bodorrio del infinito y el virus que lo cambió todo

 

La verdad es que le estoy cogiendo el gusto a eso de empezar estos repasos anuales señalando la velocidad a la que pasan los años, en especial, los últimos cuatro, al menos para mí, claro. 2017, 2018, 2019... Incluso ese terrible 2019 del que os hablaba el año pasado, también se gastó rápido, aunque ya podría haberse ido antes; por pedir, que no quede. Sin embargo, una vez se encuentra en el ayer, ¿de qué va a quejarse uno? Sí, soy de esos que se ríen de lo mal que lo han pasado, al más puro estilo "lo que he vivido", y más desde que hallé a mi alma gemela, o ella dio conmigo, claro. ¡O ambos! Me gusta más creer que fue esto último. Escribo esto nada más comenzar julio de 2021, dándome a mí mismo la lata por llevar el blog a trompicones, en especial, con una entrada que tendría que haber estado lista en ¡enero! Junto todas estas líneas pensando que el 2021 está a punto de despedirse, que entramos en su segunda parte y que como sea tan veloz como la primera, antes de darme cuenta estaré escribiendo el repaso del 2021, el año en el que volvimos a la normalidad, o eso parece, al menos, de momento. Pero, ¿qué normalidad? Ya adelanté algo en el repaso del año pasado, así que vamos a ponernos manos a la obra antes de que nos alcance incluso el 2023. ¿Exagerado? Seguro que algo parecido dije en 2019 y aquí estamos.

2020 ha sido sin duda el año de una de las mayores crisis sanitarias de la humanidad, sobre todo, si hablamos de tiempos modernos. La llamad crisis del Covid-19 (o la COVID-19) ha tirado de las orejas al ser humano, dándonos un toque de atención para recordarnos que no debemos dar nada por sentado con nuestros avances tecnológicos, sociales, científicos y culturales. Puede parecer que somos la especie dominante del planeta, pero sólo necesitamos un pequeño bichito sólo perceptible por un microscopio, para que millones de muertos se amontonen, más millones de contagiados ocupen los hospitales de todo el mundo hasta lograr que no haya sitio para los que siguen entrando y nos replanteemos nuestra posición real en el planeta. Menudo repaso al 2020 podríamos hacer desde esta perspectiva, y seguro que estáis de acuerdo conmigo al respecto. ¿Recordáis a principios del 2020? ¿Entre enero y febrero? ¿Cuando la llamada pandemia mundial parecía sólo cosa de China, algo que nos pillaba muy lejos, como de ciencia ficción? Sólo hizo falta esperar un poco para que no sólo no nos pareciera nada de eso, sino algo real con lo que convivir, terroríficamente real. 

A mediados de marzo, quizás a finales, se decretó tanto el confinamiento como el estado de alarma en toda España, incluyendo toques de queda, limitaciones a la movilidad... En pocas palabras, de todo para que los miles de muertos que empezábamos a tener no se transformaran en cifras superiores, medidas que también se tomaron en todo el planeta, en ocasiones más potentes y en otras mucho menos. El ser humano, que se cree constantemente en la cúspide de los organismos dominantes del mundo, ha recordado estos meses que no debe dar nada por hecho, y que a la mínima, dicho a las bravas, se puede ir a la mierda. Negocios cerrados, cines en quiebra, empleos perdidos, familias destrozadas, mascarillas por todas partes, ciudades que daban la impresión de ser el escenario de una película apocalíptica, librerías caídas, editoriales detenidas... En definitiva, y sin miedo a repetirme, nos hemos visto abocados a un cambio repentino de nuestras costumbres, de nuestras alegrías, de nuestro día a día, de nuestra vida, de nuestra existencia. Nos han dado un buen, terrorífico y desolador toque para que nos dejemos de creer los reyes del mambo. Incluso mientras escribo estas líneas, las mascarillas siguen, hay ciudades todavía con ciertas limitaciones y pequeños toques de queda y la normalidad se resiste en una recuperación que va más lenta de lo que nos gustaría. Aun así, las vacunas han llegado, todos tenemos cita con el pinchazo de turno (o pinchazos, ya que son dos dosis) y parece que la luz al final del túnel es cada vez más brillante, más próxima. 

Cualquiera diría que habríamos visto lo mejor del ser humano en un paisaje tan terrible, ¿verdad? Y es cierto que así ha sido, al menos, en una mayoría de casos, porque otros han dado ganas de decirle al virus que nos lleve a todos por delante y que reinicie el planeta. ¿Os acordáis cuando comenzó todo? ¿Las primeras semanas? Con colas fuera de los supermercados, los establecimientos con horarios muy medidos y la limitación de gente dentro de ellos. ¿Os acordáis con el tema del papel higiénico? ¿Cómo volaba de las estanterías? ¿Recordáis que llegaron días en los que faltaban alimentos porque había personas desconsideradas que pensaban que esto era una especie de apocalipsis donde sólo ellas merecían sobrevivir, y para ello se hacían con todo, incluso con alimentos que sabían perfectamente que les caducarían antes de consumirlos? Oh, la cosa no acabó ahí, lamentablemente. Que si fiestas multitudinarias en tiempos donde hay que mantener la distancia social, no llevar mascarilla cuando incluso se volvió obligatorio, chalados negando que existiera el virus, tarados hablando de que las vacunas hacen más mal que bien, pirados incitando al rechazo hacia las vacunas y, por supuesto, los gilipollas de turno que han atacado al gobierno por sus medidas, por cualquier medida que sacaran, demostrando que lo que de verdad les importaba era no salir de ésta todos juntos, sino enfocar su odio hacia los que no son de los suyos. Ojo, esto no sólo ha pasado en España, sino también en muchos otros países, aunque en menor medida, lo cual da que pensar acerca de a quién tenemos enfrente cuando ocurra una desgracia como la que hemos sufrido los últimos meses, y que todavía padecemos ojo. No hay que olvidar que el virus sigue ahí, y que las mejores perspectivas lo dan como "eliminado" (atentos a las comillas) para dentro de otro año. Y eso como mínimo.

Hay que reconocer que nadie estaba preparado para lo que nos ha golpeado. No os dejéis engañar por quienes ahora dicen que sí, que ya lo avisaron, que comentaron, que alertaron... Es mentira. Cuando llegaron las primeras noticias desde China, navegábamos entre los alarmistas que veían el nuevo apocalipsis llegar y quienes afirmaban que esto no iba a pasar de una gripe fuerte; ambos "bandos" se equivocaron, e incluso los primeros van a peor, porque se han convertido en conspiranoicos de manual que ven un peligro en todo, incluidas las vacunas que nos están salvando, claro. Da auténtico asco ver a gente usando a millones de muertos para sus intereses particulares, para vendernos historias que no cuadran con lo ocurrido y para ganar dinero o, peor todavía, difundir mensajes de odio que pueden llegar muy lejos y tener consecuencias bastante graves. Esta crisis sanitaria ha vuelto a demostrar que el ser humano continúa debatiéndose filosóficamente entre el bien y el mal, volviendo a confirmar que somos capaces de lo mejor y de lo peor, aunque ganemos siempre en lo primero, o eso me gusta pensar. Por ejemplo, ahí tenemos a esos sanitaros que han arriesgado su salud, su vida y la de sus más allegados para curar a los demás, mientras hay que aguantar que los cuatro imbéciles de turno vayan sin mascarilla, justifiquen el saltarse los toques de queda porque no pueden aguantar dos segundos sin hacer el idiota o que hablen de haber perdido libertad, ¡por quedarse en casa en plena pandemia mundial! Delirante.

Dado el atroz 2020 que hemos pasado, ¿cómo puedo considerarlo como el mejor año de mi vida? ¿He perdido la cabeza? ¿El virus me está comiendo el cerebro? ¿Soy masoquista? ¿Soy un cabronazo sádico que se alegra de todo lo malo que ha ocurrido? ¿De verdad quiero ver exterminada a la humanidad? En realidad, debería matizar mis palabras, aunque advierto que me siento incluso un poco mal cuando hablo del mejor año de mi vida habiendo sido uno en el que tantísima gente ha sufrido por cientos de motivos, y me quedo corto. Sin embargo, si debo ser sincero, no puedo callarme y hacer como si yo también hubiera sufrido de la misma manera. No sería cierto, me convertiría en un cínico y de poco serviría si, al final, tengo que abrirme con respecto a cómo ha ido el año. Mejor ser sincero desde el principio, ¿verdad? De este modo, uno de los matices que debo añadir a la etiqueta de "mejor año de mi vida" es el recuerdo de un 2017 espantoso, uno de los peores años de mi existencia que, antes de que me diera cuenta, se convirtió en el mejor año de mi vida. ¿Entonces? Podría decirse que el 2020 ha sido una extensión del 2017, arreglando incluso baches del 2019, escollos que ya comenté por aquí al hacer repaso de un año tan movidito. ¿Qué quiero decir con esto? Que no tengo dos mejores años de mi vida, sino uno alargado, un 2017-2020 o 201720, por titularlos de alguna forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué hace que el año de una de las peores pandemias que ha vivido nuestra civilización moderna termine siendo parte del mejor año de mi vida? Tres pilares: boda, hija y casa. Vayamos uno por uno.

2017. Antes de darme cuenta mi vida dio un vuelco para abajo y otro hacia el cielo, atravesándolo, partiéndolo en dos, alcanzando las estrellas, sobrepasándolas, cruzando el espacio, el cosmos y alcanzando dimensiones nunca imaginadas. Caída breve y resurrección infinita. El encuentro de mi alma gemela, de mi verdadera alma gemela, de mi única alma gemela que me proporciona una alegría indescriptible, sensaciones para las que no existen palabras todavía que las expliquen acertadamente (o que se acerquen), a cada segundo que paso a su lado. Cuando crees que estás completo al cien por cien descubres que cada día esa personita única, mi Chica Sombra, mi Tami, mi Wonder, mi tornillo especial, me completa un poquito más, sin límite alguno. Podría escribir mil entradas con estas palabras, y no me aproximaría a lo que siento por ella, y mucho menos después del maravilloso 2020 que me ha regalado. Llegamos pues a principios de tan pandémico año con la fecha de nuestra boda ya programada para un inolvidable 10 de enero, bastantes antes de que el país (el mundo, en realidad) se cerrará casi por completo. La verdad es que la fortuna, el karma o cómo queráis llamarlo, nos sonrió bastante al darnos tiempo de contraer matrimonio justo antes de que todo se viniera abajo. ¿Qué hubiera ocurrido de tener una fecha posterior? Pues, como les pasó a muchos conocidos, seguramente nos habríamos casado bastante más tarde; quizás en la breve apertura de verano e incluso ¡en este 2021! Pero no fue así, y empezamos el 2020 casándonos. ¡Casi nada!

Lo cierto es que no hubo ceremonia. Ni falta que hizo, la verdad. Fue una boda civil donde, rodeados de familiares y amigos, gente que nos quiere y a la que queremos, nos dimos el sí, firma de papeles mediante, para después ir a celebrarlo de forma modesta, aunque con la promesa de que más temprano que tarde tendremos una fiesta por todo lo alto, justo como nos la imaginamos, eso sí, acompañados al completo por ese pequeño gran milagro que fue a casarse con nosotros dentro de la tripita de su mami. Por supuesto, lo principal, lo importante y lo que nos hizo ilusión fue casarnos, darnos el "sí, quiero", aunque ya nos lo habíamos dado hacía bastante tiempo, incluso antes de ese increíble y fantástico 2 de junio de 2017. Ni siquiera los papeles importaban. Fue un extra a una relación que no lo necesitaba, pero que aplaudimos con nuestro corazón, con nuestra alma y con nuestro espíritu. Tuvimos sonrisas, carcajadas y lágrimas, pero, ante todo, alegría, felicidad, en un día que marcaba el inicio de un año impresionante. Por supuesto, la cosa no iba hacer más que mejorar, pues menos de un mes después fuimos uno más en la familia, como ya anuncié en el repaso que hice al 2019, cuando hablé mucho, aunque nunca lo bastante ni demasiado, de cómo nos quedamos embarazados de nuestra genial y fantabulosa guerrera. Si 2019 fue el epílogo, en 2020 comenzaba la verdadera historia de Lisey, nada más y nada menos que un 6 de febrero (atentos a tan bonita casualidad; nuestro aniversario es el 2 del 6 y Lisey nació el 6 del 2; destino, no sigas llamando a la puerta, que hace mucho que te abrimos) que extendió, todavía más, una felicidad que creíamos que no podría hacerse más grande. Sin embargo, nuestros mantras son "infinito por infinito" y "always". Lisey llegó para asegurarse de que se cumplieran.

No voy a mentir y haceros creer que Lisey llegó cuando ya no la esperábamos, porque la verdad es que fue todo lo contrario. Los segundos fueron una eternidad durante esos nueve meses. ¡Qué ganas teníamos de verle ya esa carita! Mordisquearle sus morros, acariciarle los muslitos, besarle sus deditos y, en general, achucharla hasta dejarla sin aliento, tanto como nos dejaba ella sin aliento sólo al pensar en todo lo que ya la queríamos. Qué sensación fue asistir a una ecografía pagada que nos mostró lo formadita que ya estaba. ¡Y cómo se parecía a nosotros! ¡A los dos! Y se parece, incluso con sus ojos azul cielo y sus rizos rubios, rubios, en plan guiri. El caso es que ya el último mes, o los últimos días del último mes, empezamos a ponernos realmente nerviosos. Podía salir en cualquier momento, pero... no lo hacía. ¿Tan a gustito estaba dentro de la tripita de su mami? Seguro que sí, pero nosotros ya no teníamos paciencia alguna. ¡Queríamos tenerla en brazos cuanto antes! Cualquier día podía ser ya el definitivo, y un miércoles 5 de febrero lo fue. De buena mañana, mi alma gemela rompió aguas. Nos fuimos tranquilamente al hospital (olvidaos de esas prisas y de la gente histérica que casi siempre protagonizan estos momentos en el cine) con mis suegros, la metieron en su habitación correspondiente y comenzó el lento y doloroso proceso de dilatar, pues hasta que no lo hubiera hecho lo bastante, no podía empezar el también lento y doloroso proceso de que saliera la peque. Lo que parecía que iba a durar un par de horas se prolongó hasta bien entrada la noche (sí, más de doce dilatando). Fue entonces cuando se inicio la última parte del proceso (por así decirlo) que duró hasta la primera hora de la mañana y, repito, mañana, nada de madrugada. Lisey Jiménez López nació a las 8 en punto de la mañana (un minuto o dos más, si somos puntillosos) un jueves 6 de febrero de 2020. 

Mientras escribo estas líneas me encuentro entre emotivo y nervioso. Me gusta recordar esos momentos. No es la primera vez que me quedo sin palabras (en realidad, las tengo, pero no existen todavía, así que habría que inventarlas) a la hora de hablar de mis almas gemelas, ahora dos, mi bonita y talentosa Tami y mi fantabulosa y genial Lisey. Si profundizo en tales sentimientos, descubro que son dos extremos; por un lado, me falta un vocabulario aún no creado para expresarme; por otra parte, podría redactar infinitas entradas como la presente y no me aproximaría a lo que siento por esas dos maravillosas diosas guerreras que tengo en casa, las cuales lo son todo para mí, dándome aire a cada segundo transcurrido, logrando que exista desde que me levanto hasta que me acuesto, consiguiendo que brille cada vez más como si fuera la persona más especial de este y todos los universos posibles. Ver salir a Lisey del cuerpo de mi alma gemela, verla hacerse real (como si antes no lo hubiera sido; ya me entendéis, en especial, quienes seáis padres), es una de esas imágenes inolvidables por los siglos de los siglos. Verla llorar y callarse en cuanto mi tornillo especial la abrazó, reconociéndola al instante como su madre, su persona favorita en el mundo, la que siempre estará ahí, protegiéndola, queriéndola, haciéndola feliz... Desde entonces, y aunque parezca imposible, todo ha ido a más y a mejor (como así ha sido desde el 2 de junio de 2017, e incluso antes), regalándonos la peque continuos instantes llenos de magia, felicidad y risas.

Ha pasado mucho y, sí, como me decían esas personas cercanas que ya habían disfrutado las maravillas de la paternidad, estas cositas bonitas crecen con una rapidez sobrenatural. Mientras escribo estas líneas, Lisey corre, juega, se ríe a carcajada limpia, trata a los gatos de la casa con un cariño enorme, se entretiene con sus juguetes y sabe mil cosas que, por entonces, parecía mentira que fuera a aprender en cuestión de meses. ¡Meses! Sus primeros pasos, sus primeros balbuceos, los cambios de pañales, su primer baño, su primer gateo (que le duró días; aquí la Flash pasó de gatear un poco a prácticamente correr como si fuera capaz de viajar en el tiempo), sus primeras risas (no existe niña más feliz en este universo), su encuentro con titos y yayos, sus primeros juguetes, sus primeras películas, sus primeros libros, sus primeras caricias, sus abrazos, sus miradas de amor... Tener un hijo es redescubrir la vida, y si eso se hace junto a la persona que te corresponde, esa alma gemela hecha para ti y para la que estás hecho, no queda ninguna perfección más por encontrar. Toda está ahí. ¡Y más! Claro que la paternidad tiene sus detalles ¿oscuros? Menos tiempo para la pareja, menos tiempo para uno mismo, menos tiempo para todo, no saber qué hacer la mayor parte del tiempo, lidiar con berrinches incomprensibles, no saber qué camino educativo tomar para con la peque... Y, aun así, son insignificancias que desaparecen en la más absoluta nada cuando miras fijamente a esa cosita que tu alma gemela y tú habéis creado, y esa cosita te devuelve la mirada. Así de sencillo. Así de fácil. Así de bonito. Así de perfecto.

Ahora tendría que centrarme en el último punto del trío de alegrías del 2020, pero me voy a parar para comentar algunos aspectos del proceso del parto, porque eso es para vivirlo. Teniendo en cuenta que yo no parí a Lisey, sino que simplemente estaba allí, apoyando a mi mujer todo lo que podía y más (o, al menos, lo intentaba), apenas podré explicaros una mínima de la mínima de la mínima parte de lo que ella sentía. Cuando fuimos al hospital, ya me imaginaba el gran dolor que sufriría mi alma gemela, dolor que, al ver en directo (hablamos de veinticuatro horas de parto entre unas cosas y otras), alcanzó cotas que no llegaba a imaginar. Si ya me dolía a mí al ver cómo se retorcía, respiraba con esfuerzo, empujaba y luchaba, por dilatar primero, y para que saliera la peque, después, me cuesta imaginarme lo que de verdad sentía mientras ocurría. Quizás esa sea la palabra: inimaginable. Que si luego dicen que la mujer es el sexo débil y chorrada tras chorrada. Mis cojones. Yo no hubiera aguantado tanto, no hubiese podido ser tan valiente y no habría sido capaz de mantenerme fuerte en tales momentos. Gracias, mi vida, por ser una guerrera, una campeona, una luchadora, la personificación de la fuerza y la valentía en estado puro. Gracias por luchar tanto por nuestra fantabulosa y genial Lisey, tanto esos nueve meses como esas últimas veinticuatro horas, sin olvidar todo lo que ha venido después. ¡Gracias, gracias, gracias! Gracias por el mayor regalo de todos junto a tu amor.

Hablemos de mudanzas, porque si sois habituales de este pequeño y humilde blog, en especial, de este tipo de entradas donde realizo mi repaso personal del año, quizá recordéis la entrada que repasaba el 2019 donde tuvo lugar la llamada Mudanza Infernal o Apocalipsis de Mudanzas. Prefiero no hacer siquiera un resumen de aquella desventura que puso a prueba nuestra paciencia, nervios y pura supervivencia. De la casa familiar en la que crecí pasamos a una especie de zulo a tan elevado precio que continuamente me preguntaba si estábamos en Málaga o en Nueva York. Eso sí, muy bien situado, pero era lo único que tenía. No sé vosotros, pero yo, para vivir en la calle, directamente me voy bajo un puente; si busco casa es para usarla, cojones. El caso es que desde el primer día que pusimos el pie en aquella "mansión de lujo", en la que se nos iba todo el dinero que ganábamos (el mayor capricho que nos dábamos era comer), pensamos en mudarnos. Pasamos meses buscando una hipoteca, dándonos con un muro tras otro muro después de rebotar en otro, llegando a la conclusión de que para que te den una casa en una inmobiliaria (las posibilidades de conseguirla por nosotros mismos eran todavía más bajas) debes irles con todas las facilidades del mundo, lo cual tiene bastante poco sentido, pues considero que acudir a una inmobiliaria debe ser la opción que se escoja para cuando uno no tenga esas facilidades. El caso es que tras meses y meses y meses de no encontrar hipoteca, casi estuvimos a punto de dar con una, pero llegó el virus de las narices, lo detuvo todo y... ahí finalizó el tema. Volvimos a la idea de continuar alquilando, al menos, una temporada, buscando algo mucho más barato y con más sitio, sobre todo, para que la peque tuviera habitación propia y no tuviéramos que colgarla para dormir de una percha en el armario.

No os voy a engañar: alquilar en Málaga tampoco es fácil. Los precios están disparados, aunque, claro, es más fácil acceder a un alquiler que a una hipoteca en la que te piden el Anillo Único, sangre de unicornio y un par de duendes irlandeses. Buscamos mucho. Buscamos hasta hartarnos. Buscamos y llamamos consiguiendo resultados de todo tipo; desde los que no contestaban hasta los que directamente engañaban con las características de la casa en cuestión, pasando por aquellos que no permitían animales, los que te prometían una cita y de los que no sabías nada más nunca o, mis favoritos, los que te pedían casi tanto como los de las hipotecas, incluyendo un mes de fianza, un mes de adelanto, un depósito y el primer mes que pases en la vivienda. Las misiones imposibles de Tom Cruise se empezaron a reír de nosotros, y con razón. Mi bonita y talentosa dio con un piso que estaba bastante bien, en una de las zonas más humildes de Málaga, pero de cien metros cuadrados, bastante cuidado, con espacio suficiente y a un precio normal, aunque ligeramente alto para la zona. Estuvo hablando con el casero y, gracias a su habitual labia, no sólo logró una cita, sino que nos quedáramos el piso, el cual es a día de hoy, y poco más de un año después, nuestro hogar, nuestro verdadero hogar. No sabemos si para siempre (existe la opción de comprarlo); no sabemos si para algunos años (es de alquiler, tiene tres habitaciones y si en el futuro vamos a por otro peque nos hará falta más espacio). Sin embargo, ahora, y por mucho tiempo, es y será nuestro hogar. Ahora sí. Lo hemos encontrado. Un sitio que sentimos como nuestro hogar, en el que somos felices, en el que estamos a gusto y donde está creciendo nuestra fantabulosa y genial Lisey, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Feliz junto a nosotros. Felices junto a ella. Felices los tres. 

Me voy acercando al final de la entrada, así que toca hablar del terreno profesional, sobre el cual no os voy a engañar y del mismo modo que os soy sincero con todo lo demás también lo seré al respecto. 2020 fue un año muy, muy, muy flojo al respecto, quizás el año más flojo en mi carrera literaria, aunque con algunos matices, como por ejemplo, si cuento desde que empecé a publicar profesionalmente (año 2010) o si cuento desde que comencé a publicar en solitario (año 2012), aunque si lo comparo con ese 2009 donde me inicié en este mundillo, 2020 ha sido un año espectacular. Quedémonos con que ha sido uno de mis años más flojos, ¿de acuerdo? Si 2020 ha sido el primer año desde 2008 en el que Marvel Studios no ha estrenado ninguna película en los cines, también ha sido el primer año desde 2012 en el que no he sacado ninguna obra en solitario. ¡Y eso que en años como 2017 publiqué hasta tres! Vale, ha sido, sobre todo, por el tema de la pandemia, pero eso no significa que no deje de comentarlo. Tres han sido las publicaciones que he tenido en 2020; dos microrrelatos que se han vuelto a colar en convocatorias de Diversidad Literaria, lo cual considero grandes logros dado que lo mío no es, precisamente, la narrativa minimalista; y un relato Z en la antología "Orgullo Zombi", que primero salió gratuitamente en formato digital, para pasar luego al papel, debido a su éxito. La verdad es que sigo disfrutando de lo lindo al participar en convocatorias de relatos, entre o no entre al final en la antología resultante, pues aceptar el reto y escribir para superarlo es todo un desafío. Evidentemente, no es algo que haga tan habitualmente como al comienzo de mi carrera, pero sí me gusta ponerme a ello de cuando en cuando, en especial, con proyectos tan interesantes como los micros de Diversidad Literaria y "Orgullo Zombi", cuya segunda parte hace poco que salió, aunque ya sería entrar en el 2021, y no es lo que toca ahora, no. Además, las convocatorias sirven para desengrasarse y no confiarse demasiado, por lo que recomiendo, si sois escritores ya con un currículum bastante extenso, participar en todas aquellas que os interesen, a pesar de que sea de forma irregular.

Por supuesto, no sólo de publicaciones vive el escritor. 2020 ha sido un año de menciones, premios y menciones. Si recordáis, aunque admito que si no os pilla de cerca dudo que lo hagáis, en 2019 se celebró el I Concurso de relatos de videojuegos y esports, organizado por DreamHack y Héroes de Papel, es decir, una convocatoria de relatos donde la literatura y los videojuegos se unían, y donde uno de los premios era aparecer en una antología en papel publicada por Héroes de Papel, editorial de la que os he hablado mucho en el blog y de la que soy muy aficionado. Lo cierto es que llegué tarde con mi relato a la primera fecha de cierre de recepción que dispusieron, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que esta fecha la cambiaron, retrasándola lo suficiente como para que me diera tiempo a terminar mi cuento. Dicho y hecho, terminé mi historia, siendo una sorpresa para mí cuando, meses más tarde, en concreto, a principios de 2020, me comunicaron que era uno de los diez seleccionados, siendo ganador no sólo del honor de publicar en la mencionada antología de Héroes de Papel, sino también de recibir un pack compuesto por varios libros de la editorial, una estupenda agenda y unos modernos cascos gamers que estoy aprovechando al máximo. Lamentablemente, la antología no se publicó ese año, así que no he podido sumarla a mi lista de hijos literarios de 2020, aunque sí ha entrado en la de 2021, por lo que también la reservaré para el repaso del año que viene (o de este año, según se mire). Hablemos de Ignotus, de los Premios Ignotus, más concretamente, de los Premios Ignotus 2020, porque esta edición ha sido la que más nominaciones (acabadas en finalistas; no, este 2020 tampoco me he llevado ninguno a pesar de que he enviado jamones hasta a aquellos que ni siquiera tienen que ver con los galardones) me ha dado. Que si en la categoría de cuento, que si en la categoría de ensayo con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", que si dos en la categoría de artículo, que si en la categoría de tebeo e incluso la Cueva del Extraño ha repetido en la categoría de sitio web. No, no estoy para quejarme, y mucho menos cuando he compartido algunas categorías con mi bonita y talentosa alma gemela (quien ya debería haberse llevado más de un Ignotus, ojo, mereciéndolos todos). ¿Cómo me voy a quejar si ya es difícil estar nominado? ¿Con la publicidad que se les da a los nominados? ¿Sabiendo que sois vosotros los que os habéis tomado la molestia de votar mi trabajo para que esté ahí? ¿Quejarme? En absoluto. ¡Y más teniendo en cuenta que han sido seis nominaciones en un año donde, precisamente, las cabezas no estaban puestas en los Premios Ignotus! ¿Qué puedo decir? Gracias, gracias, gracias. Una e infinitas veces más. ¡Gracias! Eso sí, estoy empezando a coger complejo de Leonardo DiCaprio con eso de ser nominado sin ganar. Salvo por la fama, el aspecto, el talento y el dinero, igualito que DiCaprio.

¿Qué puedo contaros más? La verdad es que ha sido un año bastante tranquilo por las redes, si os soy sincero. A mediados de año me abrí otra cuenta de Twitter a la que le está yendo incluso mejor que a la primera que tuve, mientras asisto, entre palomitas, a cómo les van cerrando todas las cuentas a aquellos que se pusieron de acuerdo para cerrármela porque no tienen nada más que hacer en sus patéticas vidas que ponerse tras una pantalla, con el anonimato por delante, para intentar joder a los demás, sin conseguirlo al final, ojo. En el terreno literario también ha estado tranquila la cosa, salvo por el soplapollas (con perdón para los soplapollas del mundo) de Arkaitz Arteaga, ya sabéis, esa celebridad del mundo de la literatura que creó la web Origen Cuántico, que ganó no sé qué premio europeo por méritos propios (guiño, guiño), y no porque un jurado compuesto por amiguitos la eligiera para representar lo que quisiera que representase una web que desconocía la existencia de editoriales de referencia como Applehead Team Creaciones. El caso es que este año, a pesar de que ya no está relacionado con el mundo de la literatura (por razones que dan risa, pero el victimismo inventado siempre la da), este esperpento de persona ha seguido criticando los Premios Ignotus, bueno, mejor dicho, ha seguido criticando a los nominados que no le gustan. El caso es que también he tenido una mención, aunque esta vez no he caído en su juego. Hice capturas de pantalla y las difundí por Facebook y Twitter. ¿Resultado? Un montón de comentarios "cariñosos" hacia este tontolastres y un bloqueo que me he llevado por su parte en Twitter tras hacerse caquita. Se ve que no se esperaba la nueva táctica que es enseñarle a los demás las gilipolleces que hacen los gilipollas, en vez de contestarles hasta que te lleven a su terreno. Un saludo, Arkaitz. Suerte con todos esos enormes proyectos literarios que tienes entre manos. No te olvides de saludar a tus "cuñaos" mientras a los demás de tenerlos.

Aunque parezca sorprendente, creo que hasta aquí he llegado este año. Insisto en que ha sido un año "poco movido" pese a la grave crisis sanitaria que hemos sufrido. Las comillas las he puesto con toda la intención, claro, porque de movido ha tenido poco. Me he casado, he tenido una maravillosa hija, me he mudado a una casa a la que sí podemos llamar hogar y no vivienda temporal, he seguido escribiendo, las cosas nos han ido bastante bien en casa con el trabajo (mi tornillo especial va cada vez a más con sus cositas literarias, llegando incluso a sacar su segundo libro en solitario, un fantástico poemario titulado "Vomitando mariposas muertas"), los proyectos que no he podido sacar este año se han pasado al 2021 (y mucho mejor así, os lo digo en pleno 2021), la familia está estupenda, hemos gozado de buena salud (ninguno hemos pillado el maldito bichejo), Kraken y Casper siguen estupendamente y, en pocas palabras, nuestra vida ha ido a mejor durante cada día del 2020, después de un 2019 donde llegamos a tocar fondo en todos los sentidos. Lo lógico sería mostrar un gesto de pesimismo y creer que durante el 2021 la cosa va a ir hacia abajo, y algo de eso hubo a principios de año, pero es que a partir de ahí todo ha seguido yendo hacia arriba, ¡cada vez más! ¡Sin dar con ningún techo! Así que es hora de decir eso que me encanta de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Así que este año os libráis de una entrada el doble de extensa. Me voy a ir despidiendo ya no sin antes daros las gracias por continuar ahí, año tras año, repaso tras repaso, publicación tras publicación, sonrisa tras sonrisa, lloro tras lloro y entrada tras entrada. Sois los mejores. Sois únicos. Sois... vosotros. Gracias. Que este 2021 sea el comienzo de la vuelta a la auténtica normalidad que se nos ha arrebatado. Que el 2022 se identifique con la completa normalidad que nos merecemos. Mientras tanto, pensemos en cómo salir mejores de esta, pero mejores de verdad. Pensemos en no darlo todo por sentado. Pensemos en hacer las cosas bien. Pensemos en comportarnos cívicamente, para con el prójimo y para con nosotros. Pensemos. Y seamos felices. Sed felices.

Nos veremos dentro de un año. No lo creo. Sé que nos veremos dentro de un año.

Tened cuidado. Y creed siempre que todo irá siempre a mejor. Tened la firme certeza de ello, en especial, en los momentos más oscuros.


lunes, 14 de junio de 2021

Mis 10 mejores lecturas del 2020

¡Y fin! O casi. Llegamos a la última lista de lo mejor del año que solemos ofrecer en este humilde rinconcito de la Red. Tras series, cómics, videojuegos y cine, llegan los libros, llegan las lecturas para poner fin (o punto y seguido, claro; a la espera del próximo año) a nuestras selecciones anuales, quedando como epílogo mi repaso personal, que quizás os resulte mucho menos interesante que mis títulos elegidos en cada categoría. Al fin y al cabo, ¿a cuánta gente le puede picar la curiosidad por cómo me ha ido el año? Vale, es posible que a unos cuantos lectores si me pongo a hablar de mis obras publicadas, pero ¿y con respecto al resto de la información? Aun así, sigue siendo otra de las tradiciones de la Cueva del Extraño y, qué narices, me hace ilusión compartir con vosotros cada año que pasamos por aquí, sobre todo, si ha sido tan bueno como el ya pasado 2020 (sí, tiene su explicación que, precisamente, el año de la pandemia, haya sido uno de los mejores de toda mi vida, pero os lo explicaré a su debido tiempo).

Hablemos de literatura, porque no cabe duda de que con las listas de lo mejor del año siempre he sido de los de dejar lo mejor para el final, o, como mínimo, lo más importante. Después de todo, las dos selecciones que lo comenzaron todo fueron las de cine y literatura, ambos campos que dieron razón de ser para que este blog naciera. Como ya he contado en anteriores ocasiones, una de las razones por las que surgió la Cueva del Extraño fue para promocionar a amigos y compañeros de letras, y sí, también a mí mismo, está claro. La intención fue creciendo, añadiéndose al blog secciones dedicadas al cine y a la literatura, entradas que iban más allá de la simple promoción. Luego llegaron los cómics, los videojuegos, las series... y el resto es historia. ¡Una historia que durante el 2022 cumplirá diez años! ¡Se dice pronto! Una historia en la que los pilares básicos fueron la literatura y el cine, en especial, la literatura, la que lo empezó todo. Así que es lógico que su lista sea la última, la más importante y la que, además, consigue atraer más la atención del público.

Dejemos los recuerdos atrás. Vayamos al presente. ¿Cómo ha afectado la terrible crisis sanitaria de 2020 al mundo de la literatura? En las demás entradas he hecho un breve repaso al respecto, señalando al cine como el área más afectada por todo lo sucedido. Si tengo que ser sincero, podríamos poner a la literatura al mismo nivel, porque los efectos de la pandemia sobre ella han sido catastróficos. Librerías cerradas, imprentas paradas, proyectos retrasados, editoriales que han tenido que detener su actividad habitual, editores que han tenido que sobrevivir in extremis pues sus únicos ingresos venían de las editoriales que abrieron, editoriales a punto de nacer cuyos partos se han alargado, autores sin ningún tipo de ingreso... En pocas palabras, todo parado, todo retrasado, con la incertidumbre como principal enemiga, sin saber hasta cuándo, sin saber hasta dónde llegarían las consecuencias de esta situación. Mientras escribo estas líneas, estamos volviendo a cierta normalidad, pero los primeros meses han sido devastadores en todos los sentidos y para todos los relacionados con la literatura. Tanto para los grandes como para los pequeños, ojo, sólo que estos últimos lo han (hemos) sentido muchísimo más. Autores que han dejado de escribir, editoriales que han cerrado (algunas, quizá con cierta vergüenza que no tendrían que sentir, lo han escondido arguyendo falta de tiempo para continuar con la editorial o, simplemente, dando la callada por respuesta), libros retrasados meses y meses, librerías que cierran para siempre... Una catástrofe, vaya.

Pero, como decía, estamos volviendo a alguna clase de normalidad, esta vez de verdad de la buena. Los proyectos literarios vuelven a avanzar, los editores vuelven a percibir ingresos, las librerías van abriendo cada vez más, las presentaciones comienzan a recuperar su ritmo habitual, las jornadas y eventos regresan y las ferias del libro empiezan a tomarse en serio las fechas propuestas. Incluso hay editoriales que, para recuperar el ritmo de publicación, están dándole más caña al asunto de la normal, con dos o tres libros publicados al mes, intentando, encomiablemente, ofrecer esa normalidad de dentro hacia fuera, es decir, tanto para ellas como para los lectores. Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que editores y editoriales suelen realizar sus planes con tiempo, o lo que es lo mismo, preparan los lanzamientos con la previsión suficiente por si ocurre cualquier imprevisto, además, para organizar las novedades, ofrecernos las portadas, darnos nombres de autores... Lo lógico, vamos. En este caso, ¿cómo hacer eso con una crisis sanitaria que no sabíamos (ni sabemos; recordemos que aún no ha finalizado del todo) cuándo y cómo iba a terminar? Toca ponerse al día, como se dice. Y en la Cueva del Extraño no somos una excepción.

Creo que no vais a encontraros con ninguna sorpresa en la lista de este año, al menos, en lo que respecta a géneros y tipos de libros. Tenemos ensayos, novelas, antologías y, sí, quizá la novedad más importante de la recopilación de 2020, un poemario, uno de esas temáticas que no suelo leer habitualmente, aunque de vez en cuando cae alguno, lo admito. El de esta ocasión es bastante especial, así que me ha hecho mucha ilusión que esté ahí. ¡No os cuento más! Por supuesto, los autores nacionales siguen siendo mayoría, así como las editoriales independientes y/o pequeñas y medianas; 2020 ha sido otro de esos años de los que podríamos haber sacado títulos suficientes como para hacer listas monográficas con obras de editoriales como Dilatando Mentes, Applehead Team Creaciones, Khabox Editorial, Dolmen, Almuzara y Matraca Ediciones, entre muchas otras. El terror y el suspense siguen ganando, aunque sería más acertado afirmar que es el género fantástico el que lo hace, ya que la ciencia ficción y la fantasía también se pasean por la lista de este año. ¿Qué libros he dejado fuera? La verdad es que muy, muy, muy pocos, y estoy siendo amable. Al ser un 2020 un tanto extraño en cuanto a lanzamientos, hablamos de una lista en la que he ido bastante a tiro fijo, con títulos que tenía bastante claro que debían estar en ella. Eso sí, a pesar de que la mayor parte de ellos pertenecen al 2020, es decir, son novedades, alguno que otro es de 2019, aunque por muy poco, algo que no choca con las anteriores listas de las mejores lecturas, por cierto. Bueno, ahora sí que es el momento de encarar el final, así que aquí tenéis mis 10 mejores lecturas del 2020. ¡Espero que os gusten! ¡Vamos allá!


10- Recuerdos y desinformación

Quizás el título más polémico de esta lista y, es posible, que de todas las realizadas hasta el momento en este blog. Nada más y nada menos que la primera novela del actor Jim Carrey (Dos tontos muy tontos, El show de Truman), uno de mis intérpretes favoritos. ¿Por qué tal polémica? Bueno, las reseñas que han ido saliendo van de un extremo a otro; o son tremendamente positivas o afirman que es un sinsentido que no va a ninguna parte. Sé que no voy a situarme con estos últimos, y aunque tiene sus defectos, a mí, "Recuerdos y desinformación", me ha ganado, y no sólo por ser el autor quién es. El libro camina por senderos de la autobiografía, sin dejarlo claro del todo, sin dar nombres, pero de forma bastante evidente, adentrándonos en muchos de los secretos de Hollywood, mientras se vuelve más y más surrealista. A mí me ha gustado lo suficiente como para incluirlo en esta lista, a pesar de que entiendo por qué ha podido dejar un sabor agridulce a más de un lector.

9- Nación Bruja

Primera parte de un ciclo, Khabox Editorial no podía faltar en nuestra selección anual, como decía más arriba y como viene siendo habitual desde hace años. En esta ocasión, dejamos el terror y el misterio a un lado (aunque algo hay) para adentrarnos en una trama de fantasía oscura que bien podría enclavarse también en la llamada fantasía urbana, si atendemos a los géneros actuales. Reconozco que es el primer libro que leo de Damián G. Ponce, y me ha gustado lo suficiente como para esperar con bastantes ganas la segunda parte, que ojalá llegue pronto, así que vamos a ir cruzando los dedos para que eso ocurra. Además, las portadas, en la tradición de Khabox, es de esas que llaman poderosamente la atención, así que, ya sabéis, acercaos a "Nación Bruja", porque no os arrepentiréis, en especial, si sois fans de la fantasía más oscura.

8- La desaparición de Agatha Christie

La editorial Almuzara tampoco es ajena a nuestras selecciones anuales, y este año no iba a ser una excepción. ¿Qué tenemos aquí entre manos? Un volumen muy cercano al ensayo, sí, aunque definirlo por completo así no es tan sencillo. "La desaparición de Agatha Christie" es más, mucho más, una de esas obras repletas de jugosas curiosidades sobre algunos de los escritores más conocidos, populares y, en no pocos casos, más excéntricos de nuestra historia literaria. Sí, el caso de Christie es uno de los más interesantes, pero tenemos otros centrados, por ejemplo, en Mary Shelley (Frankenstein) y Arthur Conan Doyle (Estudio en escarlata) que valen su peso en oro, y no desvelo más, porque en la obra encontramos más de una sorpresa. Almuzara ha publicado un libro muy interesante y casi diría que imprescindible para todos los que aman (amamos) la literatura, de dentro a fuera, no quedándonos sólo en los libros publicados, sino yendo más allá, en especial, a la hora de sumergirnos en la mente de sus autores. Una maravilla.

7- Las doncellas de óxido

¿Qué sería de nuestras listas literarias sin, al menos, un título de Dilatando Mentes? Desde 2016 lleva esta editorial pasándose por aquí y, de nuevo, la recopilación de 2020 no iba a ser una excepción, y menos con la gran cantidad de buenos títulos que han ido sacando, sobre todo, de autores internacionales. Gwendolyn Kiste es una de ellas, una de esas escritoras que de no ser por nuestros queridos mentalistas no habríamos podido disfrutar aquí en España, ofreciéndonos con su novela un truculento e inquietante espectáculo que se te queda bien grabado en el cerebro, para recordarnos que no todo en el género de terror está ya escrito. Kiste se une así al grupo de juntaletras internacionales de Dilatando Mentes que no veríamos en otras editoriales, lo cual es una pena, porque de igual manera que necesitamos a nuestros autores nacionales, también necesitamos a los de fuera, más allá de los de siempre. ¡Hay vida más allá de ellos! Y, espero, que esa vida vuelva a incluir a Kiste en un futuro no muy lejano. Si es con Dilatando Mentes, mejor que mejor.

6- Magnífico día para un exorcismo: La saga completa de "El Exorcista"

Evidentemente, Applehead Team Creaciones tampoco puede faltar a nuestra cita anual, y menos con la enrome cantidad de buenos ensayos que lanza, con pandemia o sin pandemia, siendo todo un ejemplo de editorial que se crece en los peores momentos. El libro elegido de este año ha sido nada más y nada menos que uno de su colección "Noche de Lobos", dedicados a sagas de películas de género fantástico, en este caso, a la saga de "El Exorcista", así que imaginaos la impresionante obra ante la que nos encontramos. Casi seiscientas páginas de demonios, posesiones, curas y religión, donde se nos habla de todas las películas, aunque eso es solamente la punta del iceberg. La novela original, la adaptación cinematográfica, su leyenda negra, las secuelas... ¡Todo está aquí! Imposible hacerlo más completo, la verdad. Applehead Team Creaciones lo vuelve a conseguir. Y, ojo, me ha sido muy, muy complicado elegir sólo un título de la editorial, aunque es algo que me ocurre todos los años. Ya veréis como el que viene tengo el mismo problema.

5- John Carpenter: El maestro del terror

Parece que seguimos en Applehead Team Creaciones, pero no, porque toca hablar de la editorial Dolmen, de nuevo, otra de las que no pueden faltar en las listas anuales de las mejores lectores, y mucho menos en la Cueva del Extraño, en general. Ojo, es cierto que "John Carpenter: El maestro del terror" huele a Applehead Team Creaciones a kilómetros de distancia (y, al revés, podríamos decir lo mismo de muchos de los títulos de la editorial malagueña), aunque, en el fondo, una vez empezamos a leer, comprobamos que la dirección tomada es distinta; ni mejor ni peor, eso sí. Y es que, lo que estoy diciendo, no es malo, sino al contrario. Mola mucho que haya tal sinergia entre editoriales como para que las veamos publicar proyectos que perfectamente encajarían igual de bien en las otras. En este caso, os hablo del que podría ser (y lo es, para qué voy a esconder mi opinión) el ensayo definitivo en nuestro país del maestro del terror John Carpenter (La Cosa, En la boca del miedo), todo un compendio de sus obras, de su vida profesional, de sus inquietudes, anécdotas, curiosidades... Lo mejor es que no está narrado como si fuera uno de estos sesudos ensayos en los que te aburres tras pasar un par de páginas, sino de tú a tú, como si el autor nos desgranase datos y datos como si tal cosa, en nuestro propio idioma, de fan a fan, uno de tantos motivos por los que "John Carpenter: El maestro del terror" no es sólo uno de los mejores ensayos de Dolmen, sino también uno de sus mejores libros, en general.

4- Cazadores de fantasmas

Tenemos aquí uno de esos títulos de 2019 que han caído durante 2020, aunque sé que voy algo lento con esta serie de libros cuyo primer volumen se coló en la lista de 2019, eso sí, en el décimo puesto, augurando que los que vendrían después también entrarían. Sin embargo, ¿quién se iba a esperar que esta "segunda parte" llegaría a tan alta posición? Y me quedo corto, porque estamos ante un libro que bien podría haberse llevado la medalla de oro. ¡Casi nada! "Cazadores de fantasmas" sigue la línea de "El cementerio", con Ed y Lorraine Warren conversando con Robert David Chase sobre muchos de sus casos, sólo que, en este caso, se centran en aquellos donde los fantasmas son los protagonistas, los fantasmas o esas zonas que han encantado dichos espectros, lo cual da lugar a relatos mucho más terroríficos y espeluznantes que los del anterior libro, y ya es decir. Entre ellos están el del pueblo de Dudleytown, el de la casa Phelps y el de la familia Smurl, teniendo éste último incluso su propio volumen, el cual me da que acabará también en futuras entregas de estas listas anuales. ¿Queréis que los escalofríos no os dejen dormir? Pues esta es vuestra lectura. Gran trabajo el de Ediciones Obelisco al traernos estos volúmenes a España, en unas ediciones muy chulas y a precios bastante ajustados.

3- El bosque de los cristales rotos

Entramos en los terrenos de lo mejor de lo mejor ¿Quién se ha llevado la medalla de plata? Nada más y nada menos que una novela corta de Suseya Ediciones, una obra de la que hemos hablado mucho, aunque nunca lo bastante, en este blog. No es de extrañar, si tenemos en cuenta el cariño que le profesamos tanto a la autora del libro como a su talento y, demonios, ¡ya era hora de que sacara su primera obra en solitario. Rain Cross (Macabras, Más Macabras) tiene un estreno muy, muy potente con su "El bosque de los cristales rotos", una de esas obras que se devoran en un rato, y no precisamente por su extensión. Con ecos de "Dentro del laberinto", aunque con la mala leche de un Clive Barker (Cabal, Demonio de libro) en sus mejores horas (de ahí que la autora haya pasado a ser la Barker española), más algo de "El laberinto del fauno", "El bosque de los cristales rotos" pide a gritos una segunda parte o una precuela, lo que sea. Por supuesto, lo próximo en solitario de Rain "Barker" Cross ya tiene mi voto. Y, ¡qué preciosidad de edición se han currado en Suseya Ediciones! Espectacular.

2- La sangre manda

Quien sí que nunca puede faltar en las listas literarias anuales de la Cueva del Extraño es el maestro Stephen King (El resplandor, Mr. Mercedes). Al fin y al cabo, si insiste en publicar, al menos, un libro al año, habrá que hacerle caso, leerlo, disfrutarlo y ponerlo donde corresponde: entre lo mejor de lo mejor. En este caso, "La sangre manda" es el único volumen que nos ha llegado del de Maine (en años anteriores hemos tenido dos, por ejemplo), y no hablamos de una novela, sino de una antología, aunque... a medias. Estamos ante una recopilación de cuatro novelas cortas que vuelven a confirmar lo bien que se le da al autor escribir en cortas extensiones, tanto que ninguna de sus obras mínimas de mayor éxito tiene nada que envidiar a las más extensas y populares. Y, ojo, que "La sangre manda" nos da el siguiente vistazo al grandioso personaje de Holly Gibney, tras la trlogía de Bill Hodges y la brutal "El visitante". Sin embargo, si esta antología/no-antología es tan buena, ¿cómo es que no se ha colado en el primer puesto de la lista? ¿Quién ha sido capaz, de nuevo, de arrebatarle la medalla de oro al tito Steve?

1- Vomitando mariposas muertas

Aquí tenemos el poemario mencionado. Aquí tenemos, de nuevo, a Tamara López (Macabras, Más Macabras). Aquí tenemos, una vez más (y las que quedan) a la Stephen King española. ¿O era Stephen Queen? "Vomitando mariposas muertas" no es sólo su segundo libro, sino también su segunda publicación en solitario con Matraca Ediciones, otra de esas editoriales que no pueden faltar en nuestras listas anuales sobre las mejores lecturas. Tamara "Chica Sombra" López pasa de aterrorizarnos con sus relatos a apuñalarnos en el estómago mientras nos subraya lo bonito que es el mundo. "Vomitando mariposas muertas" no puede ser mejor título. Luces y sombras; sexo y muerte; amor y pérdida; alegría y tristeza; aullidos de placer y gritos de dolor; besos y sangre; Tamara López y Chica Sombra, abriéndose ambas las venas para enseñarnos cómo es, siente, desea y vive, desde la primera hasta la última célula. Cuando una artista se muestra así, tal como es, de forma tan sincera, hay que darle las gracias y recompensarla. Y más si es capaz de que alguien que no es de poesía, poemas y poemarios, quede encandilado con uno. Brutalmente hermoso. Bellamente tenebroso. Todo eso y más es "Vomitando mariposas muertas". 


Ahora sí. De verdad a la buena. ¡Llegamos al final de nuestras listas anuales! Sé que queda ese epílogo del que no dejo de hablaros, pero es eso, un epílogo que, la verdad, poco tiene que ver con estas selecciones de series, cómics, videojuegos, películas y lecturas, yéndose más al terreno personal. Por lo demás, ¿qué tal esta última lista? ¿Os ha gustado? Muy en la tónica de la Cueva del Extraño, ¿verdad? Terror, fantasía, ensayo, fantasmas, King... ¡Incluso la gran sorpresa del año, el sobresaliente poemario de Tamara López, está en perfecta consonancia con la filosofía de este pequeño rincón de internet! Para haber sido 2020 un año tan parado en cuanto a literatura, no ha ido nada mal. ¡O eso creo! ¿Por qué no compartís vuestras propias listas en la cajetilla de comentarios? ¡Y dejad vuestras opiniones, claro! Espero que os haya gustado, que os haya dado ideas para alguna que otra próxima lectura y, sobre todo, que hayáis pasado un buen rato con mi selección, ¡con todas las selecciones! Aquí me despido por este año, no sin antes daros las gracias por continuar ahí, por leerme, por seguirme, por confiar en este blog, por el apoyo, por seguir manteniendo vivo este rincón de internet y, sobre todo, por ser fieles habitantes de la Cueva del Extraño. ¿Nos vemos el año que viene? Pues que sea un 2021 repleto de las mejores lecturas. 


viernes, 4 de junio de 2021

Mis 10 mejores películas del 2020

Nos vamos acercando al final de nuestros repasos de lo mejor del año, bueno, de lo mejor del año para quien esto escribe, pues no dejan de ser selecciones muy personales, con cierto carácter objetivo en algunos casos, pero donde lo subjetivo predomina, como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta la clase de publicaciones con las que nos encontramos. El cine ocupa el penúltimo puesto de las recopilaciones de la Cueva del Extraño, al menos, si no contamos con mi repaso personal del año, que, digamos, se trata de algo muy diferente. Después de las mejores películas del 2020, sólo nos quedan las mejores lectoras, con esos diez mejores libros que os traigo todos los años alrededor de estas fechas (mucho antes de estas fechas, cierto es, sí; tironcito de orejas para mí). Además, estamos ante una de las primeras listas que hice en el presente blog, lo cual no es de extrañar.

El cine siempre ha sido uno de los pilares fundamentales de este pequeño y humilde rincón de internet. Al fin y al cabo, siempre ha sido una de mis principales aficiones, de mis esenciales pasiones, si voy más allá. El cine es vida para mí, resumiéndolo en pocas palabras, hasta tal punto de que me ha dolido lo indecible el 2020 que hemos pasado, o sufrido, con las salas de cine cerradas, los estrenos parados o trasladados a años vista, con cines cerrándose por todas partes y la sensación de que el tema iba para largo, lo cual así ha sido. Mientras escribo estas líneas, las salas de cine comienzan a abrir tímidamente, y los estrenos se suceden poco a poco, tras meses y meses de incertidumbre, con las productoras y distribuidoras realizando mil cabriolas para poder estrenar algo que les dé dinero, mientras las películas y proyectos se acumulaban. Por poner algunos ejemplos, ahora mismo se acaba de estrenar "Spiral: Saw" en Estados Unidos, y está a punto de hacerlo en España, pero hablamos de un filme que tendría que haber llegado a los cines hace un año. Más terribles ejemplos, como el de las cintas de Marvel Studios, de las cuales no se estrenó ninguna durante 2020, con "Viuda Negra" atrasada incluso ¡tres veces! Primera vez, desde que el universo cinematográfico de Marvel nació en 2008, que no tenemos un solo estreno en cine de una de sus producciones. ¿Y qué decir de "Morbius"? ¡Que se ha acabado yendo al 2022! Horrible a todas luces.

Ojo, estos son algunos de los cientos de ejemplos que podría enumerar. Toda esta entrada podría ser una lista de películas retrasadas, así que no es difícil imaginar lo complicado que ha sido hacer una selección de lo mejor de un año en el que los estrenos han brillado por su ausencia durante meses y meses. Más allá del primer trimestre de 2020, el resto ha sido un ir y venir repleto de confusión e inseguridad sobre el regreso a la normalidad cinematográfica. En este ambiente, no es de extrañar que plataformas como Amazon, Netflix y Disney+ hayan triunfado, lo cual ha hecho que me replantee volver a colar en esta lista algunos títulos estrenados directamente en las mencionadas plataformas de streaming, aunque ninguno con el modelo de Disney+, que combina cine y plataforma incluso con un pase premium para ver cintas como "Mulán", antes de darlas en abierto, pasados unos meses. Lo dicho, el sector ha tenido que reinventarse, al menos, en cierta manera. Por supuesto, he acabado confeccionando una lista bastante curiosa y, espero, que de calidad, teniendo que dejar atrás ciertos títulos, incluso con el desolador panorama de estrenos retrasados que hemos sufrido.

Para mantener cierto equilibro, en la lista de este año he metido un título de Netflix y otro de Amazon Prime Video, lo cual no hacía desde la selección de 2018, cuando cayó "El Ritual", basada en la novela del mismo nombre, y que ya entonces apuntaba como una excepción que sería raro que se repitiese, pues siempre me he centrado en estrenos de cine para este tipo de listas. Sin embargo, más allá de la crisis sanitaria, es verdad que el escenario está cambiando, quizá demasiado rápido para que nos demos cuenta, y cada vez son más los estrenos exclusivos que se dan en las plataformas de streaming, y no sólo de producciones ajenas, que compran a precios de oro, sino también de títulos propios que no podremos ver en ninguna otra parte, ni siquiera en la pantalla grande. De ahí que crea que lo de este año, la incorporación de películas de streaming (insisto, sobre todo si son exclusivas) va a formar parte de nuestras listas anuales. Disney+ ha logrado colar dos en la selección de 2020, aunque también es cierto que han sido filmes que se han podido ver en las salas de cine, a pesar de haber sido en pases muy limitados. Sobra decir, en especial porque estáis a punto de comprobarlo, que el terror, los cómics/superhéroes y la animación han sido los géneros ganadores de este 2020.

Me centro, me centro. Ya os he dejado algunas pistas de lo que ha entrado en la lista de este año, pero ¿y lo que he dejado fuera? Estamos a punto de pasar a la selección de 2020, así que no viene mal realizar un repaso rápido a esos filmes que se han quedado fuera de la lista, en algunos casos, por tan poco que en versiones preliminares han llegado a estar. Va a ser un repaso breve, pues entre los títulos que no he visto y que tampoco hemos tenido muchos estrenos en pantalla grande por la crisis sanitaria, tampoco es que haya tenido un año complicado para elegir, al menos, en líneas generales. En pocas palabras, 2020 no ha sido 2019, ni 2018, ni 2017, años en los que sí que tuve bastantes problemas para confeccionar la recopilación final. En cuanto a títulos, me temo que "Tenet", de Christopher Nolan (Memento, El Caballero Oscuro) ha estado bastante lejos de colarse, siendo, al menos para mí, una de las pequeñas decepciones del año, si hablamos de la pantalla grande. La notable nueva entrega de "La maldición", a medio camino entre un reboot al estilo "Jurassic World" y "Jumanji: Bienvenidos a la jungla" (que ni reinicios ni nada al final, ojo) y un spin-off, también podría haber tenido un hueco en esta selección anual. La terrorífica y española "Voces" sí que estaba en algunos borradores iniciales de la lista, y no es para menos con la inquietud y el mal rollo que provoca; por cierto, estos días está en Netflix, así que aprovechad para verla. Y hablando de streaming, dos son los títulos de Amazon Prime Video que me ha apenado muchísimo sacar de la lista en el último momento, tanto que incluso mientras escribo estas líneas me planteo si meterlos o no, así que imaginaos. Estamos ante dos casos de menciones especiales, de esos que surgen todos los años, y que dan ganas de hacer una lista propia al estilo "Mis 10 mejores menciones especiales". "Guns Akimbo" es uno de los filmes, esa gamberrada del director de esa ida de olla que es "Deathgasm", protagonizada por el siempre molón Daniel Radcliffe (La Mujer de Negro, Cuernos) y la no menos carismática Samara Weaving (Ash vs Evil Dead, Noche de bodas); a pesar de que su año es 2019, la tuvimos en Amazon Prime Video, en exclusiva, durante 2020, siendo una mezcla perfecta entre un videojuego ultraviolento y una de esas espectaculares películas de acción con la adrenalina a tope durante cada segundo de metraje, dando como resultado una cinta que es un no parar, entretenimiento cafre del mejor. Aunque si hablamos de cafres, nadie gana a los personajes del genial Sacha Baron Cohen (Bruno, El dictador), que volvió en 2020 con Borat en la secuela "Borat, película filme secuela", segunda parte que nos llega catorce años después, justo en la época de elecciones en Estados Unidos y, en mi opinión, más provocadora, irreverente y políticamente incorrecta que la primera, nominada a varios Óscar y Globos de Oro, ha sido capaz de convertirse en muy poco tiempo en uno de los fenómenos del año, tanto que su estreno en Amazon Prime Video se dio casi, casi por sorpresa. ¡Qué rabia me da no ponerla al final! Pero no me enrollo más. ¡Prometido! Os dejo ya con mis 10 mejores películas del 2020. Sabéis lo que toca ahora, ¿verdad? Eso mismo. ¡Vamos allá! Y... ¡Al turrón!


10- Festival de la canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga

Sí. Este es el título que ha dejado fuera a la secuela de "Borat". No, no me peguéis. He dudado bastante acerca de este divertido, grandioso y emotivo filme musical centrado en el magistral humor de Will Ferrell (Hermanos por pelotas, Los amos de la noticia) y el festival de Eurovisión. Los puntos iban todos para la de Cohen, pero como si la producción fuera los protagonistas de la historia, de repente, comenzó a levantarse hasta que me decidí. Ojo, dejando de lado el increíble dúo que hacen Ferrell y Rachel McAdams (Dr. Strange, Noche de juegos), tenemos unas canciones sublimes y una crítica mordaz hacia Eurovisión y los países que se presentan, así como la clásica, pero siempre simpática, historia de los perdedores que se alzan como ganadores al encontrar lo que estaban buscando, en realidad, sin saberlo, por encima de lo que creían que deseaban. ¿No os convenzo para que asintáis ante la presencia en esta lista de esta producción de Netflix? ¿Y si os digo que "Husavik", el tema oficial de la película, estuvo nominado a en la categoría de mejor canción original en los Óscar de este año 2021? ¿Tampoco? Pues echadle un buen vistazo al tema "Volcano Man", pero con su videoclip, porque no tiene desperdicio. Y después, ¡un poco de "Jaja Ding Dong"!

9- Wonder Woman 1984

En 2017 se estrenó la notable "Wonder Woman", una de las mejores películas del universo compartido de DC iniciado con "El Hombre de Acero". A pesar de que me gustó bastante, 2017 no fue 2020, sino uno de esos años donde las pasé canutas para elegir los títulos de la lista de lo mejor ofrecido por el espacio cinematográfico. Por muy poco, la cinta protagonizada por Gal Gadot (Batman v Superman: El amanecer de la justicia, Liga de la Justicia) se quedó fuera, algo que no le ha pasado a su secuela, cuando ésta se sitúa sensiblemente por debajo en cuanto a calidad, pero teniendo en cuenta el panorama de 2020, hay que aprovechar. Ojo, "Wonder Woman 1984" no es una mala película, en absoluto. Gadot sigue siendo lo mejor del filme, tenemos de vuelta a Steve Trevor, el escenario planteado es la atractiva década de los 80, los villanos tienen una motivación que va más allá de hacerse con el planeta y la trama avanza con el objetivo de situarnos próximamente a Diana en nuestro tiempo. Sin embargo, tiene ciertos detalles que desdibujan el resultado final. Aun así, merece estar en esta selección. 

8- Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

Seguimos con DC en un año en el que Marvel se ha quitado un poco de en medio por el tema de guardar sus estrenos gordos para 2021. Si la secuela de "Wonder Woman" era un paso más hacia delante en las aventuras de la Mujer Maravilla en el cine, "Aves de Presa" lo es en la carrera de Harley Quinn tras disfrutarla en "Escuadrón Suicida". Como bien indica la coletilla del título, lo que nos cuenta la cinta, además de la unión de las Aves de Presa, uno de los equipos urbanos de los cómics DC, es la emancipación de Harley Quinn del Joker, y cómo encuentra su propio camino, como ya hace mucho que hizo en las viñetas. Sí, el filme tiene unos bajones de ritmo bastante importantes y no es demasiado apropiado para quien no gozó con la estética de los personajes de "Escuadrón Suicida" (a ratos parece un spin-off de ésta), pero el reparto y esa Harley Quinn al más puro estilo Deadpool lo suplen con creces. Eso sí, como en el caso de "Wonder Woman 1984", estamos ante las producciones más flojitas del universo cinematográfico DC, e incluso así, siguen siendo títulos la mar de disfrutables, sobre todo, divertidos. ¡Y atentos a la banda sonora! Una pasada.

7- Malasaña 32

Si "Voces", la película española de terror que he mencionado en el prólogo de la entrada, no se ha colado en la lista de este año, ha sido por la presencia de "Malasaña 32", la cual me ha sorprendido bastante, y para bien, por supuesto. Al más puro estilo "Verónica", también de terror, también española y estrenada en 2017 (¿veis cómo no mentía con respecto a lo complicado que fue realizar la recopilación de ese año?), la cinta se basa en un caso real sobre un suceso sobrenatural ocurrido en un apartamento en Malasaña, conformando así una especie de "Expediente Warren" nacional. Una familia normal y corriente se muda desde un pueblo hasta el mencionado apartamento del barrio de Malasaña, no tardando demasiado en descubrir una serie de peligrosos sucesos sobrenaturales que van a más, poniendo en peligro sus vidas. Sí, quizá tendrían que haber pulido más y mejor el final, pero todo lo demás es absolutamente inquietante, con escenas bastante terroríficas, de esas que dan mucho mal rollo, de las que te persiguen al finalizar el filme. "Malasaña 32" no reinventa nada, no pasará a los anales de la historia, pero es la constatación de que en España también somos capaces de hacer muy buen cine de terror. Me declaro muy fan de la película.

6- Los Nuevos Mutantes

Ha costado que viéramos este filme, ¿verdad? A día de hoy, hablamos de una producción que tendría que haberse estrenado en 2018, que ha pasado por la absorción de la Fox por parte de Disney, con todo lo que eso conlleva y, al final, ha acabado estrenándose en plena pandemia, al más puro estilo "o la sacamos ahora o no lo haremos nunca". Ha sido tal la cosa que hasta el último momento seguían las dudas sobre su lanzamiento, incluso llegando a rumorearse que lo veríamos directamente en Disney+, lo cual, si lo pensamos bien ahora, casi un año después, tampoco sería tan descabellado. Lamentablemente, todo eso ha lastrado a "Los Nuevos Mutantes", en especial, con respecto al interés del público por ella, dando resultados en taquilla demasiado discretos. Pero ¿y a la nivel de calidad? La verdad es que tenemos una cinta de los X-Men bastante resultona, con muchísimos aciertos y que más que funcionar como un epílogo a la saga cinematográfica de los mutantes, sabe al comienzo de una nueva que, en realidad, nunca más será; recordemos que ahora Marvel Studios puede usar de nuevo a los X-Men al completo, y que su intención es reiniciar ese universo, por lo que no tendremos una trilogía sobre "Los Nuevos Mutantes" que, viendo las entrevistas con su director, prometía bastante. Por fortuna, deja mejor sabor de boca que "X-Men: Fénix Oscura", no una mala película, pero sí un final bastante decepcionante para una saga que comenzó en el año 2000, considerando algunos (entre los que me cuento) que el digno final que siempre ha merecido la saga lo encontramos en "Logan", aunque bien podrían haber hecho algo a lo "X-Men: Días del futuro pasado" para darle el sobresaliente cierre que se merecía. Dicho esto, no os perdáis "Los Nuevos Mutantes", mucho más sólida que algunas de las otras entregas de la franquicia. Y, además, con las estupendas Anya Taylor-Joy (La bruja, Múltiple) y Maisie Williams (Juego de Tronos, iBoy) haciendo de los mejores personajes de la historia. ¡Y qué buena idea fue mezclar los superhéroes y el terror en una misma película!


5- Underwater

Sé que este filme no habrá sido de los más habituales en este tipo de listas. En realidad, es más bien un capricho personal, algo que también se ha convertido ya en una tradición en las selecciones anuales de este blog, pero, qué narices, quería darme el gusto de meter una de las películas de terror que mejor y peor me lo han hecho pasar en los últimos años. ¿Terror bajo el agua? ¿Protagonistas enfrentándose a lo desconocido en un ambiente asfixiante? ¿Seres lovecraftianos de por medio? ¿Cthulhu? ¿Un reparto con nombres como los de Kristen Stewart (American Ultra, Café Society), Vincent Cassel (El pacto de los lobos, Irreversible), T. J. Miller (Deadpool. Deadpool 2) y John Gallagher Jr. (Hush, American Woman), entre otros? Compro. ¡Y vaya si compro! Además, la campaña publicitaria de la cinta apenas nos contaba nada, surgió casi por sorpresa y nos invitaba a que viéramos la película sin más. Llegar a ella, como mucho con el trailer visto, es toda una experiencia. Os invito a vivirla, porque vais a descubrir una producción tan espectacular como aterradora y agobiante. Y atentos al final. ¡Menudos minutos finales!

4- Upgrade

El segundo y último filme visto por streaming que encontraréis en esta selección nos lo ofrece Amazon Prime Video, también en exclusiva, aunque con un par de años de "retraso". La segunda película como director de Leigh Whannell (Saw, Sentencia de muerte), tras la notable "Insidious: Capítulo 3", se estrenó en 2018, aunque a España sólo nos llega en su versión original subtitulada por medio de festivales de cine de género, por lo que su "estreno" fue bastante limitado, y estoy siendo amable, dentro de nuestras fronteras. Sin embargo, Amazon Prime Video le ha dado una segunda vida a "Upgrade" en nuestro país, demostrándonos que lo de Whannell no es simple casualidad, que ha aprendido muy bien a dirigir gracias a su amigo James Wan (Silencio desde el mal, Expediente Warren: The Conjuring) y que sabe lo que se hace. Además, nos la ha ofrecido el mismo año que estrenó en pantalla grande "El Hombre Invisible", también de notable, una genial revisión del clásico, con grandes dosis de suspense, escenas impactantes y más de un interesante giro marca de la casa. Si soy sincero, reconozco que a punto estuve de meter "El Hombre Invisible" en vez de "Upgrade", pero al ser ésta más rompedora, inesperada y espectacular, aquí la tenéis. Pensad en "Venom", pero con la ciencia ficción de por medio y una inteligencia artificial que convierte al protagonista (curiosamente, muy parecido a Tom Hardy) en una máquina de matar que busca venganza contra quienes mataron a su mujer. Cuidado, porque no todo es tan simple, y hablamos de Whannell, tan experto en sorpresas de última hora como su colega Wan. Y hasta aquí puedo contar.

3- Onward

La medalla de bronce se la lleva una cinta de animación creada por Disney y Pixar, lo cual tampoco debería extrañar a nadie, teniendo en cuenta las cotas de calidad que son capaces de alcanzar. En este caso, además, "Onward" pintaba muy bien por los avances, alejándose de manera curiosa de anteriores cintas de ambos estudios, con ese tono de fantasía mezclado con la civilización moderna, en una especie de cuento que nos invita a que conservemos la magia que parece que perdemos a cada día que pasa en una sociedad cada vez más cínica. Una vez vista y disfrutada, hay que admitir que nos encontramos ante una película que tiene incluso mejor pinta, y que habla de más temas, como el de la familia, con ese padre "ausente" cuya figura, en realidad, se halla en el hermano del protagonista, demostrando que eso de la familia tradicional no existe. En otras palabras, lo normal, socialmente aceptado, no tiene que ser lo mismo para uno que para otro, descubriendo el protagonista que no tenía sentido buscar a su padre, pues siempre había estado a su lado. "Onward" quizá no sea una de las mejores cintas de Pixar, una de esas en las que automáticamente pensamos al hablar del estudio, pero sí que es pura magia. Una joyita a reivindicar.

2- Jojo Rabbit

Reconozco que este genial título de Taika Waititi (Lo que hacemos en las sombras, Thor: Ragnarok) podría haber quedado perfectamente en el primer puesto de la lista. Es más, es de esas películas de puesto intercambiable, por así decirlo. De 2019, aunque llegada a España a principios de 2020, hablamos de la cinta ganadora en la categoría de mejor guion adaptado en los Premios Óscar de 2020, una producción que está ya considerada como "La vida es bella" del nuevo siglo, y no es para menos, pues entre la comedia y el drama se mueve la historia del joven Jojo Rabbit y su amigo imaginario Adolf, quienes conocen a una auténtica chica judía durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, justo cuando Hitler y sus nazis perdían la contienda. Un reparto espectacular, una banda sonora fantástica, una historia que hace llorar y reír a partes iguales, una inteligente ridiculización del nazismo, una mirada tierna al paso de la niñez a la "adultez", una dirección impresionante... Absolutamente todo funciona en "Jojo Rabbit". Una medalla de plata que sabe a oro.

1- Soul

Quizá sorprenda que haya colocado la segunda película de Pixar y Disney de 2020 en el primer puesto de la lista, sobre todo, si la comparamos con el segundo puesto, cuyo argumento principal es más original. En realidad, "Soul" no reinventa nada, y lo que nos cuenta es bastante sencillo, que no simple. Y es que, con un par de mecanismos bastante básicos, Pixar nos ofrece un trasfondo tan filosófico y profundo del que podríamos hablar durante horas y horas sin que se agotara. Y eso, para empezar, es todo un logro. Porque de lo que nos habla "Soul", sin desvelar mucho al ser un filme bastante reciente, es de la vida. Así de fácil. Sin más. De vivir, de disfrutar del viaje, de nuestro destino y de lo que se nos tiene preparado, ¿o de lo que preparamos paso a paso? Cuando finaliza "Soul", es complicado que nos quedemos igual. Algo se ha removido por dentro. Se nos ha encendido la bombilla. "Vive", es lo que nos dice la película. Sus protagonistas lo aprenden, cada uno a su estilo; uno descubre lo que es vivir, disfrutar de la vida; el otro, lo redescubre. Ambos viven. Ambos nos hacen vivir. Me parece que el que una cinta consiga recordarnos que debemos disfrutar de la vida, pararnos en cada uno de los aspectos mundanos que damos por hechos como si tal cosa, merece que sea considerada como la mejor de 2020. Al menos, para mí lo es. Pero cuánta alma tiene "Soul". Repleta de vida. Como deberíamos estar todos nosotros. Recordadlo.


¿Hemos acabado? ¿Sí? Por ahora, sólo por ahora. Ponemos fin a una lista centrada en un tema que ha vivido (y sigue viviendo) momentos muy, muy complicados. 2020 ha sido un año de mucha calidad en los estrenos que se han dado, pero de poca cantidad, un año en el que el negocio del celuloide se ha visto comprometido de numerosas maneras distintas. Se han cerrado salas de cine, se han retrasado estrenos, las productoras han perdido montañas de dinero, no pocos intérpretes han visto parados proyectos indefinidamente, se ha planteado un cambio de modelo (más streaming, estrenos limitados y exclusivos, estrenos simultáneos en cine y televisión)... En pocas palabras, dejamos atrás un año bastante mejorable, y nos vamos a uno que va para arriba, lo cual, esperamos, sea la tónica habitual del 2021. Aun así, no nos han faltado buenos títulos en nuestra selección, ¿verdad? Animación, terror, superhéroes, comedia, drama... ¡Una lista cien por cien la Cueva del Extraño! Y, atentos, porque la del año que viene promete llevar todavía más el sello del blog. Sin embargo, para eso todavía queda. Os espero aquí, ¿de acuerdo? Muchísimas gracias por acompañarme un año más en este repaso de lo mejor que nos ha dado el cine durante todo doce meses. Gracias por vuestra paciencia, por vuestra paciencia, por leerme, por... todo. Gracias por estar ahí. Cruzo los dedos para que sigáis ahí en la siguiente lista cinematográfica. ¿Prometido? ¡Por un 2021 repleto del mejor cine! ¡Más turrón! ¡Es la guerra!