miércoles, 25 de agosto de 2021

Premios Ignotus 2021: Finalistas

 


Qué pronto hemos vuelto a los Ignotus, ¿eh? Bromas aparte, tampoco es de extrañar después de la última entrada sobre el tema, donde, tarde pero al fin, os traje los ganadores de los Premios Ignotus 2020, es decir, los del año pasado. Aunque de la edición de este año me han faltado algunas entradas que siempre echo de menos hacer (no sé si vosotros echáis de menos que las haga, ojo), sí que he llegado a tiempo para los anuncios importantes, es decir, para las publicaciones centradas en los nominados y, por supuesto, en los ganadores. Sé que voy algo adelantado en éste último caso, pero no os preocupéis, porque en vuestra cueva favorita no faltaremos a la cita de noviembre, cuando los ganadores de los Ignotus de este 2021 se anuncien, un 2021 que está siendo bastante interesante a todos los niveles, y no sólo hablo de estos galardones, aunque ahora no es el momento de perdernos en otros temas. Estamos con los Ignotus así que nos vamos con los Ignotus. ¿De qué hablo exactamente? ¿Os suena de algo el concepto de crisis sanitaria? ¿Y el de pandemia? Pues por ahí van los tiros.

Como decía en anteriores entradas del blog, la crisis del covid ha pasado factura a multitud de sectores durante el año 2020, y casi desde el principio, además. No es que 2021 se esté librando, pero el escenario casi no tiene nada que ver. Casi, porque tampoco es que haya terminado esto al cien por cien, pero los cines están abiertos, se suceden los estrenos de películas en pantalla grande, hay conciertos, los museos abren sus puertas y las editoriales vuelven a una cierta normalidad, llegando algunas incluso a adelantar algunas publicaciones debido a los retrasos sufridos por la pandemia. El escenario se encamina a recuperar la normalidad de la que gozábamos en 2019, aunque el 2020 está aún reciente, y debemos tener cuidado. Un 2020 en el que incluso las imprentas se encontraban cerradas, durante meses no salieron libros y algunas editoriales cerraron. Teniendo en cuenta que los Premios Ignotus de un año se basan en las publicaciones literarias del año anterior, ¿cómo dejaba eso a los Ignotus de 2021? Pues bastante tocados, todo hay que decirlo. Tanto que las distintas fases de los Ignotus, por primera vez en años, se vieron retrasadas por la importancia cobrada por la crisis sanitaria que sufrimos (en pasado y en presente), dejando la organización más tiempo para censarse y votar. Gran ejemplo de cómo fue de extraño el 2020.

Aun así, encontramos una lista de finalistas bastante jugosa, la verdad, finalistas que paso a comentar, no a todos, pero sí a los que más me interesan o más cerca me pillan. Ahí tenemos, de nuevo, al amigo Juan José Díaz Téllez (Inmóviles: Día) en la categoría de novela, demostrando una vez más que en los Ignotus también hay espacio para los autopublicados, aunque todavía haya quien no se lo crea; muy contento he quedado al ver la gran "El bosque de los cristales rotos", de la fantástica Rain "Barker" Cross (Macabras, Más Macabras) entre las finalistas en la categoría de novela corta, tanto por ella como por Suseya Ediciones, una editorial bastante querida que parece nunca faltar a la cita de los Ignotus desde hace años; ojo, que en la misma categoría tenemos al amiguete Dioni Arroyo Merino (Fractura), más majo que las pesetas y todavía con más talento; avanzamos para encontrarnos en la categoría de cuento a dos grandes amigos como Anabel Samani (La caja vacía) y Facundo Gabriel Giliberto, en el segundo caso con un relato aparecido en la web Chica Sombra, gracias a la iniciativa de mi bonita y talentosa Tamara López de abrir convocatoria para recibir recibir relatos que formen la primera antología de la web; pasamos a la categoría de antología con menciones para "Monstruos extintos", la recopilación de microrrelatos de Joan Márquez Franch (Porno para miopes), uno de los autores que lleva mi bonita y talentosa en su faceta de agente literaria, y para "Renacer", una antología tan fantástica como deliciosa en la que participa mi alma gemela; en la categoría de ensayo mola mucho ver a Dilatando Mentes y a Applehead Team Creaciones, editoriales amigas, con un libro cada una; no podía faltar la mención al artículo "El juego metaliterario y metacinematográfico" de mi querido y admirado Pako Mulero, un escrito aparecido en la revista "Morningside", la hermana pequeña, al menos en tamaño aunque no en calidad, de nuestra amada "La Cabina de Nemo"; en la categoría de ilustración podemos disfrutar de varias portadas chulísimas, aunque me quedo con la de "Vomitando mariposas muertas", el primer poemario y segunda publicación en solitario de mi bonita Tamara "Wonder" López (Chica Sombra), y con la de "No matarás", la antología de novelas cortas del querido amiguete David P. Yuste (Círculo de Lovecraft); con la categoría de producción audiovisual sí que estoy algo decepcionado y extrañado, la verdad, pues me faltan ya clásicos de los Ignotus como "La Olla de la Cocina del Infierno", "Rock Entre Amigos" y "Proyecto Terror", de Sato Yasei David, Kike Molla Tormo y Patricia Prida; por el contrario, he acabado muy contento con la categoría de revista, al encontrarme a "La Cabina de Nemo", "Círculo de Lovecraft", "Historias Pulp" y "Tentacle Pulp"; en la categoría de novela extranjera tenemos por ahí a Dilatando Mentes y a la Biblioteca de Carfax, una editorial que está haciendo un trabajo excelente en cuanto a terror internacional, y que debería aparecer en más ocasiones en los Ignotus; mucho Stephen King (Cujo, Después) en la categoría de cuento extranjero, lo cual no puede ser más bueno; me alegra ver un título de Niña Loba, editorial de la que debería hablarse más, en la categoría de libro infantil-juvenil; y es una gozada ver a Suseya Ediciones en la categoría de juego de rol. 

Como podéis comprobar, hay categorías de las que no he hablado, reservadas para las siguientes líneas, una que es nueva y otra que ya era nueva el año pasado y que repite este 2021, debido al éxito que supuso. La categoría nueva (sinceramente, desconozco si los Ignotus la han tenido en el pasado) es la de juego de rol, y me parece que su incorporación es todo un acierto, como lo fue la inclusión el año pasado de la categoría de libro infantil-juvenil, que nos está ofreciendo libros la mar de interesantes. Pero, ¿y a título personal? ¿Cómo me ha ido en estos finalistas a los Premios Ignotus 2021? ¿Cómo me ha ido tras recibir nominaciones ininterrumpidas desde el año 2018? Ojo, que comencé a publicar en 2010, así que ocho años sin ni siquiera acercarme a los finalistas (salvo en 2017, cuando ya decidí hacer una campaña más agresiva para ello), no son poca cosa. ¡Si he pasado el doble de tiempo sin ser nominado que siendo nominado! Y no es que no haya trabajado para ello, no. Precisamente por eso las nominaciones de este año, referidas al 2020, eran todo un misterio para mí. Apenas saqué relatos, no publiqué ninguna obra en solitario y en artículos la cosa también fue floja. Si soy sincero, dudaba bastante de poder colarme en los Ignotus de este año, lo cual hubiera sido el golpe profesional definitivo para que el 2020 fuera desastroso. Sin embargo, ¡no ha sido así! No deja de ser curioso que la Cueva del Extraño, este humilde y pequeño espacio de internet, me haya proporcionado las dos únicas nominaciones de este 2021: en la categoría de sitio web (¿alguien sabe dónde está Origen Cuántico?), compartiendo además finalista con Chica Sombra, la espectacular y profesional web de mi bonita y talentosa; y en la categoría de artículo, con "Las cinco pesadillas más terroríficas de R. L. Stine", las líneas que el año pasado publiqué aquí, en honor a Stine, siempre mucho más allá de ser el Stephen King juvenil. Sentimiento agridulce el de no haber conseguido colar el artículo "Terror ibérico y el legado de Paul Naschy", escrito junto a David P. Yuste al igual que el de cine de terror de los 80 que sí que entró en los Ignotus de 2020. Sé que dos nominaciones no son las seis del año pasado, pero anda que estoy para quejarme, siendo lo difícil que es entrar en los Ignotus, y más de manera doble, y con un año tan terrible como el de 2020, con editoriales paradas, librerías cerradas y publicaciones retrasadas. Menos mal que entre los sobornos, los chantajes, los jamones que envío y mis miles de primos y cuñados que parecen no servirme nunca de nada para ganar (síndrome Leonardo DiCaprio; allá vamos), he logrado convencer a las suficientes personas para salir nominado doblemente. Perdonad por el sarcasmo, no he podido evitarlo. Tiene gracia que uno se pase el día dando la matraca con los Ignotus, molestando a la gente y haciendo campaña a saco para que todo se resuma en "cuñaos" votando. Me da que ese tipo de ideas las sueltan más los que rabian que los que de verdad creen en ellas, así que toca rabiar otro año más. Por mi parte, toca dar las gracias, una y mil millones de veces, otro año más a quienes os tomáis la molestia de leerme, seguirme, apoyarme, ayudarme y, por supuesto, votarme. ¡Gracias, gracias, gracias! Sois majísimos. Sois fantásticas. Y no os preocupéis, porque no me enrollo más. Os dejo, al fin, con la lista completa de finalistas de los Premios Ignotus 2021. ¡Allá vamos!


FINALISTAS DE LOS PREMIOS IGNOTUS 2021

(en cada categoría las candidaturas se presentan en orden alfabético)


NOVELA

-Agujeros de sol, de Nieves Mories (editada por Dilatando mentes).
-Hambrientos y cobardes, de Ángel Vallecillo (editada por Pez de Plata)
-Inmóviles: Noche, de Juan José Díaz Téllez (autoeditada)
-Se vende alma (por no poder atender), de Sergio S. Morán (autoeditada)
-Tras esa montaña está la orilla, de Eva Cid (editada por Amor de Madre)

NOVELA CORTA

-Astrales, de Eleazar Herrera (editada por Cerbero)
-El bosque de los cristales rotos, de Rain Cross (editada por Suseya)
-La última luz de Tralia, de Isa J. González (editada por Crononauta)
-Ojalá tú nunca, de Javier Miró (editada por Insólita). 
-Rūha|Alma, de Caryanna Reuven (editada por Cerbero)
-Un mundo para el olvido, de Dioni Arroyo Merino (editada por Nowevolution)

CUENTO

-Abrazar el movimiento, de Cristina Jurado (en el sitio web Patreon, editado por Crononauta)
-El solitario viaje de Axel Mortel, de Facundo Gabriel Giliberto (en el sitio web Chica sombra, editado por Tamara López)
-La cabaña, de Anabel Samani (en El mordisco de la noche, autoeditada)

ANTOLOGÍA

-Cuentos para Algernon: Año VIII, de VVAA (editada por Marcheto)
-Fandom of Our Own: There Was Only One Bed, de VVAA (autoeditada)
-Monstruos extintos, de Joan Márquez Franch (editada por Ediciones Arcanas)
-Mundos sutiles, de VVAA (editada por Cerbero)
-Renacer, de VVAA (autoeditada)

LIBRO DE ENSAYO

-El idioma de la noche, de Ursula K. Le Guin (con traducciones de Ana Quijada e Irene Vidal, editado por Gigamesh)
-El resplandor. El libro del 40 aniversario, de VVAA (editado por Notorious)
-Magnífico día para un exorcismo: La saga completa de "El Exorcista", de Raúl Toral (editado por Applehead Team Creaciones)
-Utopía no es una isla, de Layla Martínez (editado por Episkaia)
-Vudú, de VVAA (editado por Dilatando mentes)

ARTÍCULO

-Camarero, hay romántica en mi literatura de género, de Andrea Penalva (en el sitio web La nave invisible).
-El juego metaliterario y metacinematográfico, de Pako Mulero Arenillas (en la revista Morningside número 0).
-Guía de los viajes en el tiempo, de David Nel (en el sitio web David Nel).
-Las cinco pesadillas más terroríficas de R. L. Stine, de Tony Jiménez (en el sitio web La Cueva del Extraño).
-Licantropía ibérica, de Rafael Lázaro Rendón (en la revista Morningside número 0).
-Vigilancia eterna, de Felicidad Martínez (en el sitio web La nave invisible).

ILUSTRACIÓN

-Cubierta de Igualtat de ritus, de Marina Vidal (editada por Mai Més)
-Cubierta de La única criatura enorme e inofensiva, de Sara H. Randt (editada por Crononauta)
-Cubierta de No matarás, de Héctor Rodríguez Asperilla (editada por Titanium)
-Cubierta de Renacer, de Laura María Rodríguez Sanz (autoeditada)
-Cubierta de Vomitando mariposas muertas, de Samuel Pérez Arquellada (editada por Matraca)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

-Café librería, pódcast de VVAA
-La cuarentena, programa de la editorial Cerbero
-La TerMa, semblanza de una época, documental de Sergio Mullor
-Las escritoras de Urras, pódcast de Maielis González y Sofía Barker
-Lumak, pódcast de Ander Mombiela y Eleazar Herrera

TEBEO

-Descanso Corto, de Laurielle (autoeditado)
-La cólera, de Javier Olivares y Santiago García (editado por Astiberri)
-Matadero Cinco, de Albert Monteys y Ryan North (editado por Astiberri)
-No te serviré, de Irra (editado por Spaceman Project)
-Orlando y el juego, de Luis Durán (editado por Diábolo)

REVISTA

-Círculo de Lovecraft, de Amparo Montejano y José R. Montejano
-Historias Pulp, de María Larralde
-La Cabina de Nemo, de Pako Mulero Arenillas
-Tentacle Pulp, de Francisco Javier Giménez Carrero
-Windumanoth, de Álex Sebastián, David Tourón y Víctor Blanco

NOVELA EXTRANJERA

-Baxter, de Ken GreenHall (con traducción de Blanca Rodríguez, editada por La biblioteca de Carfax).
-Las doncellas de óxido, de Gwendolyn Kiste (con traducción de José Ángel de Dios, editada por Dilatando mentes). 
-Los últimos días, de Brian Evenson (con traducción de José Ángel de Dios, editada por Dilatando mentes). 
-Un poco de odio, de Joe Abercrombie (con traducción de Manu Viciano, editada por Alianza).
-Una órbita cerrada y compartida, de Becky Chambers (con traducción de Alexander Páez y Antonio Rivas, editada por Insólita).

CUENTO EXTRANJERO

-Exhalación / Exhalació, de Ted Chiang (con traducción de Rubén Martín Giráldez y de Ferran Ràfols Gesa, respectivamente; en las antologías del mismo título editadas por Sexto Piso / Mai Més)
-El teléfono del señor Harrigan, de Stephen King (con traducción de Carlos Milla Soler, en La sangre manda, editada por Plaza & Janés)
-La rata, de Stephen King (con traducción de Carlos Milla Soler, en La sangre manda, editada por Plaza & Janés)
-La única criatura enorme e inofensiva, de Brooke Bolander (con traducción de Carla Bataller Estruch, editado por Crononauta)
-Las ocho personas que me asesinaron, de Gwendolyn Kiste (con traducción de Carla Bataller Estruch, editado por Crononauta)

SITIO WEB

-Chica Sombra, de Tamara López
-La Cueva del Extraño, de Tony Jiménez
-La nave invisible, de VV.AA.
-La tercera fundación, de la Asociación "Los conseguidores"
-Libros Prohibidos, de VV.AA.

LIBRO INFANTIL-JUVENIL

-El inquilino fantasma, de Pedro Mañas (editado por SM)
-Lionheart, de Ana Roux (editado por Nocturna)
-Magia en cadena, de Nahikari Diosdado (editado por Cerbero)
-Nazaryann Escuela de vampiros: Primer año, de Laura Mars (editado por Niña Loba)
-No escuches a la Luna, de Marina Tena Tena (editado por Literup)

JUEGO DE ROL

-Dancú, las crónicas de Lissandria, de Iván González Guerra (con ilustraciones de Virginia Berrocal y Tomás Aira; editado por Suseya)
-Destino infinito, de Enrique Castro (con ilustraciones de Daniel Puerta; editado por HT Publishers)
-El alucinante arsenal de Argentum el afable, de Alberto Seijo (con ilustraciones de Ikan; autoeditado)
-El sueño de Cthulhu, de Ricard Ibáñez (con ilustraciones de Jose Antonio “Josan”; editado por HT Publishers)
-Los secretos del mundo mágico, de Laura Guerrero (con ilustraciones de Loremi Arts & Craft; autoeditado)


jueves, 19 de agosto de 2021

Original vs. Remake

 

En la Cueva del Extraño no nos estamos quietos. Siempre intentamos expandir nuestros (y vuestros) horizontes a la hora de crear nuevas publicaciones, entradas y secciones. Lo que empezó como un blog para dar publicidad tanto a los trabajos de amigos y compañeros de letras como a los míos propios, se ha ido transformando en un espacio cultural mucho más amplio, donde cine, series, videojuegos y cómics también tienen cabida, a través de las diferentes novedades y las distintas reseñas que os suelo traer. La cosa no se quedó ahí, porque los primeros artículos no tardaron en aparecer, dedicados a todo tipo de temas y, algunos de ellos, incluso alcanzando premios y nominaciones, como ese dedicado al escritor de terror R. L. Stine (Sangre de monstruo, La noche del muñeco viviente), y que ha acabado nominado en los Premios Ignotus de este año 2021. Las entrevistas también se sucedieron, y pronto llegaron este tipo de publicaciones, como la que hoy os ofrezco, a medio camino entre los artículos y los juegos. Dos fueron las principales: "Sospechosos Habituales" y "Las 5 mejores de...".

La primera venía a recopilar películas en las que coincidían intérpretes que habían participado previamente en cintas que adaptaban cómics, ya fueran de superhéroes o no, dando lugar a cruces realmente divertidos y curiosos. Resulta evidente que ni la idea era nueva ni original, pero tampoco tan tocada por otros blogs y webs como pudiéramos imaginar. La verdad es que las entradas publicadas hasta el momento han funcionado bastante bien, y lo único que siento, como me ocurre con el resto del blog, es que no sean tan habituales como me gustaría. Algo similar pasa con "Las 5 mejores de...", una idea que venía de mis tiempos en un foro (¿alguien echa de menos los foros?), donde la gracia consistía en elegir a un director o directora, a un actor o actriz, y sacar sus cinco mejores trabajos, en orden del menos favorito al más favorito, o al mejor, claro, pues el componente subjetivo debía jugar con el objetivo. Así ocurrió con nuestro primer invitado, Tim Burton (Batman, Sleepy Hollow), el único, por el momento, aunque pretendo ponerle remedio a eso dentro de muy, muy poco.

Precisamente, la nueva sección que hoy estrenamos en este rinconcito de internet o, al menos, que hoy vengo a presentaros, también tiene mucho que ver con el cine y con anteriores publicaciones. De nuevo, tendría que irme fuera de la Cueva del Extraño, en este caso, no a tiempos anteriores, sino a un blog externo en el que colaboraba, donde abrí la sección "Original vs. Remake", cuyo título no puede dejar lugar a ninguna duda, ¿verdad? Quizá de las tres comentadas, ésta sea la menos original (qué ironía, ¿verdad?), la más vista en el resto de la Red, pues se trataba (se trata) simplemente de escoger un filme que tenga un remake y compararlos ambos, dando al final por ganador a uno de ellos. Ni siquiera me centraba en un género en concreto, aunque es cierto que el terror siempre ha sido más proclive a crear remakes. Que se lo pregunten a "Viernes 13", "Pesadilla en Elm Street", "La maldición", "Psicosis", "La matanza de Texas", "Halloween", "La última casa a la izquierda", "Muñeco Diabólico", "Ringu", "Llamada perdida" y no pocas más. Imposible negar que haya material para una publicación tras otra en esta nueva sección. En realidad, la sección original sólo contó con una publicación, aunque no por mi culpa esta vez. Como siempre digo, para montar un blog no sólo hay que tener voluntad de abrirlo, sino de mantenerlo. Si te vas a cansar a los cuatro días, no lo abras, no le des bombo, no... nada. No tiene sentido. En este caso, el blog donde originalmente se publicó "Original vs. Remake" duró tan poco que apenas si me dio tiempo de preparar la segunda película para la sección. Eso no va a ocurrir en la Cueva del Extraño.

Como es evidente, aprovecharé aquella primera entrada, dedicada a "La niebla", de John Carpenter (La Cosa, Vampiros), para comenzar con la sección aquí, en este blog. La estructura consistía/consistirá en presentar los datos técnicos de ambas cintas, sus respectivas sinopsis y luego realizar una especie de reseña comparándolas, enfrentándolas, para terminar con los mejores y peores puntos de cada una de ellas, hasta declarar a una como ganadora o, al menos, por encima de la otra. Las reglas en la elección de películas son fáciles: remakes. Remakes de verdad, ojo, porque hay algunos que entran en el terreno de la duda razonable, aunque, si los analizamos, al final resulta claro que no lo son, en especial cuando hablamos de adaptaciones de libros y cómics. Por ejemplo, ¿es "The Amazing Spider-Man" un remake de "Spider-Man", de Sam Raimi (Terroríficamente muertos, Darkman)? No, claro. ¿Es "It", de 2017, un remake de "It (Eso)" de 1990? Tampoco, dado que la primera se basa más en la novela del Rey que en la miniserie de televisión. ¿Y "Psicosis", mencionada anteriormente? En este raro caso, sí, dado que la de 1998, que se dejó como "Psycho", copia plano a plano la original, en vez de irse a por la novela en la que se basó Alfred Hitchcock (Vértigo, Los pájaros). Más allá de esa regla, pocas más existen. Como he dicho antes, ni siquiera es obligatorio anclarse en un género. Sin embargo, el terror será gran protagonista, os lo prometo.

"Original vs. Remake" nació no sólo por crear una sección en un blog en el que me gustaba participar, sino también porque siempre he sido defensor del concepto de "remakear", defendiéndolo desde el sentido de que no hablamos de un género, sino de un modo de hacer películas, que a veces las ha dado malas y en ocasiones las ha dado buenas, muy buenas. En pocas palabras, no tiene mucho sentido tener prejuicios hacia un modo de hacer cine. Es como si alguien no soportara las secuelas, los reinicios o los spin-offs. Te puede no gustar algún género, pero ¿una forma de llevar a cabo una producción? Precisamente, uno de los primeros artículos que escribí en la Cueva del Extraño fue para defender los remakes, poniendo ejemplos de buenos remakes y argumentos más que suficientes contra los negativos que siempre se lanzan hacia este tipo de filmes. Esta vez no va de eso, a pesar de que, seguramente, en ciertas ocasiones, el remake se alce vencedor de la contienda. Es el momento de combatir. Es la hora de luchar. Que los originales preparen sus armas y que los remakes carguen las suyas. ¡A combatir! ¡Y que gane el mejor!

¿Y vosotros? ¿Tenéis a vuestros favoritos? 

¡Haced vuestras apuestas!


sábado, 31 de julio de 2021

Premios Ignotus 2020: Ganadores

 

Vamos metiendo primera, porque, de nuevo, vamos muy retrasados en cuanto a publicaciones. Y yo creo que con los retrasos de esta que tenéis aquí, hemos batido algún tipo de récord. A ver, pensemos que hace dos meses, o así, que han salido los nominados en los Premios Ignotus 2021, ¿verdad? Y, ¿todavía no había puesto yo a los ganadores de la edición de 2020? ¡No tengo perdón! Y eso que llevo ya, al menos, dos celebraciones de los Ignotus intentando estar al día de todas las fases del proceso de selección, pero nada, que no llego a tiempo al censo, a las primeras nominaciones... Como mucho, en este 2021 vais a tener a los finalistas y a los ganadores, y aún me tengo que poner al día con estos últimos con respecto a la edición de 2020. Así que vamos allá, porque hay mucho trabajo por delante, y creo que aunque pueda repetirme con lo que son los Ignotus, después de pasar tanto tiempo desde la última entrada, lo suyo es que haga un breve recordatorio acerca de las mencionadas fases y lo que son estos importantes galardones. ¿Vamos allá? Pues, ¡pongámonos Ignotus!

Los Premios Ignotus son unos premios anuales organizados por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT), la cual ha vuelto a tener el nombre de Pórtico desde hace poco, y yo que se lo agradezco, porque en ocasiones era un infierno ponerse a recordar y a escribir el nombre anteriormente mencionado. En pocas palabras, los Ignotus de un año, al más puro estilo Óscars de la Academia, premian a lo mejor del año anterior con respecto a la literatura de terror, fantasía y ciencia ficción, con categorías como las de novela, sitio web, antología, cuento y tebeo, entre muchísimas otras; incluso a veces hemos tenido la categoría de poesía, pero al ser una que no siempre ha tenido las obras necesarias para llenarla, se ha terminado quitando, añadiendo otras como la de libro infantil-juvenil, aunque todo depende bastante de las decisiones de la directiva que en ese momento se encargue de los Ignotus. Mientras que otros premios de prestigio son votados por un jurado, los Ignotus tienen la particularidad, diría que única en nuestro país (al menos, al nivel de los Ignotus), de ser unos premios populares que otorga el público, es decir, unos premios en los que podemos participar todos haciendo que los Ignotus sean, efectivamente, de todos. A pesar de que esta característica de los Ignotus dice mucho bueno de ellos, siempre hay quien no hace más que verle el lado malo y polemizar al respecto. Que si el que vote un jurado es más prestigioso, que si el que pueda votar cualquiera le quita prestigio, es que no es justo que estén estos autores nominados y no otros, que si votan los familiares de estos o aquellos, que si hay autores que se mueven más para que los voten, que si hay... Que si, que si, que si, que si. Los señoros del "Es que" y el "Que si". 

Mi opinión al respecto está bastante clara: los premios populares hay que respetarlos. Salgamos en ellos o no. Creamos en ellos o no. Confiemos en ellos o no. No es coherente que sólo los respetemos cuando nuestros amigos aparezcan nominados o seamos nosotros los nominados, o cuando salgan a quienes hemos votado. ¿Un jurado tiene más prestigio? Un jurado está compuesto por personas de carne y hueso, de la misma carne y el mismo hueso que aquellas que votan en unos premios populares, es decir, con sus gustos propios, que son los que, seguramente, más acabarán tirando a la hora de elegir a tal o cual obra como ganadora o finalista. ¿Que votan los familiares? ¿Y? ¿No se supone que unos premios populares deben contar con el mayor número de votos? ¿No se supone que debemos hacer campaña como si se tratase de una campaña política? ¿Qué esa absurdez de que gana quién tiene más amigos y/o seguidores? Entonces, ¿no deberían ganar los Ignotus todos los años los autores superventas de este país, cuando la mayoría de ellos ni aparecen en los Ignotus? ¿Cómo se explica que quienes más se quejen sean, precisamente, aquellos que han estado nominados o vean nominados a sus amigos? En fin. La polémica con los Ignotus es tan absurda y estéril (como si las críticas hacia los premios hicieran que no se celebraran o que quienes hacen campaña fueran a dejar de hacerla; ya sabéis el dicho de "dame pan y dime tonto") que ya es tomada a risa, como si se hubiera convertido en una especie de tradición. No son unos verdaderos Ignotus si no está el típico "cuñao" hablando de "cuñaos", porque ese año no se ha votado ni él mismo. Adorable, ¿verdad?

Voy concluyendo, que hay que pasar a los ganadores de los Ignotus del año 2020, a los que felicito sinceramente, al igual que aquellos finalistas a los que se les ha escapado el galardón, yo entre ellos, siendo esta convocatoria la que más nominaciones me ha proporcionado hasta el momento, lo cual agradezco enormemente a quienes se han tomado la molestia de votarme, algo que, como bien sabéis los habituales, no es fácil, sobre todo, si es tu primera vez (que si el censo, que si las claves, que si recibir los correos de la organización que a veces no llegan...). He tenido el honor de quedar finalista en la categoría de cuento con "Nada mejor que la risa de un niño", relato publicado en la antología "Pasen y Mueran", lanzada por Suseya Ediciones y coordinada por mi bonita y talentosa Tamara "Wonder" López; también he quedado finalista con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", mi ensayo sobre el de Maine, publicado por Applehead Team Creaciones; mi doble finalista ha sido en la categoría de artículo, con el dedicado al Rey, que se publicó en la revista "Imágenes de Actualidad" y con el escrito junto al fantástico David P. Yuste (No matarás), dedicado al cine de terror de los 80, y publicado en la Cabina de Nemo, la genial revista de mi querido Pako Mulero Arenillas; en la categoría de tebeo también he tenido la fortuna de quedar finalista con "Darkgate: La oscuridad que devora", mi primer cómic, basado en el universo de Dark, también tratado en la novela corta "Casa de Sombras", y con ilustraciones del gran José Raúl Orte Crespo; y el último finalista lo he conseguido, precisamente, con la Cueva del Extraño, en la categoría de sitio web. Todas las nominaciones son premios para mí, aunque los mayores son ver cómo amigos y compañeros de letras también han estado nominados a los Ignotus, llevándose en algunos casos el estupendo galardón, como ha sido el caso de David P. Yuste con su relato "El falso comerciante de pimienta". Sin embargo, para premio, premio, premio de los gordos, el de compartir nominaciones con mi alma gemela, que también se ha llevado la de mejor sitio web con su imprescindible web cultural Chica Sombra, la de antología con su estupenda "Crónica de sucesos" (más la de "Pasen y Mueran", como comentaba antes) y la de mejor cuento con el relato "No hay delito". ¡Casi nada! Bueno, no me enrollo más y os dejo, al fin, con los ganadores de los Premios Ignotus de 2020. ¡Y dentro de poco tendremos entrada sobre las novedades de la edición del actual 2021! Estad atentos, habitantes de la humilde Cueva del Extraño. ¡Muchísimas gracias a todos! Y, de nuevo, ¡felicidades, ganadores! Podéis sentiros orgullosos. 


GANADORES DE LOS PREMIOS IGNOTUS 2020


NOVELA

-Voces en la ribera del mundo, de Diana P. Morales (editada por Triskel)

NOVELA CORTA

-La última mujer de La Mancha, de Enerio Dima (editada por Cerbero)

CUENTO

-El falso comerciante de pimienta, de David P. Yuste (en la revista Círculo de Lovecraft número 11)

ANTOLOGÍA

-Cuentos para Algernon: Año VII, seleccionada por Marcheto (editada por la web Cuentos para Algernon)

LIBRO DE ENSAYO

-Infiltradas, con selección de Cristina Jurado y Lola Robles (editado por Palabaristas Press)

ARTÍCULO

-Guía para empezar a leer Mundodisco de Terry Pratchett según tus gustos, de Carla Campos (en la web Origen cuántico)

ILUSTRACIÓN

-Cubierta de La brigada lluminosa, de Marina Vidal (editada por Mai Més)

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL

-Klaus (largometraje), con dirección de Sergio Pablos

TEBEO

-Ocultos, de Laura Pérez (editado por Astiberri)

REVISTA

-Windumanoth, dirección de Álex Sebastián, David Tourón y Víctor Blanco

NOVELA EXTRANJERA

-La brigada de luz / La brigada lluminosa, de Kameron Hurley (editada por Alianza / Mai Més, con traducción de Natalia Cervera y Anna Llisterri, respectivamente)

CUENTO EXTRANJERO

-Sistemas críticos, de Martha Wells (editado por La esfera de los libros, con traducción de Carla Bataller Estruch)

SITIO WEB

-La nave invisible (https://lanaveinvisible.com/)

LIBRO INFANTIL-JUVENIL

-Prácticas mágicas, de Nahikari Diosdado (editado por Cerbero)


viernes, 30 de julio de 2021

Repaso al 2020: La historia de Lisey, al encuentro del hogar, el bodorrio del infinito y el virus que lo cambió todo

 

La verdad es que le estoy cogiendo el gusto a eso de empezar estos repasos anuales señalando la velocidad a la que pasan los años, en especial, los últimos cuatro, al menos para mí, claro. 2017, 2018, 2019... Incluso ese terrible 2019 del que os hablaba el año pasado, también se gastó rápido, aunque ya podría haberse ido antes; por pedir, que no quede. Sin embargo, una vez se encuentra en el ayer, ¿de qué va a quejarse uno? Sí, soy de esos que se ríen de lo mal que lo han pasado, al más puro estilo "lo que he vivido", y más desde que hallé a mi alma gemela, o ella dio conmigo, claro. ¡O ambos! Me gusta más creer que fue esto último. Escribo esto nada más comenzar julio de 2021, dándome a mí mismo la lata por llevar el blog a trompicones, en especial, con una entrada que tendría que haber estado lista en ¡enero! Junto todas estas líneas pensando que el 2021 está a punto de despedirse, que entramos en su segunda parte y que como sea tan veloz como la primera, antes de darme cuenta estaré escribiendo el repaso del 2021, el año en el que volvimos a la normalidad, o eso parece, al menos, de momento. Pero, ¿qué normalidad? Ya adelanté algo en el repaso del año pasado, así que vamos a ponernos manos a la obra antes de que nos alcance incluso el 2023. ¿Exagerado? Seguro que algo parecido dije en 2019 y aquí estamos.

2020 ha sido sin duda el año de una de las mayores crisis sanitarias de la humanidad, sobre todo, si hablamos de tiempos modernos. La llamad crisis del Covid-19 (o la COVID-19) ha tirado de las orejas al ser humano, dándonos un toque de atención para recordarnos que no debemos dar nada por sentado con nuestros avances tecnológicos, sociales, científicos y culturales. Puede parecer que somos la especie dominante del planeta, pero sólo necesitamos un pequeño bichito sólo perceptible por un microscopio, para que millones de muertos se amontonen, más millones de contagiados ocupen los hospitales de todo el mundo hasta lograr que no haya sitio para los que siguen entrando y nos replanteemos nuestra posición real en el planeta. Menudo repaso al 2020 podríamos hacer desde esta perspectiva, y seguro que estáis de acuerdo conmigo al respecto. ¿Recordáis a principios del 2020? ¿Entre enero y febrero? ¿Cuando la llamada pandemia mundial parecía sólo cosa de China, algo que nos pillaba muy lejos, como de ciencia ficción? Sólo hizo falta esperar un poco para que no sólo no nos pareciera nada de eso, sino algo real con lo que convivir, terroríficamente real. 

A mediados de marzo, quizás a finales, se decretó tanto el confinamiento como el estado de alarma en toda España, incluyendo toques de queda, limitaciones a la movilidad... En pocas palabras, de todo para que los miles de muertos que empezábamos a tener no se transformaran en cifras superiores, medidas que también se tomaron en todo el planeta, en ocasiones más potentes y en otras mucho menos. El ser humano, que se cree constantemente en la cúspide de los organismos dominantes del mundo, ha recordado estos meses que no debe dar nada por hecho, y que a la mínima, dicho a las bravas, se puede ir a la mierda. Negocios cerrados, cines en quiebra, empleos perdidos, familias destrozadas, mascarillas por todas partes, ciudades que daban la impresión de ser el escenario de una película apocalíptica, librerías caídas, editoriales detenidas... En definitiva, y sin miedo a repetirme, nos hemos visto abocados a un cambio repentino de nuestras costumbres, de nuestras alegrías, de nuestro día a día, de nuestra vida, de nuestra existencia. Nos han dado un buen, terrorífico y desolador toque para que nos dejemos de creer los reyes del mambo. Incluso mientras escribo estas líneas, las mascarillas siguen, hay ciudades todavía con ciertas limitaciones y pequeños toques de queda y la normalidad se resiste en una recuperación que va más lenta de lo que nos gustaría. Aun así, las vacunas han llegado, todos tenemos cita con el pinchazo de turno (o pinchazos, ya que son dos dosis) y parece que la luz al final del túnel es cada vez más brillante, más próxima. 

Cualquiera diría que habríamos visto lo mejor del ser humano en un paisaje tan terrible, ¿verdad? Y es cierto que así ha sido, al menos, en una mayoría de casos, porque otros han dado ganas de decirle al virus que nos lleve a todos por delante y que reinicie el planeta. ¿Os acordáis cuando comenzó todo? ¿Las primeras semanas? Con colas fuera de los supermercados, los establecimientos con horarios muy medidos y la limitación de gente dentro de ellos. ¿Os acordáis con el tema del papel higiénico? ¿Cómo volaba de las estanterías? ¿Recordáis que llegaron días en los que faltaban alimentos porque había personas desconsideradas que pensaban que esto era una especie de apocalipsis donde sólo ellas merecían sobrevivir, y para ello se hacían con todo, incluso con alimentos que sabían perfectamente que les caducarían antes de consumirlos? Oh, la cosa no acabó ahí, lamentablemente. Que si fiestas multitudinarias en tiempos donde hay que mantener la distancia social, no llevar mascarilla cuando incluso se volvió obligatorio, chalados negando que existiera el virus, tarados hablando de que las vacunas hacen más mal que bien, pirados incitando al rechazo hacia las vacunas y, por supuesto, los gilipollas de turno que han atacado al gobierno por sus medidas, por cualquier medida que sacaran, demostrando que lo que de verdad les importaba era no salir de ésta todos juntos, sino enfocar su odio hacia los que no son de los suyos. Ojo, esto no sólo ha pasado en España, sino también en muchos otros países, aunque en menor medida, lo cual da que pensar acerca de a quién tenemos enfrente cuando ocurra una desgracia como la que hemos sufrido los últimos meses, y que todavía padecemos ojo. No hay que olvidar que el virus sigue ahí, y que las mejores perspectivas lo dan como "eliminado" (atentos a las comillas) para dentro de otro año. Y eso como mínimo.

Hay que reconocer que nadie estaba preparado para lo que nos ha golpeado. No os dejéis engañar por quienes ahora dicen que sí, que ya lo avisaron, que comentaron, que alertaron... Es mentira. Cuando llegaron las primeras noticias desde China, navegábamos entre los alarmistas que veían el nuevo apocalipsis llegar y quienes afirmaban que esto no iba a pasar de una gripe fuerte; ambos "bandos" se equivocaron, e incluso los primeros van a peor, porque se han convertido en conspiranoicos de manual que ven un peligro en todo, incluidas las vacunas que nos están salvando, claro. Da auténtico asco ver a gente usando a millones de muertos para sus intereses particulares, para vendernos historias que no cuadran con lo ocurrido y para ganar dinero o, peor todavía, difundir mensajes de odio que pueden llegar muy lejos y tener consecuencias bastante graves. Esta crisis sanitaria ha vuelto a demostrar que el ser humano continúa debatiéndose filosóficamente entre el bien y el mal, volviendo a confirmar que somos capaces de lo mejor y de lo peor, aunque ganemos siempre en lo primero, o eso me gusta pensar. Por ejemplo, ahí tenemos a esos sanitaros que han arriesgado su salud, su vida y la de sus más allegados para curar a los demás, mientras hay que aguantar que los cuatro imbéciles de turno vayan sin mascarilla, justifiquen el saltarse los toques de queda porque no pueden aguantar dos segundos sin hacer el idiota o que hablen de haber perdido libertad, ¡por quedarse en casa en plena pandemia mundial! Delirante.

Dado el atroz 2020 que hemos pasado, ¿cómo puedo considerarlo como el mejor año de mi vida? ¿He perdido la cabeza? ¿El virus me está comiendo el cerebro? ¿Soy masoquista? ¿Soy un cabronazo sádico que se alegra de todo lo malo que ha ocurrido? ¿De verdad quiero ver exterminada a la humanidad? En realidad, debería matizar mis palabras, aunque advierto que me siento incluso un poco mal cuando hablo del mejor año de mi vida habiendo sido uno en el que tantísima gente ha sufrido por cientos de motivos, y me quedo corto. Sin embargo, si debo ser sincero, no puedo callarme y hacer como si yo también hubiera sufrido de la misma manera. No sería cierto, me convertiría en un cínico y de poco serviría si, al final, tengo que abrirme con respecto a cómo ha ido el año. Mejor ser sincero desde el principio, ¿verdad? De este modo, uno de los matices que debo añadir a la etiqueta de "mejor año de mi vida" es el recuerdo de un 2017 espantoso, uno de los peores años de mi existencia que, antes de que me diera cuenta, se convirtió en el mejor año de mi vida. ¿Entonces? Podría decirse que el 2020 ha sido una extensión del 2017, arreglando incluso baches del 2019, escollos que ya comenté por aquí al hacer repaso de un año tan movidito. ¿Qué quiero decir con esto? Que no tengo dos mejores años de mi vida, sino uno alargado, un 2017-2020 o 201720, por titularlos de alguna forma. Pero, ¿por qué? ¿Qué hace que el año de una de las peores pandemias que ha vivido nuestra civilización moderna termine siendo parte del mejor año de mi vida? Tres pilares: boda, hija y casa. Vayamos uno por uno.

2017. Antes de darme cuenta mi vida dio un vuelco para abajo y otro hacia el cielo, atravesándolo, partiéndolo en dos, alcanzando las estrellas, sobrepasándolas, cruzando el espacio, el cosmos y alcanzando dimensiones nunca imaginadas. Caída breve y resurrección infinita. El encuentro de mi alma gemela, de mi verdadera alma gemela, de mi única alma gemela que me proporciona una alegría indescriptible, sensaciones para las que no existen palabras todavía que las expliquen acertadamente (o que se acerquen), a cada segundo que paso a su lado. Cuando crees que estás completo al cien por cien descubres que cada día esa personita única, mi Chica Sombra, mi Tami, mi Wonder, mi tornillo especial, me completa un poquito más, sin límite alguno. Podría escribir mil entradas con estas palabras, y no me aproximaría a lo que siento por ella, y mucho menos después del maravilloso 2020 que me ha regalado. Llegamos pues a principios de tan pandémico año con la fecha de nuestra boda ya programada para un inolvidable 10 de enero, bastantes antes de que el país (el mundo, en realidad) se cerrará casi por completo. La verdad es que la fortuna, el karma o cómo queráis llamarlo, nos sonrió bastante al darnos tiempo de contraer matrimonio justo antes de que todo se viniera abajo. ¿Qué hubiera ocurrido de tener una fecha posterior? Pues, como les pasó a muchos conocidos, seguramente nos habríamos casado bastante más tarde; quizás en la breve apertura de verano e incluso ¡en este 2021! Pero no fue así, y empezamos el 2020 casándonos. ¡Casi nada!

Lo cierto es que no hubo ceremonia. Ni falta que hizo, la verdad. Fue una boda civil donde, rodeados de familiares y amigos, gente que nos quiere y a la que queremos, nos dimos el sí, firma de papeles mediante, para después ir a celebrarlo de forma modesta, aunque con la promesa de que más temprano que tarde tendremos una fiesta por todo lo alto, justo como nos la imaginamos, eso sí, acompañados al completo por ese pequeño gran milagro que fue a casarse con nosotros dentro de la tripita de su mami. Por supuesto, lo principal, lo importante y lo que nos hizo ilusión fue casarnos, darnos el "sí, quiero", aunque ya nos lo habíamos dado hacía bastante tiempo, incluso antes de ese increíble y fantástico 2 de junio de 2017. Ni siquiera los papeles importaban. Fue un extra a una relación que no lo necesitaba, pero que aplaudimos con nuestro corazón, con nuestra alma y con nuestro espíritu. Tuvimos sonrisas, carcajadas y lágrimas, pero, ante todo, alegría, felicidad, en un día que marcaba el inicio de un año impresionante. Por supuesto, la cosa no iba hacer más que mejorar, pues menos de un mes después fuimos uno más en la familia, como ya anuncié en el repaso que hice al 2019, cuando hablé mucho, aunque nunca lo bastante ni demasiado, de cómo nos quedamos embarazados de nuestra genial y fantabulosa guerrera. Si 2019 fue el epílogo, en 2020 comenzaba la verdadera historia de Lisey, nada más y nada menos que un 6 de febrero (atentos a tan bonita casualidad; nuestro aniversario es el 2 del 6 y Lisey nació el 6 del 2; destino, no sigas llamando a la puerta, que hace mucho que te abrimos) que extendió, todavía más, una felicidad que creíamos que no podría hacerse más grande. Sin embargo, nuestros mantras son "infinito por infinito" y "always". Lisey llegó para asegurarse de que se cumplieran.

No voy a mentir y haceros creer que Lisey llegó cuando ya no la esperábamos, porque la verdad es que fue todo lo contrario. Los segundos fueron una eternidad durante esos nueve meses. ¡Qué ganas teníamos de verle ya esa carita! Mordisquearle sus morros, acariciarle los muslitos, besarle sus deditos y, en general, achucharla hasta dejarla sin aliento, tanto como nos dejaba ella sin aliento sólo al pensar en todo lo que ya la queríamos. Qué sensación fue asistir a una ecografía pagada que nos mostró lo formadita que ya estaba. ¡Y cómo se parecía a nosotros! ¡A los dos! Y se parece, incluso con sus ojos azul cielo y sus rizos rubios, rubios, en plan guiri. El caso es que ya el último mes, o los últimos días del último mes, empezamos a ponernos realmente nerviosos. Podía salir en cualquier momento, pero... no lo hacía. ¿Tan a gustito estaba dentro de la tripita de su mami? Seguro que sí, pero nosotros ya no teníamos paciencia alguna. ¡Queríamos tenerla en brazos cuanto antes! Cualquier día podía ser ya el definitivo, y un miércoles 5 de febrero lo fue. De buena mañana, mi alma gemela rompió aguas. Nos fuimos tranquilamente al hospital (olvidaos de esas prisas y de la gente histérica que casi siempre protagonizan estos momentos en el cine) con mis suegros, la metieron en su habitación correspondiente y comenzó el lento y doloroso proceso de dilatar, pues hasta que no lo hubiera hecho lo bastante, no podía empezar el también lento y doloroso proceso de que saliera la peque. Lo que parecía que iba a durar un par de horas se prolongó hasta bien entrada la noche (sí, más de doce dilatando). Fue entonces cuando se inicio la última parte del proceso (por así decirlo) que duró hasta la primera hora de la mañana y, repito, mañana, nada de madrugada. Lisey Jiménez López nació a las 8 en punto de la mañana (un minuto o dos más, si somos puntillosos) un jueves 6 de febrero de 2020. 

Mientras escribo estas líneas me encuentro entre emotivo y nervioso. Me gusta recordar esos momentos. No es la primera vez que me quedo sin palabras (en realidad, las tengo, pero no existen todavía, así que habría que inventarlas) a la hora de hablar de mis almas gemelas, ahora dos, mi bonita y talentosa Tami y mi fantabulosa y genial Lisey. Si profundizo en tales sentimientos, descubro que son dos extremos; por un lado, me falta un vocabulario aún no creado para expresarme; por otra parte, podría redactar infinitas entradas como la presente y no me aproximaría a lo que siento por esas dos maravillosas diosas guerreras que tengo en casa, las cuales lo son todo para mí, dándome aire a cada segundo transcurrido, logrando que exista desde que me levanto hasta que me acuesto, consiguiendo que brille cada vez más como si fuera la persona más especial de este y todos los universos posibles. Ver salir a Lisey del cuerpo de mi alma gemela, verla hacerse real (como si antes no lo hubiera sido; ya me entendéis, en especial, quienes seáis padres), es una de esas imágenes inolvidables por los siglos de los siglos. Verla llorar y callarse en cuanto mi tornillo especial la abrazó, reconociéndola al instante como su madre, su persona favorita en el mundo, la que siempre estará ahí, protegiéndola, queriéndola, haciéndola feliz... Desde entonces, y aunque parezca imposible, todo ha ido a más y a mejor (como así ha sido desde el 2 de junio de 2017, e incluso antes), regalándonos la peque continuos instantes llenos de magia, felicidad y risas.

Ha pasado mucho y, sí, como me decían esas personas cercanas que ya habían disfrutado las maravillas de la paternidad, estas cositas bonitas crecen con una rapidez sobrenatural. Mientras escribo estas líneas, Lisey corre, juega, se ríe a carcajada limpia, trata a los gatos de la casa con un cariño enorme, se entretiene con sus juguetes y sabe mil cosas que, por entonces, parecía mentira que fuera a aprender en cuestión de meses. ¡Meses! Sus primeros pasos, sus primeros balbuceos, los cambios de pañales, su primer baño, su primer gateo (que le duró días; aquí la Flash pasó de gatear un poco a prácticamente correr como si fuera capaz de viajar en el tiempo), sus primeras risas (no existe niña más feliz en este universo), su encuentro con titos y yayos, sus primeros juguetes, sus primeras películas, sus primeros libros, sus primeras caricias, sus abrazos, sus miradas de amor... Tener un hijo es redescubrir la vida, y si eso se hace junto a la persona que te corresponde, esa alma gemela hecha para ti y para la que estás hecho, no queda ninguna perfección más por encontrar. Toda está ahí. ¡Y más! Claro que la paternidad tiene sus detalles ¿oscuros? Menos tiempo para la pareja, menos tiempo para uno mismo, menos tiempo para todo, no saber qué hacer la mayor parte del tiempo, lidiar con berrinches incomprensibles, no saber qué camino educativo tomar para con la peque... Y, aun así, son insignificancias que desaparecen en la más absoluta nada cuando miras fijamente a esa cosita que tu alma gemela y tú habéis creado, y esa cosita te devuelve la mirada. Así de sencillo. Así de fácil. Así de bonito. Así de perfecto.

Ahora tendría que centrarme en el último punto del trío de alegrías del 2020, pero me voy a parar para comentar algunos aspectos del proceso del parto, porque eso es para vivirlo. Teniendo en cuenta que yo no parí a Lisey, sino que simplemente estaba allí, apoyando a mi mujer todo lo que podía y más (o, al menos, lo intentaba), apenas podré explicaros una mínima de la mínima de la mínima parte de lo que ella sentía. Cuando fuimos al hospital, ya me imaginaba el gran dolor que sufriría mi alma gemela, dolor que, al ver en directo (hablamos de veinticuatro horas de parto entre unas cosas y otras), alcanzó cotas que no llegaba a imaginar. Si ya me dolía a mí al ver cómo se retorcía, respiraba con esfuerzo, empujaba y luchaba, por dilatar primero, y para que saliera la peque, después, me cuesta imaginarme lo que de verdad sentía mientras ocurría. Quizás esa sea la palabra: inimaginable. Que si luego dicen que la mujer es el sexo débil y chorrada tras chorrada. Mis cojones. Yo no hubiera aguantado tanto, no hubiese podido ser tan valiente y no habría sido capaz de mantenerme fuerte en tales momentos. Gracias, mi vida, por ser una guerrera, una campeona, una luchadora, la personificación de la fuerza y la valentía en estado puro. Gracias por luchar tanto por nuestra fantabulosa y genial Lisey, tanto esos nueve meses como esas últimas veinticuatro horas, sin olvidar todo lo que ha venido después. ¡Gracias, gracias, gracias! Gracias por el mayor regalo de todos junto a tu amor.

Hablemos de mudanzas, porque si sois habituales de este pequeño y humilde blog, en especial, de este tipo de entradas donde realizo mi repaso personal del año, quizá recordéis la entrada que repasaba el 2019 donde tuvo lugar la llamada Mudanza Infernal o Apocalipsis de Mudanzas. Prefiero no hacer siquiera un resumen de aquella desventura que puso a prueba nuestra paciencia, nervios y pura supervivencia. De la casa familiar en la que crecí pasamos a una especie de zulo a tan elevado precio que continuamente me preguntaba si estábamos en Málaga o en Nueva York. Eso sí, muy bien situado, pero era lo único que tenía. No sé vosotros, pero yo, para vivir en la calle, directamente me voy bajo un puente; si busco casa es para usarla, cojones. El caso es que desde el primer día que pusimos el pie en aquella "mansión de lujo", en la que se nos iba todo el dinero que ganábamos (el mayor capricho que nos dábamos era comer), pensamos en mudarnos. Pasamos meses buscando una hipoteca, dándonos con un muro tras otro muro después de rebotar en otro, llegando a la conclusión de que para que te den una casa en una inmobiliaria (las posibilidades de conseguirla por nosotros mismos eran todavía más bajas) debes irles con todas las facilidades del mundo, lo cual tiene bastante poco sentido, pues considero que acudir a una inmobiliaria debe ser la opción que se escoja para cuando uno no tenga esas facilidades. El caso es que tras meses y meses y meses de no encontrar hipoteca, casi estuvimos a punto de dar con una, pero llegó el virus de las narices, lo detuvo todo y... ahí finalizó el tema. Volvimos a la idea de continuar alquilando, al menos, una temporada, buscando algo mucho más barato y con más sitio, sobre todo, para que la peque tuviera habitación propia y no tuviéramos que colgarla para dormir de una percha en el armario.

No os voy a engañar: alquilar en Málaga tampoco es fácil. Los precios están disparados, aunque, claro, es más fácil acceder a un alquiler que a una hipoteca en la que te piden el Anillo Único, sangre de unicornio y un par de duendes irlandeses. Buscamos mucho. Buscamos hasta hartarnos. Buscamos y llamamos consiguiendo resultados de todo tipo; desde los que no contestaban hasta los que directamente engañaban con las características de la casa en cuestión, pasando por aquellos que no permitían animales, los que te prometían una cita y de los que no sabías nada más nunca o, mis favoritos, los que te pedían casi tanto como los de las hipotecas, incluyendo un mes de fianza, un mes de adelanto, un depósito y el primer mes que pases en la vivienda. Las misiones imposibles de Tom Cruise se empezaron a reír de nosotros, y con razón. Mi bonita y talentosa dio con un piso que estaba bastante bien, en una de las zonas más humildes de Málaga, pero de cien metros cuadrados, bastante cuidado, con espacio suficiente y a un precio normal, aunque ligeramente alto para la zona. Estuvo hablando con el casero y, gracias a su habitual labia, no sólo logró una cita, sino que nos quedáramos el piso, el cual es a día de hoy, y poco más de un año después, nuestro hogar, nuestro verdadero hogar. No sabemos si para siempre (existe la opción de comprarlo); no sabemos si para algunos años (es de alquiler, tiene tres habitaciones y si en el futuro vamos a por otro peque nos hará falta más espacio). Sin embargo, ahora, y por mucho tiempo, es y será nuestro hogar. Ahora sí. Lo hemos encontrado. Un sitio que sentimos como nuestro hogar, en el que somos felices, en el que estamos a gusto y donde está creciendo nuestra fantabulosa y genial Lisey, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo. Feliz junto a nosotros. Felices junto a ella. Felices los tres. 

Me voy acercando al final de la entrada, así que toca hablar del terreno profesional, sobre el cual no os voy a engañar y del mismo modo que os soy sincero con todo lo demás también lo seré al respecto. 2020 fue un año muy, muy, muy flojo al respecto, quizás el año más flojo en mi carrera literaria, aunque con algunos matices, como por ejemplo, si cuento desde que empecé a publicar profesionalmente (año 2010) o si cuento desde que comencé a publicar en solitario (año 2012), aunque si lo comparo con ese 2009 donde me inicié en este mundillo, 2020 ha sido un año espectacular. Quedémonos con que ha sido uno de mis años más flojos, ¿de acuerdo? Si 2020 ha sido el primer año desde 2008 en el que Marvel Studios no ha estrenado ninguna película en los cines, también ha sido el primer año desde 2012 en el que no he sacado ninguna obra en solitario. ¡Y eso que en años como 2017 publiqué hasta tres! Vale, ha sido, sobre todo, por el tema de la pandemia, pero eso no significa que no deje de comentarlo. Tres han sido las publicaciones que he tenido en 2020; dos microrrelatos que se han vuelto a colar en convocatorias de Diversidad Literaria, lo cual considero grandes logros dado que lo mío no es, precisamente, la narrativa minimalista; y un relato Z en la antología "Orgullo Zombi", que primero salió gratuitamente en formato digital, para pasar luego al papel, debido a su éxito. La verdad es que sigo disfrutando de lo lindo al participar en convocatorias de relatos, entre o no entre al final en la antología resultante, pues aceptar el reto y escribir para superarlo es todo un desafío. Evidentemente, no es algo que haga tan habitualmente como al comienzo de mi carrera, pero sí me gusta ponerme a ello de cuando en cuando, en especial, con proyectos tan interesantes como los micros de Diversidad Literaria y "Orgullo Zombi", cuya segunda parte hace poco que salió, aunque ya sería entrar en el 2021, y no es lo que toca ahora, no. Además, las convocatorias sirven para desengrasarse y no confiarse demasiado, por lo que recomiendo, si sois escritores ya con un currículum bastante extenso, participar en todas aquellas que os interesen, a pesar de que sea de forma irregular.

Por supuesto, no sólo de publicaciones vive el escritor. 2020 ha sido un año de menciones, premios y menciones. Si recordáis, aunque admito que si no os pilla de cerca dudo que lo hagáis, en 2019 se celebró el I Concurso de relatos de videojuegos y esports, organizado por DreamHack y Héroes de Papel, es decir, una convocatoria de relatos donde la literatura y los videojuegos se unían, y donde uno de los premios era aparecer en una antología en papel publicada por Héroes de Papel, editorial de la que os he hablado mucho en el blog y de la que soy muy aficionado. Lo cierto es que llegué tarde con mi relato a la primera fecha de cierre de recepción que dispusieron, pero cual fue mi sorpresa cuando vi que esta fecha la cambiaron, retrasándola lo suficiente como para que me diera tiempo a terminar mi cuento. Dicho y hecho, terminé mi historia, siendo una sorpresa para mí cuando, meses más tarde, en concreto, a principios de 2020, me comunicaron que era uno de los diez seleccionados, siendo ganador no sólo del honor de publicar en la mencionada antología de Héroes de Papel, sino también de recibir un pack compuesto por varios libros de la editorial, una estupenda agenda y unos modernos cascos gamers que estoy aprovechando al máximo. Lamentablemente, la antología no se publicó ese año, así que no he podido sumarla a mi lista de hijos literarios de 2020, aunque sí ha entrado en la de 2021, por lo que también la reservaré para el repaso del año que viene (o de este año, según se mire). Hablemos de Ignotus, de los Premios Ignotus, más concretamente, de los Premios Ignotus 2020, porque esta edición ha sido la que más nominaciones (acabadas en finalistas; no, este 2020 tampoco me he llevado ninguno a pesar de que he enviado jamones hasta a aquellos que ni siquiera tienen que ver con los galardones) me ha dado. Que si en la categoría de cuento, que si en la categoría de ensayo con el segundo volumen de "Las pesadillas de Stephen King", que si dos en la categoría de artículo, que si en la categoría de tebeo e incluso la Cueva del Extraño ha repetido en la categoría de sitio web. No, no estoy para quejarme, y mucho menos cuando he compartido algunas categorías con mi bonita y talentosa alma gemela (quien ya debería haberse llevado más de un Ignotus, ojo, mereciéndolos todos). ¿Cómo me voy a quejar si ya es difícil estar nominado? ¿Con la publicidad que se les da a los nominados? ¿Sabiendo que sois vosotros los que os habéis tomado la molestia de votar mi trabajo para que esté ahí? ¿Quejarme? En absoluto. ¡Y más teniendo en cuenta que han sido seis nominaciones en un año donde, precisamente, las cabezas no estaban puestas en los Premios Ignotus! ¿Qué puedo decir? Gracias, gracias, gracias. Una e infinitas veces más. ¡Gracias! Eso sí, estoy empezando a coger complejo de Leonardo DiCaprio con eso de ser nominado sin ganar. Salvo por la fama, el aspecto, el talento y el dinero, igualito que DiCaprio.

¿Qué puedo contaros más? La verdad es que ha sido un año bastante tranquilo por las redes, si os soy sincero. A mediados de año me abrí otra cuenta de Twitter a la que le está yendo incluso mejor que a la primera que tuve, mientras asisto, entre palomitas, a cómo les van cerrando todas las cuentas a aquellos que se pusieron de acuerdo para cerrármela porque no tienen nada más que hacer en sus patéticas vidas que ponerse tras una pantalla, con el anonimato por delante, para intentar joder a los demás, sin conseguirlo al final, ojo. En el terreno literario también ha estado tranquila la cosa, salvo por el soplapollas (con perdón para los soplapollas del mundo) de Arkaitz Arteaga, ya sabéis, esa celebridad del mundo de la literatura que creó la web Origen Cuántico, que ganó no sé qué premio europeo por méritos propios (guiño, guiño), y no porque un jurado compuesto por amiguitos la eligiera para representar lo que quisiera que representase una web que desconocía la existencia de editoriales de referencia como Applehead Team Creaciones. El caso es que este año, a pesar de que ya no está relacionado con el mundo de la literatura (por razones que dan risa, pero el victimismo inventado siempre la da), este esperpento de persona ha seguido criticando los Premios Ignotus, bueno, mejor dicho, ha seguido criticando a los nominados que no le gustan. El caso es que también he tenido una mención, aunque esta vez no he caído en su juego. Hice capturas de pantalla y las difundí por Facebook y Twitter. ¿Resultado? Un montón de comentarios "cariñosos" hacia este tontolastres y un bloqueo que me he llevado por su parte en Twitter tras hacerse caquita. Se ve que no se esperaba la nueva táctica que es enseñarle a los demás las gilipolleces que hacen los gilipollas, en vez de contestarles hasta que te lleven a su terreno. Un saludo, Arkaitz. Suerte con todos esos enormes proyectos literarios que tienes entre manos. No te olvides de saludar a tus "cuñaos" mientras a los demás de tenerlos.

Aunque parezca sorprendente, creo que hasta aquí he llegado este año. Insisto en que ha sido un año "poco movido" pese a la grave crisis sanitaria que hemos sufrido. Las comillas las he puesto con toda la intención, claro, porque de movido ha tenido poco. Me he casado, he tenido una maravillosa hija, me he mudado a una casa a la que sí podemos llamar hogar y no vivienda temporal, he seguido escribiendo, las cosas nos han ido bastante bien en casa con el trabajo (mi tornillo especial va cada vez a más con sus cositas literarias, llegando incluso a sacar su segundo libro en solitario, un fantástico poemario titulado "Vomitando mariposas muertas"), los proyectos que no he podido sacar este año se han pasado al 2021 (y mucho mejor así, os lo digo en pleno 2021), la familia está estupenda, hemos gozado de buena salud (ninguno hemos pillado el maldito bichejo), Kraken y Casper siguen estupendamente y, en pocas palabras, nuestra vida ha ido a mejor durante cada día del 2020, después de un 2019 donde llegamos a tocar fondo en todos los sentidos. Lo lógico sería mostrar un gesto de pesimismo y creer que durante el 2021 la cosa va a ir hacia abajo, y algo de eso hubo a principios de año, pero es que a partir de ahí todo ha seguido yendo hacia arriba, ¡cada vez más! ¡Sin dar con ningún techo! Así que es hora de decir eso que me encanta de "virgencita, virgencita, que me quede como estoy". Así que este año os libráis de una entrada el doble de extensa. Me voy a ir despidiendo ya no sin antes daros las gracias por continuar ahí, año tras año, repaso tras repaso, publicación tras publicación, sonrisa tras sonrisa, lloro tras lloro y entrada tras entrada. Sois los mejores. Sois únicos. Sois... vosotros. Gracias. Que este 2021 sea el comienzo de la vuelta a la auténtica normalidad que se nos ha arrebatado. Que el 2022 se identifique con la completa normalidad que nos merecemos. Mientras tanto, pensemos en cómo salir mejores de esta, pero mejores de verdad. Pensemos en no darlo todo por sentado. Pensemos en hacer las cosas bien. Pensemos en comportarnos cívicamente, para con el prójimo y para con nosotros. Pensemos. Y seamos felices. Sed felices.

Nos veremos dentro de un año. No lo creo. Sé que nos veremos dentro de un año.

Tened cuidado. Y creed siempre que todo irá siempre a mejor. Tened la firme certeza de ello, en especial, en los momentos más oscuros.


lunes, 14 de junio de 2021

Mis 10 mejores lecturas del 2020

¡Y fin! O casi. Llegamos a la última lista de lo mejor del año que solemos ofrecer en este humilde rinconcito de la Red. Tras series, cómics, videojuegos y cine, llegan los libros, llegan las lecturas para poner fin (o punto y seguido, claro; a la espera del próximo año) a nuestras selecciones anuales, quedando como epílogo mi repaso personal, que quizás os resulte mucho menos interesante que mis títulos elegidos en cada categoría. Al fin y al cabo, ¿a cuánta gente le puede picar la curiosidad por cómo me ha ido el año? Vale, es posible que a unos cuantos lectores si me pongo a hablar de mis obras publicadas, pero ¿y con respecto al resto de la información? Aun así, sigue siendo otra de las tradiciones de la Cueva del Extraño y, qué narices, me hace ilusión compartir con vosotros cada año que pasamos por aquí, sobre todo, si ha sido tan bueno como el ya pasado 2020 (sí, tiene su explicación que, precisamente, el año de la pandemia, haya sido uno de los mejores de toda mi vida, pero os lo explicaré a su debido tiempo).

Hablemos de literatura, porque no cabe duda de que con las listas de lo mejor del año siempre he sido de los de dejar lo mejor para el final, o, como mínimo, lo más importante. Después de todo, las dos selecciones que lo comenzaron todo fueron las de cine y literatura, ambos campos que dieron razón de ser para que este blog naciera. Como ya he contado en anteriores ocasiones, una de las razones por las que surgió la Cueva del Extraño fue para promocionar a amigos y compañeros de letras, y sí, también a mí mismo, está claro. La intención fue creciendo, añadiéndose al blog secciones dedicadas al cine y a la literatura, entradas que iban más allá de la simple promoción. Luego llegaron los cómics, los videojuegos, las series... y el resto es historia. ¡Una historia que durante el 2022 cumplirá diez años! ¡Se dice pronto! Una historia en la que los pilares básicos fueron la literatura y el cine, en especial, la literatura, la que lo empezó todo. Así que es lógico que su lista sea la última, la más importante y la que, además, consigue atraer más la atención del público.

Dejemos los recuerdos atrás. Vayamos al presente. ¿Cómo ha afectado la terrible crisis sanitaria de 2020 al mundo de la literatura? En las demás entradas he hecho un breve repaso al respecto, señalando al cine como el área más afectada por todo lo sucedido. Si tengo que ser sincero, podríamos poner a la literatura al mismo nivel, porque los efectos de la pandemia sobre ella han sido catastróficos. Librerías cerradas, imprentas paradas, proyectos retrasados, editoriales que han tenido que detener su actividad habitual, editores que han tenido que sobrevivir in extremis pues sus únicos ingresos venían de las editoriales que abrieron, editoriales a punto de nacer cuyos partos se han alargado, autores sin ningún tipo de ingreso... En pocas palabras, todo parado, todo retrasado, con la incertidumbre como principal enemiga, sin saber hasta cuándo, sin saber hasta dónde llegarían las consecuencias de esta situación. Mientras escribo estas líneas, estamos volviendo a cierta normalidad, pero los primeros meses han sido devastadores en todos los sentidos y para todos los relacionados con la literatura. Tanto para los grandes como para los pequeños, ojo, sólo que estos últimos lo han (hemos) sentido muchísimo más. Autores que han dejado de escribir, editoriales que han cerrado (algunas, quizá con cierta vergüenza que no tendrían que sentir, lo han escondido arguyendo falta de tiempo para continuar con la editorial o, simplemente, dando la callada por respuesta), libros retrasados meses y meses, librerías que cierran para siempre... Una catástrofe, vaya.

Pero, como decía, estamos volviendo a alguna clase de normalidad, esta vez de verdad de la buena. Los proyectos literarios vuelven a avanzar, los editores vuelven a percibir ingresos, las librerías van abriendo cada vez más, las presentaciones comienzan a recuperar su ritmo habitual, las jornadas y eventos regresan y las ferias del libro empiezan a tomarse en serio las fechas propuestas. Incluso hay editoriales que, para recuperar el ritmo de publicación, están dándole más caña al asunto de la normal, con dos o tres libros publicados al mes, intentando, encomiablemente, ofrecer esa normalidad de dentro hacia fuera, es decir, tanto para ellas como para los lectores. Al fin y al cabo, hay que tener en cuenta que editores y editoriales suelen realizar sus planes con tiempo, o lo que es lo mismo, preparan los lanzamientos con la previsión suficiente por si ocurre cualquier imprevisto, además, para organizar las novedades, ofrecernos las portadas, darnos nombres de autores... Lo lógico, vamos. En este caso, ¿cómo hacer eso con una crisis sanitaria que no sabíamos (ni sabemos; recordemos que aún no ha finalizado del todo) cuándo y cómo iba a terminar? Toca ponerse al día, como se dice. Y en la Cueva del Extraño no somos una excepción.

Creo que no vais a encontraros con ninguna sorpresa en la lista de este año, al menos, en lo que respecta a géneros y tipos de libros. Tenemos ensayos, novelas, antologías y, sí, quizá la novedad más importante de la recopilación de 2020, un poemario, uno de esas temáticas que no suelo leer habitualmente, aunque de vez en cuando cae alguno, lo admito. El de esta ocasión es bastante especial, así que me ha hecho mucha ilusión que esté ahí. ¡No os cuento más! Por supuesto, los autores nacionales siguen siendo mayoría, así como las editoriales independientes y/o pequeñas y medianas; 2020 ha sido otro de esos años de los que podríamos haber sacado títulos suficientes como para hacer listas monográficas con obras de editoriales como Dilatando Mentes, Applehead Team Creaciones, Khabox Editorial, Dolmen, Almuzara y Matraca Ediciones, entre muchas otras. El terror y el suspense siguen ganando, aunque sería más acertado afirmar que es el género fantástico el que lo hace, ya que la ciencia ficción y la fantasía también se pasean por la lista de este año. ¿Qué libros he dejado fuera? La verdad es que muy, muy, muy pocos, y estoy siendo amable. Al ser un 2020 un tanto extraño en cuanto a lanzamientos, hablamos de una lista en la que he ido bastante a tiro fijo, con títulos que tenía bastante claro que debían estar en ella. Eso sí, a pesar de que la mayor parte de ellos pertenecen al 2020, es decir, son novedades, alguno que otro es de 2019, aunque por muy poco, algo que no choca con las anteriores listas de las mejores lecturas, por cierto. Bueno, ahora sí que es el momento de encarar el final, así que aquí tenéis mis 10 mejores lecturas del 2020. ¡Espero que os gusten! ¡Vamos allá!


10- Recuerdos y desinformación

Quizás el título más polémico de esta lista y, es posible, que de todas las realizadas hasta el momento en este blog. Nada más y nada menos que la primera novela del actor Jim Carrey (Dos tontos muy tontos, El show de Truman), uno de mis intérpretes favoritos. ¿Por qué tal polémica? Bueno, las reseñas que han ido saliendo van de un extremo a otro; o son tremendamente positivas o afirman que es un sinsentido que no va a ninguna parte. Sé que no voy a situarme con estos últimos, y aunque tiene sus defectos, a mí, "Recuerdos y desinformación", me ha ganado, y no sólo por ser el autor quién es. El libro camina por senderos de la autobiografía, sin dejarlo claro del todo, sin dar nombres, pero de forma bastante evidente, adentrándonos en muchos de los secretos de Hollywood, mientras se vuelve más y más surrealista. A mí me ha gustado lo suficiente como para incluirlo en esta lista, a pesar de que entiendo por qué ha podido dejar un sabor agridulce a más de un lector.

9- Nación Bruja

Primera parte de un ciclo, Khabox Editorial no podía faltar en nuestra selección anual, como decía más arriba y como viene siendo habitual desde hace años. En esta ocasión, dejamos el terror y el misterio a un lado (aunque algo hay) para adentrarnos en una trama de fantasía oscura que bien podría enclavarse también en la llamada fantasía urbana, si atendemos a los géneros actuales. Reconozco que es el primer libro que leo de Damián G. Ponce, y me ha gustado lo suficiente como para esperar con bastantes ganas la segunda parte, que ojalá llegue pronto, así que vamos a ir cruzando los dedos para que eso ocurra. Además, las portadas, en la tradición de Khabox, es de esas que llaman poderosamente la atención, así que, ya sabéis, acercaos a "Nación Bruja", porque no os arrepentiréis, en especial, si sois fans de la fantasía más oscura.

8- La desaparición de Agatha Christie

La editorial Almuzara tampoco es ajena a nuestras selecciones anuales, y este año no iba a ser una excepción. ¿Qué tenemos aquí entre manos? Un volumen muy cercano al ensayo, sí, aunque definirlo por completo así no es tan sencillo. "La desaparición de Agatha Christie" es más, mucho más, una de esas obras repletas de jugosas curiosidades sobre algunos de los escritores más conocidos, populares y, en no pocos casos, más excéntricos de nuestra historia literaria. Sí, el caso de Christie es uno de los más interesantes, pero tenemos otros centrados, por ejemplo, en Mary Shelley (Frankenstein) y Arthur Conan Doyle (Estudio en escarlata) que valen su peso en oro, y no desvelo más, porque en la obra encontramos más de una sorpresa. Almuzara ha publicado un libro muy interesante y casi diría que imprescindible para todos los que aman (amamos) la literatura, de dentro a fuera, no quedándonos sólo en los libros publicados, sino yendo más allá, en especial, a la hora de sumergirnos en la mente de sus autores. Una maravilla.

7- Las doncellas de óxido

¿Qué sería de nuestras listas literarias sin, al menos, un título de Dilatando Mentes? Desde 2016 lleva esta editorial pasándose por aquí y, de nuevo, la recopilación de 2020 no iba a ser una excepción, y menos con la gran cantidad de buenos títulos que han ido sacando, sobre todo, de autores internacionales. Gwendolyn Kiste es una de ellas, una de esas escritoras que de no ser por nuestros queridos mentalistas no habríamos podido disfrutar aquí en España, ofreciéndonos con su novela un truculento e inquietante espectáculo que se te queda bien grabado en el cerebro, para recordarnos que no todo en el género de terror está ya escrito. Kiste se une así al grupo de juntaletras internacionales de Dilatando Mentes que no veríamos en otras editoriales, lo cual es una pena, porque de igual manera que necesitamos a nuestros autores nacionales, también necesitamos a los de fuera, más allá de los de siempre. ¡Hay vida más allá de ellos! Y, espero, que esa vida vuelva a incluir a Kiste en un futuro no muy lejano. Si es con Dilatando Mentes, mejor que mejor.

6- Magnífico día para un exorcismo: La saga completa de "El Exorcista"

Evidentemente, Applehead Team Creaciones tampoco puede faltar a nuestra cita anual, y menos con la enrome cantidad de buenos ensayos que lanza, con pandemia o sin pandemia, siendo todo un ejemplo de editorial que se crece en los peores momentos. El libro elegido de este año ha sido nada más y nada menos que uno de su colección "Noche de Lobos", dedicados a sagas de películas de género fantástico, en este caso, a la saga de "El Exorcista", así que imaginaos la impresionante obra ante la que nos encontramos. Casi seiscientas páginas de demonios, posesiones, curas y religión, donde se nos habla de todas las películas, aunque eso es solamente la punta del iceberg. La novela original, la adaptación cinematográfica, su leyenda negra, las secuelas... ¡Todo está aquí! Imposible hacerlo más completo, la verdad. Applehead Team Creaciones lo vuelve a conseguir. Y, ojo, me ha sido muy, muy complicado elegir sólo un título de la editorial, aunque es algo que me ocurre todos los años. Ya veréis como el que viene tengo el mismo problema.

5- John Carpenter: El maestro del terror

Parece que seguimos en Applehead Team Creaciones, pero no, porque toca hablar de la editorial Dolmen, de nuevo, otra de las que no pueden faltar en las listas anuales de las mejores lectores, y mucho menos en la Cueva del Extraño, en general. Ojo, es cierto que "John Carpenter: El maestro del terror" huele a Applehead Team Creaciones a kilómetros de distancia (y, al revés, podríamos decir lo mismo de muchos de los títulos de la editorial malagueña), aunque, en el fondo, una vez empezamos a leer, comprobamos que la dirección tomada es distinta; ni mejor ni peor, eso sí. Y es que, lo que estoy diciendo, no es malo, sino al contrario. Mola mucho que haya tal sinergia entre editoriales como para que las veamos publicar proyectos que perfectamente encajarían igual de bien en las otras. En este caso, os hablo del que podría ser (y lo es, para qué voy a esconder mi opinión) el ensayo definitivo en nuestro país del maestro del terror John Carpenter (La Cosa, En la boca del miedo), todo un compendio de sus obras, de su vida profesional, de sus inquietudes, anécdotas, curiosidades... Lo mejor es que no está narrado como si fuera uno de estos sesudos ensayos en los que te aburres tras pasar un par de páginas, sino de tú a tú, como si el autor nos desgranase datos y datos como si tal cosa, en nuestro propio idioma, de fan a fan, uno de tantos motivos por los que "John Carpenter: El maestro del terror" no es sólo uno de los mejores ensayos de Dolmen, sino también uno de sus mejores libros, en general.

4- Cazadores de fantasmas

Tenemos aquí uno de esos títulos de 2019 que han caído durante 2020, aunque sé que voy algo lento con esta serie de libros cuyo primer volumen se coló en la lista de 2019, eso sí, en el décimo puesto, augurando que los que vendrían después también entrarían. Sin embargo, ¿quién se iba a esperar que esta "segunda parte" llegaría a tan alta posición? Y me quedo corto, porque estamos ante un libro que bien podría haberse llevado la medalla de oro. ¡Casi nada! "Cazadores de fantasmas" sigue la línea de "El cementerio", con Ed y Lorraine Warren conversando con Robert David Chase sobre muchos de sus casos, sólo que, en este caso, se centran en aquellos donde los fantasmas son los protagonistas, los fantasmas o esas zonas que han encantado dichos espectros, lo cual da lugar a relatos mucho más terroríficos y espeluznantes que los del anterior libro, y ya es decir. Entre ellos están el del pueblo de Dudleytown, el de la casa Phelps y el de la familia Smurl, teniendo éste último incluso su propio volumen, el cual me da que acabará también en futuras entregas de estas listas anuales. ¿Queréis que los escalofríos no os dejen dormir? Pues esta es vuestra lectura. Gran trabajo el de Ediciones Obelisco al traernos estos volúmenes a España, en unas ediciones muy chulas y a precios bastante ajustados.

3- El bosque de los cristales rotos

Entramos en los terrenos de lo mejor de lo mejor ¿Quién se ha llevado la medalla de plata? Nada más y nada menos que una novela corta de Suseya Ediciones, una obra de la que hemos hablado mucho, aunque nunca lo bastante, en este blog. No es de extrañar, si tenemos en cuenta el cariño que le profesamos tanto a la autora del libro como a su talento y, demonios, ¡ya era hora de que sacara su primera obra en solitario. Rain Cross (Macabras, Más Macabras) tiene un estreno muy, muy potente con su "El bosque de los cristales rotos", una de esas obras que se devoran en un rato, y no precisamente por su extensión. Con ecos de "Dentro del laberinto", aunque con la mala leche de un Clive Barker (Cabal, Demonio de libro) en sus mejores horas (de ahí que la autora haya pasado a ser la Barker española), más algo de "El laberinto del fauno", "El bosque de los cristales rotos" pide a gritos una segunda parte o una precuela, lo que sea. Por supuesto, lo próximo en solitario de Rain "Barker" Cross ya tiene mi voto. Y, ¡qué preciosidad de edición se han currado en Suseya Ediciones! Espectacular.

2- La sangre manda

Quien sí que nunca puede faltar en las listas literarias anuales de la Cueva del Extraño es el maestro Stephen King (El resplandor, Mr. Mercedes). Al fin y al cabo, si insiste en publicar, al menos, un libro al año, habrá que hacerle caso, leerlo, disfrutarlo y ponerlo donde corresponde: entre lo mejor de lo mejor. En este caso, "La sangre manda" es el único volumen que nos ha llegado del de Maine (en años anteriores hemos tenido dos, por ejemplo), y no hablamos de una novela, sino de una antología, aunque... a medias. Estamos ante una recopilación de cuatro novelas cortas que vuelven a confirmar lo bien que se le da al autor escribir en cortas extensiones, tanto que ninguna de sus obras mínimas de mayor éxito tiene nada que envidiar a las más extensas y populares. Y, ojo, que "La sangre manda" nos da el siguiente vistazo al grandioso personaje de Holly Gibney, tras la trlogía de Bill Hodges y la brutal "El visitante". Sin embargo, si esta antología/no-antología es tan buena, ¿cómo es que no se ha colado en el primer puesto de la lista? ¿Quién ha sido capaz, de nuevo, de arrebatarle la medalla de oro al tito Steve?

1- Vomitando mariposas muertas

Aquí tenemos el poemario mencionado. Aquí tenemos, de nuevo, a Tamara López (Macabras, Más Macabras). Aquí tenemos, una vez más (y las que quedan) a la Stephen King española. ¿O era Stephen Queen? "Vomitando mariposas muertas" no es sólo su segundo libro, sino también su segunda publicación en solitario con Matraca Ediciones, otra de esas editoriales que no pueden faltar en nuestras listas anuales sobre las mejores lecturas. Tamara "Chica Sombra" López pasa de aterrorizarnos con sus relatos a apuñalarnos en el estómago mientras nos subraya lo bonito que es el mundo. "Vomitando mariposas muertas" no puede ser mejor título. Luces y sombras; sexo y muerte; amor y pérdida; alegría y tristeza; aullidos de placer y gritos de dolor; besos y sangre; Tamara López y Chica Sombra, abriéndose ambas las venas para enseñarnos cómo es, siente, desea y vive, desde la primera hasta la última célula. Cuando una artista se muestra así, tal como es, de forma tan sincera, hay que darle las gracias y recompensarla. Y más si es capaz de que alguien que no es de poesía, poemas y poemarios, quede encandilado con uno. Brutalmente hermoso. Bellamente tenebroso. Todo eso y más es "Vomitando mariposas muertas". 


Ahora sí. De verdad a la buena. ¡Llegamos al final de nuestras listas anuales! Sé que queda ese epílogo del que no dejo de hablaros, pero es eso, un epílogo que, la verdad, poco tiene que ver con estas selecciones de series, cómics, videojuegos, películas y lecturas, yéndose más al terreno personal. Por lo demás, ¿qué tal esta última lista? ¿Os ha gustado? Muy en la tónica de la Cueva del Extraño, ¿verdad? Terror, fantasía, ensayo, fantasmas, King... ¡Incluso la gran sorpresa del año, el sobresaliente poemario de Tamara López, está en perfecta consonancia con la filosofía de este pequeño rincón de internet! Para haber sido 2020 un año tan parado en cuanto a literatura, no ha ido nada mal. ¡O eso creo! ¿Por qué no compartís vuestras propias listas en la cajetilla de comentarios? ¡Y dejad vuestras opiniones, claro! Espero que os haya gustado, que os haya dado ideas para alguna que otra próxima lectura y, sobre todo, que hayáis pasado un buen rato con mi selección, ¡con todas las selecciones! Aquí me despido por este año, no sin antes daros las gracias por continuar ahí, por leerme, por seguirme, por confiar en este blog, por el apoyo, por seguir manteniendo vivo este rincón de internet y, sobre todo, por ser fieles habitantes de la Cueva del Extraño. ¿Nos vemos el año que viene? Pues que sea un 2021 repleto de las mejores lecturas.